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Dar el pecho es lo mejor

Dar el pecho es lo mejor

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Documento escrito por Isabel Fernández del Castillo y Marta Galán acerca de los beneficios de la lactancia materna y cómo afrontar algunos de los problemas que pueden surgir.
Documento escrito por Isabel Fernández del Castillo y Marta Galán acerca de los beneficios de la lactancia materna y cómo afrontar algunos de los problemas que pueden surgir.

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DAR EL PECHO ES LO MEJOR 
Por Isabel Fernández del Castillo y Marta Galán – Fotografías deRosa Muñoz 
Tanto por razones de salud, como afectivas y emocionales, las voces sonunánimes: la mejor forma de alimentar a un bebé es a través del pechode su madre. Entonces, ¿por qué son tantas las mujeres que noamamantan a sus hijos, incluso a su pesar? La necesidad de reincorporación al trabajo es una de las razonesprincipales y más evidentes, pero no la única. Existen prejuicios culturalesy factores disuasorios. Un ejemplo: un anuncio reciente con una madreamamantando a un niño fue tachado de obsceno.¿Acaso alguien duda de que, en circunstancias normales, no hay mejorleche para un bebé que la de su madre, ni mejor tetina que su pezón? Lacuestión ya no es demostrar que "breast is best" (el pecho es mejor). quedicen los anglosajones. Todo el mundo lo sabe. La cuestión es discernirpor qué‚ a pesar de ello las tasas de lactancia materna continúan siendobajas. Según el Ministerio de Sanidad, en 2003 sólo el 61% de las madreshabía dado el pecho durante las primeras seis semanas; de ellas, sólo el23 % había continuado hasta los seis meses. Unas cifras que demuestranque, a pesar de todo, amamantar no está de moda. ¿Son las madres deahora diferentes? ¿lo son sus circunstancias? O ¿qué es lo que pasa?Todo parece indicar que, soterrados bajo la etiqueta de "es mejor",permanecen acendrados prejuicios culturales en contra y para muestravale un botón: hace pocos meses el Gobierno británico obligó a retirar deun anuncio televisivo sobre las elecciones europeas una escena quemostraba a una mujer dando el pecho a su bebé, por obscena.La Asociación Española de Pediatría (AEPED) apoya sin ambages lalactancia materna porque promueve la salud y previene numerosasenfermedades. Según afirma en sus recomendaciones, "el vinculo afectivoque se establece entre una madre y su bebé amamantado constituye unaexperiencia especial, singular e intensa. Existen sólidas bases científicasque demuestran que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, parala madre y para la sociedad, en todos los países del mundo, y ademásfavorece el desarrollo intelectual. (...) Desde el punto de vista sanitario, laleche materna protege al niño frente a muchas enfermedades tales comocatarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, meningitis,infecciones de orina, enterocolitis necrotizante o síndrome de muertesúbita del lactante, pero también de enfermedades futuras como asma,alergia, obesidad, enfermedades inmunitarias como la diabetes, laenfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa y arterioesclerosis o infarto demiocardio en la edad adulta".En consecuencia, la AEPED, que está en la misma línea que la OMS,
 
