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cultura_18_03_12

cultura_18_03_12

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03/20/2012

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C
olectivo, ingenioso,reflexivo, el Rostrario2011 es un proyectoartístico-grupal quenació con la idea dedescribir -mediante la fotografía- aun marplatense. El resultado sonmás de veinte postales: cada unaretrata a un habitante de esta ciu-dad en diferentes situaciones y ofi-cios, tal vez con la idea de que laidentidad de un lugar puede verseen un puñado de rostros anóni-mos.El trabajo, que se presentó en so-ciedad la semana pasada, tiene va-rias aristas interesantes. Acaso lamás llamativa sea que las postalesse ataron a globos inflados con elioy la suelta de globos y postales serealizó hace ocho días. ¿La idea?Que el azar las lleve donde el azarquiera. “Pueden irse al mar”, espe-cula Julián Rodríguez, mentor delproyecto, que sabe que la direc-ción del viento es determinante ala hora de fijar el destino de las co-sas que andan por el aire.O puede que lleguen a algún des-tinatario y que la persona se intere-se por la foto y hasta quiera respon-der. Porque -cabe decirlo- las pos-tales tienen un mensaje del autor yuna forma de que el interesado secomunique.Rodríguez viene coordinandodesde hace varios años estos Ros-trarios. El de 2011 es la tercera edi-ción, los otros se realizaron en1998 y en 2008. Y ya hay un grupoque trabaja para el cuarto Rostra-rio. En todos los casos, participa-ron alumnos que cursan en el ta-ller de Julián. “Son todos estudian-tes de fotografía, algunos empeza-ron hace poco, otros son profesio-nales que también estudian foto-grafía”, cuenta este artista y docen-te nacido en San Telmo y afirmaque sí, que la suelta de postales fueuna especie de regalo de los artistasa un público que, por ahora, es difí-cil de medir.Para los artistas de la imagen quedecidieron participar, el trabajo te-nía un desafío difícil de sortear. “Elpunto llamativo de esto es que seinvitaba a los chicos a que busca-ran a un representante de sí mis-mos para un catálogo de marpla-tenses. Fue una especie de empu-jón para que ellos pudieran ir corri-giendo (sus trabajos). Fue tambiénuna excusa para que tengan algomás que hacer cuando salen a pa-sear el fin de semana, es un trabajoparalelo a los trabajos prácticos deltaller”, agregó.A diferencia de los otros Rostra-rios, éste no se expondrá en pared.Las razones de que el proyecto notermine en una exposición lascuenta el mismo docente: “El Ros-trario 3 tiene que ver con lo que es-toy transitando yo con la fotogra-fía”.Y sigue: “Imagino para dónde vala fotografía, imagino que ya no vaa ir para el lado de las exposicionesen pared, salvo aquellos que siganhaciéndolo, que cada vez van a sermenos. Si no se acomoda a otrouso de la imagen como discurso, lafotografía desaparecerá, pero nova a desaparecer. Van a cambiar losusos de la fotografía, imagino quehacer postales y publicaciones tie-ne otra cosa documental, la foto-grafía tiene que empezar a acomo-darse a su uso como objeto, es loque imagino y lo que veo, a dife-rencia o en oposición con el uso dela fotografía como un discurso su-perficial, superfluo, momentáneo,instantáneo, sin compromiso co-mo puede ser el uso de la imagenen las redes sociales, esto de la cap-tura compulsiva. Los cambios en lafotografía tienen que ver con elcrecimiento inmenso que tiene lacomunicación vía internet. Estoyconvencido de que la imagen es elmodo de comunicación a futuro”.
-¿Sea imagen estática como lafoto o en movimiento?
-Sí, yo me imagino que la retrac-ción de la comunicación en pala-bra, la disminución del peso de laforma de comunicación en el idio-ma es porque la palabra está su-friendo una especie de invasión ode complemento con la imagen.Pero hasta el momento, la mayoríade lo que se ve en imagen viene deanalfabetos visuales que se expre-san de un modo banal. Creo que esel signo de la era y es lo que me inte-resa dentro de esta clase de trabajosque propongo, con esto podés irponiendo mojones, para ver qué eslo que le está pasando a la imagen.
