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El punto de bifurcación en Europa aún no está resuelto

El punto de bifurcación en Europa aún no está resuelto

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Published by: Jesús Sánchez Rodríguez on May 09, 2012
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05/09/2012

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El punto de bifurcación en Europa aún no está resuelto.
Jesús Sánchez Rodríguez
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08/05/2012Un nuevo capítulo se ha abierto el domingo 6 de mayo en la crisis europea con el resultado delas dos elecciones que tuvieron lugar en Francia y Grecia.La primera constatación del resultado de ambas elecciones es ya un lugar común en Europa.Desde que comenzó la crisis, ningún gobierno repite, la ira de los ciudadanos lleva a barrer unotras otro a los diferentes gobiernos que gestionan la crisis desde los parámetros impuestos porel neoliberalismo de Bruselas y que imponen crecientes sacrificios a las clases populares. Perofalta la prueba definitiva, la derrota de Angela Merkel en Alemania.La segunda lectura tiene que ver con una característica que es común a ambos países. En ellosse han desarrollado las luchas de masas más importantes contra las consecuencias sociales dela crisis. Los sacrificios impuestos en Grecia y las luchas que han suscitado han sido las másintensas de Europa. Después de esas luchas, han sido las movilizaciones en Francia, sobretodoen el otoño de 2010, el segundo episodio más importante protagonizado por las clasespopulares europeas. En ambos casos han sido derrotados los partidos en el poder a los que sehan enfrentado las clases populares, pero el resultado no ha sido exactamente el mismo, comoveremos a continuación.
Empate catastrófico en Grecia.
Grecia ha roto, por el momento, con lo que podría denominarse síndrome de Argentina, segúnel cual una intensa lucha popular, prácticamente insurreccional en ambos casos, terminadesembocando en el encauzamiento político de las protestas y el control por las clasesdominantes. El PASOK se ha hundido, y Nueva Democracia, el partido responsable inicial de lasituación helena, no ha conseguido el objetivo de Bruselas: ser la alternativa al desgastadoPASOK, capaz de estabilizar la situación después del período de excepción con el pro-consulPapademos. En este sentido, las elecciones griegas han sido un gran fracaso para Bruselas.El análisis de la correlación de fuerzas resultante de estas elecciones se puede hacer según dosejes. Si el eje es izquierda-derecha entonces tendríamos a la izquierda los 52 diputados deSyriza, los 26 del KKE y los 19 de Izquierda Democrática, total 97. Y en la derecha tendríamoslos 58 diputados de Nueva Democracia, los 33 de Griegos Independientes, los 21 de losneonazis, los 41 del PASOK, que objetivamente se ha situado a la derecha, total 153. Más los50 que la ley electoral griega otorga al primer partido, es decir, en este caso a NuevaDemocracia. El gobierno podría formarse prescindiendo de los neonazis.
 
2Pero si el eje elegido es la postura frente a las imposiciones de Bruselas - en realidad el puntoclave para poder levantar alianzas de gobierno - entonces la correlación cambia totalmente,solamente podría formarse una alianza entre Nueva Democracia y el PASOK, lo que se haconfirmado en las consultas para formar gobierno, y éste se queda a falta a dos diputados parala mayoría necesaria. Así que, salvo una difícil contorsión política de los GriegosIndependientes, la única solución será la celebración de nuevas elecciones. Los resultados delas elecciones griegas han llevado a una situación que, en otras situaciones históricas, se hadenominado empate catastrófico (el más famoso de estos empates se produjo durante elgobierno de Unidad Popular en Chile).Numéricamente, y con el actual sistema electoral griego, la izquierda hubiera tenidoposibilidad de formar gobierno. Una coalición electoral de Syzira y KKE posiblemente hubiesellevado su número de diputados más allá de la suma actual de 78, con cuatro más, los 50 queotorga la ley y los 19 de Izquierda Democrática les hubiesen llevado al gobierno. Y una alianzapreelectoral de estas tres organizaciones de izquierda posiblemente hubiese hecho aún másfácil el gobierno de izquierdas. Una oportunidad histórica pérdida. Otro error de losdogmatismos de una parte de la izquierda.Si hubiese nuevas elecciones, ¿se seguiría presentando la izquierda dividida? Si así fuese, esesegundo error sería una frustración desmoralizadora para el pueblo griego y para las clasespopulares europeas.No obstante, incluso con unas segundas elecciones, y la unidad de toda la izquierda, tampocoestá claro que fuese una oportunidad para ésta. También es posible que una parte delelectorado termine por apoyar ahora a Nueva Democracia o el PASOK antes que encontrarseen otro impasse electoral que vuelva imposible la situación. En ese caso las expectativas deBruselas se cumplirían con un poco de retraso, pero con más contundencia.De cualquier manera, Grecia sigue siendo el eslabón débil de la crisis europea. Tras unahumillación democrática, impidiendo la celebración del referéndum que proponía Papandreu,y después de pasar por un período en el que Grecia se convirtió en un protectorado deBruselas con Lukas Papademos, ahora se encuentra en una situación de empate catastrófico.
Una nueva oportunidad para la socialdemocracia en Francia.
Francia es un caso distinto, tras las intensas protestas del otoño de 2010, interrumpidas con laaprobación de la ley que modificaba las pensiones por el Parlamento francés, se volvió a lacalma social. Ni de lejos es comparable la situación de las clases populares francesas y griegas.Pero Francia tiene una viva conciencia de izquierdas que, por ejemplo, hizo caer el proyecto deConstitución neoliberal europea en un referéndum. Ambos hechos, las movilizaciones delotoño del 2010 y esa viva conciencia de izquierdas, impulsaron el ascenso del Frente deIzquierdas con Jean-Luc Mélenchon a la cabeza. Durante la campaña electoral sus mítinesensombrecieron por su capacidad de convocatoria al resto de los partidos. Pero, finalmente,
 
