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Corte Suprema acoge recurso de nulidad por obtención de pruebasilegales de la policía
La Corte Suprema anuló un juicio oral simplificado en contra de un adolescente por larealización una diligencia de allanamiento sin la autorización del Ministerio Público. En fallo unánime (causa rol 11513-2011), los ministros de la Segunda Sala del máximotribunal Milton Juica, Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller, Haroldo Brito y Juan Escobar (suplente), acogieron el recurso de nulidad presentado por la Defensoría Penal Pública afavor del adolescente R.F.A. El menor fue condenado en un procedimiento simplificado por el Juzgado de Garantía deConcepción a la pena de seis meses de libertad asistida por su responsabilidad como autor de tenencia de arma prohibida. La defensa del adolescente solicitó la anulación del proceso y la condena basada en que laPolicía de Investigaciones había encontrado un arma hechiza en el hogar del menor, sinsolicitar la autorización al Ministerio blico para la realización de la diligencia, pidiéndole sólo permiso al padre del menor de edad, sin dar cuenta detallada del trámite. La resolución del máximo tribunal determinó que el actuar policial vulneró el debido proceso: “Ha quedado claro que se ha producido una flagrante vulneración del artículo 84del Código Procesal Penal, desde que, informados los agentes policiales de un hecho que presentaba caracteres de delito, no dieron cuenta de ello al Ministerio Público, procediendoa realizar diligencias intrusivas, de propia iniciativa, como lo ha sido el ingreso y registrode un lugar cerrado, sin que ello fuera procedente, por no existir antecedentes quedemostraran que se encontraban en alguna de las hipótesis de excepción del artículo 83 delCódigo Procesal Penal, misma que por su cacter particular debe ser consideradarestrictivamente”, dice el fallo. La resolución agrega: “Como consecuencia de lo anterior, necesario es concluir que elactuar policial se tornó en ilegal, al contravenir el texto claro de la norma vulnerada,afectando todas las diligencias que se practicaron en ese contexto, sin que la autorizacióndel dueño del domicilio y padre del imputado, donde las mismas tuvieron lugar, importensu validación, desde que era ajeno a su voluntad y control el cumplimiento de la normativa procesal transgredida, por lo que dichos antecedentes, no pudieron ser admitidos comoelementos de convicción, los que atento lo dispuesto en el artículo 276 inciso segundo partefinal, del Código Procesal Penal, debieron ser excluidos precisamente por haber sidoobtenidas con inobservancias de garantías fundamentales, en la oportunidad prevista en elarculo 395 bis del mismo texto procesal. En conclusión, se ha acreditado elquebrantamiento del artículo 84 del Código Procesal Penal, precepto que integra unconjunto normativo, sistemático y arnico, que regula la legitimidad de los procedimientos en sede investigativa y judicial, sin que existan razones para considerar quedicha disposición, aisladamente considerada, no es depositaria del principio del debido proceso, idea fuerza que es transversal al ordenamiento jurídico general y particularmente a
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las normas de procedimiento, en cuanto garantes de los derechos que la Constitución y lasleyes aseguran a las personas”. Razonamientos que llevan a la Sala Penal del máximo tribunal a decretar la nulidad del juicio simplificado y de la sentencia, ordenado su repetición: “Se
ACOGE
el recurso denulidad formalizado por la Defensa de R.F.A, en lo principal de fs. 44, en contra de lasentencia de quince de noviembre de dos mil once, dictada por doña Érica Pezoa Gallegos,Juez de Garantía de Concepción, agregada de fs. 37 a 43, y se declara que se anula dichofallo y el juicio oral simplificado que le sirvió de antecedente, correspondiente al procesoRUC Nº 1110002561-4, RIT Nº 569-2011, debiendo retrotraerse la causa al estado derealizar una nueva audiencia de juicio simplificado, con exclusión de la declaración delfuncionario de Investigaciones Michael Osses Cárdenas, del perito Carlos Armando Navarrete Maldonado y de la evidencia material consistente en una arma hechiza, formada por dos tubos metálicos”Santiago, veintitrés de enero de dos mil doce.Vistos:En estos antecedentes rol N° 11.513-11 de esta Corte Suprema, por sentencia dequince de
 
noviembre de dos mil once, pronunciada por doña Érica Pezoa Gallegos, Juez deGarantía de Concepción, se condenó, en procedimiento simplificado, al adolescenteRoberto Flores Arévalo, cédula de identidad N° 18.490.435-7, a la pena de seis meses delibertad asistida, como autor del delito de tenencia ilegal de arma de fuego prohibida, previsto en el artículo 13 de la ley 17.798, cometido el veinticuatro de enero de dos milonce. Además, se dispuso el comiso del arma y se le eximió del pago de las costas del procedimientoEn contra de dicho dictamen, la defensa del acusado, representado por doñaEvelyn Monsalves Suazo, dedujo recurso de nulidad por la causal del artículo 373 letra a)del Código Procesal Penal en relación con los artículos 84 y 302 del mismo cuerpo legal.Declarado admisible dicho arbitrio, se procedió a la vista del recurso enaudiencia pública realizada el seis de enero de dos mil doce, oportunidad en que fueronoídos los intervinientes, previa recepción de la prueba ofrecida, quedando la causa enestado de fallo, según consta del acta que se levantó al efecto.
