Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Faustino Martínez - La superioridad del Derecho Divino en el pensamiento pregraciano: una visión de las colecciones canónicas medievales

Faustino Martínez - La superioridad del Derecho Divino en el pensamiento pregraciano: una visión de las colecciones canónicas medievales

Ratings: (0)|Views: 28 |Likes:
Published by Camilo Barría R.

More info:

Published by: Camilo Barría R. on May 06, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

01/26/2013

pdf

text

original

 
I.
I
 NTRODUCCIÓN
Como todo orden jurídico, el Derecho canónico nace vinculadoa una determinada comunidad política, en este caso, la Iglesia. El aforis-mo latino que predica la existencia del Derecho donde hay sociedad (elya clásico
ubi societas, ibi ius
), no es excepcionado aquí. Se admite tam-bién la inversión del mismo: la existencia de una sociedad presupone,conlleva, implica, la existencia inexcusable del Derecho. Sociedad y De-recho conducen, en definitiva, a la creación de un todo organizado so-bre la base de una estructura jerárquica, de un aparato de gobierno quesirva de salvaguarda para la correcta y efectiva aplicación del orden ju-rídico subyacente. El Derecho precisa de medios y sin ellos queda sim-plemente relegado a la condición singular de declaración de intencio-nes. La Iglesia, pues, se inserta como forma específica de agrupamiento,sostenida por vínculos religiosos en el seno de la mayor estructura de po-der existente en la Antigüedad: el Imperio romano. La confluencia delos dos poderes no se hace sin dramatismos y traumas. A la época de laspersecuciones, le sigue otro momento de estabilidad, de reconocimiento
IUS CANONICUM, XLV, N. 89, 2005, págs. 183-231
LA SUPERIORIDADDEL DERECHO DIVINOEN EL PENSAMIENTO PREGRACIANEO:UNA VISIÓN DE LAS COLECCIONESCANÓNICAS MEDIEVALES
F
AUSTINO
M
ARTÍNEZ
M
ARTÍNEZ
SUMARIO
I
I
 NTRODUCCIÓN.
II
O
RIGEN Y DESTINO DE UNA IDEA DE SU-PREMACÍA.
III
L
ÍNEAS MAESTRAS DE UN CONFLICTO POLÍTICO.
IV
B
URCARDO DE WORMS O EL LOCALISMO UNIVERSALISTA
.
V
A
 NSELMO DE LUCCA O EL SERVICIO A LA CAUSA GREGORIA- NA
.
VI
• I
VO DE CHARTRES O LA REVOLUCIÓN DEL MÉTODO.
 
de la licitud del culto cristiano que va en ascenso hasta alcanzar la ofi-cialidad en tiempos de Teodosio el Grande con el edicto de Tesalónica.Estamos ya en los ocasos del siglo IV. El progreso y ascenso han sido ver-daderamente espectaculares. Desde una perspectiva cristiana, se puedeafirmar que hay un poder eclesiástico desde el preciso instante en que laIglesia fue fundada por Cristo, desde su momento originario, por tanto.En el
 Nuevo Testamento
son variadas las manifestaciones de Jesús en elsentido inequívoco de manifestar su deseo de construir su Iglesia conplena entidad jurídica. Esa Iglesia aparece como la
societas perfecta
, so-ciedad dotada de una perfección reflejo de la proyección divina que seda en su seno, sociedad que tiene entre sus componentes característicosla soberanía (con perdón de la expresión) originaria, al nacer, desarro-llarse y consolidarse como institución independiente, con sus propiospoderes para la constitución y determinación de sus actividades y de susfines. Esta sensación tangible y esta realidad independiente proceden deunos mismos orígenes: el cristianismo fue en sus albores una religión crí-tica, contraria a la estabilidad y orden romanos, si bien durante los dosprimeros siglos la Iglesia no fue contemplada como una auténtica enti-dad jurídica, como un poder equiparable al del Imperio, más o menos pe-ligroso para su integridad. La autoafirmación conduce al reconocimien-to. Las persecuciones iniciadas desde la época de Nerón no ibandirigidas contra la Iglesia, sino contra particulares, cristianos que adop-taban una serie de conductas contrarias al orden público imperial. Des-de una perspectiva romana, pues, las relaciones entre ambos poderes hande datarse con posterioridad al siglo I, en el momento en que los empe-radores comenzaron a considerar a la Iglesia como un posible sujeto defacultades y de potestades jurídicas. Será con Constantino cuando estaposibilidad adquiera firmeza, consistencia y, sobre todo, persistencia, pe-ro no es menos cierto que algunos emperadores anteriores generan todauna actividad normativa en la que implícitamente está reconocida laexistencia de una potestad diferente de la imperial, con su propia jerar-quía y organización, su patrimonio, su ideario. La distinción va toman-do forma y posición. El ascenso progresivo de la Iglesia llegará al puntode erigirse en uno de los pilares del Imperio ya en fase de aguda y pro-funda decadencia. El siglo IV marcará el inicio de ese período de pre-ponderancia. Las relaciones entre ambas entidades llegan a su máximaexpresión y a su máxima complejidad. La sociedad se vuelca con la nue-
184
FAUSTINO MARTÍNEZ MARTÍNEZ
 
