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TEORÍA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS origen y evolución

TEORÍA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS origen y evolución

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Capítulo VI 
SERVICIOS PÚBLICOS
1.
Origen y evolución
1
1.1.
Origen
La nocn de servicio blico nació y florecen Francia caracterizada como acti-vidad de determinado tipo realizada por la administración en forma directa, oindirectamente a través de concesionarios y fue el concepto que sirvió para laconstruccn del viejo derecho administrativo. La relación con el servicio blicoera lo que justificaba la competencia de los tribunales llamados contencioso admi-nistrativos, la naturaleza de contrato administrativo que asumían ciertos conve-nios con la administracn, el régimen jurídico del dominio blico, la monopoli-zación del servicio o falta de libre competencia, etc. Nuestra doctrina abrevaba entales fuentes, pero nuestra jurisprudencia lo hacía en la estadounidense, que nisiquiera utilizaba tal nocn sino que se refería al grado de regulacn normativa
1.1
Ver D'A
RGENIO
, I
NÉS
, “Permanencia «anacrónica» del servicio público: su imprecisión comodeterminante de la aplicación de un régimen tutelar,” en B
OTASSI
, C
ARLOS
A. (dir.),
Temas de Derecho Administrativo
.
En honor al Prof. Doctor Agustín Gordillo
, La Plata, LEP, 2003, pp.229-48; B
OTASSI
, C
ARLOS
A.,
Gestión de intereses públicos. El rol del Estado y de los particulares,”en AA.VV.,
 Actualidad del derecho administrativo en la Provincia de Buenos Aires
, La Plata,Función Pública, 1999, p. 69 y ss.; C
OMADIRA
, J
ULIO
R., “El Derecho administrativo como régimenexorbitante en el servicio público,” en
Servicio Público, Policía y Fomento,
RAP, Buenos Aires,2004, pp. 25-32; M
AIRAL
, H
ÉCTOR
A., La ideología del servicio blico,”
 RDA
, 14: 359;
El conceptode servicio público en el derecho argentino actual,” en
 
AA.VV.
 , Servicio público..., op. cit.,
p.231;
Control judicial de la administración pública
, t. 1, Buenos Aires, Depalma, 1984, pp. 20-56; P
ÉREZ
H
UALDE
, A
LEJANDRO
,
El concesionario de servicios públicos privatizados
, Buenos Aires,Depalma, 1997; S
ALOMONI
, J
ORGE
L
UIS
,
Teoría general de los servicios públicos
, Buenos Aires, Ad-Hoc, 1999; A
LBERTSEN
, J
ORGE
, El monopolio como dato esencial del servicio blico,en AA.VV.,
Servicio público...
,
op. cit.,
pp. 423-34; C
ITARA
, R
UBÉN
,
El servicio público
, Buenos Aires, Cienciasde la Administración, 1995; parte 2,
Poder de Policía
, Buenos Aires, Ciencias de la Administración,1997; C
ICERO
, N
IDIA
K
ARINA
,
Servicios públicos. Control y protección
, Buenos Aires, UBA y
 
ECA,1996; S
ARMIENTO
G
ARCÍA
, J
ORGE
H.,
Concesión de servicios públicos
, Buenos Aires, Ciudad Argentina,1999; M
ARAFUSCHI
, M
IGUEL
Á
NGEL
, “Servicio blico. Concepto y evolución,” en B
OTASSI
,
Temas..., op.cit.
, pp. 249-63; P
ÉREZ
S
ÁNCHEZ
, L
UIS
R.,
Servicio blico. Técnica de protección al usuario
, Abeledo-Perrot, 1998.
 
VI-2
DEFENSA
 
DEL
 
USUARIO
 
Y
 
DEL
 
ADMINISTRADO
que determinadas actividades privadas podían o debían tener. Posteriormente lanocn fue perdiendo importancia hasta quedar restringida a mostrar un régimen jurídico especial en determinado tipo de actividad; pero como este régimen jurídi-co es contingente a políticas económicas que han sido cambiantes en el siglo XX, yvuelven a ser cambiantes en la primera década del siglo XXI en nuestro país, lanocn también debe mutar, desaparecer o reaparecer según como se presente eserégimen jurídico en cada contexto económico temporal.
2
Por ello se ha podido decir con acierto que lo que se escriba al respecto tienesiempre “carácter efímero” y que se trata de palabras que “se escriben para serreescritas más adelante,”
3
como el presente nos muestra en la Argentina.
4
No cai-gamos pues en el error de querer encontrar esencias inmutables donde sólo estánlas arenas movedizas de las cambiantes poticas económicas gubernamentales.Algo ha permanecido inmutable a través del tiempo, sin embargo y es que al igualque en la regulación a que nos referimos en el cap. siguiente, su resultado prácticono satisface los derechos individuales. Las normas se dictan, pero el efecto no essiempre el deseado. Por ello incluimos estos temas dentro de la presente seccnIII, “Lesión a los derechos” y no de la IV, “La proteccn de los derechos,” comotambién podría razonablemente postularse. Cabe reconocer que es un dilemapermanente,
5
tanto como el inasible equilibrio entre autoridad y libertad.
6
1.2.
Fines del siglo XIX y comienzos del XX 
 
7
En esa época la expresión era utilizada, en nuestro país, para designar actividadesrealizadas monopólicamente por particulares, por delegación y bajo control delEstado, con un régimen de derecho público en el cual se fijaban las tarifas, seordenaban y controlaban las inversiones, se controlaba la prestacn del servicio,se aplicaban sanciones en caso de incumplimientos de metas cuantitativas o cuali-tativas de inversión, etc.
8
La influencia en la interpretacn de este sistema provi-
1.2
Ver el magnífico desarrollo de M
UÑOZ
M
ACHADO
, S
ANTIAGO
,
Servicio público y mercado
,cuatro vols., Madrid, Civitas, 1998, en especial t. I,
 Los fundamentos
, p. 17 y ss. Para lasmutaciones locales ver M
AIRAL
, “El concepto..,”
op. loc. cit 
.
1.3
C
ITARA
,
El servicio público
, parte 2,
Poder de Policía
,
op. cit.
, p. 17.
1.4
Las recientes estatizaciones del correo, de la empresa de provisión de agua y cloacasAguas Argentinas, del Ferrocarril San Martín y las distintas experiencias en el mismo sentidoen el interior del país nos muestran cómo, incluso en cortos períodos –una década en estecaso–, puede andarse y desandarse el mismo camino.
1.5
Que se extiende hasta la función pública misma: ver los trabajos del libro de D
I
I
ULIO
, J
OHN
J. J
R
. (ed.),
 Deregulating the Public Service. Can Government be improved?,
introducción deP
AUL
A. V
OLCKER
y W
ILLIAM
F. W
INTER
, Washington, The Brookings Institution, 1994.
1.6
Ver
supra
, t. 1, cap. III.
1.7
Ver el análisis histórico argentino realizado por S
ALOMONI
,
op. cit.
, caps. I a III, pp. 33-322,aunque no compartimos su idea en el sentido que el origen de la expresión, menos aún elconcepto, pueda postularse en el derecho patrio.
1.8
Ello sin perjuicio de algunas excepciones como es el servicio de correo, íntegramentegestionado por el Estado. Ver en este sentido G
ARCÍA
S
ANZ
, A
GUSTÍN
: “Las ruinas circulares de lagestión pública
 ,”
en prensa.
 
VI-3
SERVICIOS
 
PÚBLICOS
no del derecho estadounidense referido a las
 public utilities
o servicios privados deinterés público.
9
1.3.
 La época de las nacionalizaciones
En la mitad del siglo XX se produjo aquí el proceso de nacionalización.
10
Contribu-yeron diversos factores: insatisfaccn con el poder monopólico de los prestadoresprivados y la poca capacidad del Estado para controlarlos; la trasnochada teoríaeconómica local,
11
que ahora se inclinaba por la estatización y causas circunstan-ciales.
12
Los servicios privados que pasaron al Estado recibieron el mismo régimen jurídico de la administracn; servicio blico y funcn administrativa se confun-dieron en un mismo régimen jurídico
13
y en una misma
 praxis
administrativa.Los organismos de control de los servicios públicos se desmontaron. El control delEstado sobre el Estado prestador de servicios o empresario no parecía una tarearealizable. Desapareció el concepto de la “tarifa” o tasacomo
contraprestación
del servicio, para transformarse en otra manifestacn del poder
tributario
: eraotro impuesto destinado a rentas generales y no tenía relacn con el servicioprestado.
14
Ese precio tenía un carácter potico, generalmente de tipo social, enque el Estado atendía el crecimiento del servicio desde rentas generales y no desdela tarifa. Todo ello llevó a una desinversión progresiva y generalizada en los servi-cios públicos, con imposibilidad de revertir la tendencia cuando el endeudamientodel Estado adquirió niveles crónicos.
15
Esa misma época se caracteriza por unintervencionismo estatal en actividades privadas que nadie llamó servicio público,pero que quedaron sometidas a regímenes de precios y controles: ley de abasteci-miento, precios máximos, agio y especulación, regulacn y control de alquileres,etc. Los temas jurídicos de ese momento no eran entonces los servicios públicos,sino la actividad total del Estado y la regulacn pública de casi toda la economía:en algún momento llegó a haber cuatro mil precios fijados por la administración.
1.9
Ello se advierte ya en las constantes referencias al derecho estadounidense que hacen losfallos de nuestra Corte Suprema en materia de servicios públicos y sus tarifas. Ver B
ARNES
,I
RSTON
R.,
Cases on Public Utility Regulation
, Nueva York, F.S. Crofts & Co., 1938; A
NDERSEN
,W
ILLIAM
R. y R
OGERS
III, C. P
AUL
,
 Antitrust Law: Policy and Practice
, 2ª ed., Nueva York,Matthew Bender, 1992; P
IERCE
, J
R
., R
ICHARD
J. y G
ELLHORN
, E
RNEST
,
Regulated Industries
, St.Paul, Minn., West Publishing Co, 1994, 3ª ed. Ver también P
ÉREZ
S
ÁNCHEZ
,
op. cit.,
p. 37 y ss. ysus referencias. La doctrina, en cambio, prefirió siempre los modelos francés y español.
1.10
La constitución de 1949 afirmaba que “Los servicios públicos pertenecen originariamenteal Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Losque se hallaren, en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra oexpropiación con indemnización previa cuando una ley nacional lo determine.”
1.11
Que, desde luego, no era la única en el mundo y que siempre parece tener adeptos quea veces, llegados al poder en tal o cual país, desarrollado o no, intentan ponerla en práctica.
1.12
Así, los excedentes financieros acumulados a fines de la segunda guerra mundial. Vernuestro art. “G-8, UE, FMI, Argentina,”
 LL
, 2002-E, 927.
1.13
 
Osores
, CCA, Sala I, Tucumán,
 LL
 
 NOA
, 1999-265;
 LL
, 1997-F, 784, 42.199-S, § V.
1.14
En el siglo XXI volvemos a esa época...
1.15
Supra
, cap. IV del t. 1.

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