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La Jiribilla de Papel, nº 033, septiembre 2004

La Jiribilla de Papel, nº 033, septiembre 2004

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publicación quincenal
www.lajiribilla.cu
www.lajiribilla.cubaweb.cu
Viet Nam o Iraq, en que los pueblos se empe-ñan en arruinarle los planes y devolver ataúdes ala superpotencia, los medios terminan atacandoal gobernante de turno para salvar al sistema.El también desaparecido periodista argen-tino Rodolfo Walsh, a su vez, analizaba el pro-ceso histórico de la información. Escribió:«nuestras clases dominantes han procuradosiempre que los trabajadores no tengan his-toria, no tengan doctrina, no tengan héroesni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo,separada de las luchas anteriores, la experienciacolectiva se pierde, las lecciones se olvidan. Lahistoria aparece así como propiedad privada,cuyos dueños son los dueños de todas las otrascosas». Y a ellos la única lección que les intere-sa que perdure es la del miedo: a perder el tra-bajo, la libertad o la vida.
Oriente Medio, ejemplo de campo deguerra mediática
Para poner eso que decimos en un contex-to concreto, podemos tomar un caso actual:las guerras en Oriente Medio. En un informedel Comité Democrático Palestino de Chile seanaliza la manipulación informativa y la com-plicidad de la televisión, radio y prensa norteame-ricanas con su gobierno, que con la guerra enIraq ha llegando a extremos nunca vistos. Losmedios enaltecen de forma unánime las aga-llas de Bush y fabrican excusas para justificarlos ataques. A los reporteros se les inyecta elvirus de la autocensura y para eso no hay vacu-na. Mientras, la administración Bush manejacon tino una gigantesca maquinaria de
marketing
bélico y propaganda.Para confirmar esto citan a una de las estre-llas de la propia CNN, Christiane Amanpour. LaJefa de corresponsales acusó a la cadena decomplacencia informativa con la política de laCasa Blanca para justificar la guerra. «Algunascadenas, incluso la mía, se dejaron intimidarpor el gobierno de Bush y por la cadena FoxNews, perteneciente al oficialismo» (Diario
LaTercera de Chile
, 17 de septiembre de 2003).Esta afirmación es muy discutible. Como vere-mos más adelante, Chomsky confirma que lasgrandes cadenas no se dejan intimidar por elsistema, sino que pertenecen a él.
DAVID en
ESCENA
BladimirZamoraCéspedes
puntaba Jabier SalutregiMentxaka en el desapa-recido (nunca mejordicho) diario vasco
Egin
, que los quemandan, guerra tras guerra, hanaprendido a sopesar perfectamentela importancia de la información hastatal punto que, en la actualidad, el finalde cualquier combate, en términos mi-litares, puede predeterminarse a tenorde las fuerzas comunicativas que cadauna de las partes posea. En tanto quese le destruya al enemigo su capaci-dad de comunicar la batalla tenderá asu fin; no obstante, es de destacar enese sentido que unos sencillos altavo-ces en manos de un núcleo social alta-mente concienciado pueden constituirun cinturón de hierro inexpugnable.La «noticia» es el factor nuclear parallevar a cabo la «construcción social de larealidad» en tanto que la información es unmecanismo que se pone en marcha de modocotidiano, que sirve fundamentalmente pararelacionar a los colectivos, a la sociedad.Dicho de otra manera, la actividad informativaha de ser considerada como una acción orienta-da a la construcción de la «realidad social».(…)Pero además está el problema del tiempo.El periodista uruguayo José Fernández decíaen un Congreso en La Habana: «La informa-ción que es suministrada dura el instante queprecisa para ser exhibida. No hay un antes y undespués como continuidad entre el ayer y elfuturo. El proceso de meditar la informaciónpara confrontarla con la realidad y tomar posi-ción frente a ella, está así condicionado por larealidad de lo fugaz. Solo sucede lo que lasgrandes cadenas de información eligen difun-dir. Las guerras duran lo que dure la necesidadpolítica de difundirlas, los resultados serán losque necesite el sistema que sean. Hasta losmuertos son ‘más muertos’ según quién atacaa quién.» Aquí se podría matizar que, efecti-vamente, las guerras duran lo que dure la ne-cesidad política de difundirlas, mientras elimperialismo las gane; en casos como el de
                                      I                                         l                            u                            s                                   t                             r                            a                            c                                         i                                      ó                            n                            :
                                      S                            a                            r                            m                                       i                            e                            n                                   t                             o
Continúa en la página 10
  L  u c  i a  n oA  l z a g a
  E s  p a  ñ a
ELOGIO
DE LA
DISIDENCIA
con el sobrino
de
VALLEJO
MaríaR.Villa
La velocidad
del
sueño
Subcomandante Marcos
 
Grandes ilusionistascon hazañas de alarde,dicen que son altruistaslos cobardes.
