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Impronta: Boletín de novedades de la Editorial Javeriana, número 9, 2012

Impronta: Boletín de novedades de la Editorial Javeriana, número 9, 2012

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Número 9, 2012. ISSN 1909-7123
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Número 9
2012
Libreros: cultura, libros y ocio Edición especial 20 años •
ISSN 1909-7123
http:// www.javeriana.edu.co/editorial/ 
Boletín de novedades de la Editorial de la Pontificia Universidad Javeriana
Hace veinte años, bajo la rectoría del padre Gerardo Arango Puerta, S. J.,la comunicadora social Selma Marken instaló una máquina de escribir y unescritorio en un salón contiguo al Edicio Central de la Universidad Javeria-na. La idea era emprender acciones para regular la producción de libros dela Universidad y proesionalizar su labor como editor. Por esos días la PUJcumplía sesenta años de haber sido restablecida después de la expulsión delos jesuitas a nales del siglo XVIII, y si algo la distinguía era su tradicióneditorial heredada de siglos de producción cultural e intelectual jesuita. Perono existía el espacio editorial —comprendido como un juego ordenado de re-glas editoriales, grácas e industriales para los documentos académicos— ysu identidad estaba ligada exclusivamente a los materiales que albergaban losautores. Se hacían muchos libros, pero no pasaban necesariamente por ltrosque los potenciaran, los hicieran visibles o los distribuyeran ecientemente.Muchas universidades del mundo ya tenían espacios editoriales muy impor-tantes, pero en Colombia coexistían apenas una decena. En ese contexto nacióla Editorial Javeriana.El trabajo ue arduo y año a año, con recursos, disposiciones reglamen-tarias y mucho apoyo de las distintas vicerrectorías académicas, se ue insta-lando una cultura editorial que reclamó la comunidad académica javeriana.Primero como Centro Editorial Javeriano, después como CEJA y posterior-mente, ya en el nuevo milenio, como Editorial de la PUJ. Una cultura editorialde alta calidad implica una comunidad de académicos que debe producir librosarbitrados, bien editados, diseñados con criterios estéticos y pensados para serdistribuidos y muchas veces comercializados. Una cultura editorial es aquellaque crea un contexto para el crecimiento y la visibilidad de las publicacionesperiódicas. Una cultura editorial es la que mediante un conocimiento proe-sional posibilita que un trabajo de impacto pueda ser leído.Veinte años después, la Editorial Javeriana puede estar dentro de loscinco proyectos actuales colombianos más importantes en términos de can-tidad de títulos publicados, calidad y resonancia, con una dinámica ininte-rrumpida de producción de libros y de revistas cientícas que llegan a casi800 títulos. Hoy la Editorial de la PUJ es una plataorma que lanza entre 50y 60 libros de investigación al año, una decena de manuales académicos y unaveintena de revistas cientícas, por cierto, muy bien posicionadas nacional einternacionalmente. Su distintivo editorial es claro y en la última década eldesarrollo de su política de colecciones, su orientación hacia la distribucióncomercial y su énasis al apoyo y asesoría de sus publicaciones periódicas lahan posicionado en el ámbito editorial universitario. Desde el 2010 es presi-denta de ASEUC y desde 2012 impulsará los retos ligados a la convergenciacon las nuevas tecnologías y la incorporación de un espacio de marketing másproesional para sus títulos.Veinte años es poco en el contexto de una universidad que tiene siglosde tradición, pero constituye un periodo que debe ser celebrado por los logrosobtenidos y deniciones históricas que rente a lo editorial trazó la PUJ.