(Continúa en página 4)
 Las 8 preguntas para
Martín Ciolfi
(*)
MAR DEL PLATA 
DOMINGO 18 DE MARZO DE 2012
IDA Y VUELTA
: cultura@lacapitalmdq.com.ar
1
¿Qué error le molesta másadvertir en un texto lite-rario y cuál es el últimoque halló en el libro que está le-yendo o que acaba de leer?
-Me molestan los libros mal es-critos, más que los errores puntua-les. No he leído ninguno así últi-mamente, pero recuerdo, porejemplo, El código Da Vinci: un li-bro que tuvo mucho éxito pero cu-ya estructura y planteo son dema-siado básicos.
(*) Martín Ciolfi es el cantante de la banda de rock local “Pino”(foto). Se trata de una agrupación que nació en 1998, cuando re-cién empezaban a asomar en Mar del Plata los primeros intentosdel nu metal. “Detrás de los ojos”, “Simple factor tiempo” y “Lite-ral” son los discos de esta banda, en los que se indaga siempreen letras con un hondo sentido existencial.
“Arte no es ver algo quesea lindo, es ver algoque te mueva a pensar qué pasa acá” “La palabra estásufriendo una especiede invasión o decomplemento con laimagen” “La imagen es el modode comunicación a futuro” 
JULIÁN RODRÍGUEZ PRESENTÓ LA TERCERA EDICIÓN DEL ROSTRARIO MARPLATENSE
“Van a cambiar los usos de la fotografía”
En el Rostrario, un grupo de fotógrafosretrató a un representante deMar del Plata. Esas fotos seconvirtieron en postales que se ataron aglobos. Se las soltó recientemente paraque el viento las llevara a quien quisiera.El ideólogo del proyecto reflexionasobre el futuro de la fotografía. “Tieneque empezar a acomodarse a su usocomo objeto”, dijo.
 Ana Paula Rodriguez.Pato Reppeto.Ruben Sánchez. Valeria Barth. Vanesa Acuña.Cecilia Scarrone.
 
 Las 8 preguntas para
Martín Ciolfi
2
CULTURA
Domingo 18•3•2012
2
¿Qué situación de su vida cotidiana encontró refle-jada con sorpresiva exactitud en un libro, una pelí-cula, una canción o cualquier otra obra de arte?
-La exactitud de la realidad con la ficción es imposible. Larealidad no se puede reflejar con exactitud.
 Alegorías,o todolo contrario
Por Sebastián Chilano
sebastianchilano.blogspot.com
TELEVISIÓN:
Aparato emisor deimágenes audiovisualesdonde se muestra una se-cuencia de 10 segundosen la cual se pondera lasvirtudes en cuanto a ve-locidad y libertad del úl-timo auto inventado, se-guida de otra secuenciadonde el Estado reco-mienda no consumir be-bidas alcohólicas antesde conducir, seguida deotra secuencia donde serecomienda la ingesta deesas mismas bebidas pa-ra obtener aceptaciónsocial y éxito entre losmiembros del sexoopuesto, seguida de otrasecuencia donde se in-forma las multas por ex-ceder la velocidad máxi-ma permitida, seguidade otra secuencia dondese informa el desarrollodel primer auto que per-mite captar internet enla ruta para entretener alos niños, seguida de otrasecuencia donde se in-forma que la exposiciónmáxima a internet dete-riora la conciencia de losniños, y así en continui-dad eterna hacia la con-tradicción no casual.
TERO
Mujer de patas muyflacas y voz aguda queparece seducir a un hom-bre cuando en realidadintenta conquistar aotro.
