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1. La sistemática, base del conocimiento de la biodiversidad

1. La sistemática, base del conocimiento de la biodiversidad

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LA SISTEMÁTICA, BASE DEL CONOCIMIENTO DE LA BIODIVERSIDAD
Atilano Contreras-Ramos e Irene Goyenechea

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No cabe duda que la sistemática se ha convertido, dentro de las ciencias biológicas, en un campo disciplinario dinámico, con un auge notable y en constante diversificación. Este impulso y renovación simultáneos pueden deberse, al menos, al establecimiento de la cladística como principal método para la inferencia filogenética luego de varios años de intenso debate entre miembros de la comunidad biológica.
LA SISTEMÁTICA, BASE DEL CONOCIMIENTO DE LA BIODIVERSIDAD
Atilano Contreras-Ramos e Irene Goyenechea

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No cabe duda que la sistemática se ha convertido, dentro de las ciencias biológicas, en un campo disciplinario dinámico, con un auge notable y en constante diversificación. Este impulso y renovación simultáneos pueden deberse, al menos, al establecimiento de la cladística como principal método para la inferencia filogenética luego de varios años de intenso debate entre miembros de la comunidad biológica.

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La sistemática en las ciencias biológicas
No cabe duda que la sistemática se ha convertido, dentrode las ciencias biológicas, en un campo disciplinario dinámi-co, con un auge notable y en constante diversificación. Esteimpulso y renovación simultáneos pueden deberse, almenos, al establecimiento de la cladística como principalmétodo para la inferencia filogenética (luego de varios añosde intenso debate entre miembros de la comunidad de sis-temáticos, cladistas y los que defendieron a la fenética y lasistemática evolutiva o tradicional), al surgimiento de técni-cas moleculares como la PCR (reacción en cadena de lapolimerasa) que han facilitado la secuenciación de los áci-dos nucleicos y por tanto el uso de un alto número decaracteres moleculares en análisis filogenéticos, pero tam-bién al desafortunado decremento de hábitat naturales y laconsecuente crisis de biodiversidad. Otros eventos recien-tes, relacionados con los anteriores, que también hanimpulsado a la sistemática, son el desarrollo de software yrecursos computacionales, que globalmente han influido enmayores y más rápidos análisis filogenéticos, así como enequipos y tecnologías que han desarrollado lo que ahora sedenomina bioinformática (p. ej.
,
construcción de bases dedatos de colecciones científicas y su aplicación en el enten-dimiento del comportamiento de la biodiversidad en losecosistemas y los efectos de los cambios ambientales en labiota, bases de datos de secuencias génicas, claves taxo-nómicas interactivas y su disponibilidad en el
world wide web 
, etc.), así como nuevos modelos analíticos para cons-truir hipótesis filogenéticas en particular utilizando caracte-res moleculares (p. ej.
,
la máxima verosimilitud y la inferen-cia bayesiana).Paradójicamente, existe la percepción de que el núme-ro de expertos en la taxonomía de los diferentes gruposbiológicos decrece, es decir, que el reemplazamiento de losexpertos que se retiran está siendo insuficiente, o que enprincipio ese número de expertos nunca fue el requerido,sobre todo en países megadiversos como el nuestro. Porsupuesto, hay grupos cuya diversidad es conocida satisfac-toriamente y un programa de investigación en taxonomíaalfa sería poco productivo (p. ej.
,
aves y mamíferos); noobstante, la comunidad de biólogos pareciera no reconocerque la biodiversidad global del planeta es sólo parcialmen-te conocida y que, probablemente, un ingrediente másnecesario para impulsar integralmente a la sistemática en elsiglo XXI sería una nueva fase de exploración.La biología puede subdividirse de acuerdo con diver-sos criterios e intereses disciplinarios, tal como lo ilustra unlibro de texto representativo (Villee y Dethier, 1971), porejemplo en botánica y zoología, según el grupo de organis-mos estudiados, o morfología y fisiología, si el énfasis es enla estructura o en el funcionamiento de los organismos bajoestudio. Así, por ejemplo se tiene morfología de insectos yfisiología animal; o incluso biología organísmica, biologíacelular y biología molecular, si el nivel de organización bio-lógica es el referente. Sin agotar subdisciplinas, otra divi-sión presentada es en genética, evolución, taxonomía yecología. Otro autor (Kendeigh, 1974), reconoce tres divi-siones principales de la biología: morfología, fisiología yecología, aunque éstas interactúan de múltiples manerasen el contexto de otros enfoques como el de la genética yla evolución. Nelson y Platnick (1981), en un análisis deta-llado, dividen a la biología en dos, en biología general y enbiología comparada. La primera estudia la uniformidad dela vida y la segunda la diversidad de la vida. El biólogogeneral trabaja con una especie modelo, que es una herra-mienta experimental, a partir de la cual espera obtener des-
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L
 A SISTEMÁTICA
,
BASE DEL CONOCIMIENTODE LA BIODIVERSIDAD
 Atilano Contreras-Ramos e Irene Goyenechea
 
