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Cartas del Diablo a su Sobrino
 
C.S. Lewis
 
EL ORUGARIO es un espíritu humano, muerto y maligno, que está siendoentrenado, por un demonio angélico. En este caso, cuando dicen ELLOS sonlos ángeles y EL ENEMIGO es DIOS (para ellos su enemigo).Primera carta
Mi querido Orugario, demonio humano.
 
Un día, mientras estaba leyendo, vi que los pensamientos de aquel hombreempezaban a tomar el camino de DIOS nuestro enemigo. El Enemigo estuvo asu lado al instante, por supuesto, vi que mi labor de veinte años empezaba atambalearse. Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre quehabía llegado a controlar mejor, y le sugerí que ya era hora de comer. ¿Sabesque nunca se puede oír exactamente lo que les dice?, el Enemigo, DIOS,contraatacó diciendo que aquello era mucho más importante que la comida,cuando pude agregar, Mucho mejor volver después del almuerzo, y estudiarlo afondo, con la mente despejada. Yo le había inculcado la convicción indestructible de que, a pesar de cualquieridea rara que pudiera pasársele por la cabeza a un hombre encerrado a solas consus libros, una maligna dosis de vida real con lo que se refería a un autobús y al
 
 vendedor de periódicos era suficiente para demostrar que ese tipo de cosas,sobre la vida eterna y demás boberías no pueden ser verdad.Sabía que lo había agarrado por los pelos. Ahora está atormentado, en la casa deNuestro Padre Satas. ¿Empiezas a entender la idea? Gracias a ciertosprocesos que pusimos en marcha en su interior hace siglos, les resultatotalmente imposible creer en lo extraordinario mientras tienen algo conocido ala vista. No intentes utilizar la ciencia quiero decir, las ciencias de verdad comodefensa contra el Cristianismo, porque, con toda seguridad, le incitarán a pensaren realidades que no puede tocar ni ver.Tu tío, demonio angélicoESCRUTOPOSegunda carta Mi querido Orugario, demonio humano. Veo con verdadero disgusto que tu paciente se ha hecho cristiano.Tenemos que hacer lo que podamos, en vista de la situación. No hay quedesesperar, cientos de esos conversos adultos, tras una breve temporada en elcampo de DIOS el Enemigo, han sido reclamados y están ahora con nosotros, enel infierno. Todos los hábitos del paciente, tanto mental como corporal, estántodavía de nuestra parte.En la actualidad, la misma Iglesia es uno de nuestros grandes aliados. Nome interpretes mal, no me refiero a la Iglesia de raíces eternas, Confieso que esun espectáculo que llena de inquietud incluso a nuestros s audacestentadores, pero, por fortuna, se trata de un espectáculo completamente invisi- ble para esos humanos. Y cuando penetra en la iglesia tu paciente, llega a su banco, mira en torno suyo y ve precisamente a aquellos vecinos que, hastaentonces, había procurado evitar. Procura que el pensamiento de tu pacientepase rápidamente de expresiones como el cuerpo de Cristo a las caras de los quetiene sentados en el banco de al lado. Tu paciente, gracias a Nuestro Padre de las tinieblas, es un insensato, y con talde que alguno de esos vecinos desafine al cantar, o lleve botas que crujan, otenga papada, o vista de modo extravagante, el paciente creerá con facilidadque, por tanto, su religión tiene que ser, en algún sentido, ridícula. En
 
la etapaque actualmente atraviesa, tiene una idea de los cristianos que considera muy espiritual. Hasta el simple hecho de que las personas que hay en la iglesia llevenropa moderna supone, para él, un auténtico problema. Nunca permitas que estoaflore a la superficie de su conciencia, no le permitas que llegue a peguntarsecómo esperaba que fuese. Mantén sus ideas vagas y confusas, y tendrás toda laeternidad para divertirte en el infierno jajajaja, provocando en él esa peculiarespecie de lucidez que proporciona el Infierno.Trabaja a fondo, durante la etapa de decepción o anticlímax que, ha de atravesarel paciente durante sus primeras semanas como hombre religioso. DIOS elEnemigo deja que esta desilusión se produzca al comienzo de todos losesfuerzos humanos. DIOS el Enemigo acepta este riesgo porque tiene la curiosailusión de hacer de esos asquerosos gusanillos humanos lo que Él llama Suslibres amantes y siervos, hijos. Nosotros tenemos un incorregible afán de
 
degradar el mundo espiritual entero a través de relaciones contra natura con losanimales bípedos.Al desear su libertad, DIOS el Enemigo renuncia, consecuentemente, a laposibilidad de guiarles, por medio de sus aficiones y costumbres propias, acualquiera de los objetivos que Él les propone, les deja que lo hagan por sí solos.  Ahí está nuestra oportunidad, pero también, nuestro peligro, una vez quesuperan con éxito esta aridez inicial, los humanos se hacen menos dependientesde las emociones y, en consecuencia, resulta mucho más difícil tentarles. Cuantolas personas de los bancos vecinos si dan razones y si el paciente sabe que lamujer del sombrero ridículo es una jugadora empedernida de
bridge,
o que elhombre de las botas rechinantes es un avaro y fornicador, tu trabajo resultarámucho más fácil. En tal caso, te basta con evitar que se le pase por la cabeza lapregunta, Si yo, siendo como soy, me puedo considerar un cristiano, ¿por quélos diferentes vicios de las personas que ocupan el banco vecino habrían deprobar que su religión es pura hipocresía y puro formalismo? Todavía no lleva eltiempo suficiente con DIOS el Enemigo, como para haber adquirido la másmínima humildad auténtica.Todo cuanto diga, hasta si lo dice arrodillado, acerca de sus pecados, no es másque repetir palabras como un loro, en el fondo, todavía piensa que ha logrado unsaldo favorable en el libro de la Vida libro mayor de nuestro Enemigo. Sólo porhaberse dejado convertir, y que, además, está dando prueba de una granhumildad y de magnanimidad al consentir en ir a la iglesia con unos vecinos tanengreídos y vulgares. Mantenle en ese estado de ánimo tanto tiempo comopuedas. Te prometo q si sigues así, te divertirás mucho en el infierno, connuestro padre Satanás, jajaja. Tu tío, demonio angélicoESCRUTOPO
Tercera carta
 Mi querido Orugario, demonio humano. Me complace mucho todo lo que me cuentas acerca de las relaciones de estehombre con su madre.. El DIOS el enemigo debe estar trabajando desde elcentro hacia el exterior, haciendo cada vez mayor la parte de la conducta delpaciente que se rige por sus nuevos criterios cristianos, y puede llegar a sucomportamiento para con su madre en cualquier momento. Tienes queadelantártele. Mantente en estrecho contacto con nuestro colega Gluboso, quese ocupa de la madre, y construid entre los dos, en esa casa, en que se fastidienmutuamente, pinchándose todos los días. Para ello, los siguientes métodos sonde utilidad.Primero. Mantén su atención centrada en la vida interior. Cree que suconversión es algo que está
dentro
de él, y su atención está, sobre todo hacia suspropios estados de ánimo. Fomenta esta actitud, mantén su pensamiento lejosde las obligaciones.
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