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10. La etnobotánica como herramienta para el estudio de los sistemas de clasificación tradicionales

10. La etnobotánica como herramienta para el estudio de los sistemas de clasificación tradicionales

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06/12/2013

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Introducción
El presente capítulo tiene como objetivo brindar un brevepanorama sobre la forma en que la etnobotánica funge comoherramienta dentro de la sistemática tradicional, etnotaxono-mía o sistemática folk. El lector encontrará una síntesis deconceptos publicados en fuentes diversas, un análisis departe del desarrollo histórico de la etnobotánica, así comoun ensayo y análisis comentado de los métodos más común-mente usados al abordar estas temáticas: el enlistado libre ylas preguntas verdadero/falso. Se considera que incluir estaantología puede contribuir a presentar la temática y orientaral lector en la búsqueda de trabajos que le permitan profun-dizar en este aspecto tan cautivante de la sistemática, el cualbrinda la posibilidad de comprender los móviles intrínsecos acada cultura que llevan a las sociedades a establecer unadeterminada interacción con su entorno.
¿Qué es la etnobotánica?
 A partir de la década de 1890 comenzó el interés formal delos antropólogos por las especies vegetales utilizadas pordistintos grupos étnicos, con la finalidad de investigar losdiferentes rasgos culturales de las sociedades, en las quelos vegetales ocupan un lugar importante (Barrau, 1971,1976; Ford, 1978). El nombre asignado a la disciplinaremonta desde finales de la misma década, cuandoHarshberger (1896) publicó un trabajo sobre los propósi-tos de la misma.Desde sus inicios, los estudios etnobotánicos se hanencarado desde ópticas distintas. Se han dedicado muchaspáginas a intentar definir la etnobotánica, reseñar sus obje-tivos, sus campos de acción, sus repercusiones, la metodo-logía a utilizarse, entre otros temas (Jones, 1941; Portères,1961; Millot, 1968; Ford, 1978; Barrera, 1983; Hurrell,1987; Galafassi, 1997; Martin, 2001; Cunningham, 2002).Las discusiones que se generaron, y en cierta medida aúnpersisten, dan en primera instancia una impresión suma-mente confusa.Una de las posiciones reúne a un nutrido grupo deinvestigadores que dan absoluto énfasis a los aspectos uti-litarios que las plantas pueden aportar a la ciencia occiden-tal, la industria o la tecnología; habitualmente estos espe-cialistas soslayan todo lo referido a la sociedad que es moti-vo del estudio. Muchos autores han planteado un esquemade conceptos y objetivos en esta línea; desde Schultes(1941), uno de sus más notables exponentes, hastaKendler y colaboradores (1992), han sostenido que el des-arrollo económico de un pueblo precisa de la búsqueda denuevos recursos vegetales, los cuales pueden contribuir aenfrentar las necesidades básicas de una población cre-ciente. Barrera (1983) opinó que los estudios de explora-ción botánica, orientados hacia una fuerte tendencia utilita-rista, como los que se reseñan, deberían ser encuadradosen la botánica económica, que se distingue de la etnobotá-nica por su despreocupación del fenómeno cultural.Entre los años cincuenta y sesenta surge en la antro-pología y la lingüística el concepto de las “etnociencias”, endonde el prefijo “etno” adquiere un significado concretopues los investigadores incorporan en sus estudios los cri-terios propios de la ciencia vernácula, es decir la ciencia folk(Fowler, 1979). Encarar estas investigaciones incluye dosmodalidades: desde la sociedad estudiada (perspectivaémica) y desde la ciencia (perspectiva ética). Estas formasde abordar se basan en criterios de la lingüística; la fon
éti- ca 
estudia los sonidos del lenguaje sin analizar los senti-mientos que los mismos contienen, es decir constituye unaperspectiva externa. En tanto que la fonemática, de fon
e- 
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L
 A ETNOBOTÁNICA COMO HERRAMIENTA PARA EL ESTUDIODE LOS SISTEMAS DE CLASIFICACIÓN TRADICIONALES
Norma Hilgert 
 
