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S.S. Benedicto XVIP r e s e n t e Nos dirigimos a usted con el respeto que se merece, tanto por su investidura deJefe de Estado, como por tratarse del principal dirigente de la Iglesia Católica en elmundo. Considero ésta una gran oportunidad para poder expresar a usted, de manerasincera y directa, los sentimientos de millones de mexicanos que formamosparte del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), en el que participanindígenas de todas las culturas, campesinos, pescadores, obreros, trabajadoresindependientes, maestros, estudiantes, profesionistas, comunicadores,productores del campo –sean comuneros, ejidatarios, pequeños propietarios–artesanos, artistas, intelectuales, científicos, comerciantes y empresarios. Es un movimiento amplio, plural e incluyente, integrado por mujeres y hombresde distintas corrientes de pensamiento. Hay católicos, evangélicos de todas lasdenominaciones, creyentes de otras religiones y librepensadores. Llega usted en uno de los momentos más difíciles y duros de nuestra historia.Son tiempos de sufrimiento y desdicha. La profunda crisis que nos afecta entodos los órdenes de la vida pública ha producido pobreza, desempleo, migración,inseguridad, violencia, impunidad, corrupción, pérdida de valores, miedo, tristezay desencanto. En estas líneas no pretendemos describir en detalle los males que nos aquejan,sino expresar a usted nuestro punto de vista sobre las causas que originaron laactual decadencia y la forma en que pensamos pueden remediarse los gravesproblemas nacionales. Nosotros actuamos sin calumniar, juzgar, o condenar a nadie, ni mucho menoshaciendo distinción entre buenos y malos; simplemente decimos, con todalibertad, lo que pensamos y lo que sentimos. Desde nuestra visión, la crisis de México viene de tiempo atrás, pero se precipitódesde finales de los años setenta cuando, a nivel mundial, se comenzó a diseñary aplicar un nuevo modelo que permitiera a los grandes poderes económicosdominar a los estados nacionales y apoderarse de los recursos naturales y de losbienes de la inmensa mayoría de los seres humanos.
Con esa encomienda, y a través de una serie de sofismas y recomendaciones, nos hicieron creer que la privatización era la panacea, que el Estado no debía promover el desarrollo económico ysocial, y que si les iba bien a los de arriba, la prosperidad gotearía hacia los de abajo, como si lariqueza en sí misma fuese permeable o contagiosa. De esta forma, un pequeño grupo fue imponiendo, en todos los países y en todos los continentes,la agenda de las llamadas reformas estructurales, haciendo a un lado las necesidades reales delos pueblos y sometiendo a los gobiernos de muchas naciones. En el caso de México, estas políticas empezaron a impulsarse desde 1983, se profundizaron de
 
1988 a 1994, y se continúan aplicando hasta nuestros días. Durante este período, los gobiernosde los dos partidos de derecha, prácticamente privatizaron al Estado, modificaron a la medida deestos intereses el marco legal y aprobaron reformas a la Constitución y a las leyes para trasladar bienes y riquezas de todos los mexicanos a particulares nacionales y extranjeros. De este modo, se entregaron a manos privadas casi todas las empresas públicas, entre ellas,los bancos, Teléfonos de México, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, líneas aéreas, mediosde comunicación, ingenios azucareros, siderúrgicas, fábricas de tractores, automóviles ymotores, cementeras, tuberías, maquinaria. Se concesionaron a empresas mineras 50 millonesde hectáreas, que representan el 25 por ciento de todo el territorio nacional, y que son, en sumayoría, tierras comunales y ejidales, propiedad de indígenas y campesinos. No está de másdecirle que estas empresas que explotan el oro, la plata y el cobre, han quedado exentas delpago de impuestos por la extracción de estos minerales. Lo mismo ha sucedido con la industriaeléctrica y prevalece la gran tentación de privatizar el petróleo. La ambición y el afán de lucro, ha llevado a ejecutar reformas para manejar, en beneficio departiculares, las pensiones de los trabajadores, los servicios de salud, el abasto de agua, larecolección de basura y, con ese mismo criterio, se limitó la gratuidad de la educación pública anivel básico y se dejó a expensas del mercado, como si fuese una mercancía, la educación mediasuperior y universitaria. En este período se aumentó del 10 al 16 por ciento el impuesto al consumo y, en contraste,se reformó la ley del Impuesto sobre la Renta para conceder el privilegio a las grandescorporaciones económicas y financieras de diferir el pago de impuestos hasta por el 100 por ciento de sus contribuciones. Y en todo este tiempo, el presupuesto público, que es dinerode todos, en vez de ser utilizado para promover el desarrollo, crear fuentes de trabajo y parael bienestar del pueblo, ha sido confiscado y se ha utilizado fundamentalmente para rescatar instituciones financieras y empresas particulares en quiebra, y para favorecer a una minoría detraficantes de influencias y políticos corruptos. Los resultados de esta política de élite han sido desastrosos: se acumuló como nunca riquezaen unas cuantas manos, pero la economía nacional, en 29 años, ha permanecido estancada; yla falta de crecimiento económico ha limitado la creación de empleos. En la actualidad, la faltade trabajo es, junto con la inseguridad, la preocupación principal de los mexicanos. La tasa dedesempleo y subempleo, es del 21 por ciento de la población económicamente activa. Y, segúncifras oficiales, el 67 por ciento de los trabajadores ocupados, siete de cada diez, recibe ingresosque no superan los 3 salarios mínimos, o sea, 13 dólares diarios. Esta es la razón por la quemillones de mexicanos se han visto obligados a emigrar a los Estados Unidos, han optado por buscar el sustento de sus familias en la economía informal o, en no pocos casos, han tomado elcamino de las conductas antisociales. Como usted comprenderá, Sumo Pontífice, la insensatez y la codicia dieron lugar a la actual crisisde inseguridad y de violencia. Por esta causa, en los últimos 5 años, han perdido la vida alrededor de 60 mil mexicanos, sin considerar a los desaparecidos, con el dolor tan grande que atormentaa sus familiares. En algunos casos, se trata de víctimas inocentes y, en su mayoría, los muertoseran jóvenes que no tuvieron oportunidades de trabajo ni de estudio y que, obligados por lascircunstancias, se enrolaron en las filas de la delincuencia. Conociendo su sensibilidad ante estos problemas, es nuestro deber informarle que losresponsables de esta inhumana y terrible tragedia, no han sido capaces ni siquiera de aceptar que la pobreza y la falta de oportunidades de empleo y de bienestar originaron tal estallido deodio y resentimiento. Por el contrario, con una insensibilidad extrema, están empeñados enmantener, a costa de lo que sea, el actual régimen de injusticias, corrupción y privilegios ypretenden resolver este flagelo sólo con medidas coercitivas. Es decir, enfrentando la violenciacon la violencia, el mal con el mal, causando aún más desgracias y agraviando los sentimientosmás humanitarios que hay en el fondo del alma del ser humano, creyente o no creyente.
