Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Yusupov, Felix - Como Mate a Rasputin

Yusupov, Felix - Como Mate a Rasputin

Ratings: (0)|Views: 32 |Likes:
Published by Cardenal Cusa

More info:

Published by: Cardenal Cusa on Apr 02, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

01/21/2013

pdf

text

original

 
Como maté aRasputín
Príncipe Félix Yusupov 
 
 
Como Maté A Rasputín Príncipe Félix Yusupov
Página 2 de 31
 
Como Maté A Rasputín Príncipe Félix Yusupov
 La influencia ejercida por el santón ruso Gregorio Efimovitch Rasputín sobre el zar  Nicolás II de Rusia y su esposa la emperatriz hizo de aquel singular personaje, hombreinculto, hipócrita, dotado de un extraordinario poder de sugestión, el auténtico dueño de lavoluntad de los últimos soberanos rusos y, a través de ellos, dispuso a su antojo en el vastoimperio. Ello le creó grandes enemigos, muchos de los cuales con justicia no podían tolerar tan nefasta influencia, sobre todo entre la aristocracia. El príncipe Félix Yusupov (nacidoen 1887) decidió, finalmente, con un pequeño grupo de conjurados, dar muerte a Rasputín,lo que llevó a término él personalmente la noche del 29 de diciembre de 1916. El príncipeYusupov relató más adelante la conjuración y el asesinato en un libro que impresionó sobretodo por los capítulos a continuación reproducidos, en los que sorprende la resistencia de Rasputín a los venenos más fulminantes y a las balas. Tomamos el texto de la versiónespañola de Enrique Badosa, El esplendor perdido, Luis de Caralt, editor, Barcelona, 1954.
 
PERSUADIDO de la necesidad de obrar, expliqué a Irina mis propósitos y ella se mostrócompletamente de acuerdo conmigo. Creí encontrar sin dificultad a algunos hombresdecididos, dispuestos a buscar conmigo el modo de eliminar a Rasputín. Algunas entrevistasque tuve sobre este asunto con algunas personalidades influyentes, me desilusionaron bastante. Los mismos que al solo nombre del
 staretz 
proferían violentas diatribas,mostrábanse reticentes cuando les decía que era llegada la hora de pasar de las palabras a loshechos. El temor a comprometerse y la preocupación por salvaguardar su tranquilidad, amenudo les hacía optimistas.Sin embargo, el presidente de la Duma, Rodzianko, tuvo palabras bien distintas: «¿Qué se puede hacer cuando todos los ministros y todos los que rodean a Su Majestad son hijos deRasputín? La única probabilidad de salvación sería matar a ese miserable, pero en toda Rusiano se encuentra un solo hombre que tenga el valor de hacerlo. Si yo no fuera tan viejo meencargaría de ello».Estas palabras me afirmaron en mi resolución de obrar. Pero ¿cómo se puede preparar asangre fría la muerte de un hombre?Ya he dicho varias veces que no tengo un temperamento sanguinario. En la lucha que en míse libraba, me debatía contra una fuerza extraña a mí mismo. Ella fue la que poco a pocollegó a acabar con todas mis dudas.Ausente Demetrio por hallarse retenido en el Cuartel General, a menudo veía al capitánSukhotin, herido de guerra que hacía una cura en San Petersburgo. Confié mi decisión a esteamigo seguro y le pregunté si estaba dispuesto a prestarme su concurso. Me aseguró que sísin un momento de duda.Esta conversación tuvo efecto el mismo día del regreso de Demetrio. Le vi al día siguiente. No me ocultó que la idea de suprimir a Rasputín le apremiaba desde hacía mucho tiempo, pero que el medio de lograrlo aún no se le había ocurrido. Me participó las poco alentadorasnoticias que traía del Cuartel General. Estaba íntimamente persuadido de que el brebajeadministrado al embajador en forma de medicamento tenía por objeto y resultado paralizar su voluntad. Añadió que debía regresar dentro de poco al Cuartel General, pero queciertamente no permanecería allí mucho tiempo, puesto que el general Woeikof, comandantedel Palacio, parecía estar bien decidido a alejarle de la persona del soberano.El capitán Sukhotin vino a verme por la noche. Le conté mi conversación con el gran duquey en seguida comenzamos a establecer nuestro plan de acción. Se convino que, ante todo,tenía que acercarme a Rasputín y ganar su confianza, a fin de que él mismo me informaraexactamente de su acción política.Aún no habíamos perdido la esperanza de conseguir alejarlo mediante medios pacíficos,tales como el ofrecerle una importante suma de dinero. Quedaba por decidir cuál sería el
Página 3 de 31

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->