va religión
1
. Lo jurídico no queda excluido de esta dinámica, sino que seinserta perfecta y plenamente en la misma. Comienza, pues, la trasposi-ción de esquemas jurídicos entre ambos poderes, entre ambos ordena-mientos.El proceso es singular, bidireccional, de intercambio. A la par quela Iglesia recoge instituciones, principios, conceptos y categorías proce-dentes del Derecho romano y los pasa por el tamiz de su propia dogmá-tica e ideología, es decir, los cristianiza para la generación de un ordenjurídico propio, se va produciendo un fenómeno recíproco de inciden-cia del pensamiento cristiano en la legislación romana, hasta el puntode poder afirmar la existencia de un auténtico «Derecho Romano Cris-tiano» como propuso en su día Biondo Biondi. El Derecho romano secristianiza dentro de su propio cuerpo, dentro de sí mismo, por la inci-dencia de un elemento exterior que acaba por convertirse en parte in-tegrante del mismo, en uno de sus pilares. Como átomos externos, losprincipios cristianos golpean el orden romano hasta pasar a formar par-te de su esencia
2
. No es la única influencia, no obstante. Proceso recí-proco, como ya decíamos: salen principios romanos para convertirse enbases de otro ordenamiento, en este caso el canónico. La Iglesia bebe yvive de la ley romana dirá un conocido aforismo; ingresan principiosajenos a la romanidad para alterar su propio esquema y orden jurídicos.Son los dos parámetros bajo los que se desarrolla esa convivencia. Laevolución de este doble intercambio fue lenta y pausada, con mutuasingerencias y rechazos varios. No debemos olvidar el pensamiento deSan Pablo, esencialmente antilegalista, en el sentido de contrario a lasleyes seculares, quien es el que introduce en la doctrina de la Iglesia lavisión del dualismo de poderes. Un dualismo que San Pablo halla en lasconductas y comportamientos desarrollados por Jesucristo, como suce-de implícitamente en las tentaciones del desierto (
Mateo
4,8;
Lucas
4,5), con la vinculación al mundo de Satán de todo cuanto supone afánde gloria y de poder, o en el más conocido pasaje de los denarios (
Ma-
185
LA SUPERIORIDAD DEL DERECHO DIVINO EN EL PENSAMIENTO PREGRACIANEO
1.Vid. J. G
AUDEMET
, «Société religieuse et Monde laïc au Bas Empire», en
Iura. RivistaInternazionale di Diritto Romano e Antico
, X. Parte Prima (1959), pp. 86-102.2.Vid. B. B
IONDO
, «Il diritto romano cristiano», en
 Atti del Congresso Internazionale diDiritto Romano e di Storia del Diritto
. Giuffrè, Milán 1951, Tomo II, pp. 251-260; y, sobre to-do,
Il diritto romano cristiano
. Giuffrè, Milán 1952, Tomo I,
Orientamento religioso della legisla-zione
,
 passim
.

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->