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Eduardo Matos Moctezuma & Leonardo López Luján - La diosa Tlaltecuhtli de la Casa de las Ajaracas y el rey Ahuítzotl

Eduardo Matos Moctezuma & Leonardo López Luján - La diosa Tlaltecuhtli de la Casa de las Ajaracas y el rey Ahuítzotl

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06/10/2014

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la diosa tlaltecuhtli
/ 23
Página anterior:
Reconstrucción digital de la Tlaltecuhtli de la Casa de las Ajaracas.
 Arriba:
La diosa de la Casa de las Ajaracas es el monolito más granderecuperado hasta ahora en la ciudad de México, mayor incluso que la Piedra del Sol y la Coyolxauhqui.
   F   o   t   o   s   y   r   e   c   o   n   s   t   r   u   c   c   i    ó   n   d   i   g   i   t   a   l  :   M   a   r   c   o    a   n   t   o   n   i   o    P   a   c   h   e   c   o    /   r   a    í   c   e   s
l  b mp  v  p, mám   -  Mé, y c hó  v m b  v   móp  má pj   m,   p mp m y   m p my  m   f t.e z má  z    ó p  2  b 2006 y     m        p.
La diosa Tlaltecuhtli dela Casa de las Ajaracasy el rey Ahuítzotl
E
duardo
M
 atos
M
octEzuMa
, L
Eonardo
L
ópEz
L
uján
E
l descubrimiento tuvo lugarjusto frente a las ruinas del Tem-plo Mayor, cuando el equipo delarqueólogo Álvaro Barrera ex-ploraba el predio que ocupó la Casa de las Ajaracas, en la intersección de las calles deGuatemala y Argentina. En esa memorablefecha, Gabino López Arenas, Alicia Islas, Alberto Díez Barroso y Ulises Lina –todosellos integrantes del Programa de Arqueo-logía Urbana ( 
pau
 ) del
inah
 – detectaron
in situ 
un monolito aún más grande que la es-cultura discoidal de la diosa Coyolxauhqui,ubicada por cierto a corta distancia hacia elsureste. El nuevo monolito es una impresio-nante lápida cuadrangular de 3.57 m en sen-tido norte-sur, 4 m en dirección este-oeste y un espesor máximo de 38 cm. La cara supe-rior de este monumento de andesita de lam-probolita está esculpida en relieve, estucadaparcialmente y policromada con rojo, ocre,blanco, azul y negro. Tras semanas de exca- vación y gracias a la cuidadosa limpieza em-prendida por los restauradores Virginia Pi-mentel, Ximena Rojas, Carlos del Olmo y  José Vázquez, quedó expuesta la imagen deuna divinidad que nos daremos a la tareade analizar en las siguientes líneas, esto a laluz de los documentos históricos, las picto-grafías y el arte escultórico mexica.
La identificaciónde La diosa
El 3 de octubre por la mañana, cuando asis-timos al lugar del descubrimiento, la totali-dad del costado oriental del monolito emer-gía del perfil poniente de la excavación. Nospercatamos en ese momento que el relieveno sólo era muy profundo –de hasta 18 cm–,sino que seguía un patrón bilateral: se per-cibían siete elementos rectangulares alcentro de la piedra y cinco elementos redon-deados a cada lado, uno de los cuales esta-ba separado de los cuatro restantes. Al con-siderar los cánones propios de la plásti-
4 m0 m
P
iedra
 
del
S
ol
(1790): 3.58
x
3.58
m
C
oyolxauhqui
(1978): 3.23
x
3.08
m
T
lalTeCuhTli
(2006): 4
x
3.57
m
22 /
arqueología Mexicana
fg.14fg.13
 
