ofrecerse a la gloria de esos dos genios, que presentar en la plaza pública sus figurasinmortales en artísticos mármoles costeados con la difusión del libro que encierra y haceamar la obra de ambos: la Constitución de la República Argentina.FRANCISCO CRUZ.Buenos Aires, 1914.-[9]-
Cartas de Urquiza, Duval y Sarmiento
A. S. E. el Sr. Gral. D. Justo José de Urquiza
Valparaíso, Mayo 30 de 1852.
Señor General:
Los argentinos de todas partes, aun los más humildes y desconocidos, somosdeudores a V. E. del homenaje de nuestra perpetua gratitud por la heroicidad sin ejemplocon que ha sabido restablecer la libertad de la patria, anonadada por tantos años. Encortos meses ha realizado V. E. lo que en muchos años han intentado en vano losprimeros poderes de Europa, y un partido poderoso de la República Argentina. Quien talprodigio ha conseguido ¿por qué no sería capaz de darnos otro resultado, igualmenteportentoso, que en vano persigue hace cuarenta años nuestro país? -Abrigo la persuasiónde que la inmensa gloria -esa gloria que a nadie pertenece hasta aquí- de dar unaConstitución duradera a la República, está reservada a la estrella feliz que guía los pasosde V. E. Con este convencimiento he consagrado muchas noches a la redacción del librosobre «Bases» de organización política para nuestro país, libro que tengo el honor-10-de someter al excelente buen sentido de V. E. En él no hay nada mío sino el trabajo deexpresar débilmente lo que pertenece al buen sentido general de esta época y a laexperiencia de nuestra patria. Deseo ver unida la gloria de V. E. a la obra de laConstitución del país; mas, para que ambas se apoyen mutuamente, es menester que laConstitución repose sobre bases poderosas. Los grandes edificios de la antigüedad nollegan a nuestros días sino porque están cimentados sobre granito; pero la historia, señor,los precedentes del país, los hechos normales, son la roca granítica en que descansan lasconstituciones duraderas. Todo mi libro está reducido a la demostración de esto, conaplicación a la República Argentina. Espero que encuentre en la indulgencia de V. E. laacogida que merecen las buenas intenciones, y que admitirá con igual bondad V. E. laseguridad de mi gratitud, como ciudadano argentino, y del respeto profundo con quetengo el honor de suscribirme de V. E. atento servidor.JUAN B. ALBERDI.
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