TIJERAS
Elemento de 2 hojascortantes unidas por elcentro mediante un tor-nillo que cuando está ce-rrado tiene forma de le-tra T y al abrirse de X. Seutiliza para cortar el pe-lo, las uñas, los pelos dela nariz, tela, papel, cintaadhesiva, hilo de emba-lar y extremos de envasesplásticos. Hay quién lasutiliza como arma homi-cida, para tal fin se pue-den clavar en el cuello,en el abdomen, en el tó-rax o abrir una vena ensentido longitudinal,para permitir un desan-gre efectivo
Por Gabriela Urrutibehety
 E
l lector que escribe un dia-rio sabe que el libro está allí,entre nombres que apare-cen frecuentemente en otros li-bros y títulos que cualquiera puedemencionar en una charla. Sabeque está ahí pero no se anima aconfesar que lo ha colocado entrela platea preferencial en lugar demandarlo al gallinero, donde algole dice que debería haberlo envia-do. Pero también sabe que nada escasual ni gratuito, y que si el libroha sido colocado allí, en ese preci-so estante de la biblioteca -otronombre del universo, se sabe- tam-bién es por algo que el lector queescribe un diario tiene muy aden-tro.Lo ha comprado en un impulso:en el kiosco, mientras manoteabael diario y una revista de crucigra-mas. El libro ha ido como en unsándwich. Al lector que escribe undiario le da mucha vergüenza por-que para él la lectura es algo serio.Comprar un libro es una actividadde la que se enorgullece y tiene lasecreta esperanza de que los demáslo envidien y admiren por ello. Ellector que escribe un diario exhibesu biblioteca ante las visitas y sueleser condescendiente cuando notala cara de sorpresa de un extrañoante la cantidad de volúmenes queha ido acumulando. Secretamen-te, se siente superior. Por eso, estelibro es la encarnación de la culpa.Llegada la hora de la lectura, quees siempre cualquier hora,el lector que escribe un dia-rio trata de resistir, pero su-cumbe al llamado del dedoíndice extendido de Ludovi-ca Squirru que le sonríe des-de la tapa, amparada bajo lasalas del dragón que presideeste año. Y el libro de predic-ciones lo atrapa en su lenguade fuego.Se sabe búfalo, búfalo demetal. Y lee con ansiedad quéle pasará en marzo, en abril yen todo el año. El horóscopo esuna novela invertida, piensa ellector que escribe un diario, yalanzado a la inexorable activi-dad que lo define. Una novelasobre lo que va a suceder, con unnarrador sentado al revés, mi-rando hacia lo que sus criaturasde papel irán haciendo. El narra-dor tradicional está constituidoen su relación con el pasado: sedispone a cantar la cólera de Aqui-les cuando ya se ha disipado. Aúncuando se instale en un acompa-ñamiento en el desarrollo de las ac-ciones, reforzado en una voz enprimera persona que, como el náu-frago de La invención de Morel vadescubriendo la situación que seva desarrollando ante sus ojos unavez que descubre que el verano, enla isla, se ha adelantado. Hay, parael narrador, la escritura y la escritu-ra, ya se sabe, es dilación, nunca si-multaneidad.Pero el predictor(¿predicador?) narra hacia el futu-ro. Desarticulado el escepticismo,el lector que escribe un diario vuel-ve a la etimología: pre-decir es unverbo cargado de futuro. Se dice al-go antes de que suceda. Se lo narraantes de que pase. Se lo estableceantes que advenga. Pero, com-prende inmediatamente el lectorque escribe un diario, es un futuroinestable, agujero negro por el quese filtra la (des)creencia: decir “an-tes” también es poner lo que estápor venir -concediendo que el pre-sente no existe- en el pasado, únicamanera de hacerlo legible. Leer elfuturo es desnaturalizarlo, quitar-le su futuridad, hacerlo rebotarunas cuantas veces en el suelo delpresente y lanzarlo para hacer untriple de espaldas, en el aro deatrás. La (des)creencia es proba-ble que esté en estrecha relacióncon el tanteador.El lector que escribe un diarioencuentra en agosto lo que que-ría leer: “será un mes excelente.Digno de la combinación per-fecta que ofrecen el año deldragón y el mes del mono. En-horabuena”. Y comprende en-tonces que el horóscopo per-tenece al mismo género lite-rario que las tarjetas de felici-taciones: que se cumplan to-dos tus deseos, que el que seinicia sea el mejor año de tuvida, que seas muy feliz, quecumplas muchos más. El horós-copo es la lectura del deseo. La lec-tura, ya lo sabe el lector que escribeun diario, es el campo del deseo y,por lo tanto, el campo de la insatis-facción. El lector que escribe undiario piensa, entonces, que leer suagosto es la cifra exacta de su ma-nera de leer. De su manera de bus-car la felicidad, ansioso pero des-creído, en los múltiples vericuetosde la letra
DIARIO DE LECTOR
 Horóscopo chino
 E
ditorial Sudamericanaanunció la aparición denuevos interesantes títu-los, entre los que se encuentran
“Te invito a creer. Historias y en-cuentros para construir otra rea-lidad”
, de Manuel Lozano.“Cuantas más personas con con-ciencia social, solidaridad y ganasde hacer algo por los demás exis-tan, mucho más equitativa será lasociedad. Serán pequeñas batallas,día a día, para llevarnos al triunfode una utopía de esas que no sonimposibles: la de un país un pocomás justo”, expresó el conductorradial Andy Kusnetzoff a propósi-to del espíritu de este libro. ManuelLozano tiene 27 años. Se recibió deabogado en la Universidad Católi-ca de Salta con el mejor promediode su promoción y luego realizó es-tudios de posgrado con especiali-zación en gestión de organizacio-nes sin fines de lucro en la Univer-sidad de San Andrés. Nació enChascomús, provincia de BuenosAires, donde a los 13 años comen-zó a ayudar como voluntario en unhogar de niños, y allí se gestó el ca-mino que elegiría para el resto desu vida. Manuel es director de laRed Solidaria desde el año 2008, re-corre el país semana tras semanaauxiliando a escuelas rurales, co-medores, familias y diversas orga-nizaciones.Otro de los libros nuevos es
“Historia de las clases popularesen la Argentina. Desde 1516 has-ta 1880”, de Gabriel Di Meglio.
