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Trilla - Caracterizacion de La Escuela

Trilla - Caracterizacion de La Escuela

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06/12/2013

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CARACTERIZACIÓN DE LA ESCUELAJaume Trilla
El discurso sobre la escuela podría ser inacabable: la pedagogía ha hecho de ella su objeto privilegiado. Sin embargo, más allá de tendencias, metodologías y teorías escolares, lo quenos interesa ahora es únicamente ver a qué podemos llamar «escuela», sin forzar demasiadola palabra.
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Por de pronto, se entiende que la escuela es una institución
específicamente
educativa, esdecir, un medio creado expresamente para cumplir alguna funcn pedagógica. Estacaracterización es, no obstante, insuficiente. Habría que precisar, de entrada, qué tipo defunción o de finalidad educativa se propone; a qué aspecto —o aspectos— del procesoeducativo general atiende preferentemente. Se suele decir —entendemos que con razón— que la escuela debe proporcionar una educación integral, que no sólo debe ser instructiva sinotambién formativa, que no ha de ocuparse sólo de lo intelectual sino atender también a lasdemás dimensiones del ser humano (estéticas, morales, afectivas, físicas, sociales). A pesar de todo ello, consideramos que la función pedagógica más directa y específica para la que laescuela ha sido creada hace referencia, sobre todo, a lo instructivo e intelectual; es decir, a latransmisión de conocimientos y a la adquisición de habilidades y aptitudes intelectuales.Esto, sin embargo, no niega que la escuela pueda atender a otros aspectos formativos o nodeba pretender una educación armónica e integral.En cualquier caso, no es nuestra intención proseguir en esta clásica discusión sobre loscometidos de la escuela, ni queremos caracterizar a la misma a partir de su dimensiónfuncional e ideológica. Y no porque ello no sea importante, sino porque lo que caracteriza preferentemente a la escuela creemos que está en otra línea. Lo que distingue verdaderamentea la escuela no son tanto los fines y las funciones cuanto la manera de conseguirlos. Es por esto que más nos interesa aquí caracterizar a la escuela tal y como formalmente se nos presenta, que desentrañar las funciones que cumple.
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Así pues, partiendo de considerar a la escuela como una institucn intencional yespecíficamente educativa, intentaremos una aproximación fenoménica a la misma que permita diferenciarla de otros medios educativos que puedan ser también intencionales yespecíficos. Se trata de ensayar una caracterización de la escuela en sí misma; esto es, queincluya sus diferentes tipos, modelos y variantes.Quizás una de las mejores definiciones de escuela, en la línea descriptiva que proponemos,sea aún la de Alfonso X el Sabio en sus
 Partidas: «Estudio es ayuntamiento de maestros et de escolares que es fecho en algunt logar con voluntad et con entendimiento de aprender los saberes».
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En esta definición están, implícitos o explícitos, casi todos los aspectos a partir delos cuales caracterizamos a la escuela, a saber:«Realidad colectiva»; «Ubicación en un espacio específico»; «Actuación en unos límitestemporales determinado; «Definición de los roles de docente y discente»; «Pre-determinación y sistematización de contenidos»; «Forma de aprendizaje descontextualizado.»
Realidad Colectiva
Decía Comenio de la escuela que era un «educatorio común de la juventud»,
 
y la defendíacomo tal por la ejemplaridad, la emulación y la ayuda mutua que la situación colectiva posibilita como recursos para la enseñanza.
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Mucho antes que él, Quintiliano había ya
 
resaltado las ventajas de la enseñanza en común.
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Pero aparte y por debajo de las virtudeseducativas que el hecho colectivo comporta, es también un principio de economía el que dalugar a la escuela; a la escuela como mecanismo que permite enseñar a muchos a la vez. Paraque «pueda instruirse
toda la juventud 
(a no ser aquella a quien Dios negó elentendimiento)»,
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es por lo que Comenio se propone resolver el problema de «cómo un solo preceptor puede ser suficiente para cualquier número de discípulos».
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El modelo del preceptor, ayo o pedagogo doméstico no sirve cuando dejan de ser muy pocos quienes han deinstruirse.La historia de la pedagogía escolar (a nivel técnico: organizativo y didáctico) es la historia decómo se va organizando el espacio, las relaciones, los roles, el material... para hacer eficaz laenseñanza colectiva. Aquellas «escuelas» tipo corral, que muestran algunas pinturas de lossiglos xvi y xvii, en las que el maestro sólo enseña a un alumno a la vez, mientras los demásvagan y alborotan por el «aula» sin rendimiento instructivo ninguno,
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serán transformadas por la técnica pedagógico-escolar de Comenio, Demiá, Juan Bautista de la Salle y otros, enmecanismos minuciosamente diseñados para hacer eficaz la enseñanza conjunta de muchos.Tales técnicas, a la par que posibilitan la eficacia instructiva, permitirán, según el análisis deM. Foucault, la economía en el ejercicio del poder disciplinario.
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El sistema de enseñanzamutua, ideado por Lancaster y Bell, que tuvo una expansión notable en el siglo pasado, seríael ejemplo más idóneo de la preocupación para lograr la enseñanza eficaz de muchosalumnos con el mínimo de personal docente.El hecho colectivo que implica la escuela es, sin embargo, una realidad que puede ser asumida de muchas maneras. Puede ser asumida simplemente como un imponderable: ya queno es económicamente posible el modelo individualizado de la enseñanza preceptoral, habráque colectivizar la situación de aprendizaje. O bien, se puede asumir aprovechando y potenciando las ventajas que en sí mismo tiene el hecho colectivo. Tal aprovechamiento se haorientado, a su vez, de múltiples maneras. Por ejemplo, potenciando la emulación y lacompetencia, o bien, la cooperación y la ayuda mutua. Los sistemas de clasificación y jerarquización de los escolares, los castigos con funcionalidad ejemplar, la emulación en elrégimen jesuístico, los uniformes y distintivos, y, por otro lado, los sistemas de trabajo enequipo, el autogobierno, las cooperativas freinetianas, etc., son métodos, dispositivos ytécnicas, que muestran la asunción consciente del hecho colectivo y las formas peculiares deasumirlo. El modelo escolar de los Jesuítas, el de Lancaster y Bell, el de Cousinet, el deMakarenko, el de Neill... quizá tengan poco en común, salvo que todos ellos son formas deasumir la realidad colectiva que constituye la escuela: todos son «educatorios» comunes dela infancia y la juventud.
Ubicación de un espacio específico
La escuela no queda suficientemente caracterizada al decir de ella que es un «educatoriocomún». Si así fuera, sería «escuela», en su sentido actual y estricto, el séquito de discípulosque Protágoras, según cuenta Platón, iba reclutando de las ciudades por donde pasaba.
Sóloen sentido metafórico cabe hablar de «escuela itinerante», que tal era la de la mayoría de lossofistas. La escuela es un lugar, un edificio, un espacio delimitado: a la escuela hay que
ir .
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Más que la enseñanza itinerante de Protágoras, se asemejan a la escuela como lugar, laAcademia de Platón y el Liceo de Aristóteles que, al cabo, son los nombres originarios de los
lugares
escogidos respectivamente por ambos filósofos para localizar sus tareas de estudio yenseñanza; nombres que luego se generalizarán como sinónimos de escuela o especies de lamisma.
 