S
ILVIO
R
ODRÍGUEZ
«Es el ejercicio de la democracia lo quehace que nuestra nación esté lista para la de-mocracia»
1
, nos dijo, en la mejor imitación deCantinflas, el Sr. George W. Bush el pasado 6de noviembre. Sin embargo, en esta ocasiónsu discurso pasó sospechosamente inadvertidopara los habituales recolectores de «bushismos»del Partido Demócrata. El cumpleaños 20 de laNational Endownment for Democracy(NED) fue celebrado así con un nuevo Plande Democratización para Oriente Medio. Laprensa norteamericana reflejó el acto sin buscarantecedentes ni hacer alusiones incómodas a lacondición de canal financiero de la CIA queostenta la NED desde su nacimiento, comorecogió en su momento The
New York Times
yhan denunciado diversos intelectuales norteame-ricanos. Meses después, el demócrata JonhKerry hizo honor a su filiación y anunció queaumentará los fondos para la misma funda-ción. Ni Bush ni Kerry ni tampoco el ya cita-do
Times
, recordaron al innombrable OliverNorth, artífice de la NED y del Irán–Contras,«con su mirada firme, su inexorablesentido del deber y su palpableconvicción de que el fin justifica losmedios»
2
. Los contrarrevolucionarioscubanos, los golpistas venezolanos, los «go-biernos interinos» en Haití o Iraq, y losnuevos ricos que administran ONG en Europadel Este pueden estar tranquilos: gane quiengane —republicanos o demócratas— su dine-ro está garantizado. Como garantizados estu-vieron también los bombardeos a Sudán,Afganistán y Yugoslavia por la sonrisa demó-crata de Bill Clinton.El dinero y la violencia, la zanahoria y elgarrote avalan el certificado de exportación delmodelo de la «república de Wall Street».Si el 83% de los norteamericanos apoyalas aspiraciones ecologistas, el 86% está deacuerdo con el movimiento por los derechosciviles, el 94% respalda el control de armas, el80% cree que todos deben tener igual dere-cho a los servicios de salud y el 88% desconfíade los ejecutivos de las corporaciones
3
..., lapregunta obvia es por qué las transnacionalespueden gobernarEE.UU. y decidir los des-tinos del mundo sin dejar de llamar a susistema de dominación «una democracia».El clientelismo, que permite funcionar alsistema político de manera tan cerrada comoun ciclo termodinámico perfecto (corpora-ción–dinero–campaña mediática–gobiernopara los ricos), junto a la lectura manipula-da, pero triunfadora en la Guerra Fría, de unconjunto de categorías —opinión pública, li-bertad de prensa, democracia...—, presuponeabsolutamente las equivalencias impuestas porel lenguaje imperial como un grupo de verda-des reveladas e inamovibles.La opinión pública es la opinión publica-da en los medios que no dependen ya desuscriptores, lectores, televidentes u oyentes,sino de sus anunciantes. Operan con noticiasque proceden, en más del 90% de los casos,de las mismas fuentes transnacionales ogubernamentales, es decir, directamente deldueño o de su instrumento. Cada vez másexiste la impresión de ver una sola televisióny un solo periódico con diferentes presenta-dores o diseños. Es la uniformidad disfraza-da de diversidad.Son esos medios los que imponen la ideadel consumo como bienestar, que alguna vezsedujo al burocratizado socialismo europeoy lo hizo abandonar la idea de proponeralternativas al capitalismo. De los noticierosa la publicidad, las minorías —cada vez me-nores, pero cada vez más ricas— exhiben, enpoderosísimo «efecto demostración», cómose debe vivir o al menos cómo debemos as-pirar a vivir; se democratizan los consejos alos inversionistas y no el dinero para las in-versiones. La vitrina crece y crece, aunque elcristal es cada vez más grueso y está blinda-do. Consumir es el camino hacia la libertad,parecen decirnos los medios, en su tarea deconvertir a los ciudadanos en consumido-res, tan atentos a sus posibilidades en elmercado que se desentienden totalmente dela política salvo el día de las elecciones, enque deberán «escoger» entre los partidos-empresas que se venden por televisión comocualquier artículo de consumo.Democracia es elecciones pluripartidis-tas o no es, aunque sea además corrupción,clientelismo, apatía política y abstencionis-mo. Los «gurúes» del pensamiento trabajandenodadamente para garantizarle al siste-ma que con el voto solo cambie el color dela máscara con que se intenta encubrir ladominación. Estos intelectuales bienpensan-tes, tan profundamente descritos por AlfonsoSastre
