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    I    N    T    R    A    M    U    R    O    S
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“Yo sentía que mi vida se perdía en un abismo, pro- fundo y negro, como mi suerte. Quise hallar el olvidoal estilo Jalisco, pero aquellos mariachis, y aqueltequila, me hicieron llorar.”  José Alfredo Jiménez
Y la oto, manoseada de tiempo, nevada de recuerdo,aparece ahora, de la nada, como justifcando estetexto biográfco para exorcismo o recuerdo, en el quevoy aflando la memoria y batiéndome contra el olvi-do: la enermedad cruel y silente del escritor. Se venlos rizos soleados, el jersey azulón, y el joven inantemira al objetivo de la vieja Leica curioso, con unosrizos rubios que ya, hoy, han adquirido textura deósil. La instantánea abre una inancia, eliz, pudieraser, de quien lo tuvo todo para ser dichoso; y quizálo ue, antes de que la negrura del integrismo religio-so y educativo sombreara la libertad inocente de unpequeño hiperactivo. Rememoro de la mocedad laclase gris de colegio concertado, presidida por unaInmaculada Concepción, advocación descolorida,y el tedio machadiano de la teología simplona, im-puesta, mientras que en derredor, y por ventura dela educación mixta, todo era una algarabía de aldi-tas remangadas que desafaban al pecado, al uegoeterno o al río de noviembre. Y más tarde ueron lastentativas en el encuentro de uno mismo, dolorosas,en la dialéctica eterna entre el uror de la calle y ladisciplina del estudio. Y racasé primeramente en elútbol, quizá debido a un pie malormado y a mi áni-ma, de natural pusilánime: pequé, por tanto, en el va-lor más seguro de mi país. Negado para el balompié,para la ama, busqué consuelo en los libros, primerodesastrosamente, luego con calma. Había ya una in-quietud de lector, una perspicacia indagadora en lastramas más poéticas, más desazonadas. Porque lalectura me ue llegando con la connivencia impaga-ble de un padre amantísimo e inteligente y una ma-dre ilustrada que, lo agradezco siempre, comprendióque ese bosquejo de inquietudes encuadernadasorjaría un aprecio mío por todo lo humano.La amilia siempre me tuvo una especial admiraciónque se trasmutaría en ansiedad por lo disperso de miser. Mis tíos, muy vividos, entre guitarras, literaturasy mapamundis, y la otra orilla de la amilia, llorosa,en una sincronía de luto cincuentenario y el gozo tancatólico del dolor, la castración y la oscuridad.Después descubrí la política y sus anexos con lainquietud del púber, cuando las poluciones noctur-nas se mixturaban con panetos mal traducidos deMarx, y uno acaba perdido, exhausto, desorientadoentre órmulas matemáticas y el cielo de abril inci-tando a la revuelta, a la vida. De esa desazón ideoló-gica, de una orandad de expresión, apareció el pe-riodismo, con quince años, y el placer de la radio, elsilencio de un micróono y esa comunión hertzianadonde inormaba de útbol con la pasión de quien in-terpreta a Calderón; había ya, así, esa secreta voca-ción de notoriedad, de distinción; de ama, en suma.En la emisora, en las distintas emisoras, aprendí aimpostar voces, a adquirir una convicción teatral delmundo que me ue convirtiendo en una suerte deJulián Sorel. Evolucioné, obvio, de indeenso rubito asimpático caradura.Porque yo crecí, respetadme, con Joaquín Sabina. Yla volcánica adolescencia tuvo ya un patrón poéti-co, musical; un reerente de la noche; y a través del jiennense quise ser poeta, y quise Madrid; y quisela poesía y quise Madrid. Así, con impaciencia. Seríael verano del 2000, en las primeras tentativas de lamadurez, cuando vi el perfl de Madrid, como un an-cho mar de uturo; y vi el perfl de la torre Picasso, yvi el inclemente solano de julio que me indicó ya, conquemazón de certidumbre, que allí, en ese horizontechato, manchego y expandido, estaría la ulgurantesombra de todo cuanto quería ser antes del zarpazo,esperable, del amor. Y el amor, con la persistencia f-lológica, se instauró de orma enermiza, obsesiva,pertinaz; con esa visión del romántico desvalido, la
 Aún no sé qué es la vida
Jesús Nieto*
DE ESA DESAZÓN IDEOLÓGICA, DE UNA OR-FANDAD DE EXPRESIÓN, APARECIÓ EL PE-RIODISMO, CON QUINCE AÑOS, Y EL GOZO DELA RADIO, EL SILENCIO DE UN MICRÓFONOY ESA COMUNIÓN HERTZIANA DONDE IN-FORMABA DE FÚTBOL CON LA PASIÓN DEQUIEN INTERPRETA A CALDERÓNPEQUÉ, ME DI CUENTA TARDE, DE LIBÉRRI-MO EN UN COSMOS DE INTERESES CREA-DOS Y SINVERGONZONERÍA: ASÍ INVENTÉUN TERRITORIO, LA NOVELA, DONDE FUERAAMO DE LAS CIRCUNSTANCIAS Y DEL BARRODEL IDIOMA
AUTOBIOGRAFÍAS MÍNIMAS
Jesús Nieto Jurado de niño

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