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La Memoria Tradicional La Import an CIA Agroecolagica de Los Saberes Locales

La Memoria Tradicional La Import an CIA Agroecolagica de Los Saberes Locales

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Víctor M. Toledo
LEISA Revista de Agroecología
Víctor M. Toledo
LEISA Revista de Agroecología

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   L   E   I   S   A    R  e  v   i  s   t  a   d  e   A  g  r  o  e  c  o   l  o  g   í  a  •  a   b  r   i   l   2   0   0   5
La tragedia provocada por la agricultura industrial no solose mide por la contaminación generada por losagroquímicos que utiliza (fertilizantes, fungicidas,herbicidas, insecticidas), por la radical transformación delos hábitat originales convertidos en «pisos de fábrica»para los monótonos cultivos de una sola especie, por ladilapidación de agua, suelos y energía, por la erosión de ladiversidad genética a consecuencia del uso de unascuantas variedades mejoradas, por el incremento delriesgo a causa de los organismos transgénicos, o por lageneración de alimentos peligrosos e insanos; también sedistingue por un impacto cultural de incalculablesconsecuencias: la destrucción de la memoria tradicionalrepresentada por los saberes acumulados durante por lomenos 10.000 años de interacción entre la sociedadhumana y la naturaleza.En efecto, hija legítima de la revolución industrial,engendrada en los recintos más ortodoxos de la cienciamoderna, la agricultura industrializada se ha impuesto porbuena parte de los rincones del mundo pasando porencima de los conocimientos locales, los cuales sonvisualizados como atrasados, arcaicos, primitivos oinútiles. Esta exclusión, que arrasa literalmente con lamemoria de la especie humana en cuanto a sus relacioneshistóricas con la naturaleza, no hace más que confirmaruno de los rasgos de la modernidad industrial: su desdén,e incluso su irritación, por todo aquello considerado comotradicional. No en balde la ideología del «progreso», el«desarrollo» o la «modernización», erigida en mitosupremo, se funda en la supuesta superioridad de lo«moderno», el mercado y la tecnología y cienciacontemporáneas, sobre lo «tradicional». En consecuencia,el mundo moderno es un mundo que tiende a quedarse sinmemoria, un mundo amenazado por la amnesia.Es dentro del panorama anterior donde destaca el valiosotrabajo de rescate realizado por ese ejército de estudiososde las culturas tradicionales actuales y, especialmente, deaquellos dedicados a documentar, analizar y revalorar losconocimientos premodernos sobre la naturaleza, unesfuerzo de contracorriente intelectual que ha crecidodurante las últimas cuatro décadas. Estos estudios se hancentrado en el análisis de ese cúmulo de saberes, nocientíficos, que existen en la mente de los productoresrurales (agricultores, pastores, pescadores, ganaderos,cazadores, recolectores) y que han servido durantemilenios para que la especie humana se apropie de losbienes y servicios de la naturaleza.
Las «dos ecologías»: el saber y el conocer
A los investigadores entrenados en los recintosacadémicos de la ciencia moderna nos enseñaron aentender las técnicas, a inventariar las especies utilizadasy a descubrir los sistemas de producción, energía y abastopor medio de los cuales los grupos humanos se apropianla naturaleza. Rara vez nos enseñaron a reconocer laexistencia de una experiencia, de una cierta sabiduría, enlas mentes de los millones de hombres y mujeres que díacon día laboran la naturaleza precisamente mediante esastécnicas, esas especies y esos sistemas, y bajomodalidades que podemos calificar en conjunto comopreindustriales.Hoy, en los albores de un nuevo siglo, esos hombres ymujeres conforman todavía la mayor parte de la poblacióndedicada a apropiarse los ecosistemas del planeta. Y es justo por esta omisión y por este olvido de lainvestigación científica, obra y fundamento de lamodernidad, que la civilización industrial ha fracasado ensus intentos por realizar un manejo adecuado de lanaturaleza.El planteamiento anterior remite al reconocimiento de laexistencia de dos tradiciones intelectuales, cada una conorígenes, rasgos y capacidades diferentes. Si lamodernidad gestó formas de comprensión y dearticulación de y con la naturaleza, cuyo origen se remontaapenas al del inicio de la revolución industrial, en la mayorparte del mundo existen de manera paralela otrasmodalidades de relación con la naturaleza que, originadashace varios miles de años, se encuentran aún presentes enel mundo contemporáneo.Estas modalidades de articulación con la naturaleza deestirpe premoderna, o si se prefiere preindustrial, seencuentran representadas en los sectores de las llamadasagricultura tradicional, familiar y/o campesina, y alcanzansu máxima expresión en las cerca de 6.000 culturas nooccidentales que todavía existen al inicio del nuevomilenio en las áreas rurales de aquellas naciones que, porresistencia o por marginación, han logrado resistir o evitarla expansión cultural y tecnológica del modeloagroindustrial: los pueblos indígenas (Luisa Maffi, 2001;Ethnologue: www.ethnologue.com). Dado lo anterior,cuando utilizamos el término de «saber local» nosreferimos a toda una gama de conocimientos de carácterempírico transmitidos oralmente que son propios de lasformas no industriales de apropiación de la naturaleza.Esa otra tradición intelectual del ser humano, cuyavigencia como ensamble de teoría y acción frente aluniverso natural pasó desapercibida hasta muyrecientemente, no solo es anterior a la gestada a partir dela revolución industrial, sino que se remonta al origenmismo de la especie humana y constituye, en conjunto,otra forma de aproximación al mundo de la naturaleza.Arribamos así a una conclusión determinante: que entre
La memoria tradicional: la importanciaagroecológica de los saberes locales
Víctor M. Toledo
 