cubrimientos con valor general; aquí la variación es unadesventaja y las cepas o cultivos puros son preferidos. A laluz de la teoría evolutiva, la biología comparada encuentraun marco de interpretación para el estudio de la diversidad.Este marco es la historia de la vida, la cual tiene un compo-nente en el tiempo y otro en el espacio. De acuerdo conestos autores, la biología comparada se compone de cua-tro principales subdisciplinas (cuadro 1): la sistemática, labiogeografía, la embriología y la paleontología. Así, la siste-mática se ocupa principalmente de la forma (en el sentidoamplio) y de manera secundaria del tiempo.Un historiador de la biología (Ledesma, 2000) postulaque una ciencia no se consolida como tal hasta que cuentacon verdaderos paradigmas, lo cual ocurrió en la biología enel siglo XIX, entre los años de 1835 a 1900. Para dicho his-toriador, los cuatro paradigmas globales que consolidaron a labiología son: 1) la teoría celular de Schwann y Schleiden, 2) elconcepto de homeostasis aportado por Claude Bernard, 3) lateoría de la evolución de Darwin, y 4) la teoría mendeliana dela herencia. En este contexto, se puede ubicar a la sistemáti-ca como una subdisciplina histórica, estrechamente ligada alfenómeno de la evolución y, por tanto, a esta teoría.
 Taxonomía, sistemática y biodiversidad
Un diccionario reciente, especializado en términos biológi-cos, define a la sistemática como la clasificación de losorganismos vivientes [especies biológicas] en series jerár-quicas de grupos enfatizando sus interrelaciones filogené-ticas (Lincoln
et al 
., 1998). El mismo diccionario define ala biodiversidad como la variedad de organismos conside-rados en todos los niveles, desde las variantes genéticasde una sola especie, pasando por arreglos de especieshasta arreglos de géneros, familias e incluso niveles taxo-nómicos más altos, incluyendo la variedad de ecosistemas,los cuales comprenden tanto las comunidades de organis-mos [especies] dentro de hábitats particulares como lascondiciones físicas bajo las cuales viven. En la misma fuen-te, taxonomía es la teoría y práctica de describir, nombrary clasificar organismos. En realidad, la clasificación moder-na de los seres vivos se basa en sus relaciones filogenéti-cas, lo cual se ha visto enfatizado con la propuesta del cla-dismo de que las clasificaciones sean interconvertibles conuna hipótesis filogenética o cladograma (Wiley
et al 
.,1991), uno de los principios originalmente defendidos porHennig. Si ambas acciones, clasificar y elaborar filogenias,son prácticamente equivalentes, ¿por qué parece haberconfusión en el uso de los términos taxonomía y sistemá-tica? Una razón puede ser de tipo histórico. El términotaxón (Bates y Jackson, 1987), que denota un grupo deorganismos con un nombre y de cualquier rango, tal comouna especie particular, una familia o clase, o el nombreaplicado a esa unidad, fue propuesto para usarse en elsentido actual en 1948 por H. J. Lam (Lam, 1957), cuan-do aún no se establecían las nociones cladísticas y portanto la labor descriptiva y nomenclatural se adjudicó a lataxonomía. Como es frecuente, la moda o frecuencia deuso parece hacer que el término sistemática predominecomo la práctica superior que incluye la elaboración defilogenias y la acción subsidiaria de clasificar, esto quizácon algún apoyo histórico si se recuerda que la obra zoo-lógica seminal de Linnaeus (1758) lleva el nombre de
Systema Naturae 
, la cual en su décima edición marca el ini-cio de la nomenclatura zoológica moderna. No obstante,es cuestionable que la taxonomía sea distinta y subsidiarade la sistemática, por lo que el uso del término depende-
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Subdisciplina Objeto de estudioSistemáticaPrimariamente la forma (en el sentidoamplio) y secundariamente el tiempo.BiogeografíaPrimariamente el espacio y secundaria-mente el tiempo.EmbrioloaTodos los procesos de desarrollo; prima-riamente el tiempo y secundariamentela forma.Paleontología Primariamente el tiempo y secundaria-mente la forma; el espacio hasta ciertopunto.
Cuadro 1
Subdisciplinas que conforman la biología comparada deacuerdo con Nelson y Platnick (1981). Forma, en el con-texto de Croizat (1964), “Space, Time, Form: TheBiological Synthesis”, es tomada por estos autores comoreferencia no sólo a la estructura de los organismos, sinoa todos sus atributos, sean éstos estructurales, funciona-les o de comportamiento
 