4
, maldicen el poder y nos orientan ale- jarnos de él, mientras elogian la empresatransnacional que los publica ¿sin pertene-cer al poder? Así pastan felizmente en elcorral temático que les permiten sus bienpagados «espacios de opinión». Allí clamanpor el derecho al placer de la clase mediavenezolana, sin detenerse en el nada pla-centero retroceso económico de sus conciu-dadanos del Primer Mundo; conviertenautomáticamente la emigración cubana en«exilio», mientras condenan al «insilio» acualquier voz disidente que dentro de supropio país denuncie los crímenes y la intole-rancia que inundan de cadáveres las costasde su paraíso; estos vecinos de páginas re-pletas por los anuncios clasificados del sexorentado que se indignan por la prostituciónajena. Siempre desde nuestros países lesllega como anillo al dedo alguna que otravoz deseosa de ver su nombre en letra im-presa para obtener el aval de buen compor-tamiento intelectual, servir de testigo letradopara la campaña de ocasión y testimoniarque los negros, latinos e indígenas somosvagos y corruptos, lo que de paso explicaque seamos pobres, porque «allá todo elmundo roba».¡Magnífica noticia para aquellos quehace rato se están robando el mundo!La venta de la socialdemocracia comoopción de izquierda, operación solo posi-ble desmemoria mediante, requiere que ol-videmos al ametrallador de multitudes CarlosAndrés Pérez o las ejecuciones extrajudicia-les bajo el gobierno de Felipe González, yque no preguntemos demasiado por ciertosfinanciamientos de la década del 70, queconvirtieron partidos minoritarios en pode-rosas maquinarias políticas.Si una parte de la izquierda electoral selimita a funcionar como Cruz Roja de la de-recha, la que le administra la crisis mientraslegitima el sistema, es lógico que debapreocuparse por la democracia en Cuba yVenezuela. Cuba, como bien ha observadoNoam Chomsky, es el país que ha recibidomás agresiones terroristas en el mundo yha sabido enfrentarlas con más participaciónciudadana y más activismo político de las masas,sin torturas ni ejecuciones extrajudiciales.Venezuela es la nación cuyo Presidente hasido más repetidamente electo en menostiempo. Pero el certificado de buena con-ducta política exige tomar distancia de quienesmolestan al imperio y demanda, como dijeraFidel en la «introducción necesaria» al
Diario del Che en Bolivia
, «convertir las or-ganizaciones de lucha del pueblo en instru-mentos de conciliación con los explotadoresinternos y externos»
5
.La prensa liberal que califica el revela-dor documental
Fahrenheit 9/11
, de MichaelMoore, como un «ataque demoledor contraBush», silencia la profunda denuncia quehace el escritor y cineasta norteamericanode la complicidad racista de los senadoresdemócratas en el fraude electoral, de la uti-lización de los pobres como carne de cañóny el escandaloso divorcio entre la clasepolíticay el pueblo norteamericano. Los biendisciplinados columnistas, reporteros y crí-ticos de cine que nos enseñan a mirar parano ver y canalizan adecuadamente nuestraindignación contra Bush, tratan de evitar quecuestionemos el sistema: estemos contra laguerra, incluso contra Bush, pero nuncacontra el capital. Quizás aquella incómodapregunta de Brecht nunca haya sido formu-lada: «¿De qué sirve estar contra el fascismoque se condena si no se dice nada contra elcapitalismo que lo origina?»
6
.
El intercambio de publicaciones,la circulación de libros, lacoordinación entre laspequeñas editoriales, entrelas radios y televisionescomunitarias, resultan accionesurgentes e imprescindibles.Unir lo pequeño desde dondese resiste la hegemoníaimperial, y levantar lo grandeallí donde avanza lahegemonía revolucionaria.