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I   S A R e  vi   s  t   a  d  e A g o e  c  ol   o gí   a •  a  b i  l   0  0  5 
los seres humanos existen no una sino dos maneras deaproximarse a la naturaleza; que existen, digámoslo así,no una sino «dos ecologías». ¿Cómo se fuedecantando en forma y fondo, una «ecologíacientífica» generada desde las institucionesacadémicas, al tiempo que se fue diluyendo laidentidad y el perfil de una «ecología de lo concreto»durante el advenimiento de la modernidad? Larespuesta se encuentra en íntima relación con laconsolidación de una forma moderna, agroindustrial, demanejo de la naturaleza, sus fundamentos científicos y lacorrespondiente afirmación ideológica de la ciencia (eneste caso la ecología) como único conocimiento válido.Algunos autores han considerado a esta doble manera deacercamiento intelectual como dos formas deconocimiento que han llamado: «conocimiento abstracto»y «conocimiento histórico», mientras que otros lasdenominan como «el conocer» y «el saber» (Villoro, 1982).
Contextualizando los saberes locales:la etnoecología
Comprender de manera cabal las formas no occidentales opremodernas de apropiación de la naturaleza ha sido, justo, la tarea de un número creciente de estudiosos de laantropología ecológica, la etnobiología, la geografíaambiental y la agronomía durante los últimos cuarentaaños. Sin embargo, la mayoría de esos primeros esfuerzosestuvieron marcados por una tendencia a analizar lossaberes locales en referencia a los parámetros yestándares del conocimiento científico, a separar lossaberes tradicionales (la cultura) de sus implicacionesprácticas (la producción), y a identificar el conocimientolocal, tradicional o indígena, como racionalmente puro ysin implicaciones ni conexiones con el mundo de lascreencias (cosmovisiones). Así por ejemplo, la obsesiónpor encontrarle el significado científico a los sistemastaxonómicos tradicionales tuvo una enorme utilidad en larevaloración de los conocimientos locales, peroempantanó la búsqueda de su verdadera esencia. Hoyparece cada vez más claro que entre las culturas ruralestradicionales, y especialmente en las indígenas, no existeuna sola clasificación de los elementos de la naturaleza(plantas, animales, hongos, suelos, aguas, rocas,vegetación) y que sus sistemas de clasificación sonhechos con múltiples criterios y sus categorías tienenvarios significados.Para terminar de entender el significado y la función de losconocimientos ecológicos locales dentro del contexto dela apropiación preindustrial de la naturaleza, hubo queesperar varias decenas de estudios de caso. Hoy, parececlaro que los saberes locales, para ser correctamentecomprendidos, deben analizarse en sus relaciones tantocon las actividades prácticas como con el sistema decreencias de la cultura o el grupo humano al quepertenecen (Berkes, 1999). De lo contrario se cae en elerror de realizar una comprensión descontextualizada deesos saberes locales.El surgimiento de la etnoecología, por su enfoqueholístico y multidisciplinario, ha permitido el estudio delcomplejo integrado por el conjunto de creencias
 
(
cosmos
),el sistema de conocimientos
 
(
corpus
) y el conjunto deprácticas productivas (
 praxis
), lo que hace posiblecomprender cabalmente las relaciones que se establecenentre la interpretación o lectura, la imagen o representación yel uso o manejo de la naturaleza y sus procesos.
El
corpus 
local
Contrariamente a lo especulado, dentro de la mente delproductor tradicional existe un detallado catálogo deconocimientos acerca de la estructura o los elementos dela naturaleza, las relaciones que se establecen entre ellos,los procesos o dinámicas y su potencial utilitario. Estaclasificación se aplica por igual a los fenómenos decarácter astronómico, físico, biológico y ecogeográfico(Cuadro 1). De esta forma, en el saber local existenconocimientos detallados de carácter taxonómico sobreconstelaciones, plantas, animales, hongos, rocas, nieves,aguas, suelos, paisajes y vegetación, o sobre procesosfísicos, biológicos y ecológicos tales como movimientosde tierras, ciclos climáticos o hidrológicos, ciclos de vida,periodos de floración, fructificación, germinación, celo onidificación, y fenómenos de recuperación de ecosistemas(sucesión ecológica). Por ejemplo, existen sistemas declasificación de los suelos de carácter multijerárquico,basados fundamentalmente en característicasmorfológicas, las cuales son a un mismo tiempo dinámicas,utilitarias y simbólicas. Estas características son, en orden
Cuadro 1.
Matriz que sintetiza el conocimiento local, campesino o indígena sobre la naturaleza.
Fuente: 
V. Toledo, 2002
EstructuralRelacionalDinámicoUtilitario
Astronómicos 
Tipo deastrosVariosMovimientos yciclos solares,lunares, estelaresVarios
Físicos 
AtmósferaLitósferaHidrósfera
Biologicos Ecogeográficos 
Tipos declima,vientos,nubes.VariosMovimientode vientosy nubesVariosUnidades derelieve, rocas,suelosVariosErosión desuelo yotrosVariosTipo deaguasVariosMovimientodelaguaVariosPlantasanimaleshongosmoicroorg.VariosCiclosdevidaVariosUnidades devegetación ypaisajeVariosSucesiónecológicaVarios
 
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   L   E   I   S   A    R  e  v   i  s   t  a   d  e   A  g  r  o  e  c  o   l  o  g   í  a  •  a   b  r   i   l   2   0   0   5
Esquema 1.
Clasificación local de los suelos por los indígenas Purhépecha de la cuenca del Lago de Pátzcuaro, México
Fuente: 
Barrera-Bassols, 2003
de importancia, el color, textura, consistencia, humedad,materia orgánica, pedregosidad, topografía, uso del suelo,drenaje, fertilidad y otras más (Gráfico 1). Aunque ungrupo cultural puede distinguir hasta 24 tipos locales desuelos, la mayoría trabaja sobre la base de 8 a 14 tipos o
taxa
edáficos. Esta discriminación sobre el sustratoresulta suficiente para realizar de manera adecuadaactividades agrícolas, pecuarias y forestales.En efecto, como sucede con los sistemas científicos declasificación de los suelos (por ejemplo el sistema FAO-UNESCO), los saberes locales también sirven para tomardecisiones respecto a la identificación de unidades en elespacio, el tipo de actividad a realizar, la clase de cultivo,los periodos de siembra y de cosecha, o los fenómenos deerosión o pérdida de fertilidad edáfica. De manera similar alconocimiento científico, existen sistemas taxonómicos delos suelos y, en algunos casos, conocimientotridimensional que distingue estratos edáficos y suscaracterísticas (Esquema 1).De enorme interés para la agroecología resulta eldescubrimiento realizado desde la perspectivaetnoecológica acerca de la manera como los productoreslocales toman decisiones en el espacio que conforma suparcela o predio. Dado que todo fragmento del espacio opaisaje natural encierra un cierto potencial productivo quees necesario desentrañar, el productor tradicional utiliza demanera combinada sus conocimientos sobre el relieve, lavegetación y los suelos para identificar «unidades depaisaje», a partir de las cuales toma sus principalesdecisiones.De esta manera el productor tradicional realizaindividualmente las mismas operaciones que los llamados«sistemas de evaluación de tierras». En un caso utilizando«mapas mentales» y en el otro una cartografía sofisticadadentro de lo que se conoce como Sistemas de Información
Gráfico 1.
Principales criterios utilizados por los pueblos indígenas del mundo enla clasificación local de los suelos.
Fuente: 
Barrera-Bassols & Zinck, 2000
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   C  o    l  o   r    T   e   x    t   u   r   a   C  o   n  s    i  s    t   e   n   c    i   a    H   u   m   e   d   a   d    M   a    t   e   r    i   a    O   r   g  .    P   e   d   r   e   g   o  s    i   d   a   d    T  o   p  o   g    r   a    f    í   a    U  s  o    D   r   e   n   a    j    e    F   e   r    t    i    l    i   d   a   d    P   r  o   d   u   c    t    i   v    i   d   a   d    T   r   a    b   a    j    a    b    i    l    i   d   a   d    E  s    t   r   u   c    t   u   r   a    P   r  o    f   u   n   d    i   d   a   d   S   u   e    l  o

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