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Mortal Instruments: City of Lost Souls. (Cap. 1) - Cazadores de Sombras: Ciudad de las Almas Perdidas.

Mortal Instruments: City of Lost Souls. (Cap. 1) - Cazadores de Sombras: Ciudad de las Almas Perdidas.

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Capitulo primero de la quinta entrega de la saga de The Mortal Instruments. Ciudad de las Almas Perdidas.
Capitulo primero de la quinta entrega de la saga de The Mortal Instruments. Ciudad de las Almas Perdidas.

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01/27/2013

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CAPÍTULO UNO:EL ÚLTIMO CONSEJO - PARTE I
"¿Cuánto tiempo más crees que
tomará tener el veredicto?”
, preguntó Clary. No tenía idea decuánto tiempo habían estado esperando, pero tenía la sensación de que fueran diez horas. No habíarelojes en la negra y rosa habitación de Isabelle, sólo pilas de ropa, montículos de libros, cúmulos dearmas, un tocador desbordado con brillante maquillaje, cepillos usados, y cajones abiertosderramando combinaciones de encaje, mallas transparentes y boas de plumas. Tenía un diseño concierta estética
backstage
-en-
 La-Cage-aux-Folles
, pero en las últimas dos semanas Clary habíapasado suficiente tiempo entre el brillante desorden para empezar a encontrarlo reconfortante.Isabelle, de pie junto a la ventana con Iglesia en sus brazos, acariciaba la cabeza del gatoausentemente. Iglesia la miraba con huraños ojos amarillos. Fuera de la ventana una tormenta denoviembre estaba en pleno apogeo, la lluvia cayendo por el cristal como pintura clara. "No muchomás tiempo", dijo lentamente. No llevaba nada de maquillaje, lo que la hacía parecer más joven, susoscuros ojos más grandes. "Cinco minutos más, probablemente."Clary, sentada en la cama de Izzy entre un montón de revistas y una pila de cuchillos serafín, tragósaliva con fuerza para quitarse el sabor amargo en su garganta.
Volveré. Cinco minutos.
 Eso había sido lo último que había dicho al chico que amaba más que a nada en el mundo. Ahorapensaba en que podría ser la última cosa que le dijera.Clary recordaba ese momento perfectamente. El jardín en la azotea. La cristalina noche de octubre,el helado brillo blanco de las estrellas contra un despejado cielo negro. Las piedras del pavimentomanchadas con negras runas, salpicadas de icor y sangre. La boca de Jace en la de ella, la únicacalidez en un mundo escalofriante. Poniendo el anillo de los Morgenstern alrededor de su cuello.
 El amor que mueve el sol y todas las demás estrellas
. Volviéndose a mirarlo mientras el ascensor se lallevaba, arrastrándola hacia abajo, entre las sombras del edificio. Se unió a los otros en el vestíbulo,abrazando a su madre, a Luke, a Simon; pero una parte de ella, como siempre, todavía estaba conJace, flotando sobre la ciudad en aquella azotea, ellos dos solos en fría y brillante eléctrica ciudad.Maryse y Kadir fueron los que entraron en el ascensor para unirse con Jace en la azotea y ver losrestos del ritual de Lilith. Pasaron otros diez minutos antes de que Maryse regresara sola. Cuandolas puertas se abrieron y Clary vio su rostro, blanco, serio y desesperado, lo supo.Lo que sucedió a continuación fue como un sueño. La multitud de cazadores de sombras en el vestíbulo se abalanzó hacia Maryse; Alec se liberó de Magnus, e Isabelle se puso de pie de un salto.Blancas explosiones de luz cortaban la oscuridad, como las suaves explosiones de los flashes de lascámaras en una escena del crimen a medida que, una tras otra, cuchillos serafines iluminaban lassombras. Abriéndose paso hacia adelante, Clary escuchó la historia en fragmentos: el jardín de laazotea estaba vacío; Jace no estaba. El ataúd de cristal donde había estado Sebastian había sidoroto; el vidrio estaba disperso por todos lados en fragmentos. Sangre, aún fresca, goteaba desde elpedestal en el que el ataúd había estado.Los Cazadores de Sombras estaban haciendo planes con rapidez, extenderse en el radio y buscaren el área alrededor del edificio. Magnus estaba allí, sus manos lanzando chispas azules, volviéndosehacia Clary para preguntarle si tenía algo de Jace para poder rastrearlo con ello. Aturdida, le dio elanillo Morgenstern y se retiró a una esquina para llamar a Simon. Acababa de cerrar el teléfono,cuando la voz de un Cazador de Sombras sonó por encima del resto. "¿Rastreo? Eso sólo funcionarási aún está vivo. Con esa cantidad de sangre no es muy probable-"De alguna manera eso fue el colmo. Hipotermia prolongada, agotamiento y 
shock
cobraron suprecio, y sintió que sus rodillas cedían. Su madre la sostuvo antes de que tocara el suelo. Hubo una
 