Iroel Sánchez Espinosa
Cuba
   I   l  u  s   t  r  a  c   i  o  n  e  s  :
      D     a     r       i     e     n
 
En definitiva, para algunos bienpensan-tes lo que ocurre en Bolivia, Venezuela o Pa-lestina son conflictos entre güelfos ygibelinos, que resultarían intrascendentessalvo por lo que de ellos pudiera recoger laliteratura en el futuro. Estos aspirantes aescribir Divinas Comedias, deberían pregun-tarse si dentro de cincuenta años habrá fu-turo, con el agotamiento de las fuentesenergéticas, dos mil millones de habitantesmás en los países pobres y el deterioro galo-pante del medio ambiente, que configurana corto plazo la construcción del infierno enla Tierra.Si estos temas, tan caros a los medios,afloran, no es más allá de las grietas de oca-sión que abren las contradicciones interoli-gárgicas, amplificadas por las cuadrillas deintelectuales mediáticos en su función legi-timadora del sistema. Y cuando eso ocurre,los obedientes asalariados del lenguaje «po-líticamente correcto» se cuidan muy bien deemplear la palabra donde va. No importa que«disidir» signifique, según la
Real Acade-mia Española «
separarse de la común doc-trina»
7
. ¿Será otra en nuestro tiempo lacomún doctrina que la proclamación de laeconomía de mercado como el único modode vida o de muerte posible?; los millonesque protestan contra la explotación capita-lista, la guerra o los genocidios, no seránnunca llamados disidentes, sino «terroris-tas», «globalifóbicos»o a lo sumo «turbas»,como tales se les puede reprimir, asesinar ytorturar impunemente con las armas de lademocracia representativa, como vemosdemasiadoa menudo, ya sea en Italia, enPerú o en Iraq. EE.UU. intervino una vezcontra la Alemania nazi y más de 180 vecescontra países pobres, a pesar de ello el ca-pital lingüístico de la Segunda Guerra Mundialle continúa sirviendo en la prensa de nuestrosdías, para que los invasores puedan conver-tirse en «aliados», que salvarán a los invadi-dos de los «crímenes de guerra» cometidos porun «dictador» perteneciente al «eje» del mal.Apenas quince años después de la «vic-toria» capitalista frente al llamado socialis-mo real, desde el Sur, el mito neoliberalcomienza a derrumbarse. Si las ideas sondecisivas para la construcción de alternati-vas, es esencial también construir alternati-vas para su difusión.Las noticias, con excepción de los desas-tres naturales, no son casuales. Es evidenteque se está imponiendo una agenda almundo, que se derrama en cascada desdelos medios de elite (CNN
 , The New York Times...
) hasta el periódico de una pequeñaciudad de provincias. El que pretendacambiar la agenda debe estar dispuestoa perder fuentes de financiamiento, anun-ciantes y distribuidores. Si eso no fuera sufi-ciente están las denuncias judiciales, lospleitos y las campañas de descrédito. En elentorno iberoamericano, honrosas y esca-sísimas excepciones, como
La Jornada,
deMéxico, confirman la regla que dictamina lamuerte, anunciada y ocurrida, de periódicosdisidentes como
O Diario
8
 
(con más de milhoras de demandas en los tribunales),
Libe-ración
9
 
(asfixiado económicamente entre losbancos y los distribuidores) o
Egin
10
 
(crimi-nalizado y clausurado por el gobierno de JoséMaría Aznar), por solo citar tres ejemplos decómo funciona la libertad de expresión paralos que pretenden separarse de la «comúndoctrina».La creciente concentración de la propie-dad sobre los medios en unas pocas em-presas y el paralelo control del negocio dela publicidad, que ya supera el millón demillones de dólares anuales, nos confirmanel antiguo aserto: una vez más todos loscaminos conducen a Roma. Aunque en losdías que corren haya muchos recursos in-telectuales y financieros empeñados en ha-cerlos invisibles.Todos los caminos conducen a Roma.Sin embargo, existen muy pocos trillos yveredas entre nosotros mismos. Uno de losprincipales resultados de la dominación me-diática y cultural ha sido la fragmentación eincomunicación entre los que producen in-formación y conocimientos opuestos al ordenexistente. Así, la creación de un falso, peroaparentemente inevitable «síndrome de lasoledad» como destino manifiesto de la di-sidencia intelectual, es una de las trampascon que cuentan los dominadores para des-movilizar el pensamiento crítico y conde-narlo eternamente a los márgenes.Internet, aunque también invadida porlas grandes empresas,ha brindado a los mo-vimientos sociales la posibilidad de colocarcon inmediatez y a muy bajo costo la infor-mación que oculta la inundación mediática.Pero es necesario tejer en la práctica lasredes que han surgido en Internet. El inter-cambio de publicaciones, la circulación delibros, la coordinación entre las pequeñaseditoriales, entre las radios y televisionescomunitarias, resultan acciones urgentes e im-prescindibles. Unir lo pequeño desde donde seresiste la hegemonía imperial, y levantar logrande allí donde avanza la hegemonía revo-lucionaria.La dictadura del pensamiento único —¿sig-nificará algo para los medios la oculta coinci-dencia de «pensamiento único» y «comúndoctrina»
versus
«disidencia»?— ha impues-to su código binario: o comulgas o no exis-tes. Frente a ella, Hugo Chávez, en «rebelióncontra las oligarquías y contra los dogmasrevolucionarios»
11
—para decirlo desde ladefinición guevarista del 26 de Julio—, halanzado la idea de que los pobres, los olvi-dados, los silenciados, tengan su propiocanal, su «CNN del Sur». Nos coloca así antela posibilidad de contar, en un futuro quedeseamos cercano, con un poderoso medioalternativo, pero ya no marginal.La derrota propinada en Venezuela al gol-pismo mediático constituye una lección paratodos los que en el mundo disiden delorden de la nueva Roma. En un país dondelos medios han devenido con toda claridadpartidos políticos al servicio de la oligarquíacriolla y el gobierno norteamericano,se estádemostrando que a pesar del dinero de laNational Endownment for Democracy y del«periodismo liberal» de
The New York Times
,CNN,
El País
y sus voceros locales, se puedeganar y preservar el poder para las mayorías.Lo que significa comenzar a ganar tambiénla batalla de los medios de comunicación.En estos tiempos de Internet y exclusio-nes, de satélites y hambre, Carlos Marx, son-riente y subversivo, susurra en los oídos delmundo: «disidentes de todos los países, co-municaos».