Nicolás Morales Tomas
 
Director
 
El editorial
Editorial Ponticia Universidad Javeriana (1992-2012)
Calidad y resonancia
 
Ilustración: Manuel Gómez
P2P3P6
Ana Cecilia Calle
Coordinadora editorial de libros
 
En esta entrega de
Impronta
, un grupo de libreros orecen diversas miradas sobre suocio, los retos en la gestión de sus librerías y nos cuentan cómo perciben su papel deagentes culturales. ambién discuten cómo los cambios tecnológicos y de mercado delmundo del libro en los últimos años plantean nuevos uturos para el libro y las libre-rías. Vale la pena recordar, pararaseando algunos de los textos de este número, queuna de las labores undamentales del librero (y la librería) es propiciar el hallazgo: ellibro preciso en el momento justo. Sin ellos, las editoriales no tendrían cómo llegar alos lectores de sus libros y revistas. Por eso, en esta edición especial de
Impronta
, quecelebra los 20 años de la Editorial PUJ, quisimos acercarnos a su labor, encontrarnoscon ellos y escuchar la pluralidad de voces de un grupo de excelentes lectores y guías,con dierentes proyectos culturales, expectativas y visiones acerca de su ocio.Además, como muestra de la consolidación del proyecto de la editorial PUJ, paraeste año presentamos un nutrido conjunto de novedades, tanto en libros como en revis-tas, de una alta calidad y variedad de contenidos. Entre ellos, es de destacar la primeratraducción al español del clásico de la antropología de los años cincuenta
La gente deAritama
, escrito por Alicia Dussán de Reichel y Gerardo Reichel-Dolmato, y la in-vestigación sobre la Bogotá colonial de Germán Mejía Pavony, titulada
La ciudad de losconquistadores. Historia de Bogotá 1536-1604
. Esta corta invitación a la lectura impideque nombremos otras novedades que, sin duda, convocan los más variados intereses ylectores, y que también se encuentran registradas en el nuevo diseño de
Impronta
. Espe-ramos que esta apuesta genere nuevos y elices encuentros y hallazgos.
IMPRONTA
Entrevistas
Los libreros
Un encuentro con María Osorio de Babel Libros y Juan Valderrama de Valderravia Libros
Novedades
Libros / Revistas / Otras novedades
Catálogo de las últimas publicacionesde la Editorial PUJ
Ensayo
Los principios del arte
Un librero refexiona sobre su labor y el lugarde las librerías en el panorama cultural actual
Sobre este número de
Impronta
Novedades
5029
librosrevistas
 
Edición especial
20
años
Editorial Pontifcia Universidad Javeriana •
IMPRONTA
9
Libreros: cultura, libros y ocio
Ensayo
Nicolás Jiménez
Hace unas semanas, cuando se me conó la tarea de redactar estas líneas sobre lagura del librero y de su unción como agente cultural, acepté quizá muy apresura-damente. Realizar un examen sobre el quehacer diario, tanto el propio como el deun destacado conjunto de colegas, revisar una bibliograía y empeñar un ejercicio deredacción parecían, solo en principio, un ejercicio sencillo.Al realizar un barrido entre lo publicado sobre temas como
agencia cultural
osobre la categoría
agencia
y, por otro lado, los temas relativos al marketing editorial,comenzaron a surgir las dicultades. Esto es, cada vez que los dos temas se tocan enel mismo escrito —especialmente en la prensa cultural española y argentina— se lostrata como antagónicos.Así, en los textos especializados en marketing editorial no se contempla la -gura del librero, aunque aparezcan alusiones a “representantes de ventas” o “agentescomerciales”. Y los libreros no se reconocen en esas descripciones: las encuentran de-masiado acotadas y poco acordes con su labor, con nuestra labor. En lo sucesivo aven-turaré una descripción que —aunque aquí o allá caiga en romanticismos— se reerirá,en último término, a la lectura como un modo de vida… y a quienes elegimos vivirla.
