La desestabilización producida por la guerra alimentó la crisis irresuelta en la Rusia postsoviética y en todo elantiguo espacio de la URSS. La ofensiva del régimen de Putin contra un sector de los oligarcas, la caída delcentroizquierda en Croacia y el colapso del régimen de Shevardnadze en Georgia ponen de manifiesto nuevasconvulsiones en el proceso de la restauración capitalista que se convierten, a su turno, en un factor de la crisismundial.La amenaza de un "nuevo Vietnam" para el imperialismo estadounidense profundiza la crisis política dentro dela metrópoli norteamericana y de su acólito, el gobierno de Blair en Gran Bretaña; divide a las clasesgobernantes, agudiza el conflicto entre Europa y Estados Unidos y da ímpetus al movimiento contra la guerra,que sigue en pie después de la histórica movilización mundial del 15 de febrero de 2003, como lo muestra lamasiva movilización de 200.000 manifestantes en Londres contra la visita de Bush.La "guerra indefinida contra el terrorismo" del imperialismo no sólo no abrió una salida a la crisis del sistema niaterrorizó a la vasta mayoría de los oprimidos, sino que hizo más intratable la crisis y aceleróinternacionalmente la tendencia hacia rebeliones revolucionarias.Siguiendo a una serie incesante de rebeliones en América Latina - el patio trasero del imperialismonorteamericano - , contra el FMI, la superexplotación de las finanzas globales y la globalización de la miseria, enEcuador en el 200 0, en Perú, en Venezuela contra el golpe orquestado por el imperialismo norteamericano y laoligarquía local, en Bolivia en 2000 y después, sobre todo en Argentina en 2001, los eventos revolucionariosque sacudieron Bolivia en octubre del 2003 representan un salto cualitativo: la necesidad y la posibilidad de latoma del poder por una revolución proletaria apoyada por el campesinado pobre y la población indígena seplantearon de la manera más directa.Pero la revolución boliviana expuso también de la manera más directa el papel contrarrevolucionario jugado enlas actuales condiciones por los gobiernos de centroizquierda y sus aliados movimientistas de izquierda paraasegurar la continuidad del orden constitucional democrático-burgués del capitalismo. Abstracciones como,por ejemplo, la democracia burguesa, la "autogestión" y hasta los derechos indígenas, son contrapuestas, al"autoritarismo" de la revolución y a la necesidad que quebrar la maquinaria estatal, sobre todo a los cuerposarmados de la clase dominante, por medio de la dictadura del proletariado.El gobierno de Lula en Brasil, apoyado por el gobierno de Kirchner en Argentina, con Evo Morales - el dirigentedel MAS de Bolivia - interpusieron la "salida constitucional" que puso a Mesa como presidente e impidió quelos trabajadores y campesinos insurrectos tomaran el poder.Es el mismo gobierno de Lula tan alabado por los gurús "alterglobalistas" del Foro Social Mundial, queencabeza dentro de Brasil el más pérfido ataque neoliberal contra los derechos jubilatorios, la educaciónpública y el Movimiento de los Sin Tierra, que reclaman una reforma agraria. En los primeros nueve meses delgobierno de Lula, 44 campesinos fueron asesinados y dirigentes del MST brasileño, como José Rainha, fueronencarcelados y sometidos a juicio. En ese gobierno, el cargo del ministro que trata precisamente con lacuestión agraria es ocupado por Miguel Rosseto, uno de los dirigentes de "Democracia Socialista", la secciónbrasileña del llamado "Secretariado Unificado de la IV Internacional".El Secretariado Unificado, que todavía usurpa el nombre de la Internacional revolucionaria fundada por LeónTrotsky y sus compañeros en 1938, no expulsa a los colaboracionistas de clase y los encubre, sin oponerse a supresencia en el go bierno neoliberal y fondomonetarista y encontrando "aspectos positivos" en las políticas delgobierno de Lula, particularmente en su... política exterior y en su actitud hacia... el problema agrario.La política "brasileña" del SU es la continuación de sus "políticas domésticas" en Europa y en particular enFrancia, donde su sección, la Liga Comunista Revolucionaria, en su reciente Congreso, ha cambiado sus