Miguel Ángel Cano Paños
Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología
. 2011, núm. 13-13, p. 13:1-13:55 − ISSN 1695-0194
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Introducción
La entrada en vigor el 13 de enero de 2001 de la Ley Orgánica Reguladora de laResponsabilidad Penal de los Menores (LO 5/2000, de 12 de enero,
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LORPM en losucesivo) supuso contar finalmente en España con una regulación única y completadel conjunto del sistema de justicia juvenil, de la cual ciertamente no se habíadispuesto desde la entrada en vigor de la Constitución en 1978. Además, la trascen-dencia de la ley superaba incluso la del propio texto, ya que con la misma se conse-guía completar definitivamente el sistema normativo formado por el Código Penalde 1995 (CP) con el que se pretendía acomodar toda la legislación penal al sistemaconstitucional y al orden jurídico de valores. Y es que, antes de la aprobación y posterior entrada en vigor de la LORPM, el CP 1995 todavía no había conseguidodesplegar todos sus efectos, ya que, al menos en el aspecto de la edad penal, aún seencontraban en suspenso los arts. 19
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y 69 CP
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. Tal y como acertadamente haseñalado al respecto Giménez-Salinas, «por muy paradójico que pueda parecer,todavía en el año 2000 a los menores no les había llegado el Código Penal de lademocracia».
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En vísperas de la entrada en vigor de la LORPM, y después de que su aproba-ción fuera eclipsada por la enorme trascendencia política y social que tuvo la LO4/2000, de 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en Españay su Integración Social, parece ser que la sociedad española fue tomando poco a poco conciencia del profundo cambio que la reforma del sistema de justicia juvenilintroducía en la cultura jurídica y judicial del país, especialmente por la elevaciónde la edad de la plena responsabilidad penal a los 18 años. Desde ese mismo mo-mento, la LORPM y su eficacia fueron puestas en cuestión a través de una poderosacampaña iniciada –y mantenida– por un sector considerable de los medios de co-municación, el cual, intencionadamente o no, venía ofreciendo una informaciónclaramente sesgada y distorsionada de la realidad de la delincuencia de menores deedad, lo cual alimentó sin duda la sensación de inseguridad en la opinión pública,cuando no la de absoluta impunidad de tales conductas. Como se podrá observar enlos epígrafes siguientes, el eco mediático que la justicia de menores ha alcanzado
NOTA PREVIA:Para la realización del presente trabajo ha resultado fundamental la estancia de investigación llevada a cabo por el autor en la Freie-Universität Berlin (Alemania), durante el mes de agosto de 2011. Sirvan por ello estas líneas para agradecer al Instituto de Ciencias Penales de la mencionada Universidad, y muy especialmente al Prof. Klaus Rogall, su desintere-sada y amable colaboración.
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BOE núm. 11, de 13 de enero de 2000.
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«Los menores de dieciocho años no serán responsables criminalmente con arreglo a este Código. Cuando un menor de dicha edad cometa un hecho delictivo podrá ser responsable con arreglo a lo dispuesto en la ley que regule la respon-sabilidad penal del menor».
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«Al mayor de dieciocho años y menor de veintiuno que cometa un hecho delictivo, podrán aplicársele las disposi-ciones de la ley que regule la responsabilidad penal del menor en los casos y con los requisitos que ésta disponga».
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G
IMÉNEZ
-S
ALINAS
C
OLOMER
, Esther (2001): «La justicia juvenil en España: un modelo diferente», en: M
ARTÍN
L
ÓPEZ
, María Teresa. (Coord.),
La responsabilidad penal de los menores
, Cuenca: Ed. UCLM, p. 31.
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