24 /
arqueología Mexicanala diosa tlaltecuhtli
/ 25
ca mexica, dedujimos que la escultura eramuy probablemente la representaciónfrontal o dorsal de una divinidad. Al día si-guiente, revisamos parte del rico
corpus 
es-cultórico de esta civilización, llegando así ala conclusión de que los rectángulos cen-trales correspondían a los caracoles
Oliva 
 que rematan la divisa dorsal llamada porEduard Seler –quizás de manera no muy atinada— 
citlalicue 
(“falda de estrellas”) y deque los elementos redondeados eran diezfilosas uñas pertenecientes a dos garrasabiertas. Fue grande la emoción que nos in- vadió, pues esto quería decir que se tratabade la figura de una diosa telúrica y noctur-na. Aunque eran varias las candidatas per-tenecientes a este grupo de divinidades de-nominadas genéricamente
tzitzimime 
,pensamos que muy probablemente se tra-taría de Tlaltecuhtli (“Señor/Señora de la Tierra”), tomando en cuenta la existenciade más de 40 esculturas de este ser sobre-natural que dio origen con su cuerpo al cie-lo y al inframundo. Las semanas avanzarony, conforme el equipo del
pau
iba exhuman-do el monolito, pudimos afinar nuestrasideas en torno a esta identificación.
Los atributosde La diosa
La calidad de la talla y su estilo nos remitena la llamada época imperial, es decir, a lasdécadas previas a la conquista española,cuando el arte oficial mexica había alcan-zado su mayor refinamiento. Son notablessus formas redondeadas y su marcado vo-lumen. El monolito muestra a un ser decuerpo entero, visto de frente, representa-do bidimensionalmente y cuya anatomía si-gue una estricta simetría bilateral. Sus rodi-llas están flexionadas y desplegadas hacialos costados, en una posición que ha sidointerpretada como de sapo, de parto, dederrota, de descenso o que emula la estruc-tura cuatripartita de la superficie terrestre.Los brazos, doblados hacia arriba, adoptanuna postura semejante a la de las piernas.Destaca en esta representación la cabe-llera rizada, propia de las divinidades de laoscuridad, la tierra y el inframundo; se com-pone de un fleco corto y de grandes volu-tas simétricas. De la cabellera asoman ban-deras de papel, símbolos del sacrificio. Elrostro es el de la diosa de la tierra: tiene ojosprofundos y en forma de media luna; narizancha y plana; mejillas con los dos círculosdistintivos de esta diosa; boca abierta, des-carnada y con los dientes bien expuestos. A la boca penetra un largo chorro de san-gre, cuyo flujo proviene del centro del mo-nolito, donde hay una perforación circularque aún no sabemos si fue practicada porlos mismos escultores (si dicha cavidad fue-ra original, correspondería al chalchihuiteque suele encontrarse sobre el abdomen delas representaciones frontales de la Tlalte-cuhtli femenina zoomorfa, por el que emer-ge Tezcatlipoca). El rostro está flanqueadopor prominentes orejas, adornadas con ore-jeras circulares de las que penden panelesde tela con extremos reticulados.La divinidad es de sexo femenino, tal y como nos lo señalan su falda corta y la di- visa dorsal que cae por detrás de la falda asoma entre las piernas. La primera tieneel clásico motivo alternante de cráneos y huesos cruzados, bordeado por una cuer-da y flecos rectangulares; estos elementos,según Cecelia Klein, son de naturaleza te-rrestre y distinguen a los seres de la oscu-ridad que ayudaron a formar y poblar eluniverso al principio del tiempo. De lacompleja divisa dorsal sólo se aprecian losflecos de correas entretejidas de cuero rojoy sus respectivos remates de caracoles
Oli- va 
. Las extremidades de la diosa son robus-tas. Sus codos y rodillas están cubiertos concráneos, en tanto que en sus cuatro garrashay rostros de seres telúricos. Como notadistintiva, la garra de la pierna derecha en-marca una fecha calendárica: se trata delsigno conejo con el numeral 2 en la partesuperior y el numeral 10, siguiendo un arre-glo en forma de
 J,
en la parte inferior.El conjunto de atributos descritos co-rresponde a las conocidas representacionesescultóricas mexicas de Tlaltecuhtli en suaspecto femenino y antropomorfo, es de-cir, a la variante 2 de H.B. Nicholson, al gru-po B de Eduardo Matos, al Tlaltecuhtli 1bde Lucia Henderson y a la deidad que Kleinidentifica con Cihuacóatl, otra advocaciónde la diosa terrestre. Sin embargo, hay eneste monolito atributos poco comunes odisonantes: cráneos en codos y rodillas, enlugar de rostros telúricos, lo que vincula ala diosa con la muerte; banderas en el cabe-llo, lo que la conecta con el sacrificio, y san-gre en la boca, lo que la muestra en su as-pecto devorador. Otro atributo distintivodel monolito es que la diosa está represen-tada de frente. Como se sabe, las imágenesde la Tlaltecuhtli femenina antropomorfa
La configuración del relieve del costado oriental del monolito señaló que se trataba de la representa-ción frontal o dorsal de una diosa telúrica y nocturna, como se ve en esta comparación con la Tlalte-cuhtli femenina zoomorfa de la caja Hackmack de Hamburgo.
   F   o   t   o   s  :   t   o   M   a   d   a   d   e   n   i   c   h   o   l   s   o   n   y   q   u   i    ñ   o   n   e   s ,   1   9   8   3 ,   y   l .   l    ó   P   e   z   l   u   j    á   n
Los reyes Tízoc y Ahuítzotl ofrecen sangre de sus orejas a la diosa Tlaltecuhtli. Dos grandes chorrospenetran en las fauces de la diosa, quien se encuentra en la parte inferior de la escena.
   d   i   b   u   j   o  :   F .   c   a   r   r   i   z   o   s   a   /   P   t   M  -   i   n   a   h
 Atributos iconográficos de la diosa de la Casa de las Ajaracas.
   F   o   t   o    y   r   e   s   t   i   t   u   c   i    ó   n  :   M   a   r   c   o    a   n   t   o   n   i   o    P   a   c   h   e   c   o    /   r   a    í   c   e   s
B
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C
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de
 