* * *
Coneso que cuando entro a una casa por primera vez busco la biblioteca, examino lostítulos, autores y ediciones, y esto me habla de intereses y aciones de mi antrión. Mejo también en el orden en que están dispuestos… ello siempre me ha dado una ideadel carácter de su propietario.Coneso que hago lo mismo con mis libros: entro a mi estudio, doy una miraday saco del estante de los recién llegados un ejemplar. Leo un rato tratando de pensardónde debería ir y lo pongo allí. Con alguna recuencia pasa que, al mover libros de unlugar a otro, caigo en la cuenta de que este o aquel están mal ubicados, así que a veces latarea se extiende un poco. Y aunque la cosa se complique puesto que escasea el espacioen la biblioteca, el ejercicio siempre es el mismo.Esto lo hago porque creo rmemente que la biblioteca personal es un arteactoque debe poder ser descubierto siempre. Sea cual sea la razón de la llegada de un libroa mis manos, creo que mis libros no solo dicen de los pensamientos, arte y reexión deotros, sino de mí mismo. Creo que entre nuestras bibliotecas y nuestras biograías noalcanzaríamos a dar un paso.Sabemos que la lectura nos cambia, altera, emociona y entristece, nos orma…nos modela. Una parte ormidable de lo que los humanos hemos denominamos
su-blime
es alcanzable, exclusivamente, a través de ella. Y sé, como librero, que cuentopie para reexionar sobre distintos aspectos de mi ocio en Bogotá, sobre todo en lorelativo a las
miradas sobre la librería
.Habiendo ejercido el ocio de librero durante algunos años, cuando un visitan-te en la librería me consulta por un libro acostumbro a buscar en las estanterías, enprimer lugar, por sección y luego por editorial: los sellos distintivos de las casas edito-riales, así como los colores y los diseños de las colecciones constituyen un diccionariovisual imprescindible.En la Ateneo, librería ampliamente provista de textos de ciencias humanas,política y literatura, mi diccionario visual no uncionó en absoluto. Después de reco-rrer varias veces sus estanterías creí entender por qué: no había a la vista ningún títulovenido de prensas españolas, mexicanas o argentinas. La oerta de esta librería estabacompuesta enteramente por prensa nacional.erminando esta visita noté que la acturación se realizó a mano; en ese mo-mento, además, se encontraban tras el mostrador dos libreros realizando el cierre decaja del día, a la vez que anotaban en un ormato las descargas del inventario corres-pondientes a las ventas de la jornada. Ver esto me produjo una gran sorpresa y meremitió a pensar en la orma en que estas tareas, acturación y seguimiento del inven-tario, se llevan a cabo en las librerías bogotanas, al menos.Aquí son comunes dos modalidades de manejar estos inventarios: en consig-nación o en rme. En la primera, los libros vendidos se reportan mensualmente a susproveedores y a renglón seguido vienen los temas de acturación. Con alguna recuen-cia, se realizan seguimientos del inventario consignado, bien a través de conteos ísicoso a través de comparaciones entre los documentos de la librería y de cada proveedor.En la segunda modalidad, en rme, la librería “compra” los textos en el momento en elque son entregados y el seguimiento del inventario depende enteramente de su equipo.Estas dos modalidades pueden ser manejadas al mismo tiempo por cada proveedor yes común que cada uno de ellos distribuya varios sellos o casas editoriales. No es extra-ño que, a su vez, una librería reciba en varias ocasiones ejemplares de un mismo título,y si a esto se suma que un sello editorial puede cambiar de proveedor hasta tres vecesen un año, lo que signica realizar enormes devoluciones de libros, el tema del inven-tario para las librerías es un
tema
. De aquí la sorpresa que mencioné hace unas líneas.No logro imaginar cómo realizar esta labor sin contar con herramientas inormáticasapropiadas y sin el apoyo de los compañeros de las áreas administrativas y nancierasen el seguimiento constante de estos movimientos.En todo caso, este tema del inventario no se agota al enlistar qué libros se en-cuentran en la librería en un momento dado, sino que pasa por saber qué títulos tienendisponibles los proveedores, pensando en realizar, en cada ocasión, una recomenda-ción precisa para un visitante. Contar con proveedores, conscientes de esta responsa-bilidad, es undamental en la construcción de una gran librería.Cabe anotar que hoy, en Colombia, solo en el conocimiento compartido deaños de experiencia de un equipo de libreros existe algo parecido a un mapa que ubiquecuáles sellos editoriales son manejados por qué proveedores. Gracias a esta posicióninmejorable, al disponer de varias ediciones de un mismo título, por ejemplo, podemos juzgar cuál de ellas es la mejor en términos de la calidad de una traducción, riqueza delprólogo y del estudio preliminar, presencia o ausencia de índices, etc.Visto en conjunto, poseer una mirada aguda sobre el tema administrativo ynanciero de una librería es un componente vital para su sostenibilidad. Son variaslas anécdotas que circulan entre los colegas libreros en las que se narran con nostalgialas desapariciones de algunas de las más bellas y tradicionales librerías bogotanas; deentre estas historias, una línea en común augura el nal del relato: “Pero algo pasó allácon la cosa de la administración y…”.Ahora bien, que una librería, vista administrativamente, alcance su “punto deequilibrio” o que sea sostenible no signica que sea exitosa. Hace alta una combinato-ria precisa de múltiples elementos, como la disposición armónica de su local, seccionesinteresantes compuestas tanto de clásicos como de novedades, un uerte equipo delibreros que conozca el material que reposa en sus estanterías, un sistema de inorma-ción ágil, visitantes habituales de los que enriquecen con su charla la
