Violencia,
sociedad
y
poLitica: la definición de la violencia
19
tad
del siglo.
Resultado de
los
albores
de
una
crisis
mundial
generalizada
-la
de
los
primeros
años
sesenta-,
del
empeoramiento
de
lascondiciones en
los
países
más
desfavorecidos de América
del
Sur,
Afri-
ca
y
Asia,
de
los
nuevos movimientos
sociales
en
Europa
y
América,
el
fenómeno
era
también,
desde
luego,
un
reflejo
de
la
«guerra
fría»,
de
la
discusión
de
espacios
de
influencia
a
escalamundial
entre
las
grandes
potencias de
entonces.
El
reflejo
de
todo
ello
en
la bibliogra
fía es bien
patente.
El
acercamiento
desde
las posiciones
de
lasciencias
sociales, in-
cluida
la Historiografía,
a
la
problemática
de
la
violencia
topa
siem
pre
con
la
real
y
resistente
complejidad
del
fenómeno,
que
propicia
no
pocas
opacidades
y,
más
aún,
no
pocos
manipuladores
tópicos
en
muchosde
los juicios
existentes.
El
«uso
de la
fuerza» es el
carácterque
se
toma
como discriminatorio, como
específico, en
la
creación de
las
situaciones
de
violencia. Y
aunque
esa
visión es
errónea,
el
em
pleo de
la
fuerza
física
es
10
que
da
lugar
a
procesos de tal
comple jidad
que
el
problema
esencial
de
su
entendimiento
es,
justamente,
el
de la
necesidad
de
un enfoqueextremadamentemultipolar
del
asunto,
como
racionalización
que
responda
a su
multipolaridad
tam
bién
como hecho
social.Si el
concepto
debe
ser restringido
en
su
extensión
-qué
es
vio-
lencia
es
cuestión en cuyo análisis
deben hacerse intervenir
sólo
unnúmero
devariables
que
no
impida
su
manejo
operativo-,
es evi-
dente también
que
contiene elementos
donde
se
entrecruzan
planos
que
van
desde
lo biológico y
10
filosófico
hasta
10
polemológico.
La
violencia
contiene
y
responde
a
factores
etológicos (biológicos),
psi
cológicos
(mentales),
psicosociales,
simbólico-culturales,
políticos,éticos e históricos,
cuando
menos.
De
ahí que
muchas
disciplinas
tengan
algo
o
mucho
que
decir sobre
ella. Y
que, comofenómeno
de
uni
versalidad histórica
irrestringida,
su
análisis historiográfico
sea
inex-
cusable,
aunquehasta
ahora
haya
sidopocofrecuente.
Cualquier
perspectiva
que
pretenda
ser
excluyente
será
inevitablemente
unila
teral.
Arrancando
de la
violencia
como
elemento
del
comportamientoanimal,
una
escala
ininterrumpida
de
posibles
tratamientos, entrela
zados
además,
se
extiende
hasta
los niveles semiológicos y éticos.
La
posible
aproximación
históricatiene
que
tener
en
cuenta
esta
complejidadde
lo
violento
y
tiene
queatender
a
establecer
las for-
mas
de
violencia
y
las
formas en
que
la
violencia
ha estado
presente,
con
connotaciones
negativas
o
positivas
-ésa
es
otra
cuestión-,
en