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Tablilla Sumeria Primera

Tablilla Sumeria Primera

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Las Palabras del Señor Enki
 
Sinopsis de la Primera Tablilla
Lamentación sobre la desolación de Sumer Cómo huyeron los dioses de sus ciudades a medida que se extendía la nube nuclear Las discusiones en el consejo de los diosesLa fatídica decisión de liberar las Armas de Terror El origen de los dioses y las armas terribles en NibiruLas guerras norte-sur de Nibiru, unificación y normas dinásticasUbicación de Nibiru en el sistema solar La evanescente atmósfera provoca cambios climáticosLos esfuerzos por obtener oro para evitar el debilitamiento de la atmósferaAlalu, un usurpador, utiliza armas nucleares para agitar los gases volcánicosAnu, heredero dinástico, depone a AlaluAlalu roba una nave espacial y escapa de NibiruRepresentaciones de Nibiru como planeta radiante 
LA PRIMERA TABLILLA
Palabras del señor Enki, primogénito de Anu, que reina en Nibiru.Con pesar en el espíritu, profiero los lamentos; lamentos amargos que llenan mi corazón. Cuán desolada estála tierra, sus gentes entregadas al Viento Maligno, sus establos abandonados, sus rediles vacíos. Cuándesoladas están las ciudades, sus gentes amontonadas como cadáveres yertos, afligidas por el VientoMaligno. Cuán desolados están los campos, marchita la vegetación, alcanzada por el Viento Maligno. Cuándesolados están los ríos, ya nada vive en ellos, aguas puras y centelleantes convertidas en veneno. De susgentes de negra cabeza, Sumer está vacía, se ha ido toda vida; de sus vacas y sus ovejas, Sumer está vacía,callado quedó el murmullo de la leche batida.En sus gloriosas ciudades, sólo ulula el viento; la muerte es el único olor. Los templos, cuyas cúspidesalcanzaban el cielo, por sus dioses han sido abandonados. No hay dominio de señorío ni de realeza; cetro ytiara han desaparecido. En las riberas de los dos grandes ríos, en otro tiempo exuberantes y llenos de vida,sólo crecen las malas hierbas. Nadie recorre sus calzadas, nadie busca los caminos; la floreciente Sumer escomo un desierto abandonado. ¡Cuán desolada está la tierra, hogar de dioses y hombres!En esa tierra cayó la calamidad, una calamidad desconocida para el hombre. Una calamidad que la Humanidadnunca antes había visto, una calamidad que no se puede detener. En todas las tierras, desde el oeste hasta eleste, se posó una mano de quebranto y de terror. ¡Los dioses, en sus ciudades, estaban tan indefensos comolos hombres!Un Viento Maligno, una tormenta nacida en una distante llanura, una Gran Calamidad forjada en su sendero.Un viento portador de muerte nacido en el oeste se encaminó hacia el este, establecido su curso por el hado.
 