*Texto presentado al Encuentro Internacional «Civilización oBarbarie». Serpa, Portugal, septiembre de 2004.Notas:1. George W. Bush, Declaraciones del Presidente en el XXaniversario de la Nacional Endownment for Democracy, Officeof the Press Secretary, Washington, 6 de noviembre de 2003,http://www.whitehouse.gov/news/releases/2003/11/ 20031106-2.es.html.2. Neil Berry,
Encounter 
,
London Magazine
, febrero-marzo de1995. Citado por Frances Stonor Saunders en
La CIA y la GuerraFría cultural 
, Editorial Debate, S.A., Madrid, 2001, p. 207.3. Michael Moore,
¿Qué han hecho con mi país, tío?
, Edicio-nes B S.A., Madrid, 2004. pp. 176-181, estos datos apare-cen extensamente documentados en «Notas y fuentes»,pp. 251-253.4. Alfonso Sastre,
La batalla de los intelectuales
, EditorialCiencias Sociales, La Habana, 2003, pp. 59-91.5. Fidel Castro, «Una introducción necesaria», en ErnestoChe Guevara,
El Diario del Che en Bolivia
, Instituto del Libro,La Habana, 1968, p.XIII.6. Bertolt Brecht, «Las cinco dificultades para decir la verdad»,Boletín del Seminario de Derecho Político, nº 29-30, noviem-bre de 1963, Salamanca.7. Real Academia Española,
Diccionario de la Lengua Espa-ñola
, Vigesimosegunda edición, http://www.rae.es/.8. Miguel Urbano, «
O Diario» Acusa!. Mais de mil horas nosTribunais
, Editorial Caminho, SARL, Lisboa, 1984.9- Andrés Sorel,
Liberación. Desolación de la utopía
, Edicio-nes Libertarias, Madrid, 1985.10. Euskadi Información,
La ley del silencio
, Birsortu S.L.,Hernani, 1998.11. Ernesto Che Guevara,
El Diario del Che en Bolivia
,Instituto del Libro, La Habana, 1968, p. 256.http://jiribilla/2004/n177_09/177_30.html
   L  a  s  n  o   t   i  c   i  a  s ,  c  o  n  e  x  c  e  p  c   i   ó  n   d  e   l  o  s   d  e  s  a  s   t  r  e  s  n  a   t  u  r  a   l  e  s ,  n  o  s  o  n  c  a  s  u  a   l  e  s .   E  s  e  v   i   d  e  n   t  e  q  u  e  s  e  e  s   t   á   i  m  p  o  n   i  e  n   d  o  u  n  a  a  g  e  n   d  a  a   l  m  u  n   d  o ,  q  u  e  s  e   d  e  r  r  a  m  a  e  n  c  a  s  c  a   d  a   d  e  s   d  e   l  o  s  m  e   d   i  o  s   d  e  e   l   i   t  e   (   C   N   N
 ,   T   h  e   N  e  w   Y  o  r   k   T   i  m  e  s
 . . .   )   h  a  s   t  a  e   l  p  e  r   i   ó   d   i  c  o   d  e  u  n  a  p  e  q  u  e   ñ  a  c   i  u   d  a   d   d  e  p  r  o  v   i  n  c   i  a  s .

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