“Dije al jefe de pesquisas i al señor Juez del crimen que hace más de 4 años que visto traje de varón yque lo he adoptado: 1. para resguardar mejor mi honestidad de mujer y 2. para ganar más con que vivir.Vestida de hombre soi más respetada y ningún hombre me solicita. Así puedo trabajar sin que nadie meincomode o me fastidie. Vestida de mujer no podría vivir entre hombres ni trabajar tranquila encualquier lugar. El trabajo para las mujeres es escaso i mui mal renumerado. Preferí buscar en otrohorizonte los medios de satisfacer mis necesidades físicas sin perturbar mis tendencias espirituales”
¿Género, corte y confección?, si una pudiera ganarse cien pesos por cada vez que recibe el típico comentario alcomenzar una charla, conferencia o clases, puchas que sería millonaria, quizás las únicas personas que me ganaríanserían quienes estudian derecho y deben aguantar hasta el cansancio que les contesten que si estudian para ser chuecos.Pero si tanto les gusta la frase, quizás ya sería hora de comenzar a usarla, por quienes trabajamos desde la perspectivadel género. Al final, somos costureros y modistas de nuevas formas de relación entre hombres y mujeres, algo así comoactualizar un traje Dior viejo, gastado y vetusto. Y no es fácil, ya que convencer a la gallá de que las tradiciones sonmeros estereotipos, y que las asignaciones de roles que cada cultura destina a hombres o a mujeres son variantes, escomo tratar de obligar a usar una falda en tonos pasteles en una temporada en que sólo se usa color tierra. Por que, paraser sinceras a mi me tiene bien casada la tiranía de la moda europea, y por cierto la de la cultura hegemónica.
/LAS OTRAS
porCarola Carrizo.
/GENERO:UNA CUESTION DETELA
porNatalia Flores.
1.
La incontinente
. Alguien le dijo a esta mujer que compartir hasta el últimosucio, triste, alegre o doloroso suceso de su vida con alguien que conoce por 48segundos es equivalente a crear lazos. Yo no tengo idea por qué, pero en lo queva de este año ya me han tocado dos de este tipo. Lo penoso es que esperanque uno empatice, opine y les palmee la espalda luego de esta verborrea. Puesno, todo el tiempo uno se pregunta cuánto demorará el ascensor en llegar al pisoesperado para poder salir corriendo.2.
La novia
. Tiene el vestido de novia en la cartera, en el bolsillo, como archivode texto y su color preferido es el blanco. Su peor temor es que todas susamigas y hermanas se casen antes que ella. Por eso, cuando le llegue el turnoya sabe cómo será su ramo y hasta el color de los manteles, ofreciendo frasescomo “cuando tú te cases..” o la mejor: “yo sé que vas a encontrar a alguien”.Porque sépanlo: después de pasar la etapa nupcial se sentirá como si hubierahecho un doctorado que la convertirá en una mujer sabia y alejada de lascostumbres de su “juventud”. No, ella será una señora respetable y conMARIDO, que es lo que importa. Un clásico en el apartado “pololas de amigos alas que difícilmente hablaré y me odiará por siempre”.3.
La tarada
. No necesita gran explicación y suele estar relacionada con la nº 3.Si llegó a estudiar algo, fue algo fácil para terminarlo luego. Probablemente lostrabajos se los hacía el novio, la mamá u otr@s compañer@s. Si trabaja, es enlo primero que encontró y es posible que siga ahí a menos que la echen o se décuenta que la explotación es mucha. Quizás llame a la pega si está lloviendopara preguntar si hay que ir a trabajar y se encontrará guapísima y tandistinguida por el traje dos piezas de uniforme que la obligan a ocupar. Mediocrehasta la médula. NEXT!4.
La apéndice
. Nunca supo qué le gustaba hasta que conoció a su pareja.Entonces encontró su vocación, su religión, sus amistades e incluso, suspreferencias sexuales. Eso sí, está convencida que es todo idea suya.Constantemente trata de persuadir verbalmente a todo quien se le cruce de lorealizada e independiente que es, aunque cada vez que hace algo que agrada asu pareja lo celebra como si hubiera descubierto la cura para el Sida, porque sumayor temor es que él se dé cuenta de sus debilidades y la deje. Mientras tanto,trata de pasar por alto el hecho que a su media naranja poco le importa cuántole copie, siempre la verá como su rémora. Lo triste: todo el resto de la gente aquien trata de impresionar la ve de la misma manera.5.
La PEA (Población Económicamente Activa).
Ella es como si nunca hubieravisto a una mujer trabajando, pues cuando ingresa al mundo laboral, descubreque trabajar agota. Entonces, se convierte en la “MÁS”: ella tiene másproblemas, trabaja más horas y así. Ni piensen en decirle algo como “yo tambiénme levanto temprano”, porque ella te demostrará con gráficos, tablas Excel yPowerpoint, que ella sí que duerme poco. Por eso, la PEA se considera con todoel derecho a estar cansada todo el día y a ser una mujer estresada es sinónimode eficiencia. Piensa que trabajar la hace una persona más convincente, másseria y no duda en competir por ser la más exhausta a causa de su actividad. Seesfuerza tanto en ser una autoexplotada, que da un poco de pena contarle quetrabaja lo mismo que todo el resto de nosotros.6.