la
 
diviSa
 
dorSal
g
arra
Tres representaciones escultóricas de la Tlaltecuhtli antropomorfa femenina.
a)
 Cuauhxicalli 
del Con-vento de San Francisco.
Mna
.
b)
 
Lápida hallada al norte del Templo Mayor. Museo del Templo Mayor.
c)
 
Lápida de la Cámara 3 del Templo Mayor. Museo del Templo Mayor.
   a   )
   t   o   M   a   d   a   d   e
   a   n   a   l   e   s   d   e   l   M   u   s   e   o   n   a   c   i   o   n   a   l
 ,   s .   x   i   x  ;
   b   )
   t   o   M   a   d   a   d   e   n   i   c   h   o   l   s   o   n   y   q   u   i    ñ   o   n   e   s ,   1   9   8   3  ;
   c   )
   d   i   b   u   j   o  :   F .   c   a   r   r   i   z   o   s   a   /   P   t   M  -   i   n   a   h
 
26 /
arqueología Mexicanala diosa tlaltecuhtli
/ 27
eran esculpidas debajo de una variada suer-te de monumentos y objetos rituales de pie-dra, mostrando a la diosa en su vista dor-sal, es decir, de espaldas. De esta manera,al colocarse las esculturas en contacto conla tierra, la diosa quedaba recostada bocaarriba y escondida a la vista de la gente. Éste,curiosamente, sería el mismo caso del mo-nolito de la Casa de las Ajaracas, pues aun-que la diosa fue tallada en la cara superiordel monumento, quedó también boca arri-ba al estar representada frontalmente.Debemos agregar que Gabino López sepercató desde el día del hallazgo que el mo-nolito nunca estuvo expuesto a la miradade los fieles que frecuentaban el recinto sa-grado, ya que fue colocado bajo un piso delajas asentadas en argamasa. Este pisoparece corresponder a la etapa VI
α
 
