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El subdesarrollo peruano: tótem, tabú y la "Guardia de Caín"

El subdesarrollo peruano: tótem, tabú y la "Guardia de Caín"

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Published by Emilio Salcedo
Artículo del economista Manuel Estela Benavides publicado en el portal Palestra, portal de asuntos públicos de la PUCP. La mentalidad seudo liberal peruana como uno de los elementos que frena nuestro desarrollo.
Artículo del economista Manuel Estela Benavides publicado en el portal Palestra, portal de asuntos públicos de la PUCP. La mentalidad seudo liberal peruana como uno de los elementos que frena nuestro desarrollo.

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Published by: Emilio Salcedo on Feb 08, 2012
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09/03/2013

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PALESTRA DE LA COMUNICACIÓN
PORTAL DE ASUNTOS PÚBLICOS DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
EL SUBDESARROLLO PERUANO: TÓTEM, TABÚ Y "LA GUARDIA DE CAÍN"Manuel Estela Benavides
"El mal razonamiento es responsable de muchos másdelitos que la mala intención de los hombres".
Milton Friedman
 
Marc Bloch, afirma: "la incapacidad de comprender el presente nace de la ignorancia del pasado. Perotal vez no sea menos vano empeñarse en comprender el pasado si no se sabe nada del presente"
1
. Estoes ignorar el pasado, tanto individualmente como colectivamente, es un suicidio: También lo essustraerse al presente o no tener en cuenta lo que acontece en la vida día a día.
 
Para salir de esa paradoja -y en la perspectiva de no quedarse convertidos en estatuas de sal como lamujer de Lot o, peor aún, en seres amnésicos- partimos de la comprobación de que los fenómenos y elacontecer económico, en nuestro país y en el mundo, no son algo repentino, sino son continuación vivadel pasado.
 
Esa comprobación, asimismo, nos demuestra claramente que el laboratorio de la economía es lahistoria. Laboratorio en la medida que nos permite señalar -con pruebas- a las tendencias o los enfoquescuyos resultados se han traducido en aciertos que debemos tener en cuenta, o en errores que debemosevitar. En consecuencia, el peso de la historia, particularmente para el perú, es esclarecedor en elanálisis económico y decisivo en la formulación de propuestas.
 
Ahora bien, cuando en nuestro país hablamos de historia, para muchos "oficialmente" éstaexclusivamente debe "contener" hechos "dignos de ser tomados en cuenta, que muestren la buenaimagen del Perú" y esa "buena y marketera intención" da como resultado una acumulación fantasiosade hechos o una suma nostálgica de actos en lo que todo es paradisíaco. Es decir, esa "buena intención"mitifica el pasado, y sin querer o queriendo encubre la realidad y pospone cualquier propósito demejora.
 
De este modo: si "oficialmente" se vive en un país en el que todo está bien encaminado, escontraproducente y exótico y exagerado, por ejemplo referirse a una política fiscal coherente y másconcretamente a una recaudación neutral y equitativa. Por eso, el abismo social y el origen y loscaminos por los que ha transitado y transita el subdesarrollo de la sociedad y la economía peruanas, enesencia los problemas más importantes del Perú, permanecen en la periferia de la atención.
 
No obstante, hay otra actitud y es la predominante entre nosotros los peruanos. Y es la de desdeñar elpunto de vista histórico. Con pasmosa facilidad ignoramos el pasado, incluso el más reciente. Sinmemoria, sobredimensionamos el presente y al futuro no lo tenemos en cuenta o -en el mejor de loscasos- de él sólo pretendemos el corto plazo.
 
De ahí que esa actitud -al no tener en cuenta a la vida real, que es un proceso que integra el pasado, elpresente y el futuro día a día- conduce inevitablemente a un mayúsculo laberinto de desastres. Allí estamos, eso es el subdesarrollo.
 
Ese error, mejor dicho ese absurdo, comienza con la precipitación con la que se han tomado o aceptadolos hechos.
 
 
En consecuencia, salir de ese mayúsculo laberinto de desastres es una demanda perentoria para todoslos peruanos. Para ello, es indispensable una gran transformación, en la que en primer lugar se acepte yadopte el punto de vista histórico.
 
Una transformación -que debe hacerse realidad cuando la época y el momento lo permitan- fruto de:
 
a) Crear las condiciones para hacer posible un ambiente en el que no haya monopolio de locortoplacista, ni el imperio de las medias verdades y de solemnes sofismas. De un ambiente en el que dea verdad, y teniendo por delante a la ética y la moral tal como propone Adam Smith, se confrontenpropuestas que tengan un claro punto de vista histórico, una constatación real del presente y suproyección al futuro. Es decir, crear un nuevo y oxigenado ambiente ideológico.
 
b) Asumir una actitud que serenamente una la ciencia con la paciencia, que nada tienen que ver con lapasividad y resignación, para analizar con mayor hondura y perspicacia la realidad, sus antecedentes ysu porvenir.
 
c) Emprender esa transformación o cualquier acto u obra en esa dirección, no a partir de interesesinmediatos y personales.
 
En ese enfoque, es indispensable recuperar la memoria nacional -nuestra historia real, no la deinexistentes fastos o invenciones para tranquilizar algunas conciencias, o para que continúe el statu quo-con la ayuda del instrumental que nos brinda la ciencia de la economía.
 
Así entenderemos cabalmente el subdesarrollo peruano y, probablemente con ese conocimiento, norepetiremos los errores y absurdos del pasado.
 
Un primer hallazgo de ese enfoque, nos permite descubrir que en el presente aún perviven ciertoselementos de la sociedad del pasado. Ellos se manifiestan en nuestros usos y costumbres y se hacenpatentes sobre todo en la naturaleza del Estado Peruano.
 