mic 
, trata la lengua desde dentro, y considera su significa-do emocional o simbólico y para eso necesita ponerse en lasituación de la persona que es el objeto observado por laciencia. Éste ha sido el carácter novedoso de esta orienta-ción en la disciplina. Así surge esta nueva etnobotánica, conun campo de interés más abarcativo que el reseñado en laposición que se le contrapone. Esta etnobotánica estudia elconocimiento, el rol, los significados y los usos de las espe-cies vegetales en una sociedad determinada. Se interesa,pues, además de los aspectos meramente económicos, porotros insoslayables que corresponden al mundo cognosciti-vo y la vida espiritual de la gente.En el presente, algunos autores proponen englobartodas las diferentes ramas en una sola disciplina llamadaetnoecología y, en particular, se hace más hincapié en laparafernalia metodológica que en el nombre de la misma.En este sentido, se han publicado numerosos trabajosdonde se analiza de modo retrospectivo la evolución de ladisciplina y se proponen caminos a seguir (Alcorn, 1995;Prance, 1995; Alexiades y Sheldon, 1996; Cunningham,2002, entre muchos otros). La tendencia es fortalecerlametodológicamente y elevar el umbral básico de sus traba- jos. Se parte de la premisa que, desde cualquier enfoquereconocido, si está hecho según las reglas del conocimien-to científico (independencia, replicabilidad, etc.), se puedenobtener respuestas importantes que se sumen al cúmulo deconocimientos generales o
corpus 
general.Dentro de su proceso evolutivo, la etnobotánica fuecambiando sus objetivos primordiales. En sus primeros díasestuvo implícitamente movida por intereses imperialistas,tras los posibles beneficios para los estados dominantes.En cambio, en el mundo actual ha mostrado un explícitointerés por contribuir al desarrollo de todas las clases ynaciones, en especial en la planeación del desarrollo de laregión donde los datos son recolectados (Alcorn, 1995).Por tanto, los objetivos básicos de las investigacionesactuales están orientados a responder preguntas acerca deaquellas culturas que peligran o que ya han desaparecido(etnohistoria); sobre aspectos que ofrezcan herramientasal desarrollo industrial y acerca de posibles soluciones paragrupos que están amenazados social, cultural y/o ambien-talmente (Given y Harris, 1994; Prance, 1995).Finalmente, al analizar el desarrollo de la disciplina enMéxico, Gómez-Pompa (1993) y Martínez Alfaro (1994)coinciden en que los trabajos locales están a la vanguardiaen Latinoamérica. Esto, posiblemente gracias a la combina-ción de diversidad biológica, ambiental y cultural, con unacomunidad científica diversa y comprometida, sumado a losescasos insumos necesarios para llevarlos a cabo. Estos tra-bajos se iniciaron formalmente en México en 1566, con laobra de Fray Diego de Landa sobre los mayas de Yucatán yel cacao (Gómez-Pompa, 1993). Según Martínez Alfaro(1994), la etnobotánica en México responde a un modelopositivista, el cual privilegia la cuantificación sobre la descrip-ción. Señala que los estudios más relevantes se enmarcanen la conservación de recursos fitogenéticos y su mejora-miento, la evolución bajo domesticación, la clasificación y sis-temática de plantas cultivadas, los orígenes de la agriculturay evolución de sistemas agrícolas, la percepción, clasificacióny manejo de recursos naturales por un grupo humano, losestudios cualitativos y cuantitativos sobre floras médicas ycomestibles, así como la conservación
in situ 
y
ex situ 
.
La taxonomía y la historia del hombre
Según lo documentado, los estudios sistemáticos se inicia-ron formalmente a partir de Aristóteles (384-322 aC),quien fue seguido por su discípulo Teofrasto; ambos seabocaron a la ordenación de las especies biológicas enpatrones jerárquicos de acuerdo a las categorías jerárqui-cas concebidas por el hombre (Cotton, 1996).Esta tendencia humana a organizar conceptualmente ala naturaleza no es exclusiva de la ciencia occidental; haynumerosas pruebas de estas actividades en todo el mundo. A modo de ejemplo se pueden citar dos trabajos realizadosen el México antiguo, el Códice Matritense de la Real Academia (Sahagún, 1955) y el
Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis 
, manuscrito azteca hecho por Martín de laCruz y traducido al latín por Juan Badiano en 1552 (De laCruz, 1991). En los mismos está claramente documentadocómo los pobladores prehispánicos de esta región de América organizaban conceptualmente y empleaban suentorno vegetal.De igual manera hay obras que, entre muchas otrascosas, ilustran la ciencia prehispánica en Sudamérica, tales
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como
Comentarios Reales de los Incas 
escrita por Garcilazode la Vega (1976) y
El Primer Nueva Crónica y Buen Gobierno 