atmósera
de lalibrería. Y he aquí el punto: esta combinatoria de elementos, obvios u ocultos, en susproporciones exactas, crean una
atmósera
propicia para que el encuentro con el librotenga lugar.Vuelvo sobre la segunda librería de La Habana para ilustrar lo anterior con cla-ridad. Quiero reerirme a Libros de Ocasión (la nombro así porque su nombre no eravisible en la achada del local donde estaba ubicada). La encontré por ortuna y azar:me llamó la atención que, sobre el bullicio de la calle, se elevara una voz que disertarasobre la naturaleza humana, mientras destacaba en la creatividad e imaginación lasmayores de sus virtudes.Cuando entré por la pequeña puerta que daba acceso a la sala abarrotada delibros, el librero —hombre ya mayor— inclinó su cabeza en señal de saludo y continuócon su discurso. Su público eran dos jóvenes, libreros a su vez: uno escuchaba atenta-mente, sentado en la escalera ubicada a la derecha del salón, mientras el otro, que seencontraba al ondo de la librería, jamás apartó su mirada de los libros que me atreví asacar de los estantes: encontré allí una
Anatomía humana
con echa de edición de 1856,una edición bilingüe de las
Fábulas
de Fedro, editado por Librería de Rosa en París en1844, y, por si uera poco, puesto ahí sobre la mesa reposaba un ejemplar de la primeraedición, de 1962, de
El siglo de las luces
de Carpentier.Esta visita a la Libros de Ocasión trae a colación una idea que, en mi opinión,eleva al libro por encima de todo otro producto susceptible de ser adquirido comercial-mente: la idea del
hallazgo
. Esto es, del encuentro exacto de lo que se estaba buscando odel encuentro inesperado de lo proundamente signicativo. Los libros relevantes parauna investigación, una antología de poemas, un texto sobre el duelo o una gran novela,que dejen los estantes de una librería habiendo sido hallados de esta manera se con-vertirán, muy seguramente, en volúmenes protagónicos de las bibliotecas de sus pro-pietarios. Así, volviendo sobre las líneas del inicio de este breve escrito, al acompañara nuestros visitantes en el hallazgo de un libro, nosotros, libreros, les acompañamos alhallazgo de la vida misma.
P2
con el privilegio y la responsabilidad de acompañar a los visitantes de la librería a suencuentro.Volviendo la mirada hacia atrás, reconozco el valor del tiempo que pasé en lahoy transormada Biblos Librería, donde inició mi experiencia ormal como librero.Por ese entonces, su propietario era don Santiago Figueroa y David Roa su libreroprincipal. De las conversaciones sostenidas con ellos, obtuve una mirada estructuralsobre la
librería como negocio
, una mirada minuciosa de la
librería como obra
y, por sobretodo, los que considero los principios del arte del librero.Pensando sobre lo
escrito
, es claro para todos que la obra del autor es el texto;para otros podría ser evidente que la obra del editor está en la construcción del libroy de su catálogo. Ahora bien, sostengo que la obra del librero está en la
selección
: en laordenación de las secciones, catálogos y títulos que integran la librería.Y de la misma manera en que el pintor elabora con cuidado sus óleos, eligiendoesta o aquella tierra, mezclándolas pacientemente con trementina antes de ser aplica-das al cuadro, sostengo que, además, un auténtico librero no se ocupa tanto de vendercomo de
acompañar
y
 guiar
al lector en la
búsqueda
de la lectura, partiendo de la con- junción entre el conocimiento que tiene el primero de las partes de su obra y lo bus-cado por el segundo; solo así el encuentro con el libro es auténtico, visitar una libreríaresulta enriquecedor y se generara la posibilidad de elaborar un diálogo en el que seincremente el conocimiento de ambos.Ahora bien, solo en la cción es posible encontrar una librería en la que se en-cuentren, al mismo tiempo, todos los libros publicados. En realidad no nos acercamossiquiera a los disponibles comercialmente. Considérense, por ejemplo, el total de lostextos publicados en español a lo largo del año pasado, tanto en Colombia como enotras latitudes: esa cira es ya portentosa (en el Repertorio Integrado de Libros enVenta en Iberoamérica, se encuentran enlistados a la echa algo más de un millón cua-trocientos mil títulos). Por ello, parte undamental del arte se encuentra en recomen-dar un texto disponible en la librería que se acerque, de una u otra manera, a lo buscadopor el lector. En esos casos, y sobre esto quisiera ser enático, jamás debería recomen-darse un libro cuya lectura no se haya nalizado; puesto que, como libreros, solo con-tamos con nuestra reputación, entendida esta como un delicado equilibrio entre gustoy conocimiento. Cada recomendación pone en juego nuestro nombre y el de la librería.
