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Consumidor
cada por Grupo Reforma en 2003.¿Coincidencia? Por supuesto, el queconsumamos cada vez menos nues-tros alimentos tradicionales no se debesólo a que Maruchan o cualquier otrasopa instantánea esté en el mercado,pero sí es un reflejo de los nuevos pa-trones de conducta alimentaria de losmexicanos, de la colonización cultu-ral que al parecer es inevitable y estáligada a la globalización.¿Por qué nos hemos alejado de lasopita de fideo y los taquitos de frijo-les? Causas hay muchas, pero éstaspueden ser las más importantes:
Una nueva organización social.
Lasfamilias son más pequeñas y todos susmiembros tienen que cumplir con dis-tintas obligaciones, lo que altera suritmo de vida y, a fin de cuentas, sualimentación. Al respecto, la doctoraGabriela Noriega, nutrióloga certifica-da por el Colegio Mexicano de Nutrió-logos, comenta: “Es una realidad quecada vez son más las mujeres que de-ben conseguir un trabajo fuera de casapara aportar una entrada adicional algasto familiar. Este es un fenómenosocial que ha originado un cambio ra-dical en los hábitos de alimentaciónen miles de familias mexicanas, lo queimplica, desgraciadamente, el descui-do de las labores domésticas en cuantoa la preparación de las comidas, afec-tando tanto a las mismas amas decasa, como a los demás integrantes dela familia, especialmente a los niños”.Los hijos, por su parte, cuando es-tudian y trabajan, se transportan de unlugar a otro durante el día y únicamen-te se les puede ver para decirles “bue-nas noches”; ¿qué comieron?, sólo ellossaben. Las comidas diarias en familiason ya un lejano recuerdo.
La universalización de los patronesde consumo.
Los alimentos prefabri-cados y las cadenas de comida rápida(que llegaron con los procesos de aper-tura económica, y éstos como parte dela ya mencionada globalización) se ofre-
Losalimentosprefabricadosy lascadenas decomida rápidaseofrecen como lapanaceaalimenticiaparaaquellos que,como es común enlavida moderna,no tienentiempode sentarse adegustar unacomida completa.
F o t o
J o s é R o d r í g u e z
Foto
José Rodríguez
Un “humeante” negocio
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