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ARTE
 
Y ARQUITECTURA
 
DEL MODERNISMO
 
BRASILEÑO
 
PROLOGO
 INTRODUCCIO
En
diciembre
 
de 1917 la pintora Anita Malfatti, de regreso de los Es-tados Unidos, expone telas de fuerte tenor
 fauve
en Sao Paulo. Duranteel transcurso de esa exposición apareció el artículo “Paranoia o mixtifi-cación” del escritor Monteiro Lobato, poniendo en duda la autenticidadde la orientación en las búsquedas de la joven pintora. Ese artículo, queconmovería profundamente a la artista, alterando sus rumbos, provocó,como reacción, que algunos jóvenes intelectuales y pintores, como Oswaldde Andrade, Di Cavalcanti y Mário de Andrade, se unieran en torno aAnita. Ese grupo sería la iniciación de lo que más tarde Mário de Andradedefiniría como el período de “regimentación” modernista.Ya en 1913 un joven ruso, Lasar Segall, que pasó algunos meses enSao Paulo —radicándose definitivamente en Brasil a partir de 1923,había expuesto telas de tendencia expresionista. Sin embargo esa expo-sición (repetida en la ciudad de Campiñas, a unos 80 Km de Sao Pauloe importante centro del interior de dicho Estado), no llamó mayormentela atención a causa de la falta de preparación del ambiente. La primeraguerra mundial, con las revisiones que traería implícitas, se encargaría deformar un nuevo espíritu, como veremos, que empezó a emerger clara-mente en 1917.Algo más de diez años después, con el fin de la llamada “Vieja Repú-blica”, la ascensión de Getulio Vargas al poder en 1930 señalaría igual-mente una expectativa de cambio de mentalidad, y, simultáneamente, lacrisis mundial de 1929, que sacudiera en profundidad una economíabasada prioritariamente en la riqueza cafetera, constituyó el límite de unnuevo período. Al conservadorismo de la primera República, que no fuesino la continuidad mental del Imperio del siglo xix (que terminó en1889 con la proclamación de la República), se enfrentó, en consonanciacon el momento mundial, una apertura de preocupaciones populistas,que, en cierta forma, también repercutirían en las artes.
 
Es el tiempo de politización del medio artístico, de la exposición deKaethe Kollwitz en Sao Paulo, de las conferencias de Siqueiros en elCAM (C
lube dos Artistas Modernos'),
del viaje de Tarsila a la URSS, yde textos inflamados como los de Di Cavalcanti, que afirman que “No-sotros, artistas, no podemos separarnos de la humanidad, por la veleidadde considerarnos algo superior a nuestros semejantes”, texto donde incitaal artista a “ir hacia las masas”, subrayando que “Nuestra época es unaépoca de combate, y el arte es un arma de victoria” \ De los Salones de los años 20 y los continuos viajes a Europa, surgiríanagrupamientos en “clubes” que ya representaban una posibilidad de accesoa los curiosos, lo que el salón particular no permitía. La dificultad de laexposición individual de la década del 20, surgirá también, en contra-posición a la institucionalización de los Salones, tanto en Sao Paulo comoen Rio. 1931 es el año del llamado “Primer Salón Moderno”, de Rio, conla apertura propiciada por Lucio Costa al frente de la Dirección de laEscuela de Bellas Artes de Rio, invitando a participar a artistas de SaoPaulo.Por otro lado, Rio de Janeiro, como capital de la República, retomará apartir de 1930 una efervescencia cultural perdida para Sao Paulo, hastaque a mediados de esa década, la capital paulista, gracias a los Salones deMayo, retoma su puesto de centro nervioso cultural del país. La excep-ción la marcará el desarrollo de la arquitectura moderna en el Brasil,que felizmente fue adelantado por iniciativas particulares en Sao Paulocon proyectos de Warchavchik y Flávio de Carvalho—, mientras queRio de Janeiro contará con el decidido apoyo gubernamental, a partir deledificio del Ministerio de Educación y Cultura, proyecto de Le Corbusier,asesorado por jóvenes como Lucio Costa, Oscar Niemeyer y otros, despuésde su segunda visita a Rio en 1934.De esta manera, en la lectura de los textos aquí reunidos se puedepercibir la trayectoria del lenguaje académico de la segunda década delsiglo, época que deja también entrever la emergencia del nacionalismo,fruto típico de la Primera Guerra Mundial y que, mezclado con el ansiade actualización, significará, en artes plásticas “modernizar, nacionalizar,universalizar”, lema citado por el escritor Joaquim Inojosa, hasta el pe-ríodo de los años treinta, y hasta que, en 1939, el modernismo es enfo-cado por vez primera históricamente en la Revista del RASM
(Revista
 
 Anual do Sálao de Maio
), tanto en las artes plásticas como en la literatura.El primer texto de revisión del movimiento modernista brasileño, quereproducimos íntegramente como pieza fundamental, es de Mário deAndrade. Se trata de la conferencia “El movimiento modernista”, dictadapor él en 1942, en plena dictadura Vargas. Escrita en mitad de la Se-gunda Guerra Mundial, ya señala la preocupación, inexistente en los años
1 Di Cavalcanti: “La exposición de Tarsila, nuestra época y el arte”,
 Diario
 
Carioca,
Rio de Janeiro, 15 de octubre de 1933.
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