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Prólogo
REBELIÓN EN
LA GRANJA:
VIAJE DE IDA Y VUELTA
por Miguel Arteche
Aunque
La granja de los animales ("
Animal Farm") es un apólogo, esto es, un relato falso, de purainvención, su atractivo reside en que lo inventado, aquello que se descubre, aparece siempre ceñido alo cotidiano. Como en otras fábulas, en ésta los animales hablan. No sólo hablan, asumen, además,las funciones que en una granja cumplen los hombres.Jones, el granjero, va a su cama a dormir la borrachera de cerveza. Apaga la luz. Apenas lo ha he-cho, todos los animales de esta granja inglesa se alborotan. El Viejo Mayor, cerdo premiado, gordo,sabio y benevolente, ha tenido un extraño sueño en la noche anterior, y desea comunicarlo a los otrosanimales.Este, el sueño de un cerdo, es el gozne de plata sobre el cual gira en 180 grados la narración: es lapuerta encontrada súbitamente en ese muro donde no hubo jamás una puerta; es el puente que per-mite entrar en el cuarto prohibido; es el ropero (recordemos la saga de
Narnia)
que da paso a otrotiempo y otros espacios; es el cuerno que suena en el silencio de la noche para anunciar la llegada deotro reino. "Y ahora, camaradas, dice el Viejo Cerdo Mayor, contaré mi sueño de anoche. No estoyen condiciones de describíroslo. Era una visión, continúa, de cómo será la Tierra cuando el Hombrehaya desaparecido (...) El hombre es el único enemigo real que tenemos (...). Eliminad tan sólo alHombre, y el producto de nuestro trabajo será propio(...). Todos los hombres son enemigos, afirma.Todos los animales son camaradas". Poco después el Viejo Cerdo Mayor muere, no sin antes ento-nar un himno, "cantado por los animales de épocas remotas", para que las Bestias rompan sus cade-nas. Jones, luego, es expulsado de la granja por los animales, y los cerdos, que se supone son los másinteligentes, toman a su cargo el trabajo de enseñar y organizar a los demás. Los cerdos asumen elcontrol total de la granja. Bajo su dirección trabajan sin descanso, y obedecen como esclavos, perros,gallinas, ovejas, vacas, patos, caballos, gansos, una gata, un cuervo, ratas, conejos, y hasta un gallotrompetero que más tarde anunciará con sonoros quiquiriquíes la llegada del dictador. Animales quesólo caminan sobre cuatro patas, “pues todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo, y lo quecamina sobre cuatro patas o tenga alas es un amigo". Esta es la consigna. Como toda revolución quecomienza, lo hace con hermosas promesas; entre ellas, el vademécum de una ideología; y, en este ca-so, sus siete mandamientos.Escrita durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1943 y 1944, mientras Orwell trabajaba en la BBCde Londres, y publicada en 1945, esto es, al término de esa guerra,
La granja de los animales
parecesituarse sobre una línea que arranca de Tomás Moro, pasa por Swift, y toca, en nuestros días, alHuxley de
Un mundo feliz
("Brave New World"), y 1984. Es la utopía, es decir, "ese proyecto deimposible realización". Sólo que
La granja es
tá muy cerca de ciertos proyectos totalitarios que fue-ron posibles en esos años.Como toda obra que esconde diversos planos, esta fábula es, por una parte, un "cuento" cruel y des-piadado, y por otra un libro que pueden leer los niños, como leen
el Gulliver
de Swift. Pues si el
Guilliver
es en el fondo una descarnada sátira contra la sociedad inglesa, y puede también leerse co-mo una novela de aventuras,
La granja se
apoya también en la circunstancia de su tiempo, la dictadu-ra de un paranoico ávido de sangre y poder: Stalin. Sin embargo, cuando se llega a la última páginade ella se desprende una conclusión aún más terrible que la misma realidad.Al revés de lo que sucede en
1984,
cuyo estilo sufre de alguna laxitud y se extiende innecesariamente,en
La granja
todo está tramado como un mecanismo de relojería que funciona con espléndida natu-
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