La escuela tiende siempre a identificarse con lugares y edificios. De las primeras escuelasque se tiene noticia es de las «"casas" de las tablillas»
(eddubas),
donde, en Mesopotamia,más de dos milenios a. C., se iniciaba la formación de los escribas; formación que terminabaen otra
casa,
la «casa de la sabiduría» escuela
monástica, palatina, catedralicia...
sonnombres que dan también idea de esta localización específica de la enseñanza que constituyela escuela.La escuela concreta el aprendizaje en lugares que han de ser adecuados a tal función: se creauna arquitectura, escolar. Quizás el primer antecedente, de la arquitectura escolar sea una«casa de las tablillas» (en Ur, 1780 años a. C.) de la que se han podido reconstruir los planosantes y después de ser convertida en
edduba.
 
Todas las peda-jogías escolares crean unespacio funcional al cometido que pretenden: así el modelo «panóptico» de las escuelasdisciplinarias del siglo pasado,
o el actual de las escuelas de «opciones múltiples».
El lugar escolar, dependiendo también de las diversas pedagogías, tenderá a ser más o menosdenso o difuso, centrípeto o centrífugo. Algunas escuelas tenderán a aislarse, a cerrarse sobremismas, a desconectarse de la realidad externa: en la civilización sínica había unasescuelas que además de estar situadas fuera de la comunidad urbana, se rodeaban de un fososemicircular que señalaba su separación del mundo profano.
La frase de San Juan Bosco:«un buen portero es un tesoro para una casa de educación»,
da cuenta de esta voluntad demantener la pureza del reducto educativo. Otras escuelas tendrán una vocación centrífuga,una tendencia a involucrarse con el exterior, a establecer puentes con la realidad de fuera.Los paseos, visitas, excursiones, colonias escolares,... manifiestan esta vocación en elmovimiento de la «Escuela Nueva»; vocación que crece con sus continuadores (Freinet) yque crece todaa s con las «miniescuela, muy callejeras, propugnadas por P.Goodman, o con las «escuelas sin muros» que pretenden hacer de la ciudad su lugar escolar.
Actuación en unos límites temporales determinados
La escuela es un lugar al que no se puede ir en cualquier momento del día, ni cualquier día, nien cualquier época del año. Parece que la escuela ya nació con los horarios puestos. En unatablilla sumeria, datada aproximadamente en el año 2000 a. C., que narra el funcionamientode una
edduba
y la vida de un escolar que a ella asistía, se ha descifrado: «He de llegar  puntual si no mi maestro me pegará».
La escuela tácitamente define a ciertos momentos, días y épocas, como más aptos para laenseñanza: la dosifica en el tiempo y le señala ritmos y alternancias. Una terminologíaespecífica —a veces, jerga— da cuenta de ello: «faltas de asiduidad», «retrasos», «novillos»,«campanas», «días lectivos», «calendario escolar»...Pero la escuela además de privilegiar a unos momentos para el aprendizaje, segmenta, por añadidura, la vida social. Los efectos del tiempo escolar repercuten en la cotidianeidad: «Alas dos atravesó la aldea (...) Nunca había pasado por un pueblo tan pequeño a las horas declase y se divirtió viéndolo tan desierto, tan adormecido».
Igual que con el espacio, el tratamiento que cada escuela da al tiempo está en función, por unlado, de factores –digamos- objetivos (climatología, edad de los escolares, etc.) y, por otrolado, de la pedagogía que asuma, del modelo de escuela en que pretenda encuadrarse. Haytiempos escolares absolutamente rígidos, ritmos minuciosamente predeterminados,horarios que estipulan secuencias de minutos: «A comienzos del siglo XIX, se propondrá para la escuela de enseñanza mutua unos empleos del tiempo como el siguiente: 8,45 h.entrada del instructor, 8,52 h. llamada del instructor, 8,56 h. entrada de los niños y oración, 9

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