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10 años entre el mutismo y la orfandad. por Walterio Iraheta

10 años entre el mutismo y la orfandad. por Walterio Iraheta

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10 años entre el mutismo y la orfandad.Por Walterio Iraheta
Hacerse la pregunta de que ha pasado en las artes visuales del país en los últimos diez años,es un ejercicio reflexivo interesante, representa una oportunidad para evaluar las cosas que sehan hecho bien, las que se hicieron mal y las que podemos mejorar para avanzar. Examinar elpasado puede ayudarnos a no repetir errores y a mejorar en el futuro.En su mayoría las propuestas importantes han venido del sector privado, pero sobre todo de losmismos artistas como parte de su proceso natural de crecimiento.El panorama no es un panorama desolado, no , pero es, en muchos sentidos, un tantodesalentador, sobre todo por la poca receptividad de un medio y de un público carente deformación, existe un enorme vacío en educación artística en todos los niveles académicos, estarealidad la hemos venido padeciendo por décadas, un punto siempre ignorado en losprogramas de estudio por parte de las autoridades competentes.Por un lado tenemos al ente rector del arte y la cultura, un aparato lento, pesado y con pocasideas; desde su creación ha concentrado la mayoría de sus recursos a la “conservación” y“restauración” del patrimonio cultural antiguo, mostrando una marcada indiferencia hacia arteque se produce actualmente. Y por el otro tenemos instituciones como el Centro Nacional de Artes, CENAR, por el que en años recientes han pasado los mas desafortunados directores sinpoder encontrar un norte que de rumbo a un centro de enseñanza artística que, a pesar detener una muy buena infraestructura, aunque descuidada, no consigue apartarse de ser solouna academia que imparte talleres básicos a niños y amas de casa.Hay que tomar en cuenta que la mayor parte del arte contemporáneo en los países del primer mundo, funciona precisamente gracias al apoyo de las instituciones oficiales y a los estímulosque éstas le brindan a la empresa privada para invertir en programas de desarrollo tales comobecas para la creación artística, apoyo financiero para la producción y difusión de proyectos,inversión en infraestructura, etc. Es claro que un país que sale de un conflicto armado y quecomienza un proceso de pacificación, tenga otras prioridades, sin embargo, hay que entender que el apoyo al arte es vital para su desarrollo integral; ciertamente el arte es una excelenteopción para los problemas de una sociedad atormentada por problemas de delincuencia y demaras; una “mano” para el arte deberíamos sugerirle al Sr. Presidente.En los últimos diez años han surgido gran cantidad de artistas de los que no se tenía noticia doslustros atrás, también se ha observado durante este período la continuidad de ciertos otros quehan sabido desarrollar sus carreras incorporando elementos contemporáneos a su discursoplástico, volviéndolo mas actual y vigente; en los mas jóvenes se observa cierto alejamiento deuna estética convencional, hasta puede percibirse un cierto ímpetu de ruptura, un espíritu derebeldía natural en esta etapa del camino; no obstante en muchos casos, hay que decirlo, nohay mucha reflexión teórica o investigación que ayude a respaldar la obra.La aparición de colectivos artísticos
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como experiencia de creación y producción en equipo ocomo estrategia de visibilidad, ha sido un signo muy positivo; estamos pasando de soloorganizar exposiciones a planear proyectos en colectivo verdaderamente propositivos, mas alláde lo comercial y complacientes que estos solían ser en los años 80’s y principios de los 90’s;definitivamente el referente que las generaciones mas nuevas tienen del fenómeno visual es,por mucho, mas interesante que el de generaciones anteriores.La fotografía ha irrumpido en el panorama, ya no como un apéndice de la pintura, sino como unmedio autónomo en franca consolidación
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un paso de actualización que aunque tardío es masque necesario; en este sentido también, aunque aún con muchos vacíos, los medios digitalestienen ahora un espacio que va en aumento
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 , gracias a los esfuerzos de la fundación Click, quedesde el 2004, con la colaboración del Centro Pablo Torriente Brau de la Habana, organizacada año, el salón de arte digital en El Salvador.
 
