Viernes 24 de Febrero de 2012
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Año IV TAño IV TAño IV TAño IV TAño IV Tererererercera Época –cera Época –cera Época –cera Época –cera Época –DirectDirectDirectDirectDirector Ror Ror Ror Ror Responsableesponsableesponsableesponsableesponsable: Gabriel MazzarovichConsejo EditConsejo EditConsejo EditConsejo EditConsejo Editororororor Lylián Firpo,,,,, Pablo Khalil.El PEl PEl PEl PEl Popular Ropular Ropular Ropular Ropular Redacción y Aedacción y Aedacción y Aedacción y Aedacción y Administración:dministración:dministración:dministración:dministración: Batoví 2079 Tel. 29291191 Fax: 29247056 Correo electrónico:elpopular@adinet.com.uy.ImImImImImpresiónpresiónpresiónpresiónpresión: Microcosmos SA. Cuareim 2052. Tel.: 29247000 Telefax 29241220Permiso de MECPermiso de MECPermiso de MECPermiso de MECPermiso de MEC. Exp. 218308
Admitida la reproducción total o parcial de los artículos indicando la fuente. Las notas firmadas pueden no ser compartidas por la línea editorial y son responsabilidad de sus autores. Semanario de circulación nacional.
Por José Luis PereraDesde hace bastante tiempo se oyen voces decompañeros que entienden que el Frente Amplio sedebe una discusión ideológica profunda, y nosotrosestamos de acuerdo. No rehuimos la discusión, ycreemos además que ese debate debe ser perma-nente.Uno de esos temas de orden ideológico que ha esta-do presente últimamente, es el de la «alternancia enel gobierno».Y el razonamiento expuesto parece ser el siguiente:
hay determinados valores que son inherentes a la democracia, como la justicia y la libertad, que no admiten jerarquías, esto es, no se puede hacer justi- cia sin libertad. La convivencia democrática se de- fiende como un fin en sí mismo, y esos valores son del mismo nivel de jerarquía. No existen unos sin los otros, y segundo: no dependen de las circunstan- cias, son fines en sí mismos.
Admitido esto, los frenteamplistas asumimos quesomos parte de este sistema político, no venimos deafuera. Y como somos parte del sistema político, notenemos enemigos en el sistema político, tenemosadversarios que piensan distinto a nosotros, y queen el gobierno actúan de una forma diferente a no-sotros. Esa sería la única diferencia, y junto a elloscomponemos el sistema democrático de Uruguay ypor lo tanto, creemos en la alternancia de los parti-dos en el poder. Hoy estamos nosotros en el gobier-no, y mañana están ellos.Obviamente no es posible agotar el tema en una nota,pero queremos al menos dejar dichas algunas co-sas.
El contexto
Los pueblos adoptan formas de organización y devida que mas tienen que ver con la base material ycon las circunstancias históricas concretas y menoscon su carácter intrínseco o con valores inmutables.Por poner algunos ejemplos, digamos que Palestinaha sido y es una tierra de cruce de culturas, y quelos dos pueblos, palestino y hebreo, son semitas. Susreligiones, judaísmo e Islam, son comunes. Han ocu-pado el territorio como Estados en períodos diferen-tes, pero en circunstancias muy diversas y que notienen similitud con la actualidad, y ha habido épo-cas de convivencia mutua. Los pueblos se muestranhostiles con los demás, debido a las circunstanciashistóricas concretas y no al carácter intrínseco deesos pueblos. Cuba ha tenido que vivir de una ma-nera que seguramente no eligió, y no se puede juz-gar su modelo sin tener en cuenta la circunstanciahistórica que le ha tocado vivir desde el triunfo de laRevolución, sin tener en cuenta la cercanía geográfi-ca con los EEUU y el hecho mismo del bloqueo a queha sido sometida durante todos estos años.Decir que
La convivencia democrática se defiende como un fin en sí mismo y que no depende de las circunstancias,
es desconocer que no siempre esasí, y que muchas veces para defender la democra-cia, la libertad y la justicia, los pueblos se ven obliga-dos a adoptar medidas que no quisieran. Aplicar eseconcepto a rajatabla, sin duda que deja por fuera dela calificación de democráticos a muchos países ypueblos. Muchos de quienes afirman que los con-ceptos de «libertad», «democracia», «justicia», no de-penden de las circunstancias, se negarían por ejem-plo a calificar a los EEUU como un país no democrá-tico. Sin embargo, la Ley Patriota (en inglés USAPATRIOT Act), fue aprobada por una abrumadoramayoría tanto por la cámara de representantes comopor el senado estadounidense después de los aten-tados del 11 de septiembre de 2001, con el objetivodeclarado de ampliar la capacidad de control delEstado en aras de combatir el terrorismo (esto es,obligados por las circunstancias). La Ley Patrióticaha sido duramente criticada por diversos organis-mos y organizaciones de derechos humanos, debi-do a la restricción de libertades y garantías constitu-cionales que ha supuesto para los ciudadanos, tan-to estadounidenses como extranjeros.
El sistema político
Pero aún si aceptáramos que esos son valores queno dependen de las circunstancias, es más difícilaún sostener que admitirlo supone formar parte deun sistema político que, en su conjunto, lo acepta, yque por tanto no hay enemigos en él, y solo adversa-rios que piensan y actúan diferente. Decir algo así,supone –además de saltearse sin más el tema de lalucha de clases- al menos cierto grado de amnesia,ya que no hace tantos años que muchos actores deese sistema político recurrieron sin tapujos a unadictadura como forma de imponer una determinadapolítica económica y social.Al iniciar el primer capítulo del Manifiesto Comunistase señala que
«la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días -exceptuando el régimen de la comunidad primitiva- es la historia de la lucha de clases»
; esta hipótesis que fue seña-lada en 1848 por Marx y Engels no es una frase des-cabellada y fuera de vigencia como muchos ideólogosposmodernistas, socialdemócratas y revisionistaspretenden, sino que es una realidad, y su vigenciase acentúa cada vez más. La lucha entre explotadosy explotadores, dominados y dominantes, es inhe-rente a todas las sociedades en las que existe ladivisión de clases sociales, y lo que existe entre lasdiferentes clases es un antagonismo de intereses,no una mera «forma de pensar»diferente. Es un tre-mendo error reducir las diferencias de clase a dife-rencias ideológicas y presentar la sociedad, no comouna sociedad dividida en clases, sino como un con- junto de ciudadanos que piensan y actúan de for-mas diferentes. Es lo que Marx expresaba en
El Die- ciocho Brumario de Luis Bonaparte: «El carácter peculiar de la socialdemocracia se resume en el hecho de exigir instituciones democrático-republica- nas, no para abolir a la par los dos extremos, capi- tal y trabajo, sino para atenuar su antítesis y con- vertirla en armonía»
. O de esta otra manera:
«No vaya nadie a formarse la idea limitada de que la pequeña burguesía quiere imponer, por principio, un interés egoísta de clase. Ella cree, por el contrario, que las condiciones especiales de su emancipación son las condiciones generales fuera de las cuales no puede ser salvada la sociedad moderna y evitarse la lucha de clases».
Las supuestas bondades de la alternancia
Quienes sostienen que la alternancia en el poder (enrealidad es en el gobierno) es consustancial a lademocracia, se saltean cuestiones nada menores.En primer lugar, que la alternancia no es ajena a losgobiernos dictatoriales o autoritarios. El ejemplo uru-guayo es claro; no encontraremos a nadie capazde sostener que la alternancia Jorge Pacheco Areco-Juan María Bordaberry-Alberto Demicheli-AparicioMéndez-Gregorio Alvarez fue una demostración devitalidad democrática. Y al contrario, muchas de lasdemocracias consideradas exitosas en el mundo,muestran cierta estabilidad de un partido en el go-bierno. Noruega cuenta con un predominio social-demócrata entre los años 1945 y 1977, con ape-nas una derrota en 1965, y Suecia muestra la per-manencia de un solo partido que comienza en 1932y solo tiene un traspié en 1976, por poner solo dosejemplos.En el caso de Estados Unidos, se puede constatarque desde 1861 hay, más que alternancia en el go-bierno, largos períodos de permanencia de un solopartido. Desde Lincoln hasta Franklin D. Rooseveltlos republicanos ocuparon 14 presidencias y los de-mócratas solo 5. Desde 1933 hasta Nixon en 1968,los demócratas ganaron siempre, salvo el gobiernode Eisenhower que no era ni republicano ni demó-crata.Pero las preguntas son: ¿la renovación política, laalternancia en el gobierno, son consustanciales ala democracia? si falta la alternancia, ¿falta la de-mocracia? Quienes sostienen que es así, no se atre-verían a calificar de no democráticos a los paísesque pusimos como ejemplos. Desde nuestro puntode vista, no hay ningún elemento que pueda llevara la conclusión de que democracia y alternanciasean sustancialmente coincidentes. Muy por el con-trario, y a partir de los ejemplos mencionados másarriba, es posible sostener lo contrario: puede ha-ber alternancia sin democracia, y puede haberdemocracia sin alternancia. Si la alternancia en elpoder no es un fenómeno exclusivo de la democra-cia, entonces cuando ocurre una renovación políti-ca no necesariamente es prueba de la calidad de-mocrática de ese régimen político. En un sistemapolítico basado en elecciones, puede ocurrir obvia-mente que exista una alternancia de partidos o per-sonas en el gobierno, pero para que ese sistemapolítico sea considerado democrático, es necesarioanalizar otras cosas que no tienen que ver con laalternancia.La alternancia no es condición suficiente para ha-blar de democracia, y ni siquiera es condición ne-cesaria. Hay otras condiciones previas que exigenser satisfechas para que exista democracia. Es ne-cesario asegurar la igualdad de todos los ciudada-nos en el goce de todos los derechos, y no solo a lalibertad sino a los más elementales derechos so-ciales como a la salud, a la educación, a la vivien-da, etc. Y es necesario que los mecanismos políti-cos, las reglas de juego, estén estructuradas de talmanera que aseguren que las decisiones políticasse tomen con el máximo de participación social, conel máximo posible de consenso y con el mínimo deimposición, y que sean el resultado de un asuntoen el cual participan y controlan los mismos ciuda-danos. Si estas condiciones no se dan, puede ha-ber alternancia, pero será una alternancia sin de-mocracia.
La alternancia en el gobierno
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