del Templo Mayor (del reinado de Ahuítzotl,1486-1502 d.C.) o a la etapa VII (del de Mo-tecuhzoma II, 1502-1520 d.C.).
La funcióndeL monumento
 Al igual que los dioses de la muerte, Tlal-tecuhtli asume un doble papel en el cos-mos. Por un lado, tiene funciones genera-tivas, tanto en el ciclo vegetal como en laconcepción y el nacimiento de los seres hu-manos; por el otro, es una devoradora in-saciable de sangre y cadáveres. De hecho,no sólo come a las criaturas mundanas quehabitan la superficie de la tierra, sinoque engulle al Sol en cada atardecer, regur-gitándolo al amanecer.Esto nos lleva a cuestionarnos sobreel posible uso del monolito de la Casa delas Ajaracas. ¿Para qué se habría coloca-do frente al Templo Mayor una esculturade dimensiones ciclópeas, cuyo trasladodesde las inmediaciones de Tenayuca has-ta la isla de Tenochtitlan involucró a cien-tos de individuos y en cuya elaboraciónparticiparon artistas del más alto nivel?Como dijimos, la imagen de Tlaltecuhtlinunca estuvo visible, puesto que se en-contraba exactamente por debajo del pisode lajas de la plaza. De manera significa-tiva, la cara inferior del monolito es irre-gular –a diferencia de la cara plana de laescultura de Coyolxauhqui que descansa-ba sobre la plataforma del Templo Ma-yor–, lo que nos sugirió que se trataba deuna suerte de tapadera. Esta idea iba enconsonancia con la presencia bajo la es-cultura de cavidades irregulares que noshicieron notar Alberto Díez Barroso y Ulises Lina. Nuestra propia experiencianos indicaba que los mexicas solían colo-car ricos depósitos rituales abajo y alre-dedor de sus monumentos escultóricos,como fue el caso de la propia Coyolxau-hqui, el
chacmool 
y la piedra de sacrificiosde la etapa II, y las cabezas de serpiente dela etapa IVb del Templo Mayor.Sin embargo, la clave principal para in-ferir la función del monolito fue tomar encuenta el lugar donde estábamos parados:al oeste del Templo Mayor, casi sobre eleje central oriente-poniente de esta pirá-mide y en un sitio próximo al lugar don-de hipotéticamente se encontraría el edi-ficio llamado Cuauhxicalco (o al menosuna de las construcciones que recibían esenombre). En efecto, en la célebre imagendel recinto sagrado incluida en los
Prime- ros Memoriales 
de Sahagún, el Cuauhxical-co aparece justo entre el Templo Mayor y el Tzompantli. Según el
Códice Florentino
,éste era el lugar donde se quemaba en la veintena de
 panquetzaliztli 
la figura dela serpiente de fuego hecha de tea, papely plumas que era bajada desde la cúspidedel Templo Mayor. En la veintena de
tí- titl 
, allí se incendiaba una construcción detea y papel que nombraban “la troxede Ilamatecuhtli”.Lo más interesante para nuestro pro-pósito es que en el Cuauhxicalco se inhu-maron las cenizas de varios
tlatoque 
mexi-cas según Durán y Alvarado Tezozómoc.Este último historiador puntualiza que losbultos mortuorios de los reyes, tras ser velados en el Tlacatecco-Tlacochcalco, secolocaban sobre una gran pira al pie del Templo Mayor. Las flamas consumían du-rante horas el cadáver real y parte de suofrenda, conjunto que era alimentado conlos corazones y la sangre de corcovados,enanos y esclavos sacrificados sobre elgran
teponaztli 
por personificadores deldios de la muerte. Las cenizas resultanteseran luego rociadas con el agua ritual
acxo-  yaatl 
, colectadas en urnas o mantas, y se-pultadas en el Cuauhxicalco. Tenemosnoticia de que, en 1469, los restos de Tí-zoc se depositaron en un “gran aguxerodel cuauhxicalli de piedra aguxerada eme-dio”; en 1481, los acompañantes de Axa-yácatl fueron muertos “en el aguxero delcuauhxicalli de piedra o degolladero o pie-dra carniçera o taxón de carniçero” y lascenizas de este rey enterradas “muy a lospies de Huitzilopochtli”, y, en 1502,los despojos de Ahuítzotl se inhumaron“en el lado del cuauhxicalco”. Lo anteriorse corrobora en la obra de Díaz del Cas-tillo, quien afirma el emplazamiento deeste edificio mortuorio junto al Tzom-pantli. El soldado nos dice textualmenteque había un “cu, donde era enterramien-to de grandes señores mexicanos, quetambién tenían otros ídolos, y todo llenode sangre e humo, y tenía otras puertas y figuras de infierno y luego junto de aquelcu estaba otro lleno de calaveras e zanca-rrones puestos con gran concierto, quese podían ver, mas no se podían contar,porque eran muchos, y las calaveras porsí, y los zancarrones en otros rimeros…”.Por su parte, Sahagún nos informa quelos tlatelolcas quemaban los cadáveresde sus reyes en un lugar llamado “Quau-hxicalco”, el cual se localizaba frente al Templo Mayor según la viñeta que ilus-tra este pasaje.Estas descripciones de las exequias rea-les, junto con ciertas pictografías referen-tes a la inhumación de cadáveres, arrojanluz sobre el enigmático uso del monolitode la Casa de las Ajaracas, monumento quepor cierto está agujerado en medio. En loscódices
Borgia, Laud 
Fejérváry-Mayer 
seobservan bultos mortuorios en el momen-to de ser ingeridos por Tlaltecuhtli. Másaún, en los códices
Borgia, Telleriano-Remen- sis, Borbónico
y el
Tonalámatl de Aubin 
, estadivinidad telúrica se traga al mismísimo Solen su figura de Tlalchitonatiuh (el “Sol queestá cerca de la tierra”). El astro nos mues-
Reconstrucción del Recinto Sagrado de Tenochtitlan según Antonio Serrato-Combe.
a)
 