La despechada
. Una lata. No puedo empatizar con una mujer que todo lo quehabla – a quien conozca y a quien no - es sobre su ex, lo pésimo que era en lacama, lo feo que es, lo avaro, sin clase y mil críticas más. Si el ex tiene pareja, seaproxima otra hora más de charla intrascendente y cargada de amarguratratando de pasar piola en el esfuerzo por demostrar lo bien que se encuentra sinél. Sufriente, como si esto fuera un don. Ay…7.
La sobria
. No confío en nadie que no tome ni fume, sea hombre o mujer.Pero “la sobria” no sólo no toma, sino que es la que alza una ceja y dice: “van apedir otro????” o bien “este es el segundo (tercero, cuarto, etc)” con un gesto dereproche bien disimulado como preocupación. En realidad, no le importaverdaderamente la integridad física de las bebedoras y eso la diferencia de lasAMIGAS que no toman. Simplemente, se subió al pedestal de la moralidad ybuenas costumbres y nunca más supo cómo bajarse de ahí. Comentará con untufillo insidioso acerca del estado de tal o cual, dejando en evidencia que ella jamás haría algo así. Sin dudas, la que más me gusta, porque uno siempre seencuentra presente cuando la estandarte de la virtud da un paso en falso y se dacuenta de que es humana. Como todas. Como todos.
Pero no perdamos de vista el tema central, que es el rechazo que provoca enalgunas que haya mujeres dispuestas a asumir el estereotipo detestable como propio. ¿Y por qué? ¿Quién nos nombró juezas de nuestras propias congéneres,ah? Y ahí llegamos al punto sensible: NADIE. Hace un rato que no nos interesa si se trata de un hombre o una mujer el individuo que comete el error garrafal dehacerse parte de alguna característica que provoca escozor. Nos tomamos conhumor cualquier salida de madre, mientras sea eso, una excepción. Pero nometeremos las manos al fuego por una fémina sólo por serlo. No tenemosintocables. ¿Por qué? Porque no votamos por una mujer sólo por pertenecer al mismo género, ni contratamos a alguien únicamente por tener útero. Así es, nosgusta ser mujeres, pero más nos gusta ser personas y guardamos nuestrasenergías para rodearnos y admirar a quienes dejan el cromosoma XX bien puesto.Dicen que las mujeres son poco solidarias con su género. Es que no basta con tener ovarios para considerarse parte de la población femenina. Es inexacto que entre las féminas no haya complicidad y respaldo, pero eso se reserva para las quelo ameritan, porque – NO SE ENGAÑE – no es suficiente con sólo producir estrógeno y si vamos a ejercer la lealtad y respeto entre nosotras, lo aplicaremos a quien no nos haga pasar vergüenza por pertenecer al género. Por lo tanto,señoritas y señoras, si ustedes se identifican con alguna de estas conductas, no espere condescendencia o simpatía por parte de todas las mujeres. Muchas de nosotras ya las hemos eliminado mentalmente de nuestro entorno, aunque ustedessigan insistiendo que existen.
¿Quién dijo que era natural que a los niños se les educara a ser activos y a las niñas a estar ordenaditas en sus bancos del colegio? ¿quién estipuló que alcrecer ese niño debería se fuerte y no llorar por que no quedó en tal o cual trabajo? y ¿quién determinó que la ordenadita, se convertiría necesariamente enmadre, como el sueño más preciado de toda mujer, y bordaría en rosa durante la dulce espera? Puras construcciones culturales, impuestas por un sistemaque se beneficia de este “buen orden de las cosas”. El problema es que estas asignaciones, no traen necesariamente consigo el buen vivir ni el buen vestir,estas repercuten en que las mujeres que nos desenvolvemos en el ámbito laboral, incluso en países modernos, ganemos alrededor de 20 % menos que loshombres por igual función (aunque hay casos como en Chile que llegamos preciosamente al 35% de diferencia); que además estemos subrepresentadas enlos espacios del poder político, en nuestra región no alcanzamos ni el 25% en términos de participación, o que estemos cansadas, agobiadas, lateadas, por dobles o triples jornadas. Algo así como que el vestidito de encajes en que nos encajaron a la fuerza nos está quedando chico El rollo es que para loshombres, tampoco es que esté bien cortado el traje, como que les queda incomodo hoy en día, los constantes cambios de las mujeres, los han colocado enun sitial para el que no fueron educados, como si a Givenchy le pidieran que diseñara para una tienda mayorista. Ellos que debían ser machos recios,fuertes y peludos, se emocionan hasta con el comercial del jabón, ya no tiene princesa a la que salvar, ni es necesario que cual cromañon, traigan elmastodonte a la mesa. Quizás ya es tiempo de comprender, de que necesitamos un nuevo guardarropa, que debemos tomar huincha de medir, tijeras, tizasy sentarnos a diseñar en igualdad y equidad…pero por favor los padrones de moda, esos que usaron para el corte y confección de los antiguos ropajes,dejémoslos en el bote de la basura.
Testmonio de la detenida Laura Roza Zelada el 26 de noviembre de 1903
E. Hutchison Labores propias de su sexo. Género, políticas y trabajo en Chile urbano. 1900-1930. LOM, 2006.
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