* * *
uve oportunidad de acudir, como parte de la comitiva de la Editorial UniversidadNacional de Colombia, a la cita de la Vigésimoprimera Feria Internacional del Librode la Habana en ebrero de este año. Gracias a los contactos hechos en ella, pudevisitar varias librerías, de diversos espíritus y tamaños, y entre ellas dos que me dan
 Nicolás Jiménez empezó su ormación en el ofcio en Biblos y ahora es el coordinador de librerías de la Universidad Nacional de Colombia.
Fotograía: Guillermo Santos
Libreros, librerías y agencia cultural
Los principios del arte
 
Libreros: cultura, libros y ocio
 
IMPRONTA
9
• Editorial Pontifcia Universidad Javeriana
Edición especial
20
años
EntrevistasLos libreros
Impronta:
Para empezar, ¿nos podría contar un poco sobre la historia de Babel?
María Osorio:
Yo trabajé durante muchos años en Fundalectura y salí de ahí en elaño 2000 con la ja idea de undar una editorial, pero pasé de estar del lado de la pro-moción de lectura al lado salvaje del mercado. Cuando vimos esto —que el mercadoera una jaula de eras, algo muy diícil de manejar y de entender— resolvimos que loprimero que debíamos hacer era tener una distribuidora y aprender a vender libros.Entonces aplacé la posibilidad de editar para aprender a vender; conseguimos unosbuenos ondos, porque nosotros distribuimos básicamente pequeños ondos de edi-toriales, muy cuidados, de dierentes países, en particular de Venezuela, Argentina,España y México. Aprendimos a distribuir, aprendimos a mercadear. En ese procesode mercadeo, nos dimos cuenta de que la gente quería un punto de venta, de que que-ría ir y ver lo que estábamos haciendo: en ese momento abrimos la librería. Ya conla distribuidora un poco más sólida y la librería algo constituida, pensamos que eratiempo de empezar a editar, de tal manera que los pocos libros tuvieron un respaldotanto de la librería como de la distribuidora. Así, hace seis años comenzamos a editar,después empezamos a participar en redes de libreros, de editores independientes einternacionales, e ir a erias internacionales, no solo a conseguir libros para distribuir,sino también para orecer los nuestros. Crecimos y nos convertimos en un negocio conmuchas patas, pero todas ellas reconocibles. Lo último que hicimos ue la biblioteca;llegamos a pensar también en un caé, porque un caé es un buen gancho: la gente vieney se sienta a leer y a tomarse un caé.Después resolvimos que de todas maneras nuestro público objetivo son los ni-ños, por más que la librería esté abierta y muchos de nuestros clientes sean adultos y jóvenes. Resolvimos crear la biblioteca, que era una orma de atraer a ambos: al niñoque está interesado en el libro y al papá que los compra. Es una manera también deengancharlos, no es meterles el libro. Nosotros tenemos un reglamento muy permisi-vo, lo hicimos muy limitado: se presta un solo libro por mes, a menos que convenzasa la bibliotecaria de que te preste otro. Si quieres quedarte con el libro otra semana,tienes que llamar. Por ejemplo, yo estoy trabajando el sábado, contesto el teléonoy me dicen “Mira, mi mamá está ocupada y no me puede llevar hoy, voy el próximosábado” y cuelgan, no sé quién es ni qué libro es, pero los niños hacen eso. Es lo quequeremos, que sean ellos los que vengan y escojan en la biblioteca, porque cuandovienen a escoger a la librería es un problema: el niño agarra el libro de 80 mil pe-sos y el papá nos mira con cara de “auxilio” y hay que sacarle uno de 15 mil, o algoasí, pero en la biblioteca no hay ese problema, porque es gratuita, entonces se pue-den llevar el libro gordo de 150 mil pesos y no pasa nada, hasta que el papá entien-de que tener el libro de 80 mil pesos es posible, pues ¿cuánto se gasta en una esta?
I:
¿Por qué se han especializado en literatura inantil?
