ABRAHAM MONK.
mencionadas en primer término, Boas se consagró sin re-servas al estudio del hombre y en particular a la antro-pología.
No tardaría en convertirse en una de las figuras claves
de todos los estudios sobre la cultura humana que acon-
tecieron en nuestro siglo. Su presencia en los Estados Uni-dos —en las Universidades de Clark y Columbia— ejercióuna influencia dominante a la que no pudieron sustraerselos cultores de esta novísima ciencia. Con todo, Boas nopuede ser entendido como el iniciador de una nueva es-cuela. Sus escritos, asístemáticos y áridos, no presentan una
corriente consistente que mereciese ese calificativo de 'es-cuela' o 'teoría'. No las hubo tales, y su insistencia en elrelativismo cultural y reconstruccionismo histórico fueronen rigor normas destinadas a guiar los trabajos de campo.
La trascendencia de Boas debióse en cambio a sus contri-buciones instrumentales, a los criterios operativos de inves-
tigación que introdujo. Es que Boas fue el gran metodó-logo de la antropología, llamado a abrir rutas de análisis
penetrante y horizontes insospechados. Como tal, Boasrescató a la antropología de los devaneos superficiales y la
integró con todos los honores en el esquema de las cien-cias del hombre.
En un comienzo Boas experimentó la influencia deldeterminismo geográfico-ecológico de Friedrich Ratzel. El
clima, el paisaje, los recursos de subsistencia plasmarían—de acuerdo con este enfoque conceptual—, la idiosincrasiade la existencia humana, la trama de las relaciones inter-personales, la presencia de determinados elementos de cul-tura material y en suma la propia cosmovisión de cadacultura.
No resta duda alguna que las características ambientales
gravitan sensiblemente sobre la vida económica y la distri-
bución ecológica de las poblaciones. En islas como las
Marquesas, la pobreza crónica de alimentos obligaba arecurrir al infanticidio femenino como pauta cultural paracontrarrestar las tendencias hacia la superpoblación. Laestructura social toda, con su secuela de poliginia y homo-sexualismo masculino, podría explicarse en términos deese inexorable determinismo ambiental.
ESTUDIO PRELIMINAR
Sin embargo, no todas las culturas que viven sujetas a
condiciones exógenas análogamente adversas, recurren a unapauta idéntica a la empleada en las Marquesas. La plas-ticidad creadora del hombre ha exhibido otras alternativasigualmente positivas —no en términos de nuestros juicios
éticos pero sí funcionalmente eunómicos— en consonanciacon la necesidad de asegurar la continuidad de la existenciagrupal. (De esta manera, mientras que unos recurren alinfanticidio femenino, otros apelan al canibalismo, la gue-
rra, el infanticidio indiscriminado, o la agricultura inten-siva. Ratzel, en su reduccionismo inamovible no advirtió lacapacidad creadora del hombre, sus potencialidades de libreiniciativa cultural. Tras sus anecdóticas y azarosas correríaspor los hielos árticos que comenzaron en 1883, Boas hallóla posición de Ratzel cada vez más insustentable y acabó pordesecharla. Las experiencias con distintos grupos esquimalesdesde que pisó la península de Cumberland, le llevaron a laconclusión de que esos seres no son mecanismos pasivos quereciben estímulos externos y elicitan respuestas fisiológicasinvariablemente uniformes. El joven investigador compartiócon sus anfitriones su carne cruda de foca, participó de suscacerías y expediciones en medio de las implacables einhóspitas condiciones del Ártico. En el estrecho de Davishalló esquimales que jamás habían visto a un europeo. Leacogieron con efusivas canciones y danzas y con eltiempo le iniciaron inclusive en las artes
secretas delchamanismo, en el misterio de sus mitos y rituales,destinados especialmente para precaverse de lasacechanzas nefastas de la artera Sedna, la diosa de los mun-dos infraterrenales.
Boas comprendió allí que la cultura es, en efecto, unproceso de creación orgánica y viva y no una adaptaciónmecánica. Allí observó que dentro de un mismo habitat"pueden coexistir culturas con pautas diferentes. De ser elmedio ambiente el determinante exclusivo de la mentalidadhumana, habría tantas mentalidades como ambientesnaturales existen. Boas no negó que el medio gravita,
modifica, restringe u orienta la cultura de ésta u otramanera, pero no la genera. Opera sobre un grupo ya
dotado de una identidad distintiva y una estructura social