Considerando
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Primero:
Que la Defensora Sra. Evelyn Monsalves Suazo dedujo recurso denulidad en contra de la sentencia de quince de noviembre de dos mil once, fundado en lacausal del artículo 373 letra a) del Código Procesal Penal, por estimar que se infringieronlos artículos 84 y 302 del mismo cuerpo legal y con ello la garantía del debido proceso,consagrada en el artículo 19 N° 3 inciso 6° de la Carta Fundamental, lo que determinó quela condena del adolescente se produjera basada en antecedentes probatorios obtenidosilegítimamente.Al efecto, expresa que la Policía de Investigaciones, tras recibir una denunciaanónima en el sentido que su representado mantenía en su casa ilegalmente un arma defuego, de oficio y sin comunicar los hechos a la Fiscalía correspondiente, se constituyó enel lugar, pidió al padre del menor autorización para ingresar al domicilio, el que le fueconcedido, por lo que ingresaron y registraron la propiedad en busca de la referida arma defuego, encontrando en el entretecho del baño un arma artesanal de tipo escopeta hechiza,
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compuesta por dos tubos metálicos unidos entre sí, evidencia con la cual recurrieron alMinisterio Público para iniciar el procedimiento.Lo anterior, agrega, constituye una clara infracción a la garantía de un procesolegal previo, contemplada, como se dijo, en el artículo 19 N° 3 inciso 6° de la ConstituciónPolítica de la República, además de estar consagrado como derecho fundamental en elartículo 8° de la Convención Americana de Derechos Humanos y en el artículo 14° delPacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Segundo:
Que por el primer capítulo de nulidad se denuncia la transgresión alartículo 84 del Código Procesal Penal, la que se habría producido desde que losfuncionarios de la Policía de Investigaciones procedieron a practicar diligencias basadas eninformación anónima que les había sido proporcionada, relativa a la tenencia de un arma defuego por parte de un menor, sin poner en conocimiento del Fiscal tal antecedente, lo quedevino en la ilicitud de las indagaciones realizadas y de la evidencia incautada, así como enla información obtenida con ocasión de dicho procedimiento, particularmente si esosantecedentes, en especial la declaración del funcionario Michael Osses de la Policía deInvestigaciones, sirvieron de fundamento para acreditar el requerimiento del MinisterioPúblico y con ello la consiguiente condena del imputado.
Tercero
: Que el segundo motivo de nulidad se relaciona con la vulneración delartículo 302 del Código Procesal Penal, en cuanto, según se dice, no consta de manera precisa y fehaciente que se hubiere informado al padre del imputado su derecho a guardar silencio, por lo que éste fue vulnerado en sus vínculos con el acusado, habiendo inclusocolaborado, sin corresponderle, con la persecución penal del hijo, facilitando medios paraobtener evidencias de cargo.
Cuarto
: Que la Carta Fundamental, en su artículo 19 N° 3 inciso 6, consagra, aligual que en diversos instrumentos internacionales ratificados por Chile, el derecho aldebido proceso, como garantía fundamental inherente a la persona humana, instituyendo unmandato para el legislador en cuanto debe adoptar los mecanismos que aseguren un procedimiento e investigación racionales y justos.
Quinto:
Que en cumplimiento de aquéllo, el Código Procesal Penal, en el quese establece un sistema acusatorio, que en si mismo importa fijar las bases de un debido proceso mediante la separación de funciones, entre otros aspectos, ha instaurado diversosinstitutos que persiguen asegurar y garantizar los derechos de los intervinientes en lasdistintas etapas del procedimiento, ya para resguardar y dar plenas seguridades en torno auna indagación ajustada a derecho por parte del Ministerio Público y de sus órganosauxiliares; ya para establecer las bases normativas de un correcto juzgamiento por lostribunales, todos los cuales deben ceñirse de manera rigurosa a las normas legales que rigenla materia.
Sexto:
Que en ese orden de ideas, el legislador ha optado por restringir el actuar autónomo de la policía a fin de evitar abusos, arbitrariedades y atropellos de los derechosciudadanos, particularmente cuando su función es colaborar con el Ministerio Público,titular de la acción penal y encargado de dirigir la investigación, atento lo preceptuado en elartículo 83 de la Constitución Política de la República, ley 19.640, y artículo 79 ysiguientes del Código Procesal Penal.
Séptimo:
Que en tal contexto y considerando que la dirección de lainvestigación penal corresponde al Ministerio Público, de quien son auxiliares las policías,corresponde a este órgano velar por la corrección de los procedimientos en los que aquéllos
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