mancha oscura después de eso. Se despertó a la mañana siguiente en su cama en la casa de Luke,incorporándose de golpe con el corazón latiéndole como un martillo pilón, segura de que habíatenido una pesadilla.Mientras salía de la cama, los pálidos moretones en brazos y piernas, le contaban una historiadiferente, así como lo hizo la ausencia de su anillo. Poniéndose unos pantalones vaqueros y unasudadera con capucha, se tambaleó hacia el salón para encontrar a Jocelyn, Luke y Simon sentadosallí con sombrías expresiones en sus rostros. Ni siquiera necesitaba preguntarlo, pero lo hizo detodos modos: "¿Lo encontraron? ¿Ha vuelto? "Jocelyn se puso de pie. "Cariño, aún sigue desaparecido-""¿Pero no muerto?", preguntó Clary frenéticamente. "¿No han encontrado un cuerpo?" Sedesplomó en el sofá junto a Simon. "No, no está muerto. Yo lo
sabría
. "Recordaba a Simón sosteniendo su mano mientras Luke le contaba lo que sabían: que Jaceaún no había aparecido, ni Sebastian tampoco. La mala noticia era que la sangre en el pedestalhabía sido identificada como la de Jace. La buena noticia era que había menos de lo que habíanpensado; se había mezclado con el agua del ataúd y daba la impresión de ser un mayor volumen desangre que el que era realmente. Ahora creían que era muy posible que él hubiera sobrevivido a loque fuera que lo que había sucedido."Pero, ¿qué sucedió?", exigió.Luke sacudió la cabeza, sus ojos azules sombríos. "Nadie lo sabe, Clary."Sus venas se sentían como si su propia sangre hubiera sido reemplazada por agua helada. "Quieroayudar. Quiero hacer algo. No quiero sentarme aquí mientras Jace está desaparecido. ""Yo no me preocuparía por eso", dijo Jocelyn en tono grave. "La Clave quiere verte."Un hielo invisible se resquebrajó en las articulaciones y tendones de Clary mientras se ponía de pie."Está bien. Lo que sea. Le diré todo lo que quieran si ellos encuentran a Jace. ""Les dirás todo lo que quieran porque tienen la Espada Mortal." Había desesperación en la voz deJocelyn. "Oh, pequeña. Lo siento tanto." Y ahora, después de dos semanas de testimonios repetitivos, después de que decenas de testigoshan sido llamados, después de haber sostenido la Espada Mortal una docena de veces, Clary sesentó en el dormitorio de Isabelle y esperó para que el Consejo decidiera su destino. No podía dejarde recordar lo que había sentido cuando sostuvo la Espada Mortal. Eran como anzuelos minúsculosque se te incrustan en la piel, tratando de sacarte la verdad.Se había arrodillado, sosteniéndola dentro del círculo de las estrellas parlantes, había escuchadosu propia voz diciéndole al Consejo todo: como Valentine había invocado al Ángel Raziel, y cómohabía obtenido el poder de controlar al Ángel borrando el nombre de él y colocando el suyo en laarena. Les conto cómo el Ángel le ofreció un deseo, y ella lo había usado para traer a Jace de entrelos muertos, les contó como Lilith había controlado a Jace y como había planeado utilizar la sangrede Simón para resucitar a Sebastián, el hermano de Clary, a quien Lilith consideraba como un hijo.Cómo la marca de Simon había terminado con Lilith, y como habían pensado que con Sebastiántambién, no era una amenaza.Clary suspiró y abrió su teléfono para ver la hora "Ellos han estado allí por un hora ", dijo. "¿Es esonormal? ¿Es una mala señal? "Isabelle tiro a Iglesia, quien dejó escapar un aullido. Se acercó a la cama y se sentó junto aClary. Isabelle se veía aún más delgada que de costumbre, como Clary, que había perdido peso enlas últimas dos semanas, pero elegante como siempre, en pantalones entallados negros y una
 