recomienda amamantar en exclusiva hasta los seis meses y continuarhasta los dos años al tiempo que se introducen otros alimentos. Unapauta válida no sólo para el primer mundo, sino también para los paísesmenos desarrollados, donde la leche en polvo llega a provocar verdaderosestragos a causa de la desnutrición a la que da lugar, y a la falta dehigiene (aguas insalubres) con la que son preparados los biberones:según Unicef, cada año mueren 1,5 millones de bebés por ser alimentadoscon leche en polvo.Los argumentos en contra de la lactancia materna, que también existen,son de otro orden. Dar de mamar a una criatura significa estar a sudisposición, al principio casi continuamente. Algo que para algunasmujeres puede resultar un inconveniente.Es el caso de Nuria Núñez, abogada madrileña de 38 años con una vidalaboral y Social muy activa. "Yo pensaba darle el pecho a mi bebé, perome di cuenta de que significaba estar por completo dentro de su órbita,24 horas al día. Al ser autónoma, no tuve la tranquilidad suficiente parano trabajar durante ese tiempo, y pronto me sentí desbordada con lasituación. Fui dejando de darle tomas hasta que le desteté con poco másde un mes. Por una parte sentía pena, pero lo que peor llevé fue sentirmeculpable y mala madre. Cada mujer debería tener derecho a decidirlibremente".y decidir libremente fue lo que hizo Arantxa Abella, de 31 años, que altener a su primer hijo -hoy tiene dos: David e Irene- decidió abandonarsu trabajo de fisioterapeuta en el Hospital de Guadalajara para dedicarsea él -a ellos- por entero. "No entiendo que haya madres a las que no lesimporte perderse la primera palabra o el primer paso de sus hijos.Desde que me quedé embarazada supe que iba a dedicarme por completoa su cuidado, aunque reconozco que es agotador". Arantxa es, claro, unaentusiasta defensora de la lactancia materna. Tanto que, aunque amuchas madres les resulte extraño, David e Irene - que tienen,respectivamente, cuatro años y uno y medio-siguen alimentándose de su pecho. y más aún, lo comparten con su primoDiego, que también crece a base de purés y de la leche de su tía Arantxa,ya que Mónica, su madre, trabaja muchas horas y no puede darle demamar todas las veces que le gustaría. No es el único bebé ajeno al queArantxa ha dado el pecho durante los últimos tres años, ni tampoco laúnica madre que hace algo así en Guadalajara.Con un grupo de mujeres que comparten sus mismas ideas, puso enmarcha, hace cinco años, la asociación Lactavida con el fin de estrecharlazos entre las madres y sus bebés. Ellas se reúnen para resolver temasrelacionados con los pequeños mientras éstos juegan ajenos a toda estaclase de preocupaciones que suscitan sus cuidados, lactancia incluida. Laocupación de sus progenitoras no es la única razón por la que algunos
 
niños son alimentados por otras mujeres. Hay madres que en su primerparto no saben cómo actuar y prefieren que otras lo hagan por ellas."Lo que se busca con esto es que no transmitan a sus hijos esa sensaciónde inseguridad para que ellos puedan desarrollarse con tranquilidad",explica Arantxa. Además, hay madres que están tomando medicamentosy no disponen de una leche lo suficientemente buena u otras que tienenalguna enfermedad que se puede transmitir a través de ésta. Inclusopuede ser que simplemente algún día ellas necesiten un descanso, unpequeño cambio. "Cuando quiero ir al cine, es mi hermana Mónica la quese ocupa de cuidar de los niños y, si en ese momento les apetece mamar,ella les da el pecho", asegura la fisioterapeuta con naturalidad.Para dar el pecho a un niño ajeno, lo único que requieren las miembros deLactavida es que las madres se conozcan y estén de acuerdo en hacereste tipo de intercambio. Aseguran que es un modo bonito y positivo parasolventar las necesidades de algunas madres y de sus bebés. La mayoríade las asociaciones en favor de la lactancia consideran, sin embargo, quetanto por razones sanitarias, como afectivas, ésta práctica es pocoaconsejable para ambos.Con todo, se trata de un asunto minoritario y escasamente representativo.Lo que no lo es en absoluto son las dificultades que muchas mujeresexperimentan para establecer una lactancia exitosa, aunque quieranhacerlo. ¿Cuáles son los problemas o los factores disuasorios a los que seenfrentan?El obstetra francés Michel Odent ha estudiado a fondo la íntima relaciónentre el parto y la lactancia: "Hoy en día estamos en condiciones deexplicar que la lactancia materna empieza antes de que nazca el bebé.Las hormonas segregadas por éste y por su madre durante el trabajo departo y el nacimiento juegan un papel en el inicio de la lactancia", afirma.Algunos estudios han concluido que las mujeres que dan a luz por partonatural, no interferido de ninguna forma, y que disponen de intimidadpara estar en contacto con su hijo piel con piel en la primera hora,establecen y mantienen la lactancia tanto tiempo como quieren con mayorfacilidad. Las que tienen una cesárea programada -que impide esaproducción hormonal- e inician la lactancia en pleno postoperatorio laestablecen y la mantienen con más dificultad.Así pues, las horas y días posteriores al parto tienen una influenciadeterminante en las posibilidades de éxito de esta práctica. Eso es algoque Elena y Rocío -se conocieron en los cursos de preparación al parto- nohabían previsto. Las dos parieron casi al mismo tiempo en el mismohospital en Madrid, en el que los niños son llevados al nido unas horastras el nacimiento y seis horas por la noche. Los problemas de Elenacomenzaron casi al principio: "Como mi hijo no aumentaba de peso, lellevé al pediatra. Tenía 20 días. El médico me dijo que le diera un biberón,a ver qué pasaba. Se lo di y tuvo una reacción alérgica a la proteína deleche de vaca. Me explicó también que la reacción se produce

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