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Sobre El Mito Del Hombre Nuevo

Sobre El Mito Del Hombre Nuevo

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Dalmacio Negro Pavón, uno de los intelectuales más originales y profundos de la filosofía política en español, nos ofrece en El mito del hombre nuevo un cuidadoso examen de los principales antecedentes, concepciones y tendencias relacionados con la utopía del hombre nuevo,religión,humanismo, calvinismo, racionalismo, cientificismo, igualitarismo, ambientalismo, laicismo, nihilismo
Dalmacio Negro Pavón, uno de los intelectuales más originales y profundos de la filosofía política en español, nos ofrece en El mito del hombre nuevo un cuidadoso examen de los principales antecedentes, concepciones y tendencias relacionados con la utopía del hombre nuevo,religión,humanismo, calvinismo, racionalismo, cientificismo, igualitarismo, ambientalismo, laicismo, nihilismo

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 Hygiene Museum
de Dresde organizó en 1999 una exposición sobre elhombre nuevo. El Catálogo se tituló “
 Der Neue Mensch”-eine Obsession des 20. Jahrhunderts
(el hombre nuevo, una obsesión del siglo XX). Y en 2003 la
Fonda-tion du 2-Mars
organizó una discusión en Deauville sobre el tema “Ha llegado lopost-humano”
1
. La obsesión sigue siendo intensa. El verdadero “mito del siglo XX”es el del hombre nuevo que opera en el inconsciente colectivo y cada vez con másfrecuencia públicamente. Este mito es la clave de la religión secular y las religionesde la política derivadas de ella.
EL TÓPICO DEL HOMBRE NUEVO
El hombre nuevo es un tópico en la historia de las religiones, que distin-guiendo entre la vida en este mundo y la vida después de la muerte, tienen porobjeto la salvación eterna. Con independencia de sus distintas formulaciones, elhombre nuevo es en ellas una figura completamente legítima. Por otra parte, estafigura se relaciona con el hecho de que las religiones son el principal elemento civi-lizador, haciendo de lo religioso el origen de toda cultura. “La humanidad es hijade lo religioso”, sostiene René Girard
2
, enfrentándose al desdén habitual de la men-talidad científica hacia la religión.
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EN TORNO AL MITO DEL HOMBRE NUEVO
Por el Académico de NúmeroExcmo. Sr. D. Dalmacio Negro Pavón*
* Sesión del día 30 de octubre de 2007.
1
Un resumen en
 L’Attention
, 15 de agosto de 2004.
2
 Los orígenes de la cultura. Conversaciones con P. Antonello y J.C. de Castro Rocha
, Trotta, Madrid 2006,2 p. 68. El libro, que es una síntesis de las ideas de Girard, gira en torno a ese origen religioso de la cultura.
 
Así pues, es natural que el tema del hombre nuevo se reitere en la reli-gión secular, que aspira a ser el origen de la cultura y la civilización propiamentemodernas. La diferencia es que aquí es un mito relativo a la salvación en este mun-do. La religión secular venía gestándose desde muy atrás, especialmente desde laIlustración, pero eclosionó en la revolución francesa, que, abandonado pública-mente el interés por el más allá, consagró el hombre nuevo como un mito político:el del hombre perfecto integrado en la Ciudad perfecta, la Ciudad de Amor Frater-no universal. Tras el mito del hombre nuevo se encuentra, pues, la verdad de lareligión secular, que, poco a poco, ha hecho del Estado un Estado-iglesia.Díez del Corral
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observó hace tiempo el cambio del sentido del mito en laépoca moderna, sugiriendo la aparición de una nueva mitología. Los mitos clásicosmiraban al pasado, ahora el mito mira hacia el futuro, invirtiendo su función. Des-de la revolución francesa aparecieron nuevos mitos o se reformularon los antiguosen sentido futurista, como elementos de la nueva religión secular; entre ellos el delhombre nuevoEsa religión se había venido configurando desde el siglo XIII paralelamen-te al cristianismo y en su seno a medida que crecía el poder en manos de los lai-cos. Emergió en el vacío que dejó la filosofía kantiana, en el que culminaron ten-dencias a las que dio rienda suelta la Gran Revolución, una mutación histórica. Suateología política hizo del hombre nuevo un mito profundamente revolucionario enel mundo histórico-político en el que irrumpía vigorosamente la democracia. Esemito, unido al invento humanista del espíritu humano, impulsa la política contem-poránea creando un problema de civilización, en la que es esencial la imagen quese tenga del hombre. Lo peculiar de la fase histórica postrrevolucionaria consiste enque se desmanteló el viejo tipo humano según la condición humana y la religiónsecular lo sustituyó míticamente por otro nuevo según la naturaleza humana consi-derada maleable
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.Efectivamente, desde la Gran Revolución, el hombre nuevo, un románticoente abstracto, se convirtió en una fórmula vacía apta para acoger toda clase de sue-ños y anhelos. Prevaleció primero en la imagen del ciudadano ideal, el ciudadanode la Ciudad del Hombre, cuya conciencia ha sido transformada. Las ideologíasañadieron recetas para lograrlo mediante la transformación de las estructuras. Conla teoría de la evolución, esta figura mítica se hizo más tangible y real como posi-bilidad biológica y giro antropológico radical. En el siglo XX, previa destrucción ode-construcción de la idea ancestral de naturaleza humana, se presentó como unobjetivo cientificista realizable por las religiones de la política mediante la transfor-
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3
 La función del mito clásico en la literatura contemporánea
, Gredos, Madrid 1957.
4
Vid.
D. Negro, “La politización de la naturaleza humana”,
 Anuario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
, nº 58, 2007.
 
mación de las estructuras y el cambio simultáneo de la conciencia. En el siglo XXI,el concepto subyace a importantes tendencias de la antropología, la psicología, lasociología y la ética, deviniendo una categoría de la política con profundas reper-cusiones jurídicas. El Derecho es a las sociedades como la matemática a las cien-cias. Si se confía en la aplicación de la ley para mutar la conciencia, el derecho quese guía por esa categoría política se convierte en un instrumento destructor de lassociedades. Éstas necesitan entonces la coacción para mantenerse suficientementeintegradas.El mito, inherente a la tendencia cinética, que, como dice Sloterdijk, carac-teriza al pensamiento moderno, se asienta en el otro mito moderno del progreso.Progreso, hombre nuevo y Ciudad o Estado perfecto de la Humanidad discurrenpor todo el pensamiento contemporáneo, vinculados entre sí, como dogmas funda-mentales de la religión secular, que promueve la que llamaba Michael Oakeshottpolítica de la fe
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. Esos mitos son la clave del Zeitgeist. El del hombre nuevo en par-ticular, apoyado en la imagen de neutralidad que emana del Estado, ha llegado aser el principal mito subyacente que impulsa el nuevo progresismo que tiene su ori-gen en la revolución de mayo de 1968 y la revolución legal mundial en curso,detectada por Carl Schmitt. A partir de ahí, el mito del hombre nuevo habría llega-do a convertirse en el problema del transhumanismo, que Fukuyama juzga la ide-ología más peligrosa del presente
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.En sucesivos apartados se esbozan los principales antecedentes, esfuerzosy tendencias relacionados con la utopía del hombre nuevo, para terminar aventu-rando finalmente unos rasgos posibles de esta figura, bastante vaga e indefinida apesar de ser la idea rectora de la historia de los siglos XIX y XX y, por ahora, delXXI.
I. EL HOMBRE NUEVO EN LAS RELIGIONES
Toda concepción religiosa y toda concepción política tienen una idea dela naturaleza humana, si bien la potica en sentido estricto toma de aquella su ideadel hombre interpretándola como la condición humana. Asimismo la ciencia tomade la religión su idea del hombre. De la religión pueden derivar religiones poticasEn lo que concierne al hombre nuevo, es un tópico fundamental en todas las reli-giones, pero la aparición de la moderna religión secular, que cuestiona la naturale-za humana, le ha dado un nuevo sentido. Con la particularidad de que si la políti-
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5
 La política de la fe y la política del escepticismo
, Fondo de Cultura, México 1998.
6
Sobre el transhumanismo, A. Robitaille,
 Le nouvel homme nouveau. Voyage dans les utopies de la posthu-manité 
, Boréal, Quebec 2007.

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