1988 a 1994, y se continúan aplicando hasta nuestros días. Durante este período, los gobiernosde los dos partidos de derecha, prácticamente privatizaron al Estado, modificaron a la medida deestos intereses el marco legal y aprobaron reformas a la Constitución y a las leyes para trasladar bienes y riquezas de todos los mexicanos a particulares nacionales y extranjeros. De este modo, se entregaron a manos privadas casi todas las empresas públicas, entre ellas,los bancos, Teléfonos de México, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, líneas aéreas, mediosde comunicación, ingenios azucareros, siderúrgicas, fábricas de tractores, automóviles ymotores, cementeras, tuberías, maquinaria. Se concesionaron a empresas mineras 50 millonesde hectáreas, que representan el 25 por ciento de todo el territorio nacional, y que son, en sumayoría, tierras comunales y ejidales, propiedad de indígenas y campesinos. No está de másdecirle que estas empresas que explotan el oro, la plata y el cobre, han quedado exentas delpago de impuestos por la extracción de estos minerales. Lo mismo ha sucedido con la industriaeléctrica y prevalece la gran tentación de privatizar el petróleo. La ambición y el afán de lucro, ha llevado a ejecutar reformas para manejar, en beneficio departiculares, las pensiones de los trabajadores, los servicios de salud, el abasto de agua, larecolección de basura y, con ese mismo criterio, se limitó la gratuidad de la educación pública anivel básico y se dejó a expensas del mercado, como si fuese una mercancía, la educación mediasuperior y universitaria. En este período se aumentó del 10 al 16 por ciento el impuesto al consumo y, en contraste,se reformó la ley del Impuesto sobre la Renta para conceder el privilegio a las grandescorporaciones económicas y financieras de diferir el pago de impuestos hasta por el 100 por ciento de sus contribuciones. Y en todo este tiempo, el presupuesto público, que es dinerode todos, en vez de ser utilizado para promover el desarrollo, crear fuentes de trabajo y parael bienestar del pueblo, ha sido confiscado y se ha utilizado fundamentalmente para rescatar instituciones financieras y empresas particulares en quiebra, y para favorecer a una minoría detraficantes de influencias y políticos corruptos. Los resultados de esta política de élite han sido desastrosos: se acumuló como nunca riquezaen unas cuantas manos, pero la economía nacional, en 29 años, ha permanecido estancada; yla falta de crecimiento económico ha limitado la creación de empleos. En la actualidad, la faltade trabajo es, junto con la inseguridad, la preocupación principal de los mexicanos. La tasa dedesempleo y subempleo, es del 21 por ciento de la población económicamente activa. Y, segúncifras oficiales, el 67 por ciento de los trabajadores ocupados, siete de cada diez, recibe ingresosque no superan los 3 salarios mínimos, o sea, 13 dólares diarios. Esta es la razón por la quemillones de mexicanos se han visto obligados a emigrar a los Estados Unidos, han optado por buscar el sustento de sus familias en la economía informal o, en no pocos casos, han tomado elcamino de las conductas antisociales. Como usted comprenderá, Sumo Pontífice, la insensatez y la codicia dieron lugar a la actual crisisde inseguridad y de violencia. Por esta causa, en los últimos 5 años, han perdido la vida alrededor de 60 mil mexicanos, sin considerar a los desaparecidos, con el dolor tan grande que atormentaa sus familiares. En algunos casos, se trata de víctimas inocentes y, en su mayoría, los muertoseran jóvenes que no tuvieron oportunidades de trabajo ni de estudio y que, obligados por lascircunstancias, se enrolaron en las filas de la delincuencia. Conociendo su sensibilidad ante estos problemas, es nuestro deber informarle que losresponsables de esta inhumana y terrible tragedia, no han sido capaces ni siquiera de aceptar que la pobreza y la falta de oportunidades de empleo y de bienestar originaron tal estallido deodio y resentimiento. Por el contrario, con una insensibilidad extrema, están empeñados enmantener, a costa de lo que sea, el actual régimen de injusticias, corrupción y privilegios ypretenden resolver este flagelo sólo con medidas coercitivas. Es decir, enfrentando la violenciacon la violencia, el mal con el mal, causando aún más desgracias y agraviando los sentimientosmás humanitarios que hay en el fondo del alma del ser humano, creyente o no creyente.