“Este libro cuenta la historia de lasclases populares en lo que hoy es laArgentina, desde el inicio de la in-vasión española en 1516 hasta elsurgimiento del país “moderno”hacia 1880. Es la historia de la gen-te común, la que formaba la basede la pirámide social, de quienesno tienen calles que lleven susnombres: los indígenas que fueronsometidos y los que resistieron laconquista; los esclavos y los more-nos libres; los mestizos, pardos yblancos pobres; los campesinos,peones y arrieros”.También aparece como atracti-vo
“La economía del peronismo.Una perspectiva histórica”, deMarcelo Rougier 
, quiennació enBuenos Aires, es profesor y doctoren Historia, especialista y magísteren Historia Económica y de las Po-líticas Económicas. Se desempeñacomo investigador del ConsejoNacional de Investigaciones Cien-tíficas y Técnicas y como profesortitular de Historia Económica y So-cial Argentina en la Facultad deCiencias Económicas de la Univer-sidad de Buenos Aires.En tanto, de
Silvia Plager-ElsaFraga Vidal, se editó “Malvinas,la ilusión y la pérdida. Luis Ver-net y María Sáez, una historia deamor”.
La protagonista de estaepopeya fue una mujer admirableque por amor a su marido, LuisVernet, un americanista de espíri-tu aventurero, aceptó trasladarseal extremo sur del mundo, sin sos-pechar que las islas se adueñaríande su corazón. Los Vernet fueronlos últimos gobernadores argenti-nos en Malvinas, entre 1829 y1831. El libro es un exquisito viajeal pasado, la historia de amor dedos seres excepcionales que imagi-naron un futuro próspero, feliz, enel lugar más lejano e inhóspito denuestro territorio.Asimismo, Patricio Pron vuelvecon
“El espíritu de mis padres si-gue subiendo en la lluvia”.
Un jo-ven escritor argentino regresa a supaís de origen para despedirse desu padre enfermo y se adentra in-voluntariamente en la historia desu familia a la vez que en la suyapropia. Al hacerlo, procura com-prender quién fue su padre y enqué creyó durante los años queprecedieron a su nacimiento, unperíodo de convulsión política enArgentina. Patricio Pron (1975) esautor de los volúmenes de relatosHombres infames (1999), El vuelomagnífico de la noche (2001) y Elmundo sin las personas que loafean y lo arruinan (LiteraturaMondadori, 2010), entre otras
Nuevos e interesantes libros sobre los más variados temas
 
Domingo 18 •3 •2012
C U LT U R A
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 Las 8 preguntas para
Martín Ciolfi
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¿De qué lugar, personaje común o circunstancia engeneral que ofrece Mar del Plata se apropiaría paraincorporarlo como pasaje central de alguna de susobras?
-Creo que de algún paisaje nocturno, digamos, la calleAlem repleta de gente.
