Una plantación de tabaco
Rica tierra aquélla... Por dondequiera que semirara la geometría de la labor, se echaba de ver lapericia de quienes la sembraron... Después de lamilpa, estaba un campo a manera de lago profundo.En aquella mañana sin viento y con un solespléndido, el verde intenso del tabaco tenía, enverdad, profundidad acuática... Se divisaban laslejanas laderas propicias para la caza... losframboyanes con sus mecheros rojos en las ramas,inmóviles en aquel atardecer sin brisa; las cercas depiedra protegiendo las huertas; los pájarosfamiliares con sus gritos y sus vuelos en torno desus nidos pendientes como hamacas de las puntasmás altas de los árboles.
Gregorio López y Fuentes
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