En definitiva, para algunos bienpensan-tes lo que ocurre en Bolivia, Venezuela o Pa-lestina son conflictos entre güelfos ygibelinos, que resultarían intrascendentessalvo por lo que de ellos pudiera recoger laliteratura en el futuro. Estos aspirantes aescribir Divinas Comedias, deberían pregun-tarse si dentro de cincuenta años habrá fu-turo, con el agotamiento de las fuentesenergéticas, dos mil millones de habitantesmás en los países pobres y el deterioro galo-pante del medio ambiente, que configurana corto plazo la construcción del infierno enla Tierra.Si estos temas, tan caros a los medios,afloran, no es más allá de las grietas de oca-sión que abren las contradicciones interoli-gárgicas, amplificadas por las cuadrillas deintelectuales mediáticos en su función legi-timadora del sistema. Y cuando eso ocurre,los obedientes asalariados del lenguaje «po-líticamente correcto» se cuidan muy bien deemplear la palabra donde va. No importa que«disidir» signifique, según la
Real Acade-mia Española «
separarse de la común doc-trina»
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. ¿Será otra en nuestro tiempo lacomún doctrina que la proclamación de laeconomía de mercado como el único modode vida o de muerte posible?; los millonesque protestan contra la explotación capita-lista, la guerra o los genocidios, no seránnunca llamados disidentes, sino «terroris-tas», «globalifóbicos»o a lo sumo «turbas»,como tales se les puede reprimir, asesinar ytorturar impunemente con las armas de lademocracia representativa, como vemosdemasiadoa menudo, ya sea en Italia, enPerú o en Iraq. EE.UU. intervino una vezcontra la Alemania nazi y más de 180 vecescontra países pobres, a pesar de ello el ca-pital lingüístico de la Segunda Guerra Mundialle continúa sirviendo en la prensa de nuestrosdías, para que los invasores puedan conver-tirse en «aliados», que salvarán a los invadi-dos de los «crímenes de guerra» cometidos porun «dictador» perteneciente al «eje» del mal.Apenas quince años después de la «vic-toria» capitalista frente al llamado socialis-mo real, desde el Sur, el mito neoliberalcomienza a derrumbarse. Si las ideas sondecisivas para la construcción de alternati-vas, es esencial también construir alternati-vas para su difusión.Las noticias, con excepción de los desas-tres naturales, no son casuales. Es evidenteque se está imponiendo una agenda almundo, que se derrama en cascada desdelos medios de elite (CNN
, The New York Times...
) hasta el periódico de una pequeñaciudad de provincias. El que pretendacambiar la agenda debe estar dispuestoa perder fuentes de financiamiento, anun-ciantes y distribuidores. Si eso no fuera sufi-ciente están las denuncias judiciales, lospleitos y las campañas de descrédito. En elentorno iberoamericano, honrosas y esca-sísimas excepciones, como
La Jornada,
deMéxico, confirman la regla que dictamina lamuerte, anunciada y ocurrida, de periódicosdisidentes como
O Diario
8
(con más de milhoras de demandas en los tribunales),
Libe-ración
9
(asfixiado económicamente entre losbancos y los distribuidores) o
Egin
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(crimi-nalizado y clausurado por el gobierno de JoséMaría Aznar), por solo citar tres ejemplos decómo funciona la libertad de expresión paralos que pretenden separarse de la «comúndoctrina».La creciente concentración de la propie-dad sobre los medios en unas pocas em-presas y el paralelo control del negocio dela publicidad, que ya supera el millón demillones de dólares anuales, nos confirmanel antiguo aserto: una vez más todos loscaminos conducen a Roma. Aunque en losdías que corren haya muchos recursos in-telectuales y financieros empeñados en ha-cerlos invisibles.Todos los caminos conducen a Roma.Sin embargo, existen muy pocos trillos yveredas entre nosotros mismos. Uno de losprincipales resultados de la dominación me-diática y cultural ha sido la fragmentación eincomunicación entre los que producen in-formación y conocimientos opuestos al ordenexistente. Así, la creación de un falso, peroaparentemente inevitable «síndrome de lasoledad» como destino manifiesto de la di-sidencia intelectual, es una de las trampascon que cuentan los dominadores para des-movilizar el