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La democracia mixta. Eduardo Adsuara

La democracia mixta. Eduardo Adsuara

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El autor de este libro ha sido calificado por una de las plumas más sagaces y avisadas de la España de nuestros días —la de Joaquín Aguirre Bellver—, como "el prototipo de la tenacidad. Una tenacidad que no deja de luchar, contra viento, contra marea y contra todo lo que se le ponga por delante. Adsuara es un hombre de vanguardia, de un hecho decisivo; la formulación de la identidad de España en el terreno filosófico..." "Ha tenido, sobre todos, un adversario; la incompresión". Sin embargo —y no sabemos si felizmente, pues no cabe descartar el peligro, de que ello pueda dar lugar a la introducción de nuevas confusiones por falta de sedimento y del debido rigor intelectual—". "Ahora empiezan a vislumbrarse de acá y de allá gentes de toda escuela, de toda ideología y de toda laya, ajenos todavía a que Adsuara lleva mucho tiempo allí, en ese terreno, afirmando que España es, sobre todo, una idea que atraviesa los siglos—". —Pues a la postre— "la verdad es que la tenacidad de Adsuara está imponiéndose a la tenacidad de la incompresión".
El presente libro, que me ha correspondido el honor de prologar, resume y expone su pensamiento sobre la más grave de las cuestiones que tiene planteadas el mundo moderno: LA DEMOCRACIA.
En efecto, hace ya varios años que las formas de gobierno, recomendadas como buenas —e incluso óptimas— para todos los países y para todas las circunstancias (y prácticamente impuestas de modo descarado en el llamado mundo libre por las potencias anglosajonas, vencedoras de la última guerra mundial), comenzaron a ser seriamente cuestionadas —desde su propio campo—, pues en realidad no eran otra cosa que un simple patrón convencional, tomado del modelo adoptado por las sociedades burguesas de Occidente que, al estar constituidas por núcleos lo suficientemente homogéneos para ello, se hallaban en condiciones de poder cumplir el tácito acuerdo de turnarse pacíficamente en el ejercicio del poder. Situación que, ni en lo somático, ni en lo espiritual, ni en lo económico es claro que fuera ni mucho menos universal, pese a lo cual se impuso por doquier, como camisa de fuerza, a todos los pueblos, lo que para muchos resultó, a la postre, un monótono uniforme de presidiario, solo que notablemente menos cómodo y holgado que el establecido por los reglamentos penitenciarios.
De otra parte, e incluso en el seno de las propias sociedades demoliberales burguesas —ante la frágil artificiosidad del sistema—, comienza a apuntarse, tímidamente al principio y en términos arrolladores más tarde, la necesidad de establecer una especie de representación funcional separada e independiente de las representaciones basadas en concepciones pura y supuestamente ideológicas.
No es ocasión ahora de detenerse a tratar de este fenómeno, sobradamente conocido de otra parte por los interesados en el estudio de la ciencia política y en especial de la de los fenómenos sociales sobre los que aquella formula sus planteamientos. Nos basta ahora con recordar a este efecto —a fin de no incurrir en fáciles alardes de erudición—, el meritorio trabajo de Jorgen Esteban, "La representación de intereses y su institucialización; los diferentes modelos existentes" en el cual se anota y subraya el crecimiento e implacable desarrollo de la consagración institucional de los diversos y encontrados intereses económicos y sociales que llegan a formar formidables grupos de presión que, en muchas naciones, han logrado establecer, de forma encubierta, distintas fórmulas de representación —de disimulado matiz corporativo—, tanto a nivel administrativo como a nivel político. ¿Qué otra cosa son, en definitiva, esa serie de órganos de carácter profesional y económico que vemos aparecer en muchas sociedades occidentales, cristalizados en organismos extraparlamentarios —que ya no admiten la tutela de los partidos políticos— como son las Comisiones Reales inglesas; las Comisiones de la Corona sueca; el Consejo Económico Social de Holanda y otros muchos organismos que harían int
