8cantabria infinita
NACIMIENTO, AUGE Y DESAPARICIÓN DELFENÓMENO CULTURAL MÁS IMPORTANTE DE LAHISTORIA REGIONAL
Hace algo más de 35.000 años llegaron a estas latitudes losprimeros
Homo sapiens
, pequeños grupos diseminados en elterritorio que, durante un tiempo, compartieron sus recursos-o compitieron por ellos- con las últimas comunidades deneandertales aquí asentadas. Algún tiempo después, extin-guidos los anteriores pobladores, nuestros primigenios ante-pasados se enseñorearon de la región, comenzando un perío-do de florecimiento cultural como nunca antes se habíaobservado. Proyectiles de hueso e industrias laminares enpiedra, ornamentos personales y, particularmente, las prime-ras manifestaciones artísticas sobre soportes muebles yparietales, son las señas de identidad cultural de estos gru-pos humanos que vivieron en nuestra región hacia 30.000-25.000 antes del presente, en los inicios del período deno-minado Paleolítico Superior. En estos primeros compases delarte rupestre se decoran cuevas como Chufín (Rionansa),Cudón (Miengo), La Garma (Ribamontán al Monte), Hornosde la Peña (San Felices de Buelna) o las del desfiladero deCarranza (Ramales de la Victoria), con puntos y discos,manos en negativo, grabados lineales y sintéticas represen-taciones animales.A partir del 25.000 antes del presente tiene lugar a escalaplanetaria un recrudecimiento de las condiciones ambienta-les que alcanza su punto álgido hacia el 18.000 (el últimomáximo glacial). Esta etapa fría coincide en nuestra regióncon un momento de eclosión artística, definido por una mul-tiplicación de conjuntos grabados y pintados y por la apari-ción de un peculiar estilo artístico entre las cuencas del Sajay el Asón. Se caracteriza por las representaciones de anima-les, preferentemente ciervas, pintadas en color rojo median-te la técnica del tamponado. Altamira (Santillana del Mar),La Pasiega y El Castillo (Puente Viesgo), El Pendo (Camar-go), La Garma (Ribamontán al Monte) o las cuevas de MontePando y el desfiladero de Carranza (Ramales de la Victoria)contienen importantes conjuntos pertenecientes a esta
escuela
. A este momento de desarrollo del arte paleolíticoarcaico se asignan también otros conjuntos con representa-ciones grabadas y pintadas en negro de las cuevas de Chu-fín y Micolón (Rionansa), El Castillo y La Pasiega (PuenteViesgo) o El Cuco (Castro Urdiales).En los momentos terminales de la última glaciación, el perío-do Tardiglaciar contempla una verdadera explosión artística.La etapa conocida como Magdaleniense (17.000-11.000antes del presente) constituye un auténtico
floruit
en todoslos órdenes de la cultura paleolítica, y especialmente en elarte. Éste es, a no dudarlo, el periodo de máximo esplendordel arte rupestre, en el que cristalizan, combinándose, unvariado repertorio de motivos, técnicas y convenciones derepresentación cuya materialización constituye una de lascumbres de la historia del arte universal. Impresionantesconjuntos como los
polícromos
de Altamira o El Castilloresumen sin palabras la perfección artística de este momen-to: el excelente aprovechamiento del soporte en la búsqueda
TEMAS / PATRIMONIO
TEMAS, TÉCNICAS, SIGNIFICADOS
Los grupos humanos del Paleolítico Superior plasmaronsobre las paredes y techos de las cuevas -y también enlienzos rocosos emplazados al aire libre- representacio-nes cuyo
CONTENIDO
se articula en torno a dos grandesgrupos temáticos: la animalística (incluido el ser huma-no) y los denominados signos. El repertorio figurativo,aunque variado, no es en absoluto extenso. El bestiariose re st ri n ge básicamente a unas determinadas especies-bisonte, caballo, ciervo/cierva, cabra y uro (toro salva- je)-, y parece quedar
fijado
en un primer momento deldesarrollo de este arte, perviviendo luego largamente.El catálogo de signos -motivos de interpretación no evi-dente- varía siguiendo un componente marcadamenteregional y cronológico.Tampoco la
DISPOSICIÓN
de las figuras en el espaciocavernario parece aleatoria. Antes bien, mostraría unacierta organización en torno a conjuntos o paneles dota-dos de un orden interno cuyos elementos se combinanen temas centrales y secundarios, revelando una com-posición que se reitera una y otra vez en diferentes con- juntos parietales. Por otro lado, no parece responder alazar la distribución de los paneles decorados en rela-ción con el plano de las cuevas. Otra evidencia de orga-nización del espacio de representación es el aprovecha-miento de las anfractuosidades naturales de la rocapara constituir auténticas escenografías rupestres.Las principales
TÉCNICAS
utilizadas, aisladas o en com-binación, para la ejecución de estas representaciones,fueron el grabado y la pintura. El primero, mediantetrazado digital o con la ayuda de instrumentos entre losque destaca el buril de sílex, delineando desde trazosfinos y casi inapreciables, únicos o repetidos, hasta pro-fundos surcos o rebajes del soporte parietal que consti-tuyen verdaderos bajorrelieves; la segunda, en sus dis-tintas modalidades de diseño lineal, relleno con
tintasplanas
, tamponado y soplado.Los pigmentos empleados como colorantes para el traba-
jo pictórico, solos o mezclados entre sí o con alguna adi-ción de materia de origen animal, fueron minerales (óxi-dos de hierro y manganeso) y vegetales (carbón, hollín).Aunque se discute aún hoy su interpretación o
SIGNIFI-CADO
, estas representaciones a la vez figurativas y abs-tractas, realistas y convencionales, naturalistas y esque-máticas, constituyen un vehículo de expresión del pen-samiento del hombre paleolítico, plasmado en grafis-mos que se convierten en símbolos cuyo referente se nosescapa, pero que remiten a una determinada concep-ción del mundo en la que se fusionan lo natural y losobrenatural.
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