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En defensa del MarxismoRevista teórica del Partido ObreroNúmero 32 - Diciembre 2003La revolución latinoamericana
Crecen las crisis del imperialismo y las rebeliones popularesDeclaración del Movimiento por la Refundación de la IV InternacionalLos obreros y oprimidos enfrentamos nuevos desafíos
Entre el 23 y 25 de noviembre se reunió en Roma el Comité de Coordinación del Movimiento por laRefundación de la IVInternacional. En sus deliberaciones, cuyo principal objetivo fue impulsar la campaña porel Congreso Mundial por la Refundación de la IVInternacional, que tendrá lugar en Buenos Aires en el próximomes de abril, fue aprobada la Declaración que publicamos a contiuación.El Comité de Coordinación del Movimiento por la Refundación de la IV Internacional, reunido en Roma, Italia,entre el 23 y 25 de noviembre de 2003, llama a todas las organizaciones revolucionarias y a los luchadores de laclase obrera internacional y las masas populares oprimidas a unirse a nosotros en una lucha común en elCongreso por la Refundación de la IV Internacional, que se realizará en Buenos Aires, Argentina, entre el 20 y22 de abril de 2004.Todos los desarrollos en la situación mundial en los últimos seis meses después de nuestra Convocatoria inicialdemuestran la objetiva necesidad de este Congreso para el reagrupamiento de las fuerzas de la vanguardiarevolucionaria internacional. El imperialismo norteamericano y su coalición de cómplices voluntarios estánabsorbidos en el pantano del Irak ocupado y en resistencia. La misma suerte enfrenta la estrategianorteamericana de una "guerra indefinida contra el terrorismo" cuyos objetivos eran, mediante la invasión yocupación de Irak, rediseñar el mapa político de Medio Oriente y reorganizar las relaciones internacionalesentre estados y clases en el mundo de la posguerra fría, de acuerdo a los intereses capitalistas norteamericanosy las necesidades de la crisis del sistema capitalista.La continua y creciente resistencia del pueblo iraquí contra las fuerzas de ocupación, transforman a Irak debase para la reorganización imperialista de Medio Oriente en un factor mayúsculo de desorganización ydesestabilización en la región e internacionalmente, desde Indonesia y las Filipinas a Arabia Saudita y Turquía.En la Palestina ocupada, la "hoja de ruta" de Bush para terminar con la Intifada e imponer la autoridadimperialista-sionista sobre las masas palestinas, directamente conectada desde el primer momento con laguerra contra Irak, ha fracasado junto con el gobierno colaboracionista de Abu Mazen. El infame Muro de lavergüenza que está construyendo el régimen del apartheid sionista de Sharon y la enorme crisis económica,con sus efectos devastadores en las condiciones de vida de los propios judíos, son manifestaciones de laputrefacción del proyecto sionista. El llamado "plan de paz de Ginebra" redactado por una fracción de lossionistas laboristas y de los dirigentes burgueses palestinos es un intento reaccionario no sólo de revivir losacuerdos de Oslo en los términos más desfavorables para las aspiraciones nacionales palestinas sino, por sobretodo, de ayudar a los imperialistas norteamericanos y a sus aliados sionistas en la mortal impasse queenfrentan en Irak y en el conjunto del Medio Oriente.
 
La desestabilización producida por la guerra alimentó la crisis irresuelta en la Rusia postsoviética y en todo elantiguo espacio de la URSS. La ofensiva del régimen de Putin contra un sector de los oligarcas, la caída delcentroizquierda en Croacia y el colapso del régimen de Shevardnadze en Georgia ponen de manifiesto nuevasconvulsiones en el proceso de la restauración capitalista que se convierten, a su turno, en un factor de la crisismundial.La amenaza de un "nuevo Vietnam" para el imperialismo estadounidense profundiza la crisis política dentro dela metrópoli norteamericana y de su acólito, el gobierno de Blair en Gran Bretaña; divide a las clasesgobernantes, agudiza el conflicto entre Europa y Estados Unidos y da ímpetus al movimiento contra la guerra,que sigue en pie después de la histórica movilización mundial del 15 de febrero de 2003, como lo muestra lamasiva movilización de 200.000 manifestantes en Londres contra la visita de Bush.La "guerra indefinida contra el terrorismo" del imperialismo no sólo no abrió una salida a la crisis del sistema niaterrorizó a la vasta mayoría de los oprimidos, sino que hizo más intratable la crisis y aceleróinternacionalmente la tendencia hacia rebeliones revolucionarias.Siguiendo a una serie incesante de rebeliones en América Latina - el patio trasero del imperialismonorteamericano - , contra el FMI, la superexplotación de las finanzas globales y la globalización de la miseria, enEcuador en el 200 0, en Perú, en Venezuela contra el golpe orquestado por el imperialismo norteamericano y laoligarquía local, en Bolivia en 2000 y después, sobre todo en Argentina en 2001, los eventos revolucionariosque sacudieron Bolivia en octubre del 2003 representan un salto cualitativo: la necesidad y la posibilidad de latoma del poder por una revolución proletaria apoyada por el campesinado pobre y la población indígena seplantearon de la manera más directa.Pero la revolución boliviana expuso también de la manera más directa el papel contrarrevolucionario jugado enlas actuales condiciones por los gobiernos de centroizquierda y sus aliados movimientistas de izquierda paraasegurar la continuidad del orden constitucional democrático-burgués del capitalismo. Abstracciones como,por ejemplo, la democracia burguesa, la "autogestión" y hasta los derechos indígenas, son contrapuestas, al"autoritarismo" de la revolución y a la necesidad que quebrar la maquinaria estatal, sobre todo a los cuerposarmados de la clase dominante, por medio de la dictadura del proletariado.El gobierno de Lula en Brasil, apoyado por el gobierno de Kirchner en Argentina, con Evo Morales - el dirigentedel MAS de Bolivia - interpusieron la "salida constitucional" que puso a Mesa como presidente e impidió quelos trabajadores y campesinos insurrectos tomaran el poder.Es el mismo gobierno de Lula tan alabado por los gurús "alterglobalistas" del Foro Social Mundial, queencabeza dentro de Brasil el más pérfido ataque neoliberal contra los derechos jubilatorios, la educaciónpública y el Movimiento de los Sin Tierra, que reclaman una reforma agraria. En los primeros nueve meses delgobierno de Lula, 44 campesinos fueron asesinados y dirigentes del MST brasileño, como José Rainha, fueronencarcelados y sometidos a juicio. En ese gobierno, el cargo del ministro que trata precisamente con lacuestión agraria es ocupado por Miguel Rosseto, uno de los dirigentes de "Democracia Socialista", la secciónbrasileña del llamado "Secretariado Unificado de la IV Internacional".El Secretariado Unificado, que todavía usurpa el nombre de la Internacional revolucionaria fundada por LeónTrotsky y sus compañeros en 1938, no expulsa a los colaboracionistas de clase y los encubre, sin oponerse a supresencia en el go bierno neoliberal y fondomonetarista y encontrando "aspectos positivos" en las políticas delgobierno de Lula, particularmente en su... política exterior y en su actitud hacia... el problema agrario.La política "brasileña" del SU es la continuación de sus "políticas domésticas" en Europa y en particular enFrancia, donde su sección, la Liga Comunista Revolucionaria, en su reciente Congreso, ha cambiado sus
 
