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Alcance y limitaciones del método científico (ACTA)

Alcance y limitaciones del método científico (ACTA)

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 Alcance y limitaciones del método científico
E
l afán y la capacidad de conocer el funcionamiento de la natura-leza es una característica típicamente humana, que se suele justi-ficar por las facultades intelectuales con que la evolución ha equipadonuestras mentes.
Rafael Andrés Alemañ Berenguerhttp://raalbe.jimdo.com
 AUTORES CIENTÍFICO-TÉCNICOS Y ACADÉMICOS
55
El hombre es capaz de aprender mediante la observación y el razo-namiento, y esta potestad, única entre todos los seres vivos, es la quele ha permitido embarcarse en la apasionante aventura de desentra-ñar los misterios del universo. Es costumbre situar los orígenes delpensamiento racional en la antigua Grecia, a la par que los primerosfilósofos se interrogaban sobre el nacimiento y organización del cos-mos. Esta era una forma muy primitiva de ciencia a la que se deno-minó ciencia especulativa, debido a que los helenos relegaron la prác-tica experimental y se apoyaron en razonamientos abstractos a la horade fundamentar y desarrollar sus teorías.Hubo que esperar hasta el periodo situado entre los siglos
XVI
y
XVII
para que la revolución científica encabezada por Galileo y Newtonabandonase este modo de proceder. A partir de entonces una sabiacombinación de observación experimental y razonamiento lógico hademostrado ser extraordinariamente fecunda, permitiéndonos explorarlos mecanismos del mundo físico hasta un punto de precisión que conningún otro método hubiese sido posible. Por todo esto es oportunopreguntarse por la naturaleza de aquello que llamamos conocimientocientífico, que tantos éxitos nos ha procurado en todos los órdenes.En palabras del famoso físico y filósofo de la ciencia, el argentinoMario Bunge, la ciencia “es un estilo de pensamiento y acción: preci-samente el más reciente, universal y provechoso de todos los estilos”.El hecho de que Bunge se refiera al “pensamiento” y a la “acción” nosda a entender que, para la correcta comprensión de lo que la cienciaes, habremos de examinar tanto la clase de conocimiento que la cien-cia aspira a lograr
el conocimiento científico
como el propio méto-do
el método científico
que se emplea para su adquisición.
 
 Figura 1. Mario Bunge.
La investigación científica arranca de la constata-ción de que el pensamiento ordinario resulta insufi-ciente para dar fácil solución a ciertas cuestiones quela curiosidad humana se plantea. ¿Dónde está el arcoiris?, ¿qué hay más allá del horizonte?, ¿de qué estáhecha la luz?, ¿están todas las cosas formadas en últi-ma instancia por los mismos componentes?, etc.,son ejemplos de interrogantes de esta clase. Talespreguntas no son distintas, en esencia, de las queaguijoneaban las cabezas de los antiguos filósofos eilustran el parentesco entre ciencia y filosofía, tantoasí que en un principio la ciencia se denominaba“filosofía natural” o “filosofía experimental”.En este punto, la distinción entre conocimientocientífico y conocimiento ordinario se hace patente. Elconocimiento ordinario tiene su única fuente en lainformación que proporcionan los sentidos, es asiste-mático (carece de método propio) y no se encuentraestructurado (no existe un marco teórico en el que seintegren sus avances). Todos conocemos, por experien-cia, lo diferentes que parecen una piedra y un globo deferia: si soltamos la piedra, ésta caerá pesadamente alsuelo, pero si hacemos lo mismo con el globo lo vere-mos ascender para no volver más. De consideracionessimilares a éstas extrajo Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.)la conclusión de que había algo fundamentalmentedistinto en ambas situaciones. La causa de la diferen-cia se hallaba, para el pensador griego, en que losmovimientos pueden ser dedos clases: el movimientonatural de los cuerpos pesa-dos es hacia abajo (como enel caso de la piedra) y el delos ligeros hacia arriba (comoen el globo). Aristóteles llevóa cabo un intento fallido porsistematizar filosóficamenteel conocimiento común yhubo de aguardarse casi dosmil años para subsanar suserrores. A diferencia del ejemplo anterior, el conocimien-to científico busca ir más allá de los sentidos cotidia-nos para explicar lo que no se puede ver, oír o tocar.Una admirable muestra de ello nos la ofrece la físicanuclear; nadie ha visto, olfateado o palpado unátomo, pero los efectos de sus reacciones, para bieno para mal, son de todos conocidos. Asimismo, elconocimiento científico comparte una serie de carac-terísticas con el conocimiento ordinario. Dichas carac-terísticas, potenciadas a su más alto grado en el ámbi-to de la ciencia, son su aspiración a la racionalidad,objetividad, crítica y coherencia. Los dos primerosrasgos tratan de garantizar que nuestra ciencia seadapte fielmente a los hechos, en tanto que los dossegundos intentan eliminar las incongruencias y lascavilaciones superfluas de nuestras teorías. Que laciencia aspire a ser crítica
o, mejor dicho, autocríti-ca
expresa su pretensión de poder corregirse a sí misma durante el avance mediante la continua revi-sión y evaluación de los resultados obtenidos. La teo-ría de la pesantez de Aristóteles fue desmentida porlos experimentos de Galileo y la gravitación universalde Newton. Esta última se vio rebasada por las teorí-as de Einstein, las cuales, sin duda, algún día seránenglobadas en otra teoría más amplia y unificadora.
De la inducción a la deducción
De mucha mayor complejidad, en cambio, resul-ta la tarea de escrutar los entresijos del método cien-tífico. Acerca de lo beneficioso que sería disponer deun conocimiento certero y contrastable ha existidosiempre acuerdo universal; no así, por contra, sobreel modo de conseguirlo. A caballo entre los siglos
XVI
y
XVII
tuvo lugar una agria polémica entre partidariosde dos métodos rivales que pugnaban por ganar elcalificativo de genuinamente científicos. Los inducti- vistas estaban capitaneados por Francis Bacon (1561– 1626), ensayista, filósofo y Lord Canciller de Ingla-terra. Los seguidores de Bacon defendían la necesi-dad de recolectar primero todos los hechos experi-mentales que fuese posible
cuantos más mejor
,colocarlos en tablas ordenadas y obtener de ellas lascorrespondientes hipótesis explicativas. El procederde los inductivistas se asemejaba así al de quien,deseando resolver un rompecabezas, recoge al prin-cipio todas las piezas que puede del mismo, infiere laforma de las que faltan observando las disponibles yfinalmente deduce la figura que contiene el conjunto.De esta manera, Bacon y sus discípulos hacían espe-cial hincapié en reunir la mayor cantidad de datosempíricos
cuantas más piezas de rompecabezas ten-
 ACTA ACTA
 