 Dos eventos bienales que no pueden dejar de mencionarse son: La Bienal de Artes Visualespatrocinada por el Banco Promérica
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,un proyecto que vio la luz en 1998 repleto de buenasintenciones pero opacado por una pésima coordinación desde sus inicios, sin embargo, en suúltima edición realizada en nuestro país y albergada con una muy bien resuelta museografía enlas salas del Museo de Arte de El Salvador, MARTE, dejó un buen sabor de boca y laesperanza de que este proyecto alcance una madurez que diez años y cinco ediciones lereclaman.Su hermana menor es la Bienal de Arte Paíz, un evento que llegó al país hace 5 añosimportado de la mano de un supermercado que dijo venir a rescatar y a levantar las estructurasdel arte plástico nacional, pero que arrastró consigo sus vicios del vecino país de Guatemala,con un esquema impractico, anticuado y paternalista.Quizá la noticia mas alentadora de esta década es la creación del Museo de Arte de ElSalvador, MARTE, cuyo diseño arquitectónico y la disposición de espacios expositivos hanarrancado los mas variados cumplidos de sus colegas en la región, esto ha colocado a nuestropaís en el mapa cultural de Centroamérica , y en una buena posición frente a sus vecinos quehasta el momento carecen de iniciativas privadas serias encaminadas a la creación de espaciosmuseográficos.El Marte abrió sus puertas en el 2003 y enseguida impresionó con una agenda internacional deprimer nivel, aunque confusa en cuanto a su línea de trabajo; primero apareció un maravillosaexhibición de grabados de Picasso, indiscutible genio de la primera mitad del siglo XX; le siguióotra muestra de escultura española de pequeño formato, del mismo siglo, con piezas deSalvador Dalí, Eduardo Chillida, Antoni Tapies y el mismo Picasso entre otros, ambos proyectosfueron comisariados por la Dra. Inmaculada Corcho; luego llegó una exquisita exposición degrabados de Rembrant, con piezas que datan del siglo XIV; después, una extraordinariamuestra del escultor gallego, Francisco Leyro, exhibición potente y de enérgica factura, curadapor Santiago Olmos; luego vino un “show” de pintura antigua del siglo XVI, propiedad de lafundación Ortiz Gurdian de Nicaragua, con piezas excepcionales de Caravagio y el greco entremuchos otros pintores “Clásicos”; una muestra de fotografía francesa actual, para terminar conuna excelente exposición de la colección Cisneros de Venezuela, que planteó un interesantediálogo entre el arte moderno y el contemporáneo a través de lo que llamaron: “Ecos yContrastes”, con obras sorprendentes y frescas entre las que se pueden mencionar las de losbrasileños Vick Muñíz y Waltercio Caldas; los argentinos, Guillermo Machi y Guillermo Kuitka; lacolombiana, María Fernanda Cardoso y el Guatemalteco, Luís González Palma.Una agenda en verdad variopinta que nos deja la sensación que se esta mirando hacia un artemas o menos institucional sin correr grandes riesgos, aunque con algunos asomos de lo actual,área en la que se podría aportar mucho trayendo al paíz proyectos que de alguna manera nosmuestren que esta pasando en este momento a nivel internacional, esto y otros elementos en laprogramación, pone en evidencia la falta que le hace al museo la figura de un curador. Elprograma INTERVENCIONES
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 es sin duda su mejor apuesta en lo que a arte contemporáneose refiere.En el 2004 se llevó a cabo en San Salvador de manera simultanea con el resto de capitalesCentroamericanas, un proyecto denominado: HABITART – KENT EXPLORA, promovido yfinanciado por una compañía tabacalera y una marca de cigarrillos, consistía en rediseñar ygenerar una nueva lectura de un espacio determinado a través de una intervención queintegrara el espacio y el público joven con un concepto artístico, esto significó un golpe de timónimportante y un buen ejemplo de lo que se puede lograr combinando el talento nacional con losintereses de una marca, un moderno esquema de marketing, un grupo objetivo bien definido yarte contemporáneo, aquí resultaron identificados por curadores internacionales algunosartistas que después fueron invitados a participar en otros proyectos fuera del país; tal es elcaso de Ronald Morán, que se hizo con el premio del público en este evento, con una
 
