Los visigodos3www.anatomiadelahistoria.com
obtuvo sobre ellos una importante victoria cerca deNish
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. Aunque el problema bárbaro es ya importanteen tiempos de Marco Aurelio, es en el periodo decincuenta años conocido como “la anarquía militar”(235-285) cuando la presión de las tribus germáni-cas se hace permanente: hacia el 260 rancos y ala-manes traspasan las ronteras de la Galia; en el 263los godos toman Éeso y en el 267 los hérulos atacan Atenas. Sólo Diocleciano (284-305) habría de ponerorden en aquella situación.La posibilidad de cooperar con Roma en las ron-teras y la presión que ya venían ejerciendo los hunosdesde el este causaron entre los godos una proun-da división de orden táctico. Como consecuencia, aprincipios de la tercera centuria el numeroso con-tingente se separó en dos grandes ramas étnicas decarácter autónomo. Los greutungos ueron hacia eleste hasta ocupar las estepas entre los ríos Dniester y Don, tomando el nombre de “godos brillantes” u
os-trogodos
. Los tervingios se establecieron más al oeste,entre el Danubio y el Dniester, y ueron conocidoscomo “godos sabios” o
visigodos
2
.
Mientras que losprimeros conservaban su independencia de maneramás acusada, los segundos comenzaron a colaborarcon Roma como
auxilia
en su complicada políticade mantener sujetos a los bárbaros con pactos, gue-rras y concesiones de tierras. Finalmente, el empera-dor Aureliano concedió la Dacia a los visigodos.
1 Ver Musset, L.:
Las invasiones. Las oleadas germánicas.
Labor. Barcelona, 1967.2 James, E.:
Visigotic Spain. New Approaches
. ClarendonPress, Oxord, 1980.
1. Una larga migración
De Escandinavia a Mesia
Desde que abandonaron las heladas llanuras deGothia en la península Escandinava, durante la se-gunda y tercera centuria del primer milenio cristia-no, los godos emprendieron un largo éxodo que ha-bría de llevarlos nalmente al Mediodía de Europa.Entre los siglos II y III d. C., sucesivas oleadas deguerreros nórdicos cruzaron el Báltico para asentarseen una értil ranja entre las desembocaduras de losríos Oder y Vístula. Habían ranqueado el mar parano volver. Aquellos godos de cultura germánica bus-caban tierras ubérrimas y ciudades a las que someter,pero también querían aprovechar los avances de lacivilización romana de la que se contaban maravi-llas. La rontera norte del Imperio, el
limes
por ex-celencia que seguía las cuencas del Rin y el Danubiodonde se estaba produciendo la síntesis de lo germá-nico y lo latino, ejercía una poderosa atracción sobreellos. Pero había ya demasiados pueblos “bárbaros”queriendo traspasar sus límites: rancos, burgundios,alanos, suevos, alamanes y vándalos hacían la guerraa las legiones romanas. ambién había más espaciohacia el este, en las mismas ronteras con Oriente.Poco después del 200, la nación goda ocupaba lasestepas septentrionales del mar Negro. En este am-plio territorio las tribus ormadas por clanes que sesustentaban sobre lazos de ortísima lealtad se con-virtieron en uno de los principales enemigos del Im-perio romano, alternando victorias y derrotas. Así,mientras que en el 251 lograron arrasar los Balcanesy derrotar a Decio, en el 269 Claudio II el Gótico
Los visigodos
Por Ignacio Merino