Una devoradora tormenta como el diluvio, de viento y no de agua destructora, de aire envenenado, no de olas,abrumadora. Por el hado, que no por el destino, se engendró; los grandes dioses, en su consejo, la GranCalamidad han provocado. Enlil y Ninharsag lo permitieron; sólo yo estuve suplicando para que se contuvieran.Día y noche, por aceptar lo que los cielos decretan, argumenté, ¡pero en vano! Ninurta, el hijo guerrero de Enlil,y Nergal, mi propio hijo, liberaron las venenosas armas en la gran llanura.¡No sabíamos que un Viento Maligno seguiría al resplandor!, lloran ellos ahora en su angustia. ¿Quién podíapredecir que la tormenta portadora de muerte, nacida en el oeste, tomaría su curso hacia el este?, se lamentanlos dioses ahora. En sus ciudades sagradas, permanecieron los dioses, sin creer que el Viento Maligno tomaríasu ruta hacia Sumer. Uno tras otro, los dioses huyeron de sus ciudades, sus templos abandonaron al viento. Enmi ciudad, Eridú, no pude hacer nada por detener a la nube venenosa. ¡Huid a campo abierto!, di instruccionesa la gente; con Ninki, mi esposa, la ciudad abandoné. En su ciudad, Nippur, lugar del Enlace Cielo-Tierra, Enlilno pudo hacer nada por detenerla. El Viento Maligno se abalanzó sobre Nippur. En su nave celestial, Enlil y suesposa partieron apresuradamente.En Ur, la ciudad de la realeza de Sumer, Nannar a su padre Enlil imploró ayuda; en el lugar del templo que alcielo en siete escalones se eleva, Nannar se negó a considerar la mano del hado. ¡Padre mío, tú que meengendraste, gran dios que a Ur ha concedido la realeza, no dejes entrar al Viento Maligno!, apeló Nannar.¡Gran dios que decretas los hados, deja que Ur y sus gentes se libren, tus alabanzas proseguirán!, apelóNannar. Enlil respondió a su hijo Nannar: Noble hijo, a tu admirable ciudad concedí la realeza, pero no se leconcedió reinado eterno. ¡Toma a tu esposa Ningal y huye de la ciudad! ¡Ni siquiera yo, que decreto los hados,puedo impedir su destino!Así habló Enlil, mi hermano; ¡ay, ay, que no era destino! Desde el diluvio, no había caído una calamidad másgrande sobre dioses y terrestres; ¡ay, que no era destino! El Gran Diluvio estaba destinado a suceder; pero nola Gran Calamidad de la tormenta portadora de muerte. Por romper una promesa, por una decisión del consejofue provocada; por las Armas de Terror fue creada. Por una decisión, que no por destino, se liberaron las armasvenenosas; por deliberación se echaron las suertes. Contra Marduk, mi primogénito, dirigieron la destrucciónlos dos hijos; había venganza en sus corazones. ¡No ha de tomar Marduk el poder!, gritó el primogénito deEnlil.Con las armas me opondré a él, dijo Ninurta. ¡De entre el pueblo ha levantado un ejército, para declarar a Babiliombligo de la Tierra!, así gritó Nergal, hermano de Marduk. En el consejo de los grandes dioses, palabrasmalévolas se difundieron. Día y noche levanté mi voz opositora; la paz aconsejé, deplorando las prisas. Por segunda vez, el pueblo había elevado su imagen celeste; ¿por qué oponerse a que continúe?, preguntéimplorando. ¿Se han comprobado todos los instrumentos? ¿No había llegado la era de Marduk en los cielos?,inquirí una vez más. Ningishzidda, mi hijo, otros signos del cielo citó. Su corazón, yo lo sabía, no podíaperdonar la injusticia de Marduk contra él.Nannar, a Enlil en la Tierra nacido, también fue implacable. ¡Marduk, de mi templo en la ciudad del norte, supropia morada ha hecho! Así dijo. Ishkur, el hijo más joven de Enlil, exigió un castigo; ¡en mis tierras, ha hechoprostituirse al pueblo ante él!, dijo. Utu, hijo de Nannar, contra el hijo de Marduk, Nabu, dirigió su ira: ¡Intentótomar el Lugar de los Carros Celestiales! Inanna, gemela de Utu, estaba fuera de sí; seguía exigiendo elcastigo de Marduk por el asesinato de su amado Dumuzi. Ninharsag, madre de dioses y hombres, desvió lamirada. ¿Por qué no está Marduk aquí? dijo simplemente.Gibil, mi propio hijo, replicó pesimista: Marduk ha desestimado todas los ruegos; ¡por las señales del cieloreclama su supremacía!¡Sólo por las armas será detenido Marduk!, gritó Ninurta, primogénito de Enlil. Utu estaba preocupado por laprotección del Lugar de los Carros Celestiales; ¡no debe caer en manos de Marduk! Así dijo. Nergal, señor delos Dominios Inferiores, exigía ferozmente: ¡Que se utilicen las antiguas Armas de Terror para arrasar!A mi propio hijo miré sin podérmelo creer: ¡Para hermano contra hermano las armas de terror se abjuraron!En lugar de común acuerdo, hubo silencio. En el silencio, Enlil abrió la boca: Debe haber un castigo; comopájaros sin alas quedarán los malhechores, Marduk y Nabu, de nuestro patrimonio nos están privando; ¡hayque privarles del Lugar de los Carros Celestiales! ¡Que se calcine el lugar hasta el olvido!, gritó Ninurta:¡Dejadme ser El Que Calcina! Excitado, Nergal se puso en pie y gritó: ¡Que las ciudades de los malhechores
 
