06/03/12El punto de vista de los Santos de los ltimos Días sobre Mahoma - Liahona junio de 20022/10https://www.lds.org/liahona/print/2002/06/9?lang=spa&clang=spa
reconocer el amor que tiene Dios por toda la humanidad— que enseñaron Jesús y los profetas, tanto antiguoscomo modernos. El Salvador afirmó en repetidas ocasiones el hondo interés que nuestro Padre Celestial tienepor el bienestar de cada uno de Sus hijos e hijas, como en el caso de la parábola de la oveja perdida (véase Lucas15). En la parábola del buen samaritano, Él enseñó que una de las claves del verdadero discipulado es tratar a losdemás con bondad y compasión a pesar de las diferencias políticas, raciales o religiosas (véase Lucas 10:25–37).Censuró la intolerancia y la rivalidad entre los grupos religiosos y la tendencia a ensalzar nuestras propias virtudes y menospreciar el nivel espiritual de los demás. Dirigiéndose en una parábola a los que “confiaban en símismos como justos, y menospreciaban a los otros”, Jesús condenó el orgullo del fariseo que oraba diciendo: “…Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres”; y alabó la humildad del publicano, que oraba deesta manera: “…Dios, sé propicio a mí, pecador” (véase Lucas 18:9–14).En el Libro de Mormón se enseña que nuestro Padre Celestial “se acuerda de todo pueblo, sea cual fuere la tierraen que se hallaren… y sus entrañas de misericordia cubren toda la tierra” (Alma 26:37; véase también 1 Nefi1:14). Debido al amor que tiene por todos Sus hijos, el Señor les ha proporcionado luz espiritual para que lessirva de guía y tengan una vida más plena. El élder Orson F. Whitney (1855–1931), del Quórum de los Doce Apóstoles, señaló que Dios “se vale no sólo de los del pueblo del convenio, sino también de otras personas, pararealizar esta obra asombrosa, maravillosa y, en realidad, demasiado ardua para que este pequeño puñado desantos la realicen por sí solos”
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.El élder B. H. Roberts (1857–1933), de los Setenta, también habló de esta doctrina: “Aunque La Iglesia deJesucristo de los Santos de los Últimos Días se ha establecido para la instrucción de los hombres y es uno de losinstrumentos de Dios para dar a conocer la verdad, Él no está limitado a esa institución para llevar a cabo talespropósitos, ni en tiempo ni en lugar. Dios levanta a hombres sabios y a profetas aquí y allá entre todos los hijosde los hombres, de su propia lengua y nacionalidad, que les hablan a través de medios que puedencomprender… Todos los grandes maestros son siervos de Dios, en todas las naciones y en todas las épocas. Sonhombres inspirados, designados para instruir a los hijos de Dios de acuerdo con las condiciones del tiempo y dellugar en los que se encuentren”
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.El profeta José Smith (1805–1844) solía hablar acerca del tema de la universalidad del amor de Dios y de lanecesidad consiguiente de permanecer receptivos a todos los recursos disponibles de luz y conocimientodivinos. “Uno de los sublimes principios fundamentales del ‘mormonismo’ es recibir la verdad, sea cual fuere suorigen”
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. El Profeta exhortó a los miembros de la Iglesia a “recoger todos los principios buenos y verdaderosque hay en el mundo” y atesorarlos
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.Los líderes de la Iglesia han exhortado continuamente a los miembros a fomentar relaciones positivas con laspersonas de otras confesiones al reconocer la verdad espiritual que éstas poseen, haciendo hincapié en lassemejanzas que existen en las creencias y el estilo de vida. Los líderes de la Iglesia nos enseñan a disentir demanera placentera. El élder Bruce R. McConkie (1915–1985), del Quórum de los Doce Apóstoles, habló alrespecto a los Santos de los Últimos Días y a los miembros de otras religiones durante una conferencia de áreacelebrada en Tahití: “Conserven toda la verdad y todo lo bueno que poseen. No abandonen ningún principio bueno y sólido. No renuncien a ninguna norma del pasado que sea buena, justa y verdadera. Nosotros creemostoda verdad que se encuentre en cualquier Iglesia en el mundo: Vengan y participen de la luz y la verdadadicionales que Dios ha restaurado hoy día. Cuanto más verdad tengamos, mayor será nuestro gozo aquí y ahora; cuanto más verdad recibamos, mayor será nuestro galardón en la eternidad”
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