camiseta ajustada de terciopelo gris. Sus ojos estaban rodeados de máscara, lo que debería haberlahecho lucir como un mapache, pero en su lugar sólo la hacía parecerse a una estrella de cine francés.Estiró los brazos, con sus pulseras eléctricas con runas musicales.
"No, no es una mala señal", dijo. "Simplemente significa que tienen mucho de qué hablar otra vez”
Giro el anillo de los Lightwood que llevaba en su dedo. "Vas a estar bien. No se violó la ley. Eso es lo
importante”
 Clary suspiró. Incluso con el calor de los hombros de Isabel junto a ella no podían derretir el hieloen sus venas. Ella sabía que técnicamente no había violado ninguna ley, pero también sabía que laClave estaba furiosa con ella. Es ilegal que un Cazador de Sombras resucite a los muertos, pero no loes para el Ángel; sin embargo, era algo grave pedir de nuevo la vida de Jace y accediera a no contarlea nadie sobre esto. Ahora que estaba fuera, y que había perturbado a la Clave. Clary sabía que querían castigarla,aunque sólo sea debido a que su elección había tenido consecuencias tan desastrosas. De algunamanera quería que la castigaran. Que rompieran sus huesos, arrancaran sus uñas de las manos,dejar que los Hermanos Silenciosos vaciaran su cerebro dejándolo en blanco. Era una especie depacto con diablo, su propio dolor a cambio del retorno seguro de Jace."Deja de hacer eso", dijo Isabelle. Por un momento, Clary no estaba segura si Isabelle estabahablando con ella o con el gato. Iglesia estaba haciendo lo que hacía a menudo, se dejaba caer bocaarriba con las cuatro patas en el aire, fingiendo estar muerto con el fin de inducir culpa en suspropietarios. Pero entonces, Isabelle movió su cabello negro a un lado, mirándola, Clary se diocuenta que le hablaba a ella y no al gato."¿Dejar qué?""Deja de pensar en todas las cosas horribles que van a hacerte, o de lo quedeseas que te suceda, porque estás viva y Jace. . .
está perdido” la voz de Isabelle saltó, como la de
un disco rayado. Ella nunca hablaba de Jace como muerto o incluso desaparecido, ella y Alec senegaban a considerar esa posibilidad. Y nunca le reprochaba a Clary por haber mantenido unsecreto tan enorme, o haber hecho algo, sin darse cuenta, de llevarlos al lugar en donde estabanahora. A pesar de todo Isabelle había sido su mayor defensora. Reuniéndose con ella todos los díasen las puertas de la Sala del Consejo, había sujetado a Clary firmemente por el brazo, habíamarchado de forma deslumbrante, sin importar los murmuros de los Cazadores de Sombras. Ellahabía esperado a los interrogatorios interminables del Consejo, lanzando miradas de puñal a todoaquel que se atreviera a mira hacia los lados de Clary. Clary se había quedado asombrada. Ella eIsabel nunca habían sido tan cercanas, ella era del tipo de chicas que se sentían más cómodas conlos chicos que con otra compañía mexicana. Pero Isabelle no se aparto de su lado. Clary estabadesconcertada como ella, pero muy agradecida."No puedo evitarlo", dijo Clary. "Si se me permitiera salir a buscarlo
(N. T: se organizó una
“patrulla” para buscar a Jace, en ingles Clary habla de ser parte de la patrulla)
, si se me permitehacer cualquier cosa, no creo que sería tan malo ""No sé". Isabelle parecía cansada. Durante las últimas dos semanas, ella y Alec habían realizado búsquedas y guardias de más de 16 horas, se veían muy cansados. Cuando Clary se entero de que lefue prohibido participar en la búsqueda de Jace hasta que el Consejo disidiera que hacer con ella porhaberle traído de entro los muertos, había hecho un agujero en su puerta del dormitorio. "A vecesparece algo inútil", añadió Isabel.El frío hacia crujir los huesos de Clary arriba y abajo. "¿Quieres decir que crees que está muerto?""No, no lo hago. Quiero decir que creo que no hay forma de que todavía estén en Nueva York. "

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