3las urnas tienen una dinámica distinta, y efectos como el voto útil hacen que los sectoresmenos dinámicos de la sociedad hagan bascular la representación final.Justamente por ello mismo tiene tanta importancia los resultados de la izquierda en Grecia,porque han conseguido en las urnas un apoyo cuyos resultados habría que ir a buscar en lasegunda postguerra mundial. Los importantes apoyos electorales del PCI o PCF en añosposteriores no tienen el mismo significado que el apoyo a la izquierda griega de hoy. Por esoinsistimos en lo de la oportunidad histórica abierta en Grecia y en la responsabilidad en queincurren las formaciones de izquierda en aquel país.Los resultados electorales del Frente de Izquierda en Francia no respondieron a lasexpectativas que se habían levantado, pero no por ello sus resultados son despreciables. Conla excepción de Grecia, son los mejores resultados de la izquierda europea en estosmomentos.François Hollande finalmente se impuso a Sarkozy y los sectores progresistas y de izquierdasen Francia y Europa suspiraron aliviados. Pero tampoco fue tan grande la diferencia. Se puedehablar de otro especie de empate, a diferente nivel, entre progresistas e izquierda por un lado,y derecha y extrema derecha por otro.Hollande se ha convertido en la esperanza de un nuevo tiempo en Europa, de un freno a laspolíticas neoliberales que representa Angela Merkel. Y además, juega en un tiempo corto.Poco más de un mes más tarde de las presidenciales se van a celebrar las legislativas enFrancia. En ellas ya no se juega un voto polarizado en torno a dos candidatos. Hollande estáobligado a presentar en ese corto espacio de tiempo algún resultado para evitar lacohabitación (en este caso un presidente socialista y un primer ministro conservador) o laconsolidación del poder de la ultraderecha que obtuvo un 19% en la primera ronda de laspresidenciales. Las clases populares francesas y europeas estarían de enhorabuena si lamayoría parlamentaria fuese progresista y de izquierdas, si el Frente de Izquierdas tuviese unarepresentación capaz de influir en las decisiones que tome Hollande.Hollande representa una segunda oportunidad para la socialdemocracia europea durante lacrisis. En la primera parte de ésta, el seguidismo de las políticas neoliberales por lasocialdemocracia la llevó a la marginalidad política. Gran Bretaña, Portugal, España y ahoraGrecia representan hitos importantes en esa debacle. La victoria de Hollande, a revalidar en laslegislativas de junio, no es la primera victoria socialdemócrata. Le habían precedido Eslovaquiaen marzo de este año y Eslovenia y Croacia en diciembre de 2011. Pero la victoria de Hollandetiene capacidad para marcar nuevos rumbos. Si repite la misma política que los partidossocialdemócratas derrotados, ese será su destino de nuevo. El destino del PASOK que seempeña en una política de unión nacional con Nueva Democracia para imponer los designiosde Bruselas.

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