Templo Mayor.
b) 
Cuauhxicalco.
c)
Tzompantli.
d) 
Casa de las Águi-las.
e) 
 Área explorada por el Programa de Arqueología Urbana.
   d   i   b   u   j   o  :   c   o   r   t   e   s    í   a   a .   s   e   r   r   a   t   o  -   c   o   M   b   e
El cadáver del rey Itzcuauhtzin de Tlatelolco esquemado en el Cuauhxicalco, ubicado justo en-frente del Templo Mayor de esa ciudad.
CódiceFlorentino
, lib. XII, f. 41r.
   d   i   g   i   t   a   l   i   z   a   c   i    ó   n  :   r   a    í   c   e   s
El bulto mortuorio de Tlalchitonatiuh, el Sol delocaso, es tragado por Tlaltecuhtli en esta escenadel
Códice Borbónico
, lám. 16r.
fg.09
   r   e   P   r   o   g   r   a   F    í   a  :   M   a   r   c   o    a   n   t   o   n   i   o    P   a   c   h   e   c   o    /   r   a    í   c   e   s
El Recinto Sagrado de Tenochtitlan según los
Primeros Memoriales de Sahagún
, lám. 269r.
a)
 
Templo Mayor.
b)
 
Cuauhxicalco.
c)
 
Tzom-pantli.
fg.06
   r   e   P   r   o   g   r   a   F    í   a  :   M   a   r   c   o    a   n   t   o   n   i   o    P   a   c   h   e   c   o    /   r   a    í   c   e   s
En esta escena del
Códice Fejérváry-Mayer 
,lám. 40, se observa un bulto mortuorio en el mo-mento de ser tragado por Tlaltecuhtli.
fg.08
   r   e   P   r   o   g   r   a   F    í   a  :   M   a   r   c   o    a   n   t   o   n   i   o    P   a   c   h   e   c   o    /   r   a    í   c   e   s

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