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Cultura Política Democrática en El Perú

Cultura Política Democrática en El Perú

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Published by Martin Tanaka
La preocupación por la cultura política, en la ciencia política, surge en el contexto de las inquietudes por conocer las condiciones sociales que permiten el establecimiento y la consolidación de la democracia. En términos generales, se postuló que el tener una cultura política democrática era una suerte de requisito para el asentamiento de la democracia como régimen político. Mi planteamiento aquí es que, si bien la existencia de una cultura política democrática es útil para el funcionamiento de la democracia, también es cierto que la cultura política es muy cambiante, y está fuertemente influenciada por el contexto político, económico y social. Esto es muy evidente al analizar el caso peruano en las últimas décadas, en donde se observan drásticos cambios, que van desde un asentamiento relativo de valores democráticos en la década de los años ochenta, hacia valores más autoritarios en la década de los noventa, y una suerte de vuelta hacia valores más democráticos en los últimos años. Si vemos el Perú en perspectiva comparada, encontramos que nuestra cultura política parece caracterizarse por combinar altas expectativas y proclividad a la movilización con bajos niveles de legitimidad en las instituciones, lo que genera un cuadro propenso a desarrollar problemas de gobernabilidad. Nuestro país estaría a medio camino entre una cultura política crítica y anti-sistema, y una cultura política más moderada que plantea cambios graduales y que apuesta por cambios sin romper la continuidad institucional.
La preocupación por la cultura política, en la ciencia política, surge en el contexto de las inquietudes por conocer las condiciones sociales que permiten el establecimiento y la consolidación de la democracia. En términos generales, se postuló que el tener una cultura política democrática era una suerte de requisito para el asentamiento de la democracia como régimen político. Mi planteamiento aquí es que, si bien la existencia de una cultura política democrática es útil para el funcionamiento de la democracia, también es cierto que la cultura política es muy cambiante, y está fuertemente influenciada por el contexto político, económico y social. Esto es muy evidente al analizar el caso peruano en las últimas décadas, en donde se observan drásticos cambios, que van desde un asentamiento relativo de valores democráticos en la década de los años ochenta, hacia valores más autoritarios en la década de los noventa, y una suerte de vuelta hacia valores más democráticos en los últimos años. Si vemos el Perú en perspectiva comparada, encontramos que nuestra cultura política parece caracterizarse por combinar altas expectativas y proclividad a la movilización con bajos niveles de legitimidad en las instituciones, lo que genera un cuadro propenso a desarrollar problemas de gobernabilidad. Nuestro país estaría a medio camino entre una cultura política crítica y anti-sistema, y una cultura política más moderada que plantea cambios graduales y que apuesta por cambios sin romper la continuidad institucional.

