dialógica.
Por tanto, el método del liderazgo revolucionario no es la “propagandaliberadora”, no se trata de “depositar la creencia de la liber
tad en los
oprimidos”, sino en el hecho de dialogar críticamente con ellos. Esto
implica no solo hablar, sino escuchar, comprender activamente la palabraajena, sus significados, sentidos y acentos socio-ideológicos en lainteracción verbal y semiótica (2).Mientras el liderazgo populista supone que realiza una donación hacia elpobre, y que por tanto el pobre entra deuda con el líder, el liderazgorevolucionario rompe las cadenas de la dependencia y el clientelismo,construyendo la reciprocidad. Construir el consentimiento activo, comosujetos, y no el consentimiento pasivo, como objetos disponibles ymanipulables, no nace de la propaganda, nace del diálogo, de la reflexióny la acción que problematiza la realidad a ser transformada. De allí elcarácter eminentemente pedagógico de una revolución.Contra-hegemonía equivale a desmantelar la separación entregobernantes y gobernados, entre dirigentes y dirigidos, entre elites y
masas. También puede hablarse de “hegemonía democrática” en
contraposici
ón a la “hegemonía autoritaria” (3). Planteamos el debate
sobre contra-hegemonías (4).No es posible usar la acción pedagógica para la liberación usando losmétodos de propaganda del opresor. No se trata de engranajes, sino deseres humanos activos, reflexivos y responsables. Dice Freire que lapropaganda, el dirigismo, la manipulación, como armas de dominación,no pueden ser instrumentos de liberación. El liderazgo revolucionario nopuede reproducir la conversión de seres humanos en cosas, en objetosmanipulables, sino que debe advenir en relación dialógica, crítica queproblematice permanentemente. Freire suponía que ningún ordenopresor soportaría el cuestionamiento permanente, la pregunta de losoprimidos sobre el ¿Por qué? de las situaciones que experimentan en lavida cotidiana.Por tanto, una concepción bancaria de la pedagogía es incompatible conel liderazgo revolucionario.El liderazgo revolucionario no puede tomar a los oprimidos comoejecutores de sus determinaciones, como meros activistas a los que se lesniega su reflexión sobre su propia acción. En la praxis revolucionaria, lamanipulación, la esloganización, el depósito, la conducción, laprescripción deben ser cuestionadas porque son métodos de la praxisopresora.