 L
a pregunta sería si podemosdividir nuestra vida de nues-tra escritura; si la escriturasufre nuestras propias vicisitudes osi aparecen presencias creadas o sig-nificadas por nosotros mismos a lascuales culpar por lo que se siente co-mo un fracaso.Capturing Mary (BBC, 2007) deStephen Poliakoff con MaggieSmith; Ruth Wilson y David Wa-lliams parece bucear en estas cues-tiones dentro de la tradición de his-torias de fantasmas de Henry James:la inquietante presencia de GrevilleWhite marcará para siempre aMary.Probablemente sean fantasmaslas personas a las cuales les adjudica-mos un poder, el de que lo que ha-cen o dicen sea importante para no-sotros.La historia está narrada en dosplanos: Maggie Smith –Mary- quecuenta desde el presente a Joe, uninterlocutor ajeno a los hechos –elcuidador de la casa que visita- lo quele sucedió en ese lugar, cuando co-noció a Greville White (David Wa-lliams).La casa de Graham, donde suce-den los hechos más importantes, sedespliega como una presencia delmismo modo que Greville va impo-niendo la seducción de la suya. Elclima se hace íntimo y cautivantepero a la vez oscuro y extraño, y sedesenvuelve en la inminencia de al-gún raro descubrimiento. Una coci-na, mientras Greville hace una en-salada, se transforma en un escena-rio misterioso, como luego lo es labodega, en la parte baja de la casa,con vinos centenarios en esa, supresencia intemporal.Lo que sucede siempre está en laspalabras, las inflexiones y los ros-tros; en ellos y en la sutileza de loque reflejan. Ese ámbito adquiereun tiempo propio, un clima. Eltiempo y el clima subsistirán a lo lar-go de la vida de Mary, como las pala-bras.A lo largo de los años por veniresa presencia y esas palabras reso-narán en la escritura de Mary. Ellasy las otras apariciones de Greville,siempre inesperadas y extrañas,cada vez más fuera del tiempo, ter-minarán por instalar esa duda: fueél quien cambió el rumbo de su vi-da, después de lo sucedido entreellos (y qué fue lo sucedido entreellos), o simplemente es una pre-sencia creada por la incapacidadde dirigir una escritura que termi-na siendo una evocación de la ju-ventud perdida, una pregunta so-bre si nosotros (y ella) decidimoslas cosas o ellas deciden por noso-tros.La juventud es poderosa y a la vezfrágil. Lo tiene todo por venir, tienetodo el tiempo, pero sucede algo yya puede ser demasiado tarde.Sin embargo la imagen de Grevi-lle también se disipa, como los sue-ños y como la juventud.Cada uno tiene sus fantasmas:una voz, una presencia, una pala-bra dichas hace mucho y que sue-na una y otra vez cuando menos loesperamos. Quizás todos tenemosa ese espíritu joven y cautivo al cualliberar
 L
a investigadora Claudia To-rre reúne en “El otro desiertode la nación argentina” unaantología de la narrativa expedicio-naria para estudiar el “protagonis-mo contundente” del desierto en laliteratura, la historia y la cultura yreinterpreta la primera aparición dela trágica figura del “desaparecido”en la obra de David Viñas.El libro, publicado por la editorialde la Universidad Nacional de Quil-mes, se presenta con un estudio pre-liminar y cinco capítulos donde -con testimonios en voces de expedi-cionarios- habla de un desierto consus indios, sus caudillos, sus gau-chos y sus fronteras amenazantesque “quiere ser leído y pugna por te-ner su protagonismo en la copiosahistoria del imaginario nacional”.“La mayor parte de los autores ex-pedicionarios son militares, aunquetambién hay científicos, periodis-tas, sacerdotes, abogados y fotógra-fos. A excepción de Eduardo Gutié-rrez, no hay escritores. Escribir paraellos no era habitual”, explica Torresobre esta antología que releva ma-yormente una narrativa vinculada ala Expedición de 1879, encabezadapor Julio Argentino Roca.De hecho, la versión “exitosa” deesta conquista estuvo a cargo de esoscronistas contemporáneos al acon-tecimiento. “Creo que la Conquistadel Desierto fue revisada y que justa-mente aquello que en su centenarioen 1979 se lo llamaba `gesta`, unospocos años después se lo comienza allamar genocidio, exterminio, vio-lencia de Estado”.