pensamiento crítico y conde-narlo eternamente a los márgenes.Internet, aunque también invadida porlas grandes empresas,ha brindado a los mo-vimientos sociales la posibilidad de colocarcon inmediatez y a muy bajo costo la infor-mación que oculta la inundación mediática.Pero es necesario tejer en la práctica lasredes que han surgido en Internet. El inter-cambio de publicaciones, la circulación delibros, la coordinación entre las pequeñaseditoriales, entre las radios y televisionescomunitarias, resultan acciones urgentes e im-prescindibles. Unir lo pequeño desde donde seresiste la hegemonía imperial, y levantar logrande allí donde avanza la hegemonía revo-lucionaria.La dictadura del pensamiento único —¿sig-nificará algo para los medios la oculta coinci-dencia de «pensamiento único» y «comúndoctrina»
versus
«disidencia»?— ha impues-to su código binario: o comulgas o no exis-tes. Frente a ella, Hugo Chávez, en «rebelióncontra las oligarquías y contra los dogmasrevolucionarios»
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—para decirlo desde ladefinición guevarista del 26 de Julio—, halanzado la idea de que los pobres, los olvi-dados, los silenciados, tengan su propiocanal, su «CNN del Sur». Nos coloca así antela posibilidad de contar, en un futuro quedeseamos cercano, con un poderoso medioalternativo, pero ya no marginal.La derrota propinada en Venezuela al gol-pismo mediático constituye una lección paratodos los que en el mundo disiden delorden de la nueva Roma. En un país dondelos medios han devenido con toda claridadpartidos políticos al servicio de la oligarquíacriolla y el gobierno norteamericano,se estádemostrando que a pesar del dinero de laNational Endownment for Democracy y del«periodismo liberal» de
The New York Times
,CNN,
El País
y sus voceros locales, se puedeganar y preservar el poder para las mayorías.Lo que significa comenzar a ganar tambiénla batalla de los medios de comunicación.En estos tiempos de Internet y exclusio-nes, de satélites y hambre, Carlos Marx, son-riente y subversivo, susurra en los oídos delmundo: «disidentes de todos los países, co-municaos».
*Texto presentado al Encuentro Internacional «Civilización oBarbarie». Serpa, Portugal, septiembre de 2004.Notas:1. George W. Bush, Declaraciones del Presidente en el XXaniversario de la Nacional Endownment for Democracy, Officeof the Press Secretary, Washington, 6 de noviembre de 2003,http://www.whitehouse.gov/news/releases/2003/11/ 20031106-2.es.html.2. Neil Berry,
Encounter
,
London Magazine
, febrero-marzo de1995. Citado por Frances Stonor Saunders en
La CIA y la GuerraFría cultural
, Editorial Debate, S.A., Madrid, 2001, p. 207.3. Michael Moore,
¿Qué han hecho con mi país, tío?
, Edicio-nes B S.A., Madrid, 2004. pp. 176-181, estos datos apare-cen extensamente documentados en «Notas y fuentes»,pp. 251-253.4. Alfonso Sastre,
La batalla de los intelectuales
, EditorialCiencias Sociales, La Habana, 2003, pp. 59-91.5. Fidel Castro, «Una introducción necesaria», en ErnestoChe Guevara,
El Diario del Che en Bolivia
, Instituto del Libro,La Habana, 1968, p.XIII.6. Bertolt Brecht, «Las cinco dificultades para decir la verdad»,Boletín del Seminario de Derecho Político, nº 29-30, noviem-bre de 1963, Salamanca.7. Real Academia Española,
Diccionario de la Lengua Espa-ñola
, Vigesimosegunda edición, http://www.rae.es/.8. Miguel Urbano, «
O Diario» Acusa!. Mais de mil horas nosTribunais
, Editorial Caminho, SARL, Lisboa, 1984.9- Andrés Sorel,
Liberación. Desolación de la utopía
, Edicio-nes Libertarias, Madrid, 1985.10. Euskadi Información,
La ley del silencio
, Birsortu S.L.,Hernani, 1998.11. Ernesto Che Guevara,
El Diario del Che en Bolivia
,Instituto del Libro, La Habana, 1968, p. 256.http://jiribilla/2004/n177_09/177_30.html
L a s n o t i c i a s , c o n e x c e p c i ó n d e l o s d e s a s t r e s n a t u r a l e s , n o s o n c a s u a l e s . E s e v i d e n t e q u e s e e s t á i m p o n i e n d o u n a a g e n d a a l m u n d o , q u e s e d e r r a m a e n c a s c a d a d e s d e l o s m e d i o s d e e l i t e ( C N N
, T h e N e w Y o r k T i m e s
. . . ) h a s t a e l p e r i ó d i c o d e u n a p e q u e ñ a c i u d a d d e p r o v i n c i a s .