M:
Si yo le contara que yo era antes arquitecta urbanista… Esas son cosas que uno no pla-nea. Yo ni siquiera diseñaba muebles. Conocí a un grupo de gente que estaba trabajandoen el tema, que tenía una casa llena de goteras, mal amoblada y donde trabajaban muy mal.Empecé a arreglar, a organizar procesos dentro de este espacio que era la Asociación Co-lombiana para el Libro Inantil y Juvenil, hace treinta años. Entre una cosa y otra, comencé aleer los libros y me gustaron. Luego ui a los comités donde se leían los libros y me enganché.
I:
¿Para usted qué requiere un buen librero?, ¿qué signica ser un buen librero en estemomento?
M:
Un buen librero es un buen lector, es capaz de acompañar a una persona que entra auna librería, de entender sus intereses para poder orecerle un libro. Los libreros seránsiempre el mismo lector. Lo que ha cambiado es la librería como un espacio de cultura,donde la gente encuentra lo que está pasando con el libro, y se ha convertido en undepósito de libros, especialmente de novedades. Ha cambiado la orma de comercia-lizar el libro y la orma como se relaciona la gente con él: la idea es que la librería seaun espacio donde se orece toda la diversidad, todas las alternativas y las posibilidadesalguna idea para que lo orienten un poquito, pero por lo general la gente que trabajaahí no es librera de verdad. Esto es, una persona enamorada de los libros, que cuidaa sus clientes y que al recibir un libro que sabe que a un cliente le interesa lo llama yle dice “Mire, llegó esta obra que es perecta para usted”. Eso se hace cada vez menos,pues ahora uno pide los libros por Internet. Pero el librero sigue siendo necesario.Incluso cuando las cosas cambien, cuando las ventas se hagan más por Internet y loslibros que se compren sean todos digitales, los libros van a seguir siendo libros, la gen-te va a tener que seguir recibiendo recomendaciones sobre los contenidos: el soportecambia, pero el contenido no cambia, o por lo menos por ahora no.
P3
 María Osorio es especialista en literatura inantil y desde hace seis años hace parte de Babel Libros, un proyecto que integra una librería, una editorial y una distribuidora.
de encuentro con los libros. Las librerías en Internet tratan de suplir eso cuando unocompra un libro y le dicen: “Las personas que han comprado este libro también hancomprado este otro”, suplen la orma como el librero les muestra el libro, pues tienen laposibilidad de verlo por dentro. ratan, pero la relación todavía es ría y no tan cercanacomo sería con una persona que con mucho entusiasmo le explica por qué sería buení-simo ese libro y no otro. Por otro lado, las librerías de cadena o las grandes superciescarecen de librero; uno tiene que saber lo que está buscando y tener la suerte de que laspersonas que clasican la estantería lo hayan hecho bien para encontrarlo. Al nal, sonlibrerías en las que uno se tiene que atender a sí mismo, debe saber por qué va o tener
Fotograía: Guillermo Santos
Babel Libros
María Osorio
Casa Tomada
¿En qué ayuda o infuye la creación de unaagenda cultural al desarrollo de una libreríaindependiente?
Las librerías independientes están llamadas acumplir una importante labor para acilitar elencuentro del lector con el libro. Para propiciar-lo, se deben convertir en espacios amables conlos usuarios, para que sea posible generar unintercambio de conocimientos. Una manera dehacerlo es con la programación de actividadesculturales, como lanzamientos de libros, clubesde lecturas, seminarios y talleres de dierentesdisciplinas. Todas estas actividades son fnan-ciadas por la librería sin ningún costo para elvisitante, ya que es una manera de fdelizarlo yromper el esquema del intercambio comercial.De igual orma, el librero es el agen-te que ayuda a consolidar la librería como unespacio cultural, puesto que en la creación deun diálogo constante con los clientes —ajeno ala velocidad que caracteriza estos tiempos—, seconvierte en un prescriptor de lecturas y así con-tribuye a cultivar nuevos lectores o a avorecerla bibliodiversidad. En ese sentido, recomiendaautores y lecturas que no necesariamente estánen boga en el circuito comercial.La librería Casa Tomada se diseñó bajoestas premisas: librero califcado, estanteríasdivididas por temáticas, ácil circulación, elcaé y el jardín donde el visitante puede sentar-se a leer cómodamente y, si lo desea, participarde las actividades culturales programadas.
 Ana María Aragón
Fotograía: Juliana Castro

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