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Tiempo y política
Contribución al debate sobre la actualidad venezolana
 
Por 
 José Javier León
∗ 
 
Abril de 2012
 
«Durante los últimos años (…) he tratado de describir el capitalismo, desdeel punto de vista social, como una especie de ‘ruptura antropológica’ queimponía la indiferencia como norma de todos los intercambios humanos, yesto no como consecuencia de una doctrina o de un discurso sino de lageneralización y aceleración de la forma ‘mercancía’: el tiempo de ladigestión -con sus imágenes publicitarias inmediatamente solubles, como el Nescafé- ha sustituido al tiempo narrativo, que es el de las montañas, lamaternidad y la poesía.»
Santiago Alba Rico
«En el fondo estamos frente a una interacción conflictiva entre racionalidadético-comunicativa y racionalidad económico-instrumental»
 Luis Augusto Panchi Vasco
De ética económica a economía ética
FLACSO, ABYA YALA, ICALAEcuador, 2004
 
Introducción
Existe un elemento que desde mi punto de vista entra poco en los análisis, siendo sin embargoque es estructural y si se quiere central. Para ser justos, subyace e influye ¡cómo no! diseminando susefectos. Hablo del «tiempo» o de lo que algunos llaman la «flecha temporal». El tiempo en su desplieguehistórico, profundo, telúrico, nos permite no sólo la comprensión del pasado sino fundamentalmente, la proyección del futuro a partir del trabajo sostenido y sistemático desarrollado en el presente. En ese sentido,nada más revolucionario y anticapitalista que la planificación, el proyectar y (sobre todo) la memoria. Por ello, en la ausencia de planificación, proyecto y memoria, reside el vacío programático de la oposiciónvenezolana, heredera lacaya de los procesos de destrucción de memorias y proyectos sociales que llevaron – en el ámbito político- por un lado, al desmantelamiento de los sindicatos y partidos (cediendo larepresentación y movilización a desterritorializadas y
neutras
ONGs) y por otro, a la conquista del poder,
Docente de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Sede Zulia. Email: joseleon1971@gmail.com. Blog:www.josejavierleon.blog.com.es 
 
 2 por parte de las organizaciones de «empresarios» (evidente eufemismo) o banqueros (para decirlo peyorativamente). Esto permite comprender tanto la destrucción de Irak (sus museos y bibliotecas) como, por ejemplo, el asesinato masivo y selectivo de los miembros de la Unión Patriótica en Colombia, de líderessindicales, campesinos e indígenas en países estragados por la violencia del ejército y/o paramilitar, lacriminalización de las organizaciones que luchan en cualquier parte del mundo por la diversidad o laecología. El culturicidio o muerte de las culturas, que lleva implícito la destrucción de comunidades, elasesinato de los ancianos, la extinción de lenguas y culturas, forma parte de un todo de muerte que elcapitalismo ha venido sembrando en el mundo –como parte de la ruptura antropológica de la que hablaSantiago Alba Rico- socavando las bases de la vida, creando las de su particular proyecto de «futuro»,mismo que, paradójicamente, lo niega, entregándonos en exclusiva a un centelleante presente, fugaz yterrible como una conflagración.
La degeneración de la política
 El «futuro» sin «pasado» que ofrece el candidato actual de la oposición venezolana es pocomenos que (un) absurdo: sin pasado ni presente el futuro no existe.
 Ex nihilo nihil fit 
. «El futuro, hastadonde alcanza nuestro raciocinio, dice el brasileño Marcos Arruda, es una realidad solamente en potencia,hecho de sueño, de deseo, de intencionalidad, de incerteza y de indeterminación; no es, pues, ningunarealidad actual esperándonos en alguna esquina de la historia. El futuro lo hacemos nosotros en el aquí-y-ahora empujados por el movimiento y la visión que aprendemos del pasado y movidos por nuestraconciencia, voluntad y capacidad de interactuar con nosotros mismos, con los otros, con la naturaleza y conel espacio-tiempo. Por tanto, es en el presente donde se está elaborando la matriz del futuro».
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 La evolución de la «política» y la democracia totalitaria tal como la conoce el occidente liberales observable incluso en nuestro país cuando advertimos que el «partido» Primero Justicia, obviamenteincalificable como «partido» (calza mejor en los términos de cártel, club o franquicia) se quedó con lasganas de hacerse del poder –de ahí su verraquera- como le estaba reservado en las últimas décadas del sigloXX –dado que representaba (para decirlo con Marcel Granier: «la generación de relevo frente al Estadoomnipotente»), la flor y nata del neoliberalismo criollo- cuando los «empresarios» estaban -como en todas partes- tomando el toro por los cachos, desplazando las estructuras partidistas y sus ruinas de representaciónsocial, sustituyéndolas por marketing, «opinión pública» y fantoches de utilería, caras jóvenes y «bonitas»,
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Marcos Arruda,
 Humanizar lo infrahumano. La formación del ser humano integral: homo evolutivo, praxis y economía solidaria
, co-editado por Nordan e Icaria, Montevideo y Barcelona, 2005, p. 54
 
