y al burro, Buffon planteó por 1760: “Es más sencillo y másnatural y más verdadero decir que un asno es un asno, quepretender sin saber por qué, que un asno es un caballo”(Taton, 1988: 638). Posteriormente Buffon llegó a la con-clusión de que sí podía haber alguna relación entre el caba-llo y el burro; esta relación adquiría sentido en el mundoreal si se le comparaba con lo que ocurre en las familiashumanas: si dos personas tienen parentesco no es sólo porsus semejanzas físicas, sino porque comparten un ancestrocomún en algún punto del pasado. En su artículo“Degeneración de los Animales”, escrito en 1766, planteóque las formas emparentadas estrechamente, como elcaballo y el asno, o el león y el tigre, descendían de unancestro común. Esta manera de ver las cosas puede situara Buffon entre los naturalistas transformistas, aquellos queempezaron a aceptar que ha habido cambios en la historiadel mundo vivo; sin embargo sus ideas al respecto fuerontodavía limitadas, pues pensó que si bien entre el caballo yel burro hay parentesco, entre éstos y el gato no había nin-guna relación posible. Buffon hizo la descripción minuciosade numerosos ejemplares animales y vegetales y parademostrar su desdén por los sistemas de clasificaciónempezó con aquellos que eran útiles para el ser humano. Silas agrupaciones de todas maneras eran producto de laimaginación, el sistema utilitario era tan bueno como cual-quiera (Bowler, 1998).Otro de los críticos de Linnaeus, fue el novohispanoJosé Antonio Alzate (1737-1799). En 1788 se fundó en laNueva España un jardín botánico que sería el centro deoperaciones de una expedición que tenía como fin conocerla flora del país. La iniciativa para realizarla surgió deldirector del jardín botánico de Madrid, Casimiro GómezOrtega (1741-1818), a quien le interesaba saber qué florahabía en la colonia española y quien convenció al rey, CarlosIII, de la importancia de la misión. Entre los expedicionariosvenía el botánico Vicente Cervantes, quien se encargaría dela cátedra de botánica que se establecería en el jardín paradar clases a todos los interesados. Desde la llegada de laexpedición, Alzate empezó a escribir críticas al sistema deLinnaeus en su
Gaceta de Literatura de México
, mismas quele fueron respondidas por Vicente Cervantes en un periódi-co nacional, la
Gaceta de México
. Alzate afirmaba que elsolo conocimiento de los estambres no podía llevar a unaclasificación coherente. El 16 de mayo de 1788 escribió:
Apenas habrá hombre que ignore lo que es la flor del clavel,y los más ven que unos son simples o de pocos pétalos y otrosque se conocen por reventones a causa de su grande númerode pétalos. Los primeros se deben comprender, a causa de losdiez estambres de que constan, en la clase que Linnaeus nom-bró
Decandria
. ¿Qué haremos con los reventones, los que notienen estambres o suelen observarse muy pocos y sin arregloa número? Pregunto a los entusiastas linneistas: ¿a la clase de
Candria
los reduciremos? Me dirán que no, en virtud de lasreglas de su legislador; ¿pero aun el ciego que tenga bien orga-nizadas las narices y el paladar no porfiará, y con razón, queambos son de la misma naturaleza puesto que el gusto y el olfa-to así se lo manifiestan? (Moreno, 1989: 26).
Alzate, además, estaba en contra de “olvidar los nom-bres patrios para conservar voces semigriegas o semibárba-ras” (Moreno, 1989: 25). En ese caso, señalaba, sería mejorutilizar la nomenclatura de los antiguos mexicanos en la quese señalaba alguna propiedad de las plantas:
tzoapatli
, hier-ba para las paridas;
achiotl
, buen material para teñir;
tlapa- lespatli
, medicamento para el flujo de sangre;
cacaloxóchitl
,flor que come el cuervo, o
acáhuatl
, caña sin nudos.Por supuesto, don Vicente Cervantes respondió a suscríticas con cartas en las que defendía apasionadamente elsistema de Linnaeus. Es interesante analizar la discusiónporque en ella se puede observar la postura despectiva deun español que llegaba a una colonia americana y la defen-sa que un novohispano culto hacía de su ciencia y de supasado. Cervantes escribió, por ejemplo: “Que el nuevoidioma botánico que propone [Alzate] es muy bueno parahablarlo en plazas y corrillos con indias herbolarias y ver-duleras, mas no en academias de literatos”(Moreno, 1989:46). Mientras que Alzate sostuvo: “Va mucha diferencia deconquistar a una nación civilizada a subyugar alguna bárba-ra. El mayor triunfo, el mayor honor que coronan a nuestranación
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fue la conquista de una nación sabia respecto a lasciencias naturales, como ya en el día está demostrado atoda luz.”(Moreno, 1989: 68).
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1Recuérdese que los novohispanos se consideraban parte de la Coronaespañola.