instalación que además de una hermosísima factura técnica contaba con un fuerte concepto; setrata de un problema muy común en la sociedad actual, la violencia intrafamiliar, Morán nosmostró como la violencia y otras situaciones pueden ser encubiertas en un espacio o contextodomestico, la capacidad que tenemos los seres humanos de camuflar las realidades quequeremos mantener ocultas, a través de una cobertura de un material afelpado, suave y tierno,nos da una sobrecogedora muestra de lo que puede estar por debajo del blanco impoluto y dela apariencia. A partir de aquí Ronald Morán se convertiría indiscutiblemente en la figura demayor proyección internacional en esta década
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.Destacó también en esta exhibición, laescultora Verónica Vides, quien ganó el premio del jurado.Es fundamental destacar el papel del CCE/SV, que como espacio expositivo y de reflexiónabierto a propuestas frescas ha dado un buen empuje al desarrollo de las artes visuales delpaís en los últimos años, si bien es cierto que al principio no contaba con un programa y unaestrategia clara y definida del que y como aportarle a un medio por demás dividido y disperso,cuenta ahora con una remozada visión, tanto del espacio mismo como de las necesidades quepede ayudar a cubrir; una decidida catalogación de las exhibiciones mas importantes, unprograma de conferencias sobre curaduria y crítica de la región
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, un concurso de arte joven, unabiblioteca que en poco tiempo abrirá sus puertas y que promete convertirse en un importanteinstrumento para el estudio y la investigación.También dentro de esta década hay que recordar el significativo aporte que fue en su momentoel Centro Cultural de México bajo la dirección del lic. Pedro González Olvera, quien supoacercarse al hecho artístico nacional y promover su espacio para dar cabida a todo tipo deiniciativas tales como foros, conferencias, exhibiciones, proyecciones, etc., abrió un importanteprograma de becas-estancias para la creación artística del cual se beneficiaron mas de unadocena de artistas jóvenes, que viajaron a México para realizar estudios, talleres einvestigaciones, una especie de impronta mexicana que ha marcado profundamente a unageneración; sin embargo, en los últimos años, este espacio ha visto dramáticamente reducida laconvocatoria de su predecesor.Un hecho para cuestionar es el que la Sala Nacional de Exposiciones, otrora el mas importanteespacio expositivo de nuestro país, haya permanecido cerrado por mas de un año, por motivosde “remodelación”, en realidad el edificio no sufría ningún daño en su estructura, lo que enverdad pasaba era que el acceso al parqueo estaba imposibilitado, como si “los de a pie” notuviéramos derecho a la cultura. La agenda de esta sala ha estado marcada por altivajos, conalgunas monografías importantes como la del maestro Camilo Minero y la plausible iniciativa deRomeo Galdamez que en un inicio intentó reunir en una exhibición de reinauguración a lacomunidad de creadores contemporáneos, iniciativa que se vio frenada por la censura quesufrieron algunas de las obras por parte de una dirección conservadora y moralista, veto queparece haber marcado el resto de su trabajo al frente de la coordinación de artes visuales deConcultura.En verdad diez años es poco tiempo para medir procesos artísticos, sin embargo, en unasociedad globalizada, es tiempo suficiente para que aparezcan signos de desarrollo o por lomenos para hacer un balance, veamos lo que tenemos y lo que no tenemos:La inoperancia de la institución rectora del arte y la cultura, por lo menos en materia de artecontemporáneo; un museo de arte producto de la iniciativa privada; algunos colectivos deartistas que se proponen refrescar el medio pero que no encuentran eco en un coleccionismo alque le cuesta ver mas allá de la decoración, y que tampoco encuentra acompañamiento teórico,la siempre lamentable falta de crítica y de crítico; la escasez de espacios alternativos ypropositivos; bienales, concursos, algunos nuevos, otros viejos, unos con ganas de renovarse,otros completamente estancados, centros de enseñanza artística que no levantan cabeza; unaprensa cultural mediocre que nunca termina de entender el fenómeno artístico; no hay un solocrítico nacional que de la cara por nuestro arte y que conduzca o guíe el proceso de los artistas;no existe un ensayo o estudio que documente de manera sistemática y profesional laproducción artística contemporánea; no tenemos galerías que participen en ferias

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