 3vale decir y para decirlo de una vez:
 yuppies
o
Chicago boys
de la política: «lechuguinos, petimetres ymariposones» como los motejó Ramos Allup, adicto representante del
 Ancien Régime
 
ya curado de lanostalgia de la Venezuela pobre y rural.
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 Esa de-geración (me refiero a las formas neoliberales de la política sin
 polis
, másespecíficamente sin ciudadanos)
 
fue aplastada por el tsunami político de la movilización de masas quesignificó la irrupción de Chávez. Al «fin de la historia» de Fukuyama le sobrevino (desde la periferia delmundo y haciéndose voz y rostro de un sinfín de causas populares africanas, árabes, latinoamericanas, perotambién poco a poco e
in crescendo
a medida que la crisis arrecia, de los suburbios, periferias y excluidosque aumentan a la vera del Primer Mundo) un torrente de historia que sacude y colma de nuevossignificados y fuerza conceptos caídos en desuso: Patria, Nación, Pueblo, Soberanía, Dignidad.Obsérvese sin embargo que Chávez llega al poder sin un partido consolidado (el MVR teníaescaso año y medio y cuando nació era abstencionista) cabalgando una amalgama llamada Polo Patriótico.
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Para la fecha (abril 2012), en lo que pudiera ser un vistazo superficial, el partido Acción Democrática se encuentra desplazadodel escenario electoral puesto que su candidato en las «primarias» celebradas el 12 de febrero, Pablo Pérez (UNT), perdió anteCapriles Radonsky (PJ). Ciertamente, no hubo primarias (es decir, las «hubo» entre comillas, para satisfacción de los mediosnacionales e internacionales y la «opinión pública» nacional e internacional que se oculta tras la mampara de «noticias» que«informan» que
 se están cumpliendo
 
todos los trámites legales
 
 pese a vivir bajo una terrible dictadura que no ofrece ninguna ganrantía
.) Sabemos que el fraude fue mayúsculo, la manipulación y la destrucción de los cuadernos hizo imposible por demásuna elemental y posible auditoría (aunque esta no ocurra es suficiente para la transparencia que
 pueda
ser hecha
en cualquier momento
para despejar dudas de cualquier naturaleza. La quema súbita de los libros pasando por encima de una decisión delTribunal Supremo de Justicia enturbia sin remedio la situación); en pocas palabras, la oposición asumió ante los medios y laopinión pública la apariencia de navegar en las aguas de la institucionalidad. Lo cierto y visto en retrospectiva es que se repite elescenario de abril 2002, Primero Justicia pone de nuevo la cara partidista y civil del golpe de estado: el gobierno, dicen, debe ir a parar a manos de los empresarios, mientras Acción Democrática, golpista histórica en el fondo pero sin poder ni civil ni para/militar para aventurarse a dar el golpe, se agazapa y opta por lo más fácil y más futuro: vivir de algunas alcaldías ygobernaciones con diputados y fichas –evidentes o solapadas- en el gobierno. Primero Justicia no ambiciona estos escenarios desegunda y confía en arremeter contra toda la institucionalidad y voltear la mesa. Aspiran al golpe de Estado y a un gobierno deempresarios. El marco para que esto sea posible no es otro que la «dictadura»; no les será fácil, sin embargo, si llegaren al poder, encubrir sus operaciones terroristas, allanamientos y asesinatos a líderes sociales, la destrucción de las organizaciones yel arrasamiento de toda la infraestructura política levantada por el gobierno y el Estado bolivariano, amén de torcer lo muchoque se ha hecho al interior de la institución castrense. No les fue posible cuando el gobierno bolivariano apenas comenzaba,menos ahora, con más conciencia popular y más tiempo para introducir cambios cuantitativos y cualitativos. La única«estrategia» llevadera para conducir todo a un caos «controlado» es dejar el campo abierto a la actuación de mercenarios, bandas armadas, revestidas mediáticamente con el carácter de cuadrillas de limpieza, enfrentadas casa por casa y en la oscuridadde los barrios a «desalmadas hordas chavistas partidarios del descabezado régimen». Se impondría sin más la ley del terror (y la«pedagogía del millón de muertos» de la que habla Santiago Alba Rico) mientras se encargan las trasnacionales de retomar (sinlas pretensiones bolivarianas del capital mixto) posiciones estratégicas, de repartirse las industrias básicas, y fundamentalmentelas reservas petroleras. Lo demás puede caerse a pedazos, y hasta una previsible guerra civil cabe perfectamente en los cálculos.De todos modos, su «gobierno» estaría dirigido a un pequeño sector (islas urbanas, «zonas verdes», cápsulas de confort yconsumo caribeño), con sus modos de vida frívolos y
light 
absolutamente visibles a través de todos los medios (definitivamentesuyos), mientras las mayorías serían de nuevo invisibilizadas, perseguidas, y las más sumisas (y que engrosaban el volátil sector de los ni-ni) son terminantemente convencidas de que el caos se debe a la descomposición tapada por más de una década por la propaganda del gobierno, al que sólo le faltaba un soplo para caer y con él todo lo demás. El escenario que pinto suena terrible, pero sólo basta recordar lo acontecido durante las breves 48 horas del gobierno del «empresario» Pedro Carmona Estanga,cuando el golpe del 11 de abril de 2002.

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