mayorías tuvieran la organización y fuerzas suficientes,no sólo podrían arrancar superiores beneficios socialesdel excedente de su propio trabajo acumulado por elEstado de los que mandan aún, sino que por dinámicaobjetiva
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de la cual es parte sustantiva la voluntad ynaturaleza de su propia conducción política, oconciencia resumida- tendrían que destruir el actualEstado, y construir otro en vistas a su extincióndefinitiva.
2. En Argentina y más allá, para los de arriba, la fiebrebipolar, maniquea, de caricatura de alto contraste,tiene como forma coyuntural la compra del 51 % deYPF por el Estado argentino. Por un lado, está eldiscurso multiplicado de un capitalismo acuartelado ensus fundamentos más primitivos y representado por eldiario La Nación y su área de producción mediática decontenidos, que pone de modo delirante una medidapolítica-económica casi a la altura de lo que significó laRevolución Cubana para los intereses de las clasesdominantes. Soterradamente invoca a los cuarteles,dibuja a la versión peronista y pequeño burguesa delgobierno de turno como si fuera el Caballo de Troya desus terrores y aleona a la oligarquía contra la iniciativade la administración CFK. Es decir, sin contexto,sobreideologizadamente, sobreactuando, la concienciamás integrista de la clase mandante en Argentina
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siempre dependiente, rentista y subordinada al grancapital sin patria-, excéntricamente, procura cautelar elprograma abstracto, sin táctica y maximalista de lospeores manuales del ultraliberalismo garabateadosluego de la implosión de la URSS.Por otra parte, el gobierno argentino, desde suspropios dispositivos mediáticos, transforma la compray conversión en propiedad mixta de los recursospetroleros del país, en un acto soberanista tambiénsúper explotado en términos propagandísticos, cargado
de emotividad “nacional” y argentinidad abstracta, sin
sujeto. No importan tanto las causas, losprocedimientos y los efectos que tendrá la medida de
media recompra de lo que se privatizó en los 90‟, sino