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Pensamientos Marco Aurelio

Pensamientos Marco Aurelio

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P
ENSAMIENTOS
 
M
ARCO
A
URELIO
 
Página 1 de 90Cortesía de Nueva Acrópolis www.nueva-acropolis.es
Marco Aurelio
 
 
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ENSAMIENTOS
 
M
ARCO
A
URELIO
 
Página 2 de 90Cortesía de Nueva Acrópolis www.nueva-acropolis.esL
IBRO
I1.
Aprendí de mi abuelo Vero: su bondad y no enojarme con facilidad.
2.
De la reputación y memoria dejada por mi padre: su pudor y carácter varonil.
3.
De mi madre: su sentido religioso, su inclinación a dar cuanto tenía y abste-nerse de cualquier acto de maldad, así como su vida sencilla, lejos de toda clase de lujosy vanidades.
4.
De mi bisabuelo: no haber frecuentado las escuelas públicas; pero no haberdesdeñado la presencia en su casa de los mejores maestros y haberlos remunerado comose merecían, sin reparar en gastos.
5.
De mi preceptor: no tomar partido en quejas públicas; la resistencia y frugali-dad; el cuidado de no encomendar a otro el trabajo propio, de no empezar cien asuntos ala vez y de no prestar oídos a los chismosos.
6.
De Diognetes
1
: la aversión a las futilidades; la incredulidad a las patrañas ymentiras sobre la manera de preservarse de los demonios y otras necedades parecidas; elno aficionarse a la crianza de codornices augurales ni otras manías semejantes; elsoportar las opiniones de los demás cuando eran sinceras; el haberme familiarizado conla filosofía teniendo por maestros primero a Baquio y luego a Tandasio y a Marciano; elaprender a dialogar desde muy niño; el haberme habituado a cama humilde cubierta depiel y, en fin, a cuantas prácticas y disciplinas son propias de un verdadero filósofogriego.
7.
De Rústico: el haberme convencido de que era preciso controlar mi carácter yvigilarme muy atentamente; el no haber compuesto tratados retóricos y engañososdiscursos destinados a convencer a los demás; el no haber intentado sorprender median-te falsa apariencia de actividad o de beneficencia; el haber renunciado a la retórica, a lapoesía, al estilo refinado; el no usar la toga dentro de casa y toda otra vanidad seme- jante; a usar en mis epístolas el estilo sencillo del que me dio buen modelo en la cartaque escribió desde Sinuesa
2
a mi madre; a estar siempre dispuesto con respecto aquienes me hubiesen faltado y me hubiesen tratado bruscamente, a reconciliarme conellos y a ir a su encuentro a la menor indicación que hiciesen de arrepentimiento; a leercon el mayor detenimiento y a no contentarme con considerar las cosas de un modoinsuficiente y sumario; a no dejarme convencer por esas gentes que hablan de continuoa tontas y a locas; en fin, haber podido leer, gracias a él, pues me los prestó de subiblioteca, los libros que nos conservan las lecciones de Epicteto.
1 Marco Aurelio se refiere en este libro a recuerdos de amigos y maestros que fueron ejemplos devirtud para él.2 Ciudad de la Campania, luego integrada en el Lacio; famosa por las aguas termales de lasinmediaciones. La Vía Apia pasaba por la población.
 
 
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ENSAMIENTOS
 
M
ARCO
A
URELIO
 
Página 3 de 90Cortesía de Nueva Acrópolis www.nueva-acropolis.es8. 
De Apolonio: la independencia; el decidirme a obrar sin vacilaciones y sinentregarme ciegamente en manos de la suerte; el no tener otro guía que la razón en todoinstante; el ser siempre dueño de mí mismo, aun afligido por grandes dolores, por largasenfermedades o aun por la pérdida de un hijo; el haberme mostrado con su nobilísimoejemplo que la mayor energía y la más grande dulzura de carácter pueden aliarse perfec-tamente; el haber aprendido a ser paciente como él lo era en todas su explicaciones; elhaberme enseñado con su ejemplo vivo y sencillo, pues era hombre tan modesto que enmuy poco tenía aquella habilidad y experiencia con que participaba a los demás susdoctrinas; en fin, el haberme enseñado, asimismo, cómo es preciso acoger lo que entreamigos suelen considerarse como favores, es decir, a no dejarme ganar fácilmente porellos, ni tampoco a despreciarlos groseramente.
9.
De Sexto: la benevolencia y el ejemplo de una familia patriarcal; la concep-ción de lo que es la vida según la Naturaleza enseña; la gravedad exenta de afectación;la verdadera solicitud, esa que continuamente acecha los deseos de los amigos paracomplacerlos; la tolerancia con los lerdos y con los que acostumbran a opinar sin haberreflexionado previamente; el arte de ponerse a tenor con todo el mundo, arte que élpracticaba naturalmente, con tal perfección que, sin adulaciones ni bajezas, encantaba acuantos le trataban, sin que por ello dejase de inspirarles el más profundo respeto; suhabilidad en descubrir con absoluta precisión el mejor modo de ordenar aquellos princi-pios por los que es preciso regular la vida; el no haber manifestado jamás cólera nisombra de toda otra pasión indigna; muy por el contrario, evidenciar siempre uncarácter tan tranquilo como afectuoso; en fin, su habilidad para hablar discretamente ypara hacer gala, sin la menor pedantería, de sus vastos conocimientos.
10.
De Alejandro el gramático: no criticar a nadie; no irritarse ni mirar condesprecio a los que no hablan con la propiedad debida; muy al contrario, enseñarlesdulcemente manifestando con suavidad y sin reproche la palabra verdadera, envolvién-dola en una respuesta discreta o entablando una discusión en común relativa al fondo dela cuestión, no sobre la forma, para herir menos, o por cualquier otro medio desugestión directa no menos apropiado.
11.
De Frontón: haber observado a qué grado de envidia, de disimulo yduplicidad llegaron los tiranos, y cómo, casi siempre, esas gentes que llamamos los«patricios» son incapaces de verdadero afecto para los demás.
12.
De Alejandro el platónico: a no alegar con demasiada frecuencia ni sinnecesidad, bien de palabra, bien por escrito, exceso de ocupaciones; a no eludir condemasiada persistencia los deberes que imponen las relaciones sociales pretextandoestar abrumado por los trabajos.
13.
De Cátulo: a no despreciar las quejas de los amigos ni aun siendo infunda-das; por el contrario, a tratar de sacarles de su error y de afirmar nuevamente lasrelaciones cordiales; a no decir sino bien de quienes nos enseñan, como hacían Domicioy Atenodoro, que siempre que hablaban de sus maestros lo hacían con el mayor respeto.

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