“Estas últimas figuras -agrega- nosólo nos permiten estudiar y pensarestos temas desde nuevas perspecti-vas, sino que son las que incluso ac-tualmente diseñan políticas públi-cas provinciales y nacionales”.Textos, por ejemplo, de FranciscoP. Moreno, Álvaro Barros, el mismoRoca y Estanislao Zeballos hablan de“la experiencia de tener que escribirsobre espacios desconocidos. Esteencuentro produce ensoñaciones,expectativas, resistencias, terror, cu-riosidad. Las escrituras son el frutode esas experiencias en las que secruza lo personal con lo político-ins-titucional”, recalca.La cosmovisión del desierto en es-tos textos está relacionada con unimaginario de época: “el desierto esun mundo de posibilidades produc-tivas y el imperativo es ir por ellas,más allá de que en él vivan comuni-dades, tribus y grupos humanos cu-yos objetivos no coincidan con eseproyecto nacional”, cuenta.Y analiza en sus estudios que parala narrativa expedicionaria “el indioserá el enemigo perfecto”, inclusoestos relatos se hacen eco del enfren-tamiento y la intervención del Esta-do en la economía aborigen, etapatambién definida por la muerte delcacique salinero Calfucurá en 1873y un recrudecimiento de las prácti-cas de eliminación.“La voz de los indios siempre es re-ferida y atravesada por la ideologíadel blanco. Desde la mirada tutelarhasta la mirada exterminadora, losindios siempre son considerados ex-tranjeros”, dice Torre.El escritor David Viñas desde elexilio sostuvo en su libro “Indios,ejército y fronteras” que “los indiosfueron los desaparecidos de 1879” ycalificó a la Conquista del Desiertocomo “un genocidio”. Para Torre,“Viñas homologó la desapariciónde personas en la última dictaduramilitar con la desaparición de indiosluego de las expediciones militaresal desierto”.Sin embargo, en su libro ofreceuna reinterpretación. “En la dicta-dura la práctica de la desaparición depersonas era ilegal y clandestina. Encambio, la matanza de indios en el si-glo XIX era relatada en las cámarasde diputados y senadores como unaacción civilizadora. La violencia so-bre los cuerpos es tan diversa comolas épocas, las políticas y los interesesde poder. Homogeneizarla puede re-sultar muy peligroso”, opina.Desde la literatura, estos docu-mentos hallados en archivos nacio-nales y en las bibliotecas del EstadoMayor del Ejército y del InstitutoIberoamericano de Berlín confor-man “una narrativa expedicionariacuya genealogía puede rastrearse enla literatura de viaje de Occidente,en el relato de frontera y en la litera-tura argentina que los precede: “Fa-cundo” (1845), “El Martín Fierro”(1872-1879) y “Una excursión a losindios ranqueles” (1870)”.De hecho, para la autora, la con-textualización de la geografía “fueuna contundente operación intelec-tual de la generación del 37 como `LaCautiva`(1838), de Esteban Echeve-rría que comenzaba sus versos pre-sentando la imagen del desierto”, yaclara: “el desierto se convertirá en elexterior de otra cosa, un espacio pen-sado como límite y como ámbito deposibilidades infinitas”.¿Qué temas son los que sobrevue-lan constantemente estos relatos?“Refieren a la propiedad de la tierra ylas relaciones de poder, pero tam-bién hablan de la cuestión de claseen el interior del Ejército, de la ca-maradería castrense de campaña,del tedio y del aburrimiento, de lasesperas expectantes, del miedo y delabismo”.Para Torre no hay un texto litera-rio único ni una obra acabada de laexpedición de 1879 que marcaronestos relatos, sino un conjunto deobras que -si se las analiza crítica-mente- construyen “una literaturaexpedicionaria”.Esa heterogeneidad literaria sobreel desierto también “puede leerse enel siglo XX en autores como JorgeLuis Borges, César Aira, Juan JoséSaer, Sylvia Iparraguirre y MatildeSánchez” que encontraron en la na-rrativa de expedición “temas, tonos,espacios, estéticas y formas de docu-mentar”, ilustra.De esta investigación surge la im-portancia de que las historias sobreel desierto del siglo XIX “sean expli-cadas y estudiadas porque la exclu-sión al otro habla muchas veces de laproximidad del otro. Y eso en la Ar-gentina nunca deja de ser una cuen-ta pendiente”, redondea
CLAUDIA TORRE INVESTIGÓ SOBRE EL RELATO DE EXPEDICIÓN
 El desierto, figura clavede la literatura argentina
El libro “El otro desierto de la Nación Argentina”reflexiona sobre cómo fue abordadoliterariamente este accidente natural. Habla dela “experiencia de tener que escribir sobreespacios desconocidos” lo que produceensoñaciones, expectativas, resistencias,terror y curiosidad en los autores.
 Escritura y fantasmas
Por Eduardo Balestena

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