también sean destruidas, dejadme arrasar las ciudades pecadoras, dejad que a partir de hoy mi nombre sea elAniquilador! Los terrestres, por nosotros creados, no deben ser dañados; los justos con los pecadores nodeben perecer, dije enérgicamente.Ninharsag, la compañera que me ayudó a crearlos, estaba de acuerdo: La cuestión solamente se ha deresolver entre los dioses, el pueblo no debe ser dañado. Anu, desde la morada celestial, estaba prestandoatención a las discusiones. Anu, que determina los hados, su voz hizo escuchar desde su morada celestial:Que las Armas de Terror sean por esta vez usadas, que el lugar de las naves propulsadas sea arrasado, que alpueblo se le perdone. ¡Que Ninurta sea el Calcinador, que Nergal sea el Aniquilador! Y así Enlil la decisiónanunció.A ellos, un secreto de los dioses revelaré; el lugar oculto de las armas de terror a ellos les desvelaré. Los doshijos, uno mío, uno suyo, en su cámara interior Enlil convocó. Nergal, cuando volvió junto a mí, desvió lamirada. ¡Ay!, grité sin palabras, ¡el hermano se ha revuelto contra el hermano! ¿Acaso por hado han derepetirse los Tiempos Previos? Un secreto de los Tiempos de Antaño les reveló Enlil a ellos, ¡las Armas deTerror a sus manos confió! Aderezadas de terror, con un resplandor se desataron; todo lo que tocan, en unmontón de polvo lo convierten. Para hermano contra hermano en la Tierra fueron abjuradas, ninguna regiónafectar.Entonces, el juramento se violó, como una vasija rota en inútiles trozos. Los dos hijos, plenos de gozo, conpaso rápido de la cámara de Enlil emergieron, para la partida de las armas. Los otros dioses volvieron a susciudades; ¡sin presagiar ninguno de ellos su propia calamidad!He aquí el relato de los Tiempos Previos, y de las Armas de Terror.Antes de los Tiempos Previos fue el Principio; después de los Tiempos Previos fueron los Tiempos de Antaño.En los Tiempos de Antaño, los dioses llegaron a la Tierra y crearon a los terrestres. En los Tiempos Previos,ninguno de los dioses estaba en la Tierra, ni se había hecho aún a los terrestres. En los Tiempos Previos, lamorada de los dioses estaba en su propio planeta; Nibiru es su nombre. Un gran planeta, rojizo en resplandor;alrededor del Sol, una vuelta alargada hace Nibiru. Durante un tiempo, Nibiru está envuelto en el frío; duranteparte de su recorrido, el Sol fuertemente lo calienta.Una gruesa atmósfera envuelve a Nibiru, alimentada continuamente con erupciones volcánicas. Todo tipo devida esta atmósfera mantiene; ¡sin ella, todo perecería! En el período frío, conserva en el planeta el calor interno de Nibiru, como un cálido abrigo que se renueva constantemente. En el período cálido, protege a Nibirude los abrasadores rayos del Sol En su mitad, las lluvias aguanta y libera, dando altura a lagos y ríos.Una exuberante vegetación alimenta y protege nuestra atmósfera; hace brotar todo tipo de vida en las aguas yen la tierra. Después de eones de tiempo, brotó nuestra propia especie, por nuestra propia esencia unasimiente eterna para procrear. A medida que nuestro número crecía, nuestros ancestros se extendieron amuchas regiones de Nibiru. Algunos cultivaron la tierra, a criaturas de cuatro patas apacentaban.Unos vivían en las montañas, otros hicieron su hogar en los valles. Hubo rivalidades, tuvieron lugar usurpaciones; hubo conflictos, y los palos se convirtieron en armas. Los clanes se reunieron en tribus, y luegodos grandes naciones se enfrentaron entre sí. La nación del norte contra la nación del sur tomó las armas.Lo que sostenía la mano para lanzar proyectiles se trocó; armas de estruendo y resplandor incrementaron elterror. Una guerra, larga y feroz, devoró al planeta; hermano luchó contra hermano. Hubo muerte y destrucción,tanto en el norte como en el sur. Durante muchas vueltas, la desolación reinó en las tierras; toda vida fuediezmada. Después, se declaró una tregua; y más tarde se hizo la paz. Que las naciones se unan, se dijeronlos emisarios entre sí: que haya un trono en Nibiru, un rey que reine sobre todos. Que haya un líder del norte odel sur elegido a suertes, un rey supremo ha de ser. Si fuera del norte, que el sur elija a una mujer para quesea su esposa, en igualdad como reina, para reinar juntos. Si por suertes fuera elegido un hombre del sur, queuna mujer del norte sea su esposa. Que sean marido y mujer, para hacerse una sola carne.Que su hijo primogénito sea el sucesor; que una dinastía unificada sea así formada, ¡para establecer la unidaden Nibiru para siempre! En medio de las ruinas se inició la paz. Norte y sur por matrimonio se unieron.El trono real en una carne combinada, ¡una sucesión no interrumpida de realeza establecida! El primer rey

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