El autor de este libro ha sido calificado por una de las plumas más sagaces y avisadas de la España de nuestros días —la de Joaquín Aguirre Bellver—, como "el prototipo de la tenacidad. Una tenacidad que no deja de luchar, contra viento, contra marea y contra todo lo que se le ponga por delante. Adsuara es un hombre de vanguardia, de un hecho decisivo; la formulación de la identidad de España en el terreno filosófico..." "Ha tenido, sobre todos, un adversario; la incompresión". Sin embargo —y no sabemos si felizmente, pues no cabe descartar el peligro, de que ello pueda dar lugar a la introducción de nuevas confusiones por falta de sedimento y del debido rigor intelectual—". "Ahora empiezan a vislumbrarse de acá y de allá gentes de toda escuela, de toda ideología y de toda laya, ajenos todavía a que Adsuara lleva mucho tiempo allí, en ese terreno, afirmando que España es, sobre todo, una idea que atraviesa los siglos—". —Pues a la postre— "la verdad es que la tenacidad de Adsuara está imponiéndose a la tenacidad de la incompresión".
El presente libro, que me ha correspondido el honor de prologar, resume y expone su pensamiento sobre la más grave de las cuestiones que tiene planteadas el mundo moderno: LA DEMOCRACIA.
En efecto, hace ya varios años que las formas de gobierno, recomendadas como buenas —e incluso óptimas— para todos los países y para todas las circunstancias (y prácticamente impuestas de modo descarado en el llamado mundo libre por las potencias anglosajonas, vencedoras de la última guerra mundial), comenzaron a ser seriamente cuestionadas —desde su propio campo—, pues en realidad no eran otra cosa que un simple patrón convencional, tomado del modelo adoptado por las sociedades burguesas de Occidente que, al estar constituidas por núcleos lo suficientemente homogéneos para ello, se hallaban en condiciones de poder cumplir el tácito acuerdo de turnarse pacíficamente en el ejercicio del poder. Situación que, ni en lo somático, ni en lo espiritual, ni en lo económico es claro que fuera ni mucho menos universal, pese a lo cual se impuso por doquier, como camisa de fuerza, a todos los pueblos, lo que para muchos resultó, a la postre, un monótono uniforme de presidiario, solo que notablemente menos cómodo y holgado que el establecido por los reglamentos penitenciarios.
De otra parte, e incluso en el seno de las propias sociedades demoliberales burguesas —ante la frágil artificiosidad del sistema—, comienza a apuntarse, tímidamente al principio y en términos arrolladores más tarde, la necesidad de establecer una especie de representación funcional separada e independiente de las representaciones basadas en concepciones pura y supuestamente ideológicas.
No es ocasión ahora de detenerse a tratar de este fenómeno, sobradamente conocido de otra parte por los interesados en el estudio de la ciencia política y en especial de la de los fenómenos sociales sobre los que aquella formula sus planteamientos. Nos basta ahora con recordar a este efecto —a fin de no incurrir en fáciles alardes de erudición—, el meritorio trabajo de Jorgen Esteban, "La representación de intereses y su institucialización; los diferentes modelos existentes" en el cual se anota y subraya el crecimiento e implacable desarrollo de la consagración institucional de los diversos y encontrados intereses económicos y sociales que llegan a formar formidables grupos de presión que, en muchas naciones, han logrado establecer, de forma encubierta, distintas fórmulas de representación —de disimulado matiz corporativo—, tanto a nivel administrativo como a nivel político. ¿Qué otra cosa son, en definitiva, esa serie de órganos de carácter profesional y económico que vemos aparecer en muchas sociedades occidentales, cristalizados en organismos extraparlamentarios —que ya no admiten la tutela de los partidos políticos— como son las Comisiones Reales inglesas; las Comisiones de la Corona sueca; el Consejo Económico Social de Holanda y otros muchos organismos que harían int

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Published by: falangistas on Mar 03, 2012
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LA DEMOCRACIA MIXTA - EDUARDO ADSUARA
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LA DEMOCRACIA MIXTA - EDUARDO ADSUARA
EDUARDO ADSUARA
LA DEMOCRACIA MIXTA
 
UNA NUEVA DEMOCRACIA
 (Ensayo de Antropología Política)Prólogo de José Antonio García-Noblejas y García-NoblejasEdita: Eduardo AdsuaraValle Laciana, 32—Madrid—341984Impreso en España—Printed in Spain
 
Grafiber, S. L. —Madrid
Digitalizado por Triplecruz 
 
DEDICATORIA:
A mis amigos José' Antonio Garcla-Noblejas, Guillermo de Reyna y Antonio Pastor, a cuyo estímulo y ayuda, moral y material, tanto le debe la publicación de este libro.
 
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LA DEMOCRACIA MIXTA - EDUARDO ADSUARA
ÍNDICE
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