Por las evidencias, históricamente, el Estado peruano tanto del presente cuanto el del pasado, muestranlos mismos rasgos profundos y gruesos de incompetencia, improvisación e ineficacia. Naturaleza yrasgos incompatibles con el tipo de Estado implícito en la doctrina liberal de mercado.
 
Confrontar a ese Estado Peruano con el Estado ideal asumido por el liberalismo, además deproporcionarnos una luz para salir de oscuros entrampamientos, nos dará la posibilidad de llegar a unamejor inteligencia, a una más lúcida comprensión del problema peruano. Y, al mismo tiempo, aquí yahora, nos facilita formular seriamente una hipótesis que reúne, no para simplificar, sino para estudiarlomás claramente, en una unidad a series de fenómenos hasta ahora inconexos.
 
Esa hipótesis reza así: el abismo social y el desbalance regional peruanos están vinculados a la existenciade un tótem y un tabú. Tal vinculación se hace evidente, aparece contundentemente, cuando alauscultar nuestro pasado y, a la vez, al hacer la revisión de lo que nos está pasando en el presente,encontramos la persistencia de una manera que se caracteriza por el culto a un tótem: "el negocio a lasombra del Estado o del aparato público"; y el fiel e indeclinable respeto al tabú: "el extraordinariohorror, y por lo tanto rechazo, a una tributación equitativa y neutral".
 
La existencia de ese tótem y ese tabú convenientemente maquillados y barrocamente "marketeados",no sólo por corresponder a una visión sumamente primitiva en la que están presentes elementosmágicos y religiosos trasnochados, están en las antípodas de cualquier enfoque científico. Más aún, sonla antítesis de la doctrina liberal clásica; sin embargo, son el fundamento ideológico, forma de actuar y laexpresión con ínfulas de totalidad de la mentalidad pseudo liberal peruana.
 
Esa mentalidad es pseudo liberal porque, sólo teniendo en cuenta sus mezquinos intereses, se empeñaen hacer una aplicación apócrifa de los principios de la teoría liberal clásica. Por eso, postula relaciones
 
sociales exclusivamente a partir de la utilidad individual. Ahora bien, cuando se la confronta con losprincipios, causalidades y efectos de la economía de mercado, pone al descubierto, además de seriascontradicciones, su cinismo conceptual.
 
De otra parte, en un escenario en el que imperen el tótem y el tabú aludidos es inviable cualquierpolítica fiscal, menos por cierto la que recomienda la doctrina liberal clásica y que está dirigida a:
 
a) Alcanzar la solvencia en las finanzas públicas que exige el equilibrio monetario. b) Cumplir con lafunción redistributiva del Estado requerida por la existencia de imperfecciones estructurales.
 
Hay que tener en cuenta, igualmente, que no se puede establecer una política económica eficaz si éstano tiene relación con lo real: la elección de los instrumentos de política económica está influidaconsiderablemente por el grado de desarrollo de las instituciones. No obstante, la mentalidad pseudoliberal promueve instituciones frágiles, manipulables. Todo ello para poner en práctica medidas enfunción de sus particulares intereses.
 
En este sentido, a la mentalidad pseudo liberal no le interesa la instauración de un Estado coninstituciones sólidas, conformadas con profesionales calificados, de acrisolada honestidad y al serviciodel bien común.
 
No sólo eso, cuando los portavoces de la mentalidad pseudo liberal públicamente tratan sobre las"reformas de segunda generación" o "modernización del Estado", deliberadamente confunden"reformas" y "modernización" con maquillaje. Es decir, no apuntan a la modificación, al cambioverdadero de las viejas e injustas estructuras sobre las que se asienta el Estado improvisado e ineficaz,sino le dan una capa de esmalte y lo dejan inmodificado.
 
Así, dicen verdades a medias; pero además, en estilo barroco, más exactamente en rancio lenguajerococó, tratando de pontificar sobre lo "políticamente correcto", desvirtúan los principios delliberalismo.
 
Ese tratamiento sesga y fragmenta la teoría económica liberal, porque, por ejemplo, no tiene en cuenta,en toda su magnitud, ni el mercado que en el liberalismo clásico no es excluyente sino inclusivo, ni tieneen cuenta -según esos mismo postulados- el rol redistributivo y no asistencialista del Estado.
 
Tal tratamiento, al circular pomposamente con la etiqueta de liberal, en suma no es más que el mismo yviejo vino mercantilista en odres aparentemente nuevos. Por ello, entre nosotros los peruanos, elauténtico liberalismo clásico resulta algo nuevo.
 
Denominamos, en consecuencia, nuevo al planteamiento de la economía de mercado debido a que, ennuestro país, sus verdaderos principios y práctica aún no han sido expuestos en toda su extensión, nihan sido implementados. Antes bien, han sido sistemáticamente deformados por la mentalidad pseudoliberal.
 
Es decir, quiérase o no, los originales postulados de la economía de mercado, en nuestro país sonrealmente nuevos, Además, quiérase o no, esos postulados implican una crítica a lo que existe y a lo queha existido a lo largo de toda nuestra vida republicana. De ahí que es imposible evitar incomprensiones yrechazos. Será menester desplegar una esperanzadora paciencia y tiempo -tal vez décadas- a fin de quese pongan en vigencia.
 
Sin embargo, es indispensable insistir también en otro punto: hay que involucrarse en el proceso depreparar el cambio que implica el nuevo planteamiento. Ello no sólo para contribuir a la construccióndel bien común, sino además para dar sentido y desarrollar, íntegramente y en el presente, la vidaperuana.
 

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