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Cultura política democrática en el Perú
Martín Tanaka
1
Sofía Vera Rojas
2
Instituto de Estudios PeruanosAbril 2007
 Resumen
La preocupación por la cultura política, en la ciencia política, surge en el contexto de lasinquietudes por conocer las condiciones sociales que permiten el establecimiento y laconsolidación de la democracia. En términos generales, se postuló que el tener una cultura política democrática era una suerte de requisito para el asentamiento de la democracia comorégimen político. Mi planteamiento aquí es que, si bien la existencia de una cultura políticademocrática es útil para el funcionamiento de la democracia, también es cierto que la cultura política es muy cambiante, y está fuertemente influenciada por el contexto político, económico ysocial. Esto es muy evidente al analizar el caso peruano en las últimas décadas, en donde seobservan drásticos cambios, que van desde un asentamiento relativo de valores democráticos enla década de los años ochenta, hacia valores más autoritarios en la década de los noventa, y unasuerte de vuelta hacia valores más democráticos en los últimos años. Si vemos el Perú en perspectiva comparada, encontramos que nuestra cultura política parece caracterizarse por combinar altas expectativas y proclividad a la movilización con bajos niveles de legitimidad enlas instituciones, lo que genera un cuadro propenso a desarrollar problemas de gobernabilidad.
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Martín Tanaka es peruano, Doctor en Ciencia Política y Maestro en Ciencias Sociales por laFacultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sede México; y Licenciado en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Actualmente es investigador asociado del Instituto deEstudios Peruanos y profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia UniversidadCatólica del Perú. Ha sido
Visiting Fellow
 postdoctoral en el Helen Kellogg Institute for InternationalStudies de la Universidad de Notre Dame, Indiana, y profesor visitante en la Maestría de CienciaPolítica de la Universidad de Los Andes en Bogotá. E-mail:mtanaka@iep.org.pe 
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Sofía Vera Rojas es bachiller en sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú.Actualmente es asistente de investigacn en el Instituto de Estudios Peruanos. E-mail:svera@iep.org.pe
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 Nuestro país estaría a medio camino entre una cultura política crítica y anti-sistema, y unacultura política más moderada que plantea cambios graduales y que apuesta por cambios sinromper la continuidad institucional.
 I. Cultura política y democracia
El tema de la cultura política como ámbito de preocupación dentro de la ciencia políticasurge alrededor de la década de los años cincuenta, a partir de la inquietud sobre lo que Seymour Martin Lipset llamó, en un célebre artículo, los “requisitos sociales de la democracia”
3
. Lademocracia como régimen político se estaba expandiendo por diversas regiones del mundo, ycon ella aparecía también la preocupación por conocer en qué contextos la democracia iba aencontrar un suelo fértil que permitiera su consolidación, y qué tipo de obstáculos tendría quesuperar. Los intelectuales habían observado con estupefacción, algunos años atrás, el surgimientode regímenes totalitarios, como el fascismo y el comunismo, en espacio europeo y en países conde economías industrializadas, lo cual haa puesto en cuestn la permanencia de lasinstituciones democráticas por sus propios medios. ¿De qué dependía realmente una democracia para sostenerse? Una vez acabado del tiempo de guerras y de polarización extrema, los procesosde democratización por los que ciertos países atravesaban levantaban varias preguntas ¿Quétendrían en común los países en los cuales la democracia logró afincarse? Y por el contrario,¿qué tendrían en común aquellos países sin democracia, o con experiencias democráticas precarias y esporádicas? ¿Podría la democracia seguir un proceso de expansión y enraizamiento,de seguirse ciertas recetas institucionales, equivalentes a las recetas que conducirían al desarrolloeconómico?
1.1.La cultura cívica
En este marco de preocupaciones, la existencia de una cultura política democráticaapareció como un importante requisito para el afianzamiento de la democracia como régimen político. La formulación clásica de este argumento la realizaron Gabriel Almond y Sydney Verba
3
Lipset, Seymour Martin:
 El hombre político. Las bases sociales de la política
(1960). BuenosAires: Eudeba, 1963.
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en su influyente libro
 La cultura cívica
4
.
Este libro rápidamente se convirtió en un “clásico”dentro de la ciencia política. Los autores realizaron una rica investigación empírica y comparada,recogiendo información de cinco países: Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Italia y México.A partir de cuestionarios aplicados a muestras de la población de estos países se buscabaencontrar una relación entre la solidez de las instituciones democráticas en países como EstadosUnidos e Inglaterra y ciertas actitudes y valores políticos en sus ciudadanos. Con las experienciasde derrocamiento de sistemas democráticos en los ámbitos menos esperados, los factoreseconómicos dejaron de explicar satisfactoriamente el fenómeno democrático, y se empezó aobservar que ciertos rasgos en la cultura política de las sociedades eran indispensables para elsostenimiento de los órdenes democráticos.En su libro, Almond y Verba, plantean la existencia de tres tipos de cultura política: la parroquiana, la subordinada y la participativa. En la primera, marcada por el localismo, no habríauna clara distinción entre el espacio público y el espacio privado; en la segunda, la vida públicaestá más desarrollada, pero prima la pasividad en la población; en la última, la población aparececomo informada e interesada en involucrarse en los asuntos públicos. Según los autores, ningunade estas tres culturas políticas, por sí solas, es conducente al establecimiento de la democracia,que requiere de una suerte de justo medio entre ellas: es así como surge lo que los autores llaman“cultura cívica”. En ella, existe un moderado interés en la política; el ciudadano no vivesubordinado pasivamente a los designios de sus mandatarios, se informa e involucra en los temasde gobierno, pero no al punto de crear desórdenes o conflictos. Según Almond y Verba, losregímenes democráticos florecerán allí donde exista esta cultura cívica.Para la ciencia política, el estudio de Almond y Verba fue pionero en cuanto a laaproximación metodológica. El enfoque cultural desde el cual los autores se aproximaban alfenómeno de la democracia en el mundo, no contaba hasta el momento con estudios empíricos ycomparativos como el que llevaron a cabo Almond y Verba. Se habían realizado sólo algunosavances desde la antropología e historia, estudiando por separado casos de países desarrollados ysubdesarrollados, y occidentales y orientales. La intensión de los intelectuales norteamericanoshabía consistido en explicar la
 personalidad 
del pueblo americano, y comenzar a conocer otras
4
Almond, Gabriel y Sydney Verba,
The Civic Culture. Political Attitudes and Democracy in Five Nations
. Princeton, Princeton University Press, 1963.
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