de Guaman Poma de Ayala (1980). Como lo men-ciona Gómez-Pompa (1993), en el México precortesiano, ypodría ampliarse a toda la América de aquellos años, habíaun verdadero avance científico, quizás mayor que en laEuropa contemporánea; se realizaban clasificaciones deplantas y animales, estudios de sus usos, propiedades, for-mas y ecología. En efecto, los procesos cognoscitivos deaquellos años no diferían mucho de los que actualmenteacepta la ciencia; si bien probablemente tenían un mayorcomponente empírico (León Portilla, 1963; Gómez-Pompa,1993).
¿Cómo se relacionan la etnobotánica, la sistemática y elmanejo de los recursos?
 Alcorn (1995) realizó una síntesis sobre las preguntas máscomunes de la etnobotánica, gran parte de ellas ya mencio-nadas al comienzo de este trabajo. Entre todas, las másinteresantes para el presente apartado, son aquellos cues-tionamientos que analizan qué piensa la gente de las plan-tas, cómo las diferencian entre sí y cómo las clasifica segúnla cultura a la que pertenece.En efecto, las decisiones humanas sobre la forma deestablecer sus relaciones con el entorno, se basan en fac-tores biofísicos y socioculturales, los que a su vez estáncondicionados al modo de percibir el mundo natural quetiene cada ser humano (Cotton, 1996). Según lo propues-to por Fowler (1979) y Cotton (1996), el estudio de dichapercepción y de las “decisiones ambientales” puede reali-zarse desde las perspectivas ética y émica. En el primercaso, se identifican los rangos o factores que influencian elmodo en que el ambiente es percibido localmente, teniendoen cuenta el objetivo natural (es decir el ambiente, o suscomponentes, como tales) y la construcción sociocultural(es decir, la interpretación local del ambiente), que puedenmodificarlo. En el segundo enfoque se indaga sobre cómoel medio es percibido realmente por la gente local. Sinembargo, Ellen (1994) ha demostrado que no todas lascategorías conceptuales tienen una equivalente lingüística,por lo que es necesario analizar su naturaleza substantiva.De acuerdo con Cotton (1996), los factores que afec-tan la percepción del entorno se pueden resumir en cuatrotipos: biofísicos, sociológicos, espirituales y personales. Losfactores biofísicos están representados por característicasdel elemento percibido externas al observador, por ejemplocaracterísticas ecológicas o morfológicas de una determina-da población; los otros tres variarán según ciertos elemen-tos internos del observador, tales como el género, la edad,la historia y las influencias personales, tanto culturalescomo psicológicas.Como es de imaginarse, analizar la percepción delentorno es muy complejo, por ello se proponen estudios deconducta (donde se analizan eventos y actividades) y estu-dios cognoscitivos (donde se estudian los factores psicoló-gicos que afectan las decisiones). Dentro del estudio de lasconductas, es posible a su vez, analizar conductas ritualeso conductas cognoscitivas (basadas en conocimiento dadopor la experiencia). Es en este último aspecto donde apa-recen la percepción humana y la etnotaxonomía (la denomi-nación y el ordenamiento).
Conductas cognoscitivas: etnotaxonomíay percepciónhumana
Lévi-Strauss (1964), en la teoría del estructuralismo, pro-puso que al analizarse las culturas humanas es posibleencontrar una tendencia universal a organizar y clasificarlos fenómenos percibidos o las experiencias vividas, ade-más, que los conocimientos humanos generalmente sebasan en series de contrastes, tales como cultura/naturale-za, derecha/izquierda, día/noche, y que cada elemento delpar carece de significado aislado del otro.En el transcurso de los años, muchos investigadores(p. ej., Thomson, 1946; Lévi-Strauss, 1964) comenzaron aindagar en la sistemática folk (etnosistemática o etnotaxo-nomía), la cual examina, en primer lugar, el modo en el cuallas culturas categorizan y denominan a las especies que losrodean. En efecto, este tipo de trabajos ofrecen una inva-luable información acerca de la percepción de una comuni-dad local y de las relaciones percibidas entre diferentestipos de plantas o animales y la naturaleza y significado deun taxón particular.Como lo resume Barrera (1994) en la bibliografíasobre pueblos mexicanos, se puede considerar como obra
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thefoucaultian added this note
Hilgert, Norma. (2007). La Etnobotánica como herramienta para el estudio de los sistemas de clasificación tradicionales. En Atilano Contreras-Ramos (et. al.) (Eds.). "La sistemática, base del conocimiento de la biodiversidad". México: Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Saludos de: thefoucaultian
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Juan Francisco Quintero added this note
por favor suban documentos con bibliografia completa

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