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Habla Moscú – Nicolás Arjak

Habla Moscú – Nicolás Arjak

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ESTE LIBRO HA COSTADO VARIOS AÑOS DE PRISION Y EL DESTIERRO A SU AUTOR
(condenado en el reciente proceso contra los escritores en MOSCU)
ESTE LIBRO HA COSTADO VARIOS AÑOS DE PRISION Y EL DESTIERRO A SU AUTOR
(condenado en el reciente proceso contra los escritores en MOSCU)

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Habla Moscú – Nicolás Arjak 
1
 
Habla Moscú – Nicolás Arjak 
HABLA MOSCÚ
LUIS DE CARALTEDITOR
BARCELONA
«Kultura» et L'INSTITUT LITTERAIRE MAISONS - LAFFITTE (S et O)
Versión española de
 
ANTONIO TOMAS TODOLI
 
Primera edición: julio
 
1966
 
Luis
DE
C
ARALT
,
 
1966
 
Impreso en España 
G
RÁFICAS
D
IAMANTO
- Berlín,
 
20 - Tel.
 
239
 
19
 
03 – Barcelona
Digitalizado por Triplecruz (19 de agosto de 2011)
ESTE LIBRO HA COSTADO VARIOS AÑOS DE PRISION Y EL DESTIERRO A SU AUTOR
 
(condenado en el reciente proceso contra los escritores en MOSCU)
ÍNDICE
2
 
Habla Moscú – Nicolás Arjak 
HABLA MOSCU 
Cuando rememoro los acontecimientos del pasado verano, me resulta en extremo difícil ordenarsistemáticamente los recuerdos, relacionarlos entre sí y describir todo cuanto he visto, oído y vividoen esa época. Sin embargo, el día en que "aquello" comenzó ha quedado impreso en mi memoriahasta en sus más nimios detalles.Nos hallábamos sentados en el jardín de una
dacha 
 
1
sita en los alrededores de Moscú.Habíamos acudido a ella con objeto de festejar el cumpleaños de Igor. Habíamos bebido en demasíala noche anterior. Armamos un tremendo alboroto y por fin nos acostamos, en la certeza de dormirhasta el mediodía. Pero no ocurrió así. La quietud de la campiña hizo que nos despertáramosalrededor de las siete, en vista de lo cual decidimos levantarnos. Nos comportamos de un modoabsurdo: carreras en traje de baño por las alamedas, algunas piruetas en la barra fija (donde nadiefue capaz de ejecutar más de cinco figuras) y hasta Valodia Margulis se dio una ducha cerca de lacisterna, siendo notorio que jamás solía lavarse por las mañanas, por temor — así lo aseguraba — allegla forma más conveniente de pasar eldomn lancha. Un entusiasta llegó a proponer una caminata hasta laaldetido ymolal asiento, hablábamos de nuestros futuros éxitos deportivos. Depron... No he entendido más que el final... De todos modos, repetirán la noticia dentro de diezminy cálida del locutor — lavigede los arneses...endía de la pared. Lila respondía a nuestras insistentes preguntas lanzando profundossuspiros.ar tarde al trabajo.Allí sentados, nos pusimos a discutir con calor acerca deingo. Como es natural, se habló de bañarse en el lago, de jugar a balón volea y de pasear ea cercana, para visitar la iglesia. —Se trata de una
tsérkov 
 
2
muy bella y muy antigua — dijo —. No recuerdo de qué siglo...Nos reímos de él. Nadie sentía deseos de caminar ocho kilómetros bajo un sol implacable.Todos los reunidos, hombres y mujeres de treinta a treinta y cinco años, vestíamos leve atuendoplayero. Componíamos un cuadro singular. Por pura delicadeza, nos esforzábamos en no delatarnuestros mutuos sentimientos ante ciertos hallazgos tristes y ridículos: el pecho hundido y la panzaincipiente en los hombres y las piernas velludas y talles sobradamente carnosos en las féminas. Nosconocíamos todos de antiguo. Nuestros trajes y corbatas nos eran asimismo familiares, pero nadieimaginaba cómo sería el otro sin sus prendas de vestir o con éstas reducidas a la mínima expresión.¿Quién hubiese podido imaginar, por ejemplo, que Igor, siempre tan elegante y pulcro y de cuyo éxitoentre sus colegas femeninos de la Academia nadie dudaba, tenía las piernas torcidas? Era diveresto a la vez escrutarnos de ese modo, cual si contemplásemos ilustraciones pornográficas.Acomodados en nuestras sillas, que tenían un aspecto risible en medio del césped, y con lasasentaderas firmemente adheridasto Lila apareció en la terraza. —¡Oídme, muchachos! — exclamó —. ¡No entiendo una palabra! —¿Y qué es lo que quieres entender? Anda, quédate con nosotros. —No entiendo nada — repitió ella, sonriendo con displicencia —. La radio... Han dicho por laradio queutos. —Se comunica — intervino Valodia, imitando la voz bajasimoprimera rebaja en el precio de las colleras y —Entremos — dijo entonces Lila —. Por favor...El grupo penetró en la casa con gran bullicio y se dirigió a la estancia donde un altavoz deplástico p
 
1
 
En ruso, quinta
(N. del T.)
 
2
 
En ruso, iglesia
(N. del T.)
 
3

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