ción de los principios fundamentales que en su día la Exposición deMotivos (EM, en lo sucesivo) de la LPM consideraba ejes rectores detodo el sistema de justicia juvenil. A continuación se mostrarán las ca-racterísticas generales que el Derecho penal juvenil regulado en laLPM presentaba en la redacción originaria de esta Ley. Seguidamente,analizaremos el contenido de las diversas reformas que desde el año2000 y hasta la actualidad se han venido realizando de la LPM. En elpenúltimo punto del trabajo nos aproximaremos a las nuevas pro-puestas de modificación del Derecho penal juvenil adelantadas por elMinisterio de Justicia en el verano de 2005 y que, en el momento de re-matar este trabajo, acaban de ser concretadas legalmente en forma deAnteproyecto de Reforma de la LPM. Por último, y a modo de conclu-sión, las valoraciones finales se centran en la conveniencia o no de re-formar a cada momento y en un sentido represivo una Ley que —demanera a grandes rasgos acertada— hace menos de un lustro innovó elenjuiciamiento de las conductas desviadas de los menores de edad.
2.El interés superior del menor como principiofundamental de la justicia penal juvenil, segúnla Exposición de Motivos y la originaria redacciónde la LPM. Otros principios inspiradores
Lo primero que hay que señalar al hablar de la naturaleza jurídicadel Derecho penal juvenil español es que la LPM, tal y como indica sunombre, regula la responsabilidad
penal
de los menores. En conse-cuencia, se está delante de una ley penal, y no de otra cosa, ya queson exclusivamente infracciones de carácter penal —delitos y fal-tas— las que determinan la aplicación de la normativa contenida enla LPM.
1
En este sentido resulta meridianamente claro lo establecido
JUSTICIA PENAL JUVENIL EN ESPAÑA: UNA LEGISLACIÓN A LA ALTURA…
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©UNED.
Revista de Derecho Penal y Criminología, 2.
a
Época, n.
o
18 (2006)
1
Así lo afirma con rotundidad por ejemplo G
ARCÍA
P
ÉREZ
: «Los actuales principiosdel Derecho penal juvenil: un análisis crítico»,
RDPCr
, 2
a
época, n.
o
3 (1999), p. 62, sibien este autor considera que dicha afirmación está lejos de ser una verdad irrefuta-ble, como así lo demuestra la existencia de modelos tutelares o de protección, en loscuales el sistema de justicia de menores no tiene un carácter represivo sino tutelar. Deigual modo, A
GUIRRE
Z
AMORANO
considera que a las cosas hay que llamarlas por sunombre, sosteniendo que «Ley penal no es igual a cárcel, sino que es igual a garantí-as». A partir de estas consideraciones, afirma este último autor que el joven debe sertratado penalmentede una manera diferente al adulto, pues se trata de un sujeto enevolución y la sociedad ha de responder educativamente facilitándole los mecanismosque posibiliten su socialización. Véase: A
GUIRRE
Z
AMORANO
: «Los jóvenes del siglo XXI:Proyecto de Ley de Justicia Juvenil», en: G
IMÉNEZ
-S
ALINASI
C
OLOMER
, Esther (dir.):
Le- gislación de menores en el siglo
XXI
: Análisis de Derecho comparado
, EDJ-18, CGPJ, Ma-drid 1999, p. 341.
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