 
 Esta es la amarga realidad y el motivo de nuestra lucha. Estamos proponiendo regenerar la vidapública de México mediante una nueva forma de hacer política, aplicando en prudente armoníatres ideas rectoras: la honestidad, la justicia y el amor. Honestidad y justicia para mejorar lascondiciones de vida y alcanzar la tranquilidad y la paz pública; el amor para promover el bien ylograr la felicidad. Este cambio queremos lograrlo, sin violencia, con la participación consciente y organizadade los ciudadanos en el próximo proceso electoral federal. Nuestro movimiento ha sido, es yseguirá siendo pacífico. Y, aunque sostenemos que representamos la única opción para lograr elrenacimiento de México, pretendemos convencer y persuadir a todos, sin imponer absolutamentenada. Convocamos a la unidad y llamamos a la reconciliación nacional, insistiendo en queanhelamos justicia, no venganza, y que buscamos el cambio por el camino de la concordia. Proponemos, también, que esta unidad en la diversidad se pueda hacer efectiva, construyendo juntos un nuevo pacto social, un acuerdo con compromisos muy puntuales como, por ejemplo,impulsar actividades productivas y generar empleos; rescatar al campo del abandono en que seencuentra y lograr la soberanía alimentaria, apoyar a las pequeñas y medianas empresas que sonlas que más ocupan mano de obra; impulsar la industria de la construcción para reactivar prontola economía, realizar la infraestructura y las obras públicas que hacen falta y crear empleos;manejar de manera integral el sector energético y utilizarlo como palanca del desarrollo; construir cinco grandes refinerías; operar a toda su capacidad las plantas de energía eléctrica del sector público, y que todo esto se traduzca en ofrecer a consumidores, empresarios y comerciantesprecios más bajos de gasolinas, diesel, gas y energía eléctrica. Asimismo, pretendemos terminar con las prácticas monopólicas; buscamos que hayacompetencia y se eviten los precios exagerados en bienes y servicios; abolir los privilegiosfiscales; limpiar al gobierno de corrupción y acabar con la impunidad; instaurar la austeridadrepublicana para eliminar gastos superfluos y liberar fondos al desarrollo; democratizar losmedios de comunicación; garantizar libertad en los sindicatos y el voto secreto en la elecciónde dirigentes; asegurar que el salario mínimo aumente por encima de la inflación; sacar de la pobreza extrema a 15 millones de mexicanos; evitar que nadie padezca por hambre odesnutrición; garantizar el derecho a la educación gratuita y de calidad en todos los nivelesescolares, atención médica y medicamentos gratuitos para quienes no cuentan con seguridadsocial, pensión para todos los adultos mayores y discapacitados; proteger la naturaleza y elmedio ambiente; enfrentar el problema de la inseguridad pública, creando un ambiente deprogreso y bienestar, con oportunidades para todos y garantizando el empleo a los jóvenes. Cuidando que los encargados de la seguridad pública y la procuración de justicia seanciudadanos de inobjetable honestidad; mejorando los sueldos y las prestaciones en todas lascorporaciones policiacas; creando una policía nacional bien adiestrada y moralizada que nospermita retirar gradualmente al ejército de las calles; respetar los derechos humanos y atender a los familiares de las víctimas; hacer a un lado la obsesión de querer enfrentar la violencia conla violencia y hacer realidad el principio de que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia;recuperar al Estado, ponerlo al servicio de todos y mantener su carácter laico para garantizar la libertad de consciencia y las prácticas religiosas sin preferencias ni rechazos de ningunaíndole; auspiciar la creación de una nueva corriente de pensamiento, que fortalezca valoresculturales, morales y espirituales; procurar que las riquezas de la Nación y el fruto del trabajo delos mexicanos se distribuya con justicia y nunca más permitir que los privilegios de pocos sesustenten con la opresión y en la miseria de muchos. Estimado Papa Benedicto XVI: Este Proyecto Alternativo de Nación lo queremos convertir en realidad, con entrega y llenos deesperanza, millones de mexicanos sin distinción de creencias, orígenes étnicos o clases sociales. 
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