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6.2 De las ideas a la práctica- Silvia Lorente-Murphy

6.2 De las ideas a la práctica- Silvia Lorente-Murphy

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Published by: Saime Figueroa Rodriguez on Jan 29, 2012
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11/04/2013

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De las ideas a la práctica: la complejidad de las propuestas éticas en
 
 La mujer habitada
de Gioconda Belli
Purdue University North Central
 Al releer
 La mujer habitada
(1988) de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, meinteresó revisar la bibliografía sobre esa novela, reexaminar la obra desde laperspectiva de un nuevo siglo y reflexionar sobre los conceptos de feminismo y justicia social expuestos en los años setenta y ochenta y en este libro en particular.
 La mujer habitada
es un ejemplo ilustrativo y característico de la narrativa del PostBoom(1). En este libro se cuenta una historia central pero, a través de ella, se plantean muchos problemas éticos. La novela está escrita en un estilotradicionalmente considerado realista y, en muchos sentidos, se acerca al documentoya que narra acciones y situaciones transcurridas en Nicaragua durante la época deldictador Somoza(2). Sin embargo, y reforzando la caracterización del Post Boom de Juan Manuel Marcos(3)de que el realismo de esta narrativa está lejos de ser simplista, la narración usa elementos decididamente mágicos, tales como el delespíritu encarnado en el naranjo de la casa de la protagonista y más tarde en laprotagonista misma para fundamentar valores éticos específicos planteados en laexposición "realista".
 La mujer habitada
ofrece al lector un plano mágico paralelo a otro totalmentereconocible, pero al unir estas dos dimensiones, el libro deviene un exponente devarias realidades históricamente vigentes en el mundo latinoamericano finisecular: laresistencia ancestral del indígena al español, la rebelión femenina y la lucha delpueblo por los derechos humanos.Lavinia, la protagonista, es una mujer de veintitrés años, miembro de la burguesía dela ciudad ficcional de Faguas, que abandona la casa paterna para iniciar una vidaindependiente en su propia casa y trabajando como arquitecta. Poco tiempo despuésdescubre que el sistema "proteccionista" y "patriarcal" se extiende a todos los ámbitosde su vida y que la historia personal no tiene ningún sentido si no es incorporada a la
 
historia del país. La historia del país, sin embargo, precede a la protagonista pues enella figura el sometimiento del indígena y la excede también, en el sentido de que ellasólo representa un sector mínimo en todo el engranaje del país que funciona para crearel futuro. Básicamente,
 La mujer habitada
es una historia de amor (Lavinia y Felipe)inserta en el amplio escenario de cuatro siglos de lucha de un pueblo por la libertad.Al principio de la novela, a Lavinia, la protagonista, le interesa el aspecto teórico delfeminismo , su autorealización y el concepto de justicia social: ideas todas que en losaños setenta y ochenta parecían no sólo aplicables a la realidad latinoamericana sinoun imperativo para cambiar cualquier sistema que necesitaba corrección.Progresivamente, a medida que participa más de la realidad circundante, lapreocupación de Lavinia se va desplazando hacia la causa social aplicada y lo que vaganando prioridad es la comunidad no como ideal o concepto sino como suma deentes totalmente definibles. Al final de un proceso de enfrentamiento diario con losdiferentes estratos económicos, sociales, culturales y genéricos, llega a la conclusión(aunque nunca lo enuncia de manera dogmática) de que la teoría occidental, aprendidaen Europa en sus años de universidad, es de difícil aplicación en su país.La novela comienza con el primer día de trabajo de Lavinia como arquitecta. Ese díavuelve a su casa un poco angustiada por la revelación de que sus colegas hombres nola tratan como a una igual. Su casa, su refugio, está prolijamente ordenada gracias a laayuda que Lucrecia, la doméstica, le presta. Itzá, la mujer indígena encarnada en elnaranjo, observa la llegada de Lavinia y medita en el hecho de que en la actualidad lasmujeres no parecen subordinadas sino "personas principales" (p.34) ya que hastatienen servidumbre para las labores domésticas mientras ellas van a ocupar el espaciotradicionalmente reservado para los hombres. Me parece importante notar aquí eldesdoblamiento que adquiere la vida de Lavinia dependiendo del punto de vista desdedonde se la mire: Lavinia vuelve a su casa decepcionada por lo que ella interpretacomo una falta de emancipación, mientras que Itzá y Lucrecia consideran a Laviniacomo una mujer totalmente emancipada. Esta ambigüedad acerca de la significaciónde lo que se entiende por "emancipación femenina" en Latinoamérica se mantendrá alo largo de toda la novela.Es interesante que Itzá, la indígena, a pesar de que más tarde se va a revelar como unamujer que desafió las convenciones, no le ve mayor ventaja a la multiplicidad de rolesde la mujer contemporánea. De hecho, a pesar de su emancipación, de sudeterminación por ser autosuficiente y tener su vida bajo control propio, Lavinia sufredecepciones características de las mujeres "tradicionales" aunque a nivel racional serebele contra "la vocación de Penélope" de las mujeres y el privilegio de tomardecisiones de los hombres. Este problema aparece claramente ilustrado en uno de losprimeros capítulos del libro cuando después de comenzar su romance con Felipe, unanoche lo espera en vano. Lavinia expone sus reflexiones acerca de la actitud del sexo
 
opuesto en general. No comprende, en efecto, qué es lo que hace que un hombrereniegue en su madurez de lo que ha dependido siempre (la mujer) para vivir, paracrecer, para tener los primeros contactos con el mundo y se pregunta por qué serebelan con tan inusitada fiereza contra esta dependencia "sometiendo al signofemenino, dominándolo, negando el poder de quienes a través del dolor de piernasabiertas les entregaban el universo, la vida" (pp.57-58).Cuando Felipe llega a la casa de Lavinia con un herido y le explica que ambos sonmiembros del Movimiento de Liberación Nacional, ella defiende su postura nopolítica:Una cosa es que yo, como mucha gente, les respete lavalentía. Pero eso no quiere decir que esté de acuerdo.Pienso que están equivocados, que es un suicidio heroico.Te pido, por favor, que no me vuelvas a meter en nada deesto (p.68)Tal vez porque han pasado tres décadas desde los años más turbulentos de la luchaantisomocista y los hechos históricos inevitablemente se ven diferentes a la luz de ladistancia temporal, el lector actual de
 La mujer habitada
tiene menos problemas endisculpar la actitud no comprometida de Lavinia que recién empieza a probarse a sí misma como persona, recién está experimentando su libertad, acto que sabe, por eltratamiento de sus colegas y el mismo Felipe, no va a ser fácil. Lavinia recién estácomenzando a comprender el horizonte más cercano, su propio perímetro. Surespuesta es la apropiada a sus circunstancias. El inconsciente colectivo, sin embargo,simbolizado por Itzá, y testigo inmediato de las truculencias políticas del momento, nopuede aceptar la negación de Lavinia. Itzá fue una mujer que dejó la casa paterna y seunió a los hombres en su lucha contra el blanco.
 
¡Ah! Cómo hubiera deseado sacudirla, hacerla comprender.Era como tantas otras . Tantas que conocí. Temerosas.Creyendo que así guardaban la vida. Tantas que terminarontristes esqueletos, sirvientas en las cocinas, o decapitadascuando se rendían de caminar, o en aquellos barcos quezarpaban a construir ciudades lejanas llevándose a nuestroshombres y a ellas para el descargue de los marineros (p. 70)El comentario de Itzá pone de manifiesto que el progreso es tan sólo ilusorio si no sehan extirpado los mecanismos de explotación: el blanco al indio, el hombre a la mujer,el gobierno al pueblo. El tiempo pasa, se cambian ciertas modalidades, como loatestigua Itzá desde su perspectiva del árbol, pero el centro ético permanence intacto,por lo tanto, el progreso es sólo una ilusión.
 
La protagonista de
La mujer habitada
está "habitada" por una indígena. Esa otra quese encarna en Lavinia representa la memoria maya en el presente y permite al lector

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