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Un Cuento Del Futuro

Un Cuento Del Futuro

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Actividad del Módulo 1
Actividad del Módulo 1

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Published by: Alejandra Del Carmen Olarte on Mar 26, 2012
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11/30/2012

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Un cuento del futuro
 EL HOMBRE BICENTENARIO(fragmento)
Isaac AsimovLas tres Leyes de la robótica:1. Un robot no debe causar daño a unser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra ningúndaño.2. Un robot debe obedecer lasórdenes impartidas por los sereshumanos, excepto cuando dichasórdenes estén reñidas con laPrimera Ley.3. Un robot debe proteger su propiaexistencia, mientras dicha protecciónno esté reñida ni con la Primera nicon la Segunda Ley. —Gracias —dijo Andrew Martín,aceptando el asiento que le ofrecían.Su semblante no delataba a una persona acorralada, pero eso era.En realidad su semblante no delatabanada, pues no dejaba ver otra expresiónque la tristeza de los ojos. Tenía elcabello lacio, castaño claro y fino, yno había vello en su rostro. Parecíarecién afeitado. Vestía anticuadas, pero pulcras ropasde color rojo aterciopelado.Al otro lado del escritorio estaba elcirujano, y la placa del escritoincluía una serie indentificatoria deletras y números, pero Andrew no semolestó en leerla. Bastaa conllamarle “doctor”. —¿Cndo se puede realizar laoperación doctor? —preguntó.El cirujano murmuró, con esainalienable nota de respeto que unrobot siempre usaba ante un sehumano: —No estoy seguro de entender cómoo en qun debe realizarse esaoperación, señor.El rostro del cirujano habría reveladociertarespetuosa intransigencia si talexpresión —o cualquier otra— hubiera sido posible en el aceroinoxidable con un ligero tono de bronce.Andrew Martin estudió la manoderecha del robot, la manoquirúrgica, que descansaba en elescritorio. Los largos dedos estabanartísticamente modelados en curvasmetálicas tan gráciles y apropiadasque era fácil imaginarlas empuñandoun escalpelo que momentáneamentese transformaa en parte de los propios dedos.En su trabajo no habría vacilaciones,tropiezos, temblores ni errores. Esoiba unido a la especialización tandeseada por la humanidad, que pocosrobots poseían ya un cerebroindependiente. Claro que un cirujanonecesita cerebro, pero éste estaba tanlimitado en su capacidad que noreconocía a Andrew. Tal vez nuncale hubiera oído nombrar. —¿Alguna vez ha pensado que legustaría ser un hombre? le preguntó Andrew.El cirujano dudó un momento, comosi la pregunta no encajara en sussendas positrónicas. —Pero yo soy un robot, señor. —¿No sea preferible ser unhombre? Sería preferible ser mejocirujano. No podríaserlo si fuera hombre, solo si fueseun robots avanzado. Me gustaría ser unrobot másavanzado. —¿No le ofende que yo pueda darleórdenes, que yo pueda hacerle poner de pie, sentarse, moverse a derecha eizquierda, con solo decirlo? —Es mi placer agradarle. Si susórdenes interfiriesen en mi
 
funcionamiento respecto de usted ode cualquier otro ser humano, no leobedecería. La Primera Ley,concerniente a mi deber para con laseguridad humana, tendría prioridadsobre la Segunda Ley, la referente ala obediencia. De no ser así, laobediencia es un placer para ...Pero ¿a quién debo operar? —A mí. —Imposible. Es una operaciónevidentemente dañina. —Eso no importa —dijo Andrewcon calma. —No debo infligir daño —objetó elcirujano. —A un ser humano no, pero yotambién soy un robot.Este cuento, del que solo sereprodujo el primer capítulo, tieneuna historia. En 1976,con motivo de la celebracn delsegundo centenario de laindependencia de los EstadosUnidos, se encargó a varios autoresque escribieran algún relato cortocon el tema The Bicentennial Man,el cual podía desarrollarselibremente. Lo interesante es que eninglés esta expresión puedeinterpretarse como “el hombre del bicentenario” (la vida de la gente enlos EE.UU. doscientos años despuésde la declaración de laIndependencia de ese país, comoocurrió en la Argentina en 2010) ocomo “el hombre bicentenario” (unhombre que llega a vivir doscientosaños). Jugando con esta ambigüedad,Asimov, que fue uno de los autoresque recibió aquel encargo, renuncióa hacer un ensayo sociogico y,argumentando que “un hombre no podría vivir tanto tiempo”, escribióun relato corto acerca de un robotque poco a poco va asimilando elmundo de los seres humanos hasta el punto de desear ser reconocido comouno de ellos, lo cual lo lleva a luchar  por obtener su humanidad de maneralegítima. Esto también dio lugar a unlibro, escrito con posterioridad, y ados películas, que fueron difundidascon mucho éxito.
 Actividad 
 Señala cuáles de las siguientes afirmaciones son verdaderas (V) y cuáles, falsas (F), teniendo en cuenta que el cuento se desarrolla en un futurohipotético.
En las Leyes de la robótica, el hombre debe proteger a la máquina. ___ Los robots deben obedecer siempre las órdenes de los humanos. ___ El cirujano era un robot disfrazado. ___ Los rostros de los cirujanos eran siempre bronceados. ___ Las manos de los robots eran de acero inoxidable. ____ El robot refería ser hombre antes que un mejor cirujano. ____ La obediencia es una capacidad solo humana.____ Los robots deben respetar la seguridad humana. _____ Los robots cirujanos no pueden causar daño. ____ Andrew era un robot. _____ 

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