rá del sentido que un autor le dé y que cada lector debe-rá elucidar (Nieto-Nafría, 1999). En principio, parece ilógi-co que un biólogo sea taxónomo al recolectar ejemplaresen el campo y describir una especie nueva para la ciencia,para después ser un sistemático al buscar caracteres parala elaboración de un análisis filogenético, o incluso alponerse una bata e ingresar al laboratorio para extraerDNA del mismo ejemplar y someterlo a la técnica desecuenciación molecular.Volviendo al concepto de biodiversidad, si se recuerdala clásica definición de la ecología como el estudio de lasinterrelaciones entre los organismos vivientes y su ambien-te, es claro que el estudio de la biodiversidad incluye aspec-tos que conciernen tanto al sistemático como al ecólogo.Siendo éste un concepto de moda, alguien en busca depopularidad podría cuestionarse si existe un enfoque másadecuado, completo o mejor que el otro. Por supuesto,estas preguntas son tendenciosas y, por lo tanto, cuestio-nables en el campo científico. En lugar de intentar contes-tarlas, consideremos nuevamente a la sistemática. El ojodel sistemático, al estudiar la diversidad biológica intentaráencontrar patrones que expliquen la distribución de los atri-butos de los seres vivos, es decir, el punto de referenciaserá la historia evolutiva o genealogía. Por tanto, una defi-nición moderna de sistemática puede ser el estudio de labiodiversidad, sus relaciones genealógicas, evolutivas, bió-ticas y espaciales, desde un punto de vista histórico. Enesencia, la sistemática aporta el componente histórico, filo-genético, al entendimiento de los patrones de surgimiento ycambio en la biodiversidad. Una forma simple de expresar-lo es que la primera pregunta del sistemático hacia un servivo sería ¿a qué especie perteneces? ¿cuál es tu identi-dad?, mientras que el ecólogo posiblemente preguntaría ¿aqué te dedicas? ¿cómo vives? No obstante, las tareas delsistemático, al documentar la biodiversidad en el tiempo yel espacio, y al intentar entender los atributos de las espe-cies en un contexto filogenético, se entrelazan con la ecolo-gía y otros campos como la biología de la conservación, porlo que la esfera de influencia del sistemático está en expan-sión y la retroalimentación entre disciplinas parece tener unamplio futuro.
Las teorías evolutivas de Darwin
Sin intentar un análisis profundo (p. ej
.
, Zamora-Cunningham, 2005), y antes de abordar los objetivos de lasistemática como cuerpo de conocimiento, consideremos enmayor detalle su relación con la teoría evolutiva. Aunqueesta relación puede parecer evidente, al ser la evoluciónorgánica un fenómeno histórico y al pretender la sistemáticaaportar herramientas para un ordenamiento filogenético(histórico) de la biodiversidad, para algunos filósofos (p. ej.,Beatty, 1982) y biólogos, un grupo de sistemáticos ha pre-tendido distanciarse de la teoría evolutiva y ha proclamadoque no necesita de esta teoría para producir filogenias. Losllamados cladistas transformados o de patrón (Forey
et al 
.,1992), en realidad hicieron explícito que para producir filo-genias no era necesario invocar algún mecanismo evolutivoparticular, por ejemplo la selección natural, la mutación o laderiva génica, además de que consideraron innecesarioasumir una especiación dicotómica y la extinción del ances-tro que producirían, de acuerdo con Hennig, una bifurcacióna partir de los nodos de un árbol filogenético. Platnick(1979: 537) expuso que “…ni el valor ni el éxito de losmétodos [cladísticos] está limitado por el valor o éxito deaquel modelo evolutivo [el de especiación presentado porHennig]. Los cladogramas dicotómicos pueden preferirsesimplemente con base en su máximo contenido informativo,sin hacer referencia a mecanismos de especiación…”Patterson (1988; citado por Forey
et al 
., 1992: 12) conclu-ye: “Si la explicación causal del patrón debe ser convincentey eficiente, el patrón debe mejor no ser percibido en térmi-nos del proceso explicativo. Éste es el argumento básicodetrás de la cladística de patrón.”El malentendido de Beattyy otros fue que se hacía una negación de la evolución. Hoyse comprende que los caracteres homólogos son suficiente-mente robustos como evidencia, para poderse utilizar en laconstrucción de hipótesis filogenéticas “neutrales” o “libresde teoría”, al no recurrir a premisas de mecanismos
a priori 
,tales como si un carácter vale más por su valor adaptativo, ysí en cambio aportar un poder explicativo
a posteriori 
. Portanto, el divorcio de sistemática y evolución nunca ha existi-do y es notable que el orden natural encontrado porLinnaeus, incluyendo su jerarquía taxonómica, haya adquiridoluego una explicación evolutiva en el marco del darwinismo.
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