 Alcance y limitaciones del método científico
56
 Figura 2. Aristóteles.
 
gamos, con más precisión podremos describir sudibujo
, reduciendo la investigación científica, casipor completo, a una minuciosa labor de cosechaexperimental.Enteramente opuestos a este proceder se hallabanlos deductivistas, encabezados por el gran filósofo ymatemático francés René Descartes (1596 – 1650). Alsistema inductivo, que reemplazaba en gran medidala sagacidad por la paciencia en la acumulación dedatos, oponían éstos la conveniencia de tomar unoscuantos hechos significativos como premisas y dedu-cir luego de ellos, mediante reglas lógicas incuestiona-bles, el resto del conocimiento faltante. Descartes, aligual que los antiguos griegos, juzgaba accesible la verdad por medio del pensamiento puro, y por esarazón concedía una enorme preponderancia al razo-namiento deductivo mientras minimizaba la impor-tancia de los datos de partida. Es de suponer que sugenialidad matemática jugó esta vez en contra delsabio francés, pues le hizo incapaz de concebir elconocimiento de la naturaleza como algo que nofuese un vasto y deslumbrante despliegue de teore-mas indudables.Fruto de esta visión axiomática del mundo fue suobra
 Discurso del método para dirigir bien la razón yhallar la verdad en las ciencias
(1637), en la que Des-cartes exponía las reglas con las que, a su juicio, debíagobernarse el pensamiento a fin de resolver cualquiertipo de problema que se presentase. Como es fácilcomprobar, inductivistas y deductivistas hacían bas-cular los términos del problema entre extremos muyradicales. Los aspectos que un grupo menospreciabaeran ensalzados por sus contrarios y viceversa. Tanincómoda situación para la ciencia se prolongó hastaque el dúo Galileo-Newton, cada uno en su época ysucesivamente, sentó las bases del método científicotal como hoy lo conocemos.
 Figura 4. René Descartes.
La grandeza de estos dos genios se manifestó ensu habilidad para adoptar las mejores aportacionesde cada punto de vista, y componer con ellas unnuevo método alimentado con la savia de las dosescuelas pero superior a ambas. La esencia de estenuevo método fue su carácter empírico-matemático.En primer lugar había que proponer hipótesis sobrelos hechos o conjuntos de hechos que nos interesaseexplicar y someterlas después a verificación experi-mental. Posteriormente deberíamos expresar nuestrosresultados en lenguaje matemático.Como sucedió cuando hablábamos del cono-cimiento, el significado de estos dos pasos es claro: elprimero trata de asegurar la correspondencia de nues-tras hipótesis con los hechos; el segundo busca expre-sar nuestras ideas matemáticamente para gozar delmayor grado de generalidad y el menor de ambigüe-dad que esté en nuestra mano. Bajo esta última condi-ción se esconde el supuesto de que el comportamientode la naturaleza es susceptible de ser descrito matemá-ticamente. O, dicho de otra forma, que siempre que lonecesitemos las matemáticas nos ayudarán a describirel mundo físico, lo cual equivale a suponer que la des-treza de los matemáticos será suficiente para suminis-trar los instrumentos adecuados en el momento correc-to. Justo es decir que ambas presunciones se hancumplido hasta el presente con admirable exactitud.En la práctica, el método científico es algo máscomplicado de aplicar. Por ello, y sintéticamente,expondremos su ejecución ideal en una serie de eta-pas. En primer término vendría el descubrimiento deun problema o la constatación de una carencia en elseno de algún cuerpo de conocimientos. Inmediata-mente después, habríamos de plantear con precisiónel problema (a ser posible de manera matemática),ensayar los medios teóricos y técnicos a nuestro
 Alcance y limitaciones delmétodo científico
57
 Figura 3. Francis Bacon.

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