FARMACOLOGÍA Y TOXICOLOGÍA
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2012
Vol.
2
No.
2:1
doi:
10.3823/604
3
iMedPub Journals
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intoxicado de emergencia. De los 120 médicos que participa-ron, 88 (73,3%) contestaron a la encuesta. Se encontró que15 cuestionarios no ueron entregados, 7 ueron entregadossin respuesta y 10 ueron resueltos de orma parcial. El ran-go de edad de la población estudiada estuvo entre 28 y 40años (53.7%), con una media de 34.90 años y una desviaciónestándar de 3.73. Con respecto a los años en ejercicio de laproesión, la recuencia modal mayor ue de menores de 7años (75.9%), con una media de 12.71 años y una desviaciónestándar de 2.66 años; en cuanto al sexo, el 89,9% ueronmujeres, rente al total de los acultativos.Con respecto a la manera de obtener inormación sobre as-pectos legales de la actuación médica rente a un pacienteintoxicado de emergencia, el 38% de los médicos encuesta-dos maniestó que sus conocimientos ueron adquiridos alconsultar libros o internet, el 40% a través de cursos o clasesde pregrado de la carrera de medicina y el restante por otrosmedios. El 72,2% de los médicos maniestó desconocer losdeberes de los médicos y del enermo según el Código deDeontología Médica de Venezuela. El 100% de los médicos(88) reconoce que la salud es un derecho humano, incluyen-do al paciente intoxicado de emergencia.El 83,4% dijo desconocer las implicaciones legales del maluso de inormes médicos, certifcación de muerte con diag-nóstico de intoxicación y el deber de solicitar la asistencia deun especialista toxicólogo. Un 53,1% de los proesionales de-claró no conocer ninguna de las leyes que regulan el derechoa la intimidad del paciente.El 62,5% (55) de los médicos encuestados no conoce quese puede solicitar la intervención de un tribunal competenteque autorice la aplicación de un tratamiento médico, recha-zado por el o los representantes de un paciente pediátrico;el 37,17% (29) sí conocía esta disposición legal. El 72 % de los encuestados refrió sentirse capacitado paratratar pacientes intoxicados y enrentar el desenvolvimientolegal, el 28% dijo no sentirse capacitado. El 85% considerónecesitar un entrenamiento adicional; el 100% propuso la im-plementacion de talleres o charlas sobre el tema y el 72% unarotacion por la Unidad de Toxicologia Clinica de Emergencia.
Discusión
El conocimiento médico-legal es sumamente importantecuando se enrenta el manejo de un paciente crítico, comolo es el paciente intoxicado, consecuencia de la potencialaparición de allas multiorgánicas y evolución en ocasionesimpredecible. No en vano señala Chiossone 1977 (citado porArteaga Sánchez 1984) [5] que “en el ejercicio de la medicinase obra dentro de un ámbito permanente de riesgo, del cualno puede ser responsable el médico, porque él no lo crea,sino que se lo crea el deber de asistencia”. En este sentidotambién Arteaga Sánchez y Alonso Ávila [6] manifestan queel médico está expuesto a una serie de riesgos que actual-mente se catalogan como médico-legales o como riesgos de“mala práctica proesional”.Sin embargo, las consecuencias legales de cualquier acto mé-dico, están muy relacionados con los conocimientos que elproesional de la salud posea, errores por desconocimiento,negligencia u otros, y su alta puede llevar a una serie deconsecuencias jurídicas que, debería el proesional de la sa-lud, tener conocimiento de cómo enrentar en lo civil, penaly administrativo [6].El médico general debe siempre acudir al especialista, puesno se exige al primero, el mismo grado de competencia yhabilidad que al segundo. Sin embargo en ocasiones la obli-gación de reerir a un especialista toxicólogo en Venezuela, seve limitada por lo escaso de éste proesional especializado. Enéste sentido señala A. León [7], que “a pesar de que el médicodebe tener el grado de destreza promedio, necesaria, en lalocalidad donde ejerce, no se le puede exigir que despliegueel grado más alto de habilidad proesional, sobre todo enestos tipos de paciente de alto riesgo, ni la aplicación de todoconocimiento o destreza, a los médicos que ejercen donde losrecursos de orden diagnóstico y terapéuticos son superiores alos de el lugar donde actúa”, mencionando particularmentea los médicos que se desempeñan en zonas rurales. La im-posibilidad de realizar un diagnóstico adecuado por alta demedios indispensables para realizar estudios analíticos, queen el caso del paciente intoxicado soporten un diagnósticoclínico, lleva a éste proesional de la salud a incurrir en allosque le comprometan jurídicamente.Situación similar es cuando no se cuenta con el tratamientoantidotico. Así, la responsabilidad médica debería encontrarsu límite en las situaciones insuperables para el médico, comolo señala Mantovani [8], cuando el médico se desempeñabajo condiciones defcitarias, ante lo cual nada puede hacer;la mayor responsabilidad debe recaer entonces en la estruc-tura asistencial de salud, si el médico no ha incurrido en laomisión de solicitar la intervención de organismos estadalescompetentes.A través de las dierentes épocas y culturas, y de acuerdocon las dierentes concepciones de la medicina, ha variadoel enoque o apreciación de la responsabilidad del médicopor sus errores o altas, y las exigencias de pericia, cuidado yprudencia en el ejercicio de su arte o proesión. [6]. En Greciase fjaron reglas de responsabilidad sobre bases racionalesy, como afrma Avecone 1981, (citado por Arteaga Sánchez,