Estatutos abandonando incluso formalmente la referencia al objetivo estratégico de la dictadura delproletariado......en una capitulación ante las clases dominante (formulación apoyada por Jorge Altamira y Michael SavasMatsas)...en el nombre de una utópica y de facto sin clases "democracia revolucionaria" (formulación apoyada porPeter Johnson y Franco Grisolía). (1)Este cambio es absolutamente consistente con las políticas tanto en Francia, donde en nombre de la defensade la democracia llamaron a votar por Chirac en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2000,como internacionalmente.En el último Congreso del SU (así también como en el Congreso de la LCR) se declaró que "el ciclo históricoabierto por la Revolución de Octubre se ha cerrado" y que una nueva Internacional emergerá a través dereagrupamientos en el cuadro del movimiento de movimientos "no-global" o "alterglobalizador" como su"expresión política", sin estar en continuidad con la tradición histórica en la clase obrera a través de la Primera,la Segunda, la Tercera y la IV Internacional, y sin tener la forma de un partido mundial de la revoluciónsocialista. El método y el programa de las reivindicaciones transitorias es rechazado y reemplazado por unprograma reformista, por ningún programa, o finalmente por la "Carta de Porto Alegre" del Foro Social Mundial(el "Llamamiento de los movimientos sociales").La realidad del "otro mundo posible" planteado por las direcciones movimientistas del Foro Social Mundial ydel Foro Social Europeo se ha demostrado claramente como ilusoria y de hecho subordinada a la dominacióndel capital internacional. Esto es verdad también, en particular, para la llamada izquierda "alternativa" o"anticapitalista", que presenta al Partido de la Refundación Comunista de Italia, dirigido por Fausto Bertinotti,como el centro de un nuevo reagrupamiento de fuerzas políticas de izquierda, al menos en el escenarioeuropeo. El rápido giro de Bertinotti en los meses recientes hacia la unidad con el centroizquierda liberalitaliano (la coalición del Olivo, con una perspectiva de un cambio del gobierno, muestra que la perspectiva deuna "izquierda anticapitalista europea" - planteada tanto por el SU (LCR) como por la IST (Partido Socialista delos Trabajadores de Gran Bretaña) - no representa más que una cobertura de izquierda a la política de ataquesa la clase obrera planteada por la totalidad de la socialdemocracia y las variadas centroizquierdas.La cuestión no es simplemente darles una expresión política a los movimientos sociales ni resolver la "crisis derepresentación" de la clase obrera con la extrema izquierda ocupando el vacío dejado por la bancarrota de lasburocracias tradicionales de izquierda, la socialdemocracia y el stalinismo. La propia clase obrera internacionalbajo el impacto de la presente crisis mundial del capitalismo debe convertirse en una clase para sí mismaluchando por su dictadura revolucionaria para abrir el camino a la sociedad sin clases. La lucha por larevolución socialista, por la dictadura del proletariado y la transición al comunismo mundial, y la construcciónde la Internacional revolucionaria, son tareas indisolublemente interconectadas de la clase obrera, de suvanguardia y de todos los oprimidos.Las divergencias históricas con nuestra lucha por refundar la IV Internacional sobre la base de los cuatroprincipios de nuestra Declaración de Génova de 1997 no pueden ser más agudas:
• Enfatizamos la actualidad de la revolución soci
alista y de la dictadura del proletariado.
• Denunciamos toda forma de colaboración de clases y de "frente popular".
 
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