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ORIENTE MEDIO – LA IMAGEN CONTRA EL IMAGINARIO

ORIENTE MEDIO – LA IMAGEN CONTRA EL IMAGINARIO

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ORIENTE MEDIO – LA IMAGEN CONTRA EL IMAGINARIO
Herman Bashiron Mendolicchio  “Las diferentes imágenes y concepciones del mundo que brotan de diferentesreligiones, de tradiciones, del pasado histórico y de las organizaciones sociales,constituyen espacios peculiares. Recuerdos históricos, sagas, mitos y leyendas,símbolos y tabú, abreviaciones y signos del sentimiento, del pensamiento y dellenguaje: todos juntos componen la iconografía de una determinada región. Estapalabra, iconografía, me parece más completa y más adecuada a las nuestrasactuales concepciones que aquella, ya gastada, de ideología”.
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 Carl Schmitt, pensador y jurista alemán del siglo XX, escribe estas palabras en elaño 1955 en un texto de respuesta a Ernst Jünger, donde los dos dialogan sobre elconcepto de Oriente y Occidente en la historia del mundo (Jünger; Schmitt, 1987).El incipiente prevalecer de la iconografía sobre la ideología, que Schmitt verificó yaen el 1955 y que se convirtió en lo que hoy es el prevalecer de la imagen sobre eltexto, tuvo un creciente desarrollo durante la segunda mitad del siglo XX y elprincipio del siglo XXI, gracias también al avance y al progreso de las técnicas y delos medios de comunicación.Este proceso, todavía en acto, supone un replanteamiento de las diferentes teoríascon las que miramos, analizamos y evaluamos los fenómenos y los acontecimientosde nuestra época actual. Una época, la de la globalización, cuya complejidad planteaun estudio y un análisis sociocultural cada vez más abierto e intercultural.Si bien en muchos casos la globalización ha acercado culturas y pueblos una vezlejanos y nos ha permitido conocer al “otro” de una forma más sencilla y rápida; enotros casos ha provocado, y sigue provocando, la trinchera del “nosotros” frente a “ellos”. Como explica el antropólogo indio Arjun Appadurai: “La certeza de quepueblos diferentes y singulares han tenido origen en determinados territoriosnacionales – y que los controlan – ha sido decisivamente desestabilizada por la fluidacirculación a escala global de riquezas, armas, personas e imágenes (…). Dicho enpocas palabras, es probable que a lo largo de toda la historia del hombre, allí donde
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JÜNGER, Ernst; SCHMITT, Carl (1987)
Il nodo di Gordio. Dialogo su Oriente e Occidentenella storia del mondo
. Bologna: Ed. Il Mulino. P. 139. Traducción libre al español. Textooriginal en italiano: “Le differenti immagini e concezioni del mondo scaturite da differentireligioni, tradizioni, dal passato storico e dalle organizzazioni sociali, costituiscono spazipeculiari. Ricordi storici, saghe, miti e leggende, simboli e tabù, abbreviazioni e segnali delsentimento, del pensiero e del linguaggio: tutti insieme compongono l’iconografia di unadeterminata regione. Questo termine,
iconografia
, mi sembra più completo e più adeguatoalle nostre odierne concezioni di quello, ormai logoro, di
ideologia”.
 
las líneas entre «nosotros» y «ellos» han estado desdibujadas en los límites y hansido poco claras en amplios espacios y grandes grupos, la globalización exacerbetales incertidumbres y produzca incentivos nuevos para la purificación cultural amedida que más naciones pierden la ilusión de la soberanía económica nacional y delbienestar” (Appadurai, 2007: 20).La fluida circulación, no sólo de riqueza/pobreza, mercancías/armas,personas/vidas, etc., sino también de imágenes, como especifica Appadurai,desestabiliza los conceptos de espacio, sujeto, territorio, identidad y contribuye acrear nuevos imaginarios cuyos resultados pueden provocar, al mismo tiempo,encuentros y desencuentros, choques y alianzas, conflicto y diálogo, apertura ocierre.La determinación de uno o de otro de estos términos contrapuestos deriva,entonces, también de la creación y de la producción de la imagen y del uso que sehace de ella. Plasmación, modificación y manipulación visual son elementos cada vezmás difusos en la sociedad global. Es en este contexto, el de una sociedad cuyoimaginario y pensamiento es vehiculado a través de flujos de imágenes, que se hacecada vez más necesario profundizar en el estudio de la cultura visual.En el campo de la visualidad las fronteras entre disciplinas se diluyen y se da lugar acruces complejos y fascinantes entre cine, publicidad, medios, nuevas tecnologías,teorías de la información y de la comunicación, etc.La cultura visual, la comunicación que deriva del icono, del símbolo, de la imagen,abarca y abraza distintos campos del saber y uno de ellos, quizás el que tenga másrelación intima con el desarrollo de la imagen y de la visualidad - y con sus infinitoscruces entre disciplinas distintas -, es el del arte.El lenguaje del arte se difunde y se propaga en múltiples territorios, comunica através de las imágenes y es conciente, como podemos notar de las palabras delartista español Rogelio López Cuenca, del poder que las imágenes tienen en laactualidad: “Hoy ya sabemos sin ninguna duda que el lenguaje cambia el mundo, yque es un campo de batalla primordial. Antes de que salgan los legionarios odespeguen los bombarderos, primero la batalla ha tenido lugar a través de lasimágenes. Ellas son las que construyen la posibilidad de que eso suceda. Me pareceque es un territorio en el que hay que dar la cara” (Véase: Olivares, 2008).Esta batalla, que se libra a través de las imágenes, tiene la intención de crear unimaginario y un terreno fértil para batallas más impetuosas y violentas. Es el caso
 
de Oriente Medio, un territorio que en determinadas circunstancias se podría definircomo “asediado por la mirada occidental”.Como demostró Edward Said, uno de los autores de referencia de los estudiosposcoloniales y de la reivindicación intelectual de “los otros”, la representación de lo “oriental”, la construcción de una determinada exterioridad, respondía, y responde,a una política cultural interesada y de carácter hegemónico. En su célebre texto
Orientalismo
, Said declara: “Otra de las razones que me llevan a insistir en la ideade la exterioridad es mi necesidad de aclarar, al referirnos al discurso cultural y alintercambio dentro de una cultura, que lo que comúnmente circula por ella no es«la verdad», sino sus representaciones. (...) El valor, la eficacia, la fuerza y laveracidad aparente de una afirmación escrita acerca de Oriente dependen, portanto, muy poco de Oriente como tal e instrumentalmente no pueden depender deél. Por el contrario, para el lector, la afirmación escrita es una presencia porque haexcluido y desplazado a «Oriente» como realidad y lo ha convertido en algosuperfluo. Así, todo el orientalismo pretende reemplazar a Oriente, pero semantiene distante con respecto a él: que el orientalismo tenga sentido es unacuestión que depende más de Occidente que de Oriente, y este sentido le debemucho a las técnicas occidentales de representación que hacen que Oriente seaalgo visible y claro, que esté «allí» en el discurso que se elabora sobre él. Y estasrepresentaciones, para lograr sus efectos, se apoyan en instituciones, tradiciones,convenciones y códigos de inteligibilidad, y no en un Oriente distante y amorfo” (Said, 2003: 45-46).Beirut, Qana, Bent Jbeil, Gaza, Khan Yunis, Ramallah, Cairo, nombres deciudades y pueblos que cada vez más, en el imaginario colectivo, llaman a lamemoria imágenes de guerra, de conflicto, de peligro, de miseria y al mismotiempo de exotismo o de rareza. La búsqueda de la exterioridad, de loestremecedor y de lo inquietante, de lo exótico y lo extravagante priman en lamirada occidental.Como señala Stuart Hall, la práctica de la “mirada” corresponde a una prácticacultural. La acción de mirar y ser mirado remite a una construcción y producción designificado abierta a múltiples interpretaciones. Según Hall: “…in relation to visualculture as a meaning-system, what matters is not simply the external sociologicalplaces which “seeing subjects” occupy, but their subjective capacity to takemeaning, to interpret and make sense of what is seen, and how social positionshelp to shape those subjective capacities. In that sense “seeing” is